NUESTRA HISTORIA REVISADA DE NUESTRA INDEPENDENCIA


ESTE ES UN ENSAYO ACERCA DE NUESTRA INDEPENDENCIA QUE ESPERA SER EBRIQUECIDO CON OPINIONES.

Capítulo 1

Hemos estudiado nuestra historia. Sin embargo, nos quedan dudas, principalmente  al auscultar el pensamiento de nuestro pueblo. Nos traería luz una encuesta lo cual por ahora escapa a nuestras posibilidades.

La incógnita gira en torno a unas cuantas interrogantes: La decisión de España de dividir la provincia del Paraguay por ser muy grande ¿fue buena o mala para nosotros? La desaparición de los llamados adelantados ¿Qué nos trajo? La falta de información entre los adelantados y la metrópolis que nos trajo. Nuestra independencia ¿fue obra del pueblo o de un solo hombre?

La mayoría de nuestros historiadores le achacan el hecho de la división a Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) sin  analizar que el mismo era español, de padre y madre, aunque nacido en América, pero  tan español como cualquier hijo de vecino nacido en la península ibérica. De manera que la división partió de una recomendación suya al efecto de un mejor gobierno dada la enorme dimensión de la provincia del Paraguay y la ausencia de caminos pavimentados. Los ríos de la Plata, Paraná y Paraguay serán los medios de comunicación. Por su parte, Hernandarias en su momento no pudo siquiera suponer que más tarde serían dos países independientes de España. Es decir, que allí se desarrollarían dos Estados 200 años después.

De modo que queda aclarada la actuación del gobernador Hernandarias que no era paraguayo ni argentino sino español de pura cepa. Si la división fue buena o mala eso queda librado en alguna medida al azar. La futura Argentina tendría su salida al mar y el Paraguay quedaría encerrado. Quizá fue mala suerte mirando a los acontecimientos futuros cuando se crea el virreinato del río de la Plata con capital en Buenos Aires.  Subordinada la provincia del Paraguay a la metrópoli referida, la ciudad fue refundada por un capitán español Juan de Garay salido de Asunción con ganado vacuno y un número de futuros habitantes al iniciarse el siglo XV, es decir, más de 70 años después de su primera fundación. Así va a nacer el futuro virreinato. Inicialmente fue Buenos Aires fundada por el primer adelantado de río de la plata, el español D. Pedro de Mendoza.

En poco más de 100 años desde 1536 en adelante  los adelantados fueron desapareciendo dado que la búsqueda de oro y plata ya había sido descubierta por otros españoles hacia el norte, el actual Perú. Por eso le llamaron Río de la Plata al mar dulce de Juan Díaz de Solís (1521) Un metal encontrado, Argentite, más tarde sirvió de nombre al futuro país pero el oro y la plata no se encontró. Los pocos objetos de tales metales fueron a manos de los primeros descubridores de estos territorios desde la isla de Santa Catalina hasta los confines del Chaco. Alejo García fue el principal aunque fue muerto por una tribu indígena.

En realidad Carlo V rey de España y emperador de Alemania se ocupó de los adelantados. Y aquí viene un detalle que fue juzgado equivocadamente. Se trata de la cédula real de 1537 que establecía la posibilidad de elegir gobernador en caso de ausencia o muerte de un adelantado. Así surge elegido un teniente de gobernador llamado Domingo Martínez de Irala. El detalle consiste en confundir un antecedente de la democracia con la referida cédula real. Carlos V – dado la enorme distancia –  previó la posibilidad que en estas latitudes quedarán sin autoridad lo cual bien podría traer una anarquía. Esa es la razón de la cédula real.

Quizá la confusión obedece a la guerra de los comuneros de España como antecedente. Tal cosa escapa a este estudio para entrar en detalles del referido evento. De manera que la cédula era supuestamente una consecuencia democrática del expresado movimiento comunero. Más aun cuando el segundo adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca no ve con buenos ojos la cruza de razas, la española y la guaraní. Así el español y la india crean un nuevo diseño humano llamado por el sociólogo paraguayo, Justo Pastor Benítez, el Mancebo de la Tierra. Pronto un motín lo depone a Alvar Núñez quien es remitido preso a España en un bergantín construido en Asunción con el pomposo nombre de “Comuneros” lo cual nos explica el razonamiento de muchos historiadores paraguayos que asocian tales hechos como precursores de la democracia. Y si asociamos  con el más tarde  enfrentamiento de José de Antequera y Castro, algunos llegarán a la conclusión que el Paraguay es un fuerte referente de la democracia, lo cual no es verdad.

En tanto los adelantados iban llegando a su fin por los motivos apuntados y muerto Carlos V en España, por Asunción, ya casi no llegaban barcos de la madre patria. Francisco Pizarro y Hernán Cortes llenaban de oro y plata los galeones rumbo a España. Pero el cruzamiento por estos lares proseguía a toda marcha al extremo que un sacerdote desde Asunción escribía a otro que el Paraguay se parecía al paraíso de Mahoma. Un español por lo bajo tenía 5 o más indias a quienes preñaba sin descanso dando nacimiento a los llamados mancebos.

A medida que las razas se cruzaban la blanca iba ganando terreno. No obstante, el idioma guaraní era el predominante por la mayor cercanía de las madres indias con los pequeños mancebos. Pero las Hijas de Irala como las de otros capitanes españoles contraen matrimonio  importantes. Se debe aclarar que la futura alta sociedad nacería de estas uniones matrimoniales. Tal el caso de Úrsula, hija de Irala y  abuela del primer historiador del río de la Plata, Ruy Díaz de Guzmán autor del libro titulado, “La Argentina” que relata todo lo acontecido en la primera parte de la historia del Paraguay,

Pero nos preguntamos: ¿Cómo sucedió la fundación de Asunción? Nos relata un alemán, Ulrico Schmidel, integrante de la numerosa flota del primer adelantado D. Pedro de Mendoza a quien le cedemos un espacio para que nos dé detalles. Dicho aventurero soldado nos  comenta que cuando ellos iban navegando por el río Paraguay desde la destruida Buenos Aires, casi famélicos por falta de víveres, vieron muy cerca de la bahía de la futura ciudad a ser fundada, las señas de indios carios (parcialidades guaraníes) que le ofrecían todo tipo de alimentos entre aves, peces y granos.

Así, un 15 de agosto de 1537 fue fundada Asunción en honor de la virgen María en su día, ciudad que se convertiría en fundadora de muchas ciudades, entre ellas la segunda Buenos Aires (1580) y Santa Fe (1578) Y aquí, poco después, se produce la división de la provincia a la cual ya nos referimos.

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Aquí hacemos una salvedad. Ya contestamos las preguntas salvo una, si la decisión de constituirnos en un Estado independiente fue decisión del pueblo o de una sola persona. La respuesta merece un capítulo aparte. Entre tanto veremos qué sucedía luego de la división de la gran provincia gigante de las indias o del Paraguay al decir de Justo Prieto. Corren los primeros años del siglo XVII. Carlos V, Rey de España y emperador de Alemania ya falleció. Los herederos españoles nunca estuvieron a su altura, siendo él, el más católico de los monarcas. Por dicho motivo fue perdiendo ascendiente  ante los príncipes alemanes de su gran imperio, entregados casi todos ellos  a Martín Lutero.

Se opera  el encerramiento del Paraguay. Los navíos españoles casi no llegan. Se quedan en Santa Fe o en Buenos Aires. El Paraguay produce lo mismo que Buenos Aires. Pero un flete de 1.000 kilómetros hace más caro nuestros productos. Una prueba que íbamos perdiendo la carrera constituye la llegada de Félix de Azara a fines del siglo XVIII. Realiza un censo el cual arroja 40.000 habitantes para Buenos Aires y tan solo 8.000 para Asunción. A propósito de Azara, que ya es un hombre hecho como geógrafo, naturalista, geólogo y estudioso de los astros para más señas. Pero carente de prensa. Dominante era la lengua inglesa que convierte a un jovenzuelo de poco más de 20 años, Charles Darwin, integrante del viaje del Beagle, buque explorador inglés,  en un sabio de la mañana a la noche. Tuvo que ser un sobrino de Azara quien indignado con la monarquía española, publicó sus trabajos.

Entre tanto sufrimos diversos contratiempos. Desde Buenos Aires nos establecieron un puerto preciso en la ciudad de Santa Fe  en donde los impuestos y alcabalas subían cada año. Se llamaba Puerto Preciso de Santa Fe pues allí solamente debíamos desembarcar nuestras exportaciones para abonar impuestos, pasavantes y alcabalas sin poder ir directo a Buenos Aires. Así sufríamos estibas y desestibas que encarecen nuestros productos. Más aun cuando Buenos Aires se convierte en virreinato  promediando el siglo XIX.  El pretendido dominio de Buenos Aires provocó dos grandes rebeliones conocidas como Guerras de los Comuneros que ya hablamos de los primeros tenientes de gobernadores llegados con el primer adelantado. Finalmente todo termina con el fusilamiento del caudillo que alentó al pueblo paraguayo, el caballero D. José de Antequera y Castro. Hay que expresar que toda América era española y aun así el Paraguay padecía.

Es bueno añadir que las apelaciones de  los juicios ordinarios se tramitaban en Charcas dada la dependencia de la provincia del Paraguay del Virreinato del Perú lo cual incluía a Buenos Aires. Pero cuando esta ciudad se convierte en asiento del nuevo virreinato del río de la plata la audiencia ya no depende del virreinato del Perú sino del de Buenos Aires. Así se designan altos jueces para integrar la audiencia. De manera que las apelaciones paraguayas debían sacar las compulsas y llevarlas por río hasta Buenos Aires lo cual resultaba en apariencias más ventajoso que contratar soldados para acompañar las compulsas hasta Lima.

Poco antes España se atemorizó por las incursiones de los llamados Bandeirantes. Una ciudad conocida, nuestra Villa Rica,  tuvo que mudarse varias veces por tal azote hasta quedar donde se encuentra. La corona española firmó un contrato con la Compañía de Jesús (Jesuitas) otorgándole grandes extensiones de tierras con el compromiso de catequizar a los indígenas y cuidar las fronteras del reino.  Los Jesuitas hicieron un trabajo formidable que hasta hoy asombra cuando visitamos lo que queda de aquellas reducciones. Pero los Bandeirantes no se otorgaban respiro ni sosiego y mataban indios y sacerdotes  al extremo de realizarse una famosa película recordando aquel martirologio bajo el título, LA MISIÓN.

Lamentablemente los españoles que vivían en el Paraguay eran poco afectos al trabajo en tanto los jesuitas eran no sólo sabios sino creativos. Los encomenderos del Paraguay protestaron ante el Rey de España hasta que lograron su objetivo con la expulsión de los jesuitas. Y Firmaron los reyes españoles con Portugal dos tratados en  1750 y 1777. Este último tratado llamado de San Ildefonso nos trajo a D. Félix de Azara.

Por estos lares los mestizos descendientes de hijos matrimoniales de capitanes españoles con indias luchan por la igualdad de alcurnia, mas de Buenos Aires designaban los cargos solo a los nacidos en la península ibérica, de manera que existían tres estratos sociales, los españoles, los provenientes de los matrimonios de españoles con indias y los mancebos.  Iban igualmente llegando alguna gente de color proveniente de barracas de esclavos establecidas entre el Uruguay y Rio Grande que, al mezclarse con las indias, daban nacimiento a los pardos que también podían ser hijos inesperados de españoles con mujeres de color. En las iglesias obran las pruebas al calificar los matrimonios, consignando el sacerdote la voz pardo para establecer tales uniones.

Los mancebos alentaban más su parentesco con los españoles a quienes los veían como clase dominante. Pero como su primigenia educación provenía de sus madres, se las ingeniaban para hablar a duras penas el español. No obstante, los españoles empleaban el guaraní para comunicarse con sus tantas mujeres que finalmente la lengua indígena se impuso. Entre tanto, los sabios jesuitas ya hablaban tal lengua incluso redactaron catecismo en ese idioma a más de diccionarios español – Guaraní. Pero las notas oficiales debían ser redactadas en español. Ese detalle mantuvo el español como lengua.

Los pocos españoles que venían ya estaban nombrados de antemano en altos cargos. No entramos en detalles para diferenciarlos y establece sus poderes. Pero podemos afirmar que el Cabildo Abierto era una manera de ejercer el pueblo sus decisiones aunque casi siempre supeditada a los caprichos peninsulares. Los españoles gozaban de privilegios y lo ejercían con sus órdenes por mas atrabiliarias que fueran. Entre tanto, los mancebos resultaban muy fuertes en el cruzamiento de dos razas al extremo de ayudar a las fundaciones de pueblos, quedando ellos como jefes. Así eran muy respetados por los indios dados el parentesco con los españoles.

Una vez expulsados los jesuitas quedaron como dueños de sus extensos dominios los encomenderos españoles que soñaban con el trabajo gratuito de los indígenas. Algunos sin embargos adquirieron tierras a bajo precio. Pero algo entregaron a los que habían hecho florecer sus dominios. En las provincias de Misiones paraguayas y argentinas se observan estas ciudades, San Ignacio, San Juan Bautista, Apóstol Santiago, Candelaria, entre las más renombradas. Al Paraguay pertenecían todas,  menos las adjudicadas por España a Portugal mediante los tratados ya citados. Más tarde el Paraguay los perderá luego de la guerra grande. Pero eso lo veremos en otro capítulo.

Algunos escritores e historiadores afirmaron que la unión hispano – guaraní fue consentida fraternalmente. Sin embargo hubo numerosos enfrentamientos en que los españoles estuvieron a punto de verse obligados a regresar a España. Se encerraron en el fuerte numerosas veces siendo atacados por los guaraníes. Pero hubo entre los capitanes españoles alguien que empleó la persuasión para dominar a los intrépidos indios. Se llamó Domingo Martínez de Irala elegido 3 veces por sus pares ante la desaparición de adelantados. El por su parte logró cazar a sus hijas habidas con indios. Las mismas tomaron por maridos a importantes capitanes. Así logra Irala convertirlos en parientes a los guaraníes. Esto reconoció  el propio emperador Carlos V poco antes de fallecer. Lo nombra a Irala titular de la gobernación de la extensa provincia del Paraguay. De manera que las versiones en tecnicolor en que los guaraníes se abrazan con los españoles espontáneamente son falsas. Es posible que mucho ayudaron al encuentro con los guaraníes fueron los llamados Moros cuyos estudiosos le dieron el nombre a sus respectiva tribus del Chaco.

Mucho ayudó también el empleo de las armas de fuego, ballestas, armaduras y caballos para doblegar a los aborígenes quienes se asustaban al escuchar estallar los cañones. Los guaraníes y sus descendientes los mancebos respetaban a quienes tenían mando de tropas. Esto quizá explique por qué D. Félix de Azara no encontraba respeto al iniciar sus trabajos. Tuvo que pedir al monarca español que lo nombre coronel y le envíe un escuadrón de soldados para servirle. A partir de ese momento  Azara fue respetado porque mandaba tropas armadas. El había venido para demarcar los límites con su par portugués. Pero este nunca se presentó para cumplir su mandato conforme al tratado de San Ildefonso de 1777. Portugal esquivaba hacerlo para ocupar tierras y alegar el Uti posidetis Juris, su política jurídica que impuso para quedarse con tierras ajenas. Según el tratado de Tordecillas los portugueses podían detentar tierras desde la isla de Santa Catalina desde la cual se traza una línea recta hacia al norte, lo que le otorgaba no más de dos millones de kilómetros cuadrados. Pero con sus argucias jurídicas llegaron a 8 millones de kilómetros cuadrados. La cordillera de los Andes les impidió llegar al océano pacífico. Entre tanto España gobernaba en forma descentralizada, creando  virreinatos y capitanías. Por su parte  Portugal mantenía una centralización real que le permitió mantenerse unida. Eso quizá explique los 23 países, descendientes ibéricos españoles  nacidos con sus respectivas independencias frente a un único país el Brasil,  igual extensión que la heredada de Portugal.

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Al final de la época colonial quedan las siguientes realidades. 1.- La cédula real y la revolución comunera no constituye un antecedente de la democracia. 2.- Al no encontrarse oro y plata desaparecen los adelantados. 3.- La división lamentablemente encerró al Paraguay cuando Buenos Aires casi no existía dada su refundación  por Garay en 1580.

Sin embargo, queda una realidad  olvidada por historiadores y escritores. No existe familia constituida en el 90% de la población paraguaya Solo los hijos matrimoniales españoles y los hijos matrimoniales de las hijas de domingo Martínez de Irala y de otros capitanes españoles con hijas de caciques conforman tan solo el 10% la población. Como se verá, ni la esposa de Carlos Antonio López ni Pura Bermejo lograran revertir dicha condición. Sin duda sirvió para poblar pero sin los valores tenidos en cuenta en Europa.   Rige la ley de la selva o el paraíso de Mahoma. No obstante el fruto de las uniones irregulares nos proporciona el Mancebo de la Tierra muy superior en musculatura e inteligencia al indio y al español. Incluso era más alto según Azara.  Pero se sabía inferior socialmente. Pero eso no le importaba mucho dado que los españoles eran los que ostentaban privilegios. Los indios, por su parte,  veían como los varones eran llevados en encomiendas o esclavitud encubierta, en tanto los curas con la cruz en alto hablaban del matrimonio cristiano. El indio, observaba tales faltas de escrúpulos  y escuchaban los sermones como quienes escuchan llover.

Este era el ambiente poco antes de nuestra independencia. Asunción era un villorrio poblado de indios y mancebos en un gran porcentaje. Eso sí.  Existía un gran sentimiento de igualdad. Quizá obedecía a la influencia guaraní  . Por otra parte,  no existían edificios  públicos de dos plantas ni viviendas con las más mínimas comodidades. Todo o casi todo era construido con barro y maderas. Como se verá, Rodríguez de Francia, más tarde con nuevos trazados  se vio obligado a dar otra imagen a la Asunción mostrando así no solo sus dotes de geógrafo sino de hombre progresista. La población había trepado a 10.000 almas.

CAPÍTULO Nº 2

La independencia

La revolución inglesa 1620 – 1639 y el nacimiento de la revolución industrial, la revolución francesa 1789 – 1804,  Napoleón 1804 – 1815 y la revolución americana 1774 – 1779. Cuando Cronwel le corta la cabeza al Rey Carlos I de Inglaterra comienza el republicanismo democrático o como se desee llamarlo dado que la cámara de los comunes solo se reunía a pedido del Rey y luego de la Revolución de Cronwel, ya se auto convocaba. Por su lado la revolución francesa ya habla de la separación de los poderes. Solo existe un poder. Pero al efecto de la funcionalidad se dividen en tres. El filósofo Montesquieu es el libro de cabecera de la lumbrera americana, Tomas Jefferson. Por su parte la revolución americana puede darse el lujo de rebelarse al nieto del rey a quien habían cortado la cabeza, CARLO III.

Lo cierto constituye que la revolución por la independencia de los Estados Unidos respecto de Inglaterra, es decir, de las 13 colonias americanas originales tributarias del océano atlántico, se produce durante el congreso de las referidas colonias el 4 de julio de 1784 en la ciudad de Filadelfia. Allí declararon su independencia y cuyo testimonio con las firmas de los primeros patriotas se puede leer en la biblioteca nacional de Washington D.C.  Luego llega la revolución Francesa el 14 de julio de 1789, el primer grito de libertad en Francia. Sin embargo en Sudamérica otra constituye la causa de su liberación respecto de España.

Un nuevo régimen se apoderó del mundo y un nuevo líder lo impulsa a dominar casi toda Europa. Su nombre, Napoleón Bonaparte. Pero sus hazañas no tienen mayor relevancia que el asombro, asombro que llega al temor cuando en Sudamérica se enteran que general Francés hasta entonces victorioso, invadió España y apresó a su rey, Carlos IV. En tanto a su heredero, Fernando VII, lo tiene preso en Paris. Cuando estas noticias llegan al Virreinato del Rio de la Plata estalla la indignación del pueblo. Fue entonces que un general inglés, de motu proprio intento y tomó su capital, Buenos Aires.

Es bueno recordar que la revolución industrial inglesa generaba manufacturas a bajo precio y era preciso venderlas en el mundo. Los industriales ingleses financiaban a la armada. Pero España ejercía un monopolio en que solo ella podía disponer de sus importaciones y exportaciones y eso incluía a todas sus colonias diseminadas por el mundo. Reinaba en Inglaterra una gran monarca, Isabel I, que propiciaba la piratería en el Caribe con los navíos españoles cargado de oro y plata del Perú. Numerosos corsarios ingleses sorprendían a los pesados buques españoles en la ciudad de Cartagena, Colombia. Allí levantaron un alto muro a 200 metros de la costa lo cual permitía matar a los piratas que se acercaran. Cartagena era una ciudadela rodeada de tal empalizada que hasta hoy es visitada,

Por su lado en Buenos Aires los ingleses son rechazados. Tropas del Uruguay y el Paraguay vienen en su socorro y vencen a los ingleses. Entre los paraguayos milita un brioso capitán, Fulgencio Yegros, entre otros paraguayos. Pero los ingleses no se dan sosiego.  Vuelven y toman Montevideo. Entre tanto siembran la semilla de la libertad diciéndoles a través de su periódico, Estrella del Plata, que los americanos tenían el derecho de vender y comprar al mejor postor. La verdad era que los manufactureros ingleses necesitaban vender sus mercancías dado que la nueva armada de la reina Isabel, se sostenía gracias al aporte de los industriales ingleses. Es en ese momento que toman partido en el desafío los Masones. Estos personajes estaban ligados a la banca y manejaban mucho dinero. Fue así que invitaron a jefes destacados en España durante las invasiones napoleónicas. Entre ellos, José de San Martín y Carlos María de Alvear. El primero había participado decididamente en Bailen una batalla ganada por los españoles y donde San Martín recibió los honores. Los ingleses propiciaron la fundación de una logia masónica con el pomposo nombre de  LAUTARO. En tanto les pagaron su estadía y emolumentos en Londres a los jefes referidos hasta hacerlos volver al Rio de la Plata.

Pero antes, los porteños de Buenos Aires lograron independizarse  reconociendo a Fernando VII como soberano. Ambos monarcas Carlos IV y Fernando VII estaban bajo el control de Napoleón. Eso hizo posible introducir la trampa jurídica para logran sus fines. Fue Juan José Castelli el adalid del 25 de mayo de 1810 fecha de la independencia del Virreinato del Rio de la Plata. Su biógrafo, Julio César Chaves, nos relata la trampa. En esos tiempos los monarcas recibían el poder de Dios. Pero Castelli significó que el poder de Dios les venía a los monarcas del Pueblo Soberano. Y como Carlos y Fernando estaban presos. El pueblo recuperó el poder y nombró una nueva junta de gobierno. Esta era la trampa jurídica. El virrey Cisneros quedó atragantado sin poder reaccionar debido a que no encontraba una respuesta para refutar a Castelli. Así fue Cisneros destronado de su gobernación. Acto seguido, su sustituto, Cornelio Saavedra, nombra a una nueva junta y a un nuevo tribunal de apelación – Audiencia-,  con hombres de su entera confianza. Juan José Castelli y Manuel Belgrano tenían estudios jurídicos    en común donde trabajaba un joven procurador Paraguayo, Fernando de la Mora. En tanto Castelli se había recibido en la universidad de córdoba y lo había conocido y tratado a José Gaspar de Francia que como se verá serán ambos paraguayos  grandes protagonistas.

Si uno lee los documentos que precedieron al 25 de mayo de 1819, fecha que según los argentinos se produce su independencia, no se entiende muy bien dado que los allí reunidos  juran lealtad a Fernando VII. Además Buenos Aires cree que puede convocar a un congreso a delegados de la Banda Oriental, Paraguay y Perú. Al no tener respuesta envían a tomarlos por la fuerza a estas provincias que integraban el virreinato del río de la plata.  

Esta noticia sensacional llega a América poniendo inmediatamente en la cuerda floja los lazos administrativos con la metrópoli del viejo mundo en estas latitudes. Del poder proveniente de Dios, los monarcas reparten una migaja a sus representantes en el nuevo mundo sea bajo el instituto de virreinatos o capitanías según cada lugar y circunstancia. Estos a su vez delegaban el poder a los gobernadores de cada provincia sometida a su jurisdicción. Pero un hecho nuevo como la señalada invasión inmediatamente convulsiona a la América hispana pues los poseedores de los sellos reales están presos o escondidos, a la vez que ni entre ellos se llevan bien a pesar de tratarse de padre e hijo. Al principio parece que España seguirá en la liga napoleónica, consecuentemente sus dominios allende el atlántico supuestamente quedarán resguardados. Pero Inglaterra así como apoyaba a Portugal, vio en España la tabla salvadora y buscó su alianza. Fracasado su plan debido a la iniciativa del emperador francés, se lanza a conquistar el Rió de la Plata y con ello comienza una nueva historia sudamericana entre los futuros países tributarios del río de la plata.

En esta época se produce con Artigas un encuentro con un joven ingles quien conoce a los protagonistas del río de la plata, Juan Robertson. El visitó el campamento de Artigas y nos cuenta. “Sin más preludio o disculpa puso en mi mano un cuchillo y un asador con un trozo de carne muy bien asada. Me rogó que comiese y luego me hizo beber, e inmediatamente me ofreció un cigarro. Participé de la conversación; sin apercibirme me convertí en gaucho; y antes que yo estuviese cinco minutos en el cuarto, el general Artigas estaba de nuevo dictando a sus secretarios y despachando un mundo de asuntos al mismo tiempo” “Muy poco después de estallar la revolución (Libertadora), los habitantes de Buenos Aires se mostraron inclinados a enseñorearse de las ciudades y provincias del interior. Todos los gobernadores y la mayor parte de los funcionarios superiores eran nativos de aquel lugar; las ciudades eran guarnecidas por tropas de allí; el aire de superioridad y, a menudo, arrogante de los porteños disgustaba a muchos de los principales habitantes del interior, y los hacía ver en sus altaneros compatriotas solamente otros tantos delegados sustitutos de las antiguas autoridades españolas”

Hemos visto como se condujeron los porteños tratando de imponer una autoridad que ni de hecho ni de derecho la tenían. Acá se encuentra la explicación de porqué la inmensa mayoría de las provincias rechazaran tal pretensión al extremo que en un momento dado Buenos Aires para sobrevivir deberá en el futuro hacer carpa aparte convirtiéndose en un Estado independiente a la par que aislado de los demás. Al principio las provincias se limitaron a observar los hechos luego del 25 de mayo de 1810. Nuestro joven observador que vivió de cerca los acontecimientos nos explica:

“Por consiguiente, tan pronto como las armas de Buenos Aires sufrieron reveses en el Perú, Paraguay y Banda Oriental, las ciudades del interior se negaron a obedecer, nombraron gobernadores de su elección, y para fortificar sus manos, pidieron la ayuda de Artigas, el más poderoso y popular de los jefes alzados. Así quedaron habilitados para hacer causa común contra Buenos Aires”. Esto lo descifra una persona de 20 años sin muchas vueltas, lo mismo que más tarde lo harán investigadores de la historia con mayor documentación. Así hablan los porteños: “Sería muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier interés y promesas, así por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campaña, como por sus talentos, opiniones, concepto y respeto; como son los del Capitán de Dragones don José Rondeau y los del Capitán de Blandengues don José Artigas; quienes, puesta la campaña en este tono y concediéndoles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, harán en poco tiempo progresos tan rápidos, que antes de seis meses podría tratarse de formalizar el sitio de la plaza”.

El joven Robertson nos habló de arrogancia y tuvo mucha razón. ¿Se puede concebir una nota tan hiriente solicitando el concurso de gente que va exponer la vida llamándoles “sujetos que por cualquier interés o promesas” van a enrolarse en las filas? Qué creen los porteños que es el capitán de blandengues es… ¿un mercenario?, ¿un ambicioso de riquezas? Este plan va a nacer nonato en su esencia dado que los posibles actores son tenidos de menos de entrada. Basta con meterle unos pesos en el bolsillo y una alta graduación para responder a las órdenes como pajes, supone Mariano Moreno, el nuevo líder de Buenos Aires. Este forzó la invasión a las referidas provincias. Manuel  Belgrano a punto de dar batalla en Cerro Porteño viene al Paraguay para tomarlo por la fuerza. Pero fracasa. Acampa en el Cerro más tarde llamado Porteño cerca de la ciudad de Paraguarí y al parecer parece llevarse las palmas de la victoria. Pero el jefe paraguayo Gamarra reacciona y él logra la victoria. Los porteños se dan a la fuga y son perseguidos de cerca.

Los paraguayos en mayor número pero mal armados persiguieron a las tropas de Belgrano. El comandante paraguayo, Gamarra, le dio alcance en un afluente del río Paraná (Tacuary) donde aceptó conferenciar con Manuel Belgrano. Este bajó sus primeras ínfulas triunfalistas y comentó que él venía al Paraguay a liberarlo del yugo español. Gamarra en un gran gesto – más tarde criticado – lo dejó ir a Belgrano sin exigir su rendición incondicional dado que lo tenía cercado. Los combatientes paraguayos se percataron que ellos bien armados podían decidir su suerte sin necesidad de ayuda exterior. Sin duda las informaciones proporcionadas por Belgrano le alentaban a liberarse de los españoles, más aun luego de observar a su gobernador, Bernardo de Velazco, huir precipitadamente para ponerse a buen recaudo. Esto mermó su prestigio notablemente. En tanto en Asunción la gente iba atendiendo los movimientos del gobernador español al cual lo tenían marcado. En la lengüeta allende al Paraná, hoy misiones argentinas, existía una comunicación Con San Borja, un punto de concentración portuguesa. Una hermana de Fernando VII casada con el hijo de Jaime IV, llamado Pedro, pretendía reclamar los territorios de su hermano Fernando que, ahora iban repudiando a España luego de conocidas  las invasiones del  emperador francés, Napoleón, quien había tenido además la osadía de nombrarlo a su hermano mayor, José, rey de España. Dicha hermana llamada, Carlota Joaquina, había propuesto una ayuda de Portugal la cual no fue aceptada por la presión del pueblo paraguayo que ya desconfiaba de la princesa española. La misma influyó para que se envíe a un capitán portugués, José de Abreu quien vino a Asunción y mantenía conferencias secretas con Velazco. Fue así que los caudillos paraguayos, los Yegros, los Montiel, los Martínez Saenz, entre otros, se reunían en la casa hoy tenida como de la independencia. El jefe de todos ellos era el entonces coronel, Fulgencio Yegros. Su segundo el capitán Pedro Juna Caballero mantenía el control. Pero era la prometida de Yegros, Carmén Speratti, quien alentaba al pueblo contra el gobernador español. Más sabiendose la presencia de Abreu, el enviiado de Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII que ya tenía 500 hombres en San Borja bien armados. Por eso tuvieron que adelantar el golpe contra los españoles y asumir la jefatura circunstancial Pedro Juan Caballeroquien enviaba mensajes a Candelaria donde se hallaba Yegros. Candelaria es hoy territorio argentino casi frende a Encarnación. Y por aquellos tiempos, un centro con bastante habitantes.

Así Pedro Juan Caballero inicia una correspondencia con Velazco quien finalmente en el amanecer del 15 de mayo capitula y entrega la plaza (hoy ex escuela militar sita en 14 de mayo y Paraguayo independiente). Acepta formar gobierno con el doctor José Gaspar de Francia, sobrino suyo, el capitán Valeriano Cevallos, un español más paraguayo que la mandioca y él. Todos los llamados patriotas eran muy jóvenes y carecían de preparación de Estado. Un sacerdote abogó por su sobrino, Francia, para integrar el nuevo gobierno que duró una semana pues en forma casi inmediata se convocó a un congreso. Velazco fue eliminado y Cevallos hizo un paso al costado siendo en adelante Francia  y Fernando de la Mora los caudillos con preparación. Ambos manejaban la nueva junta presidida por Fulgencio Yegros. Entre tanto la anarquía se cebaba en Buenos Aires al extremo que por insistencia de Mariano Moreno lo fusilaron al gobernador interino, Liniers,  que rechazó a los ingleses. A Moreno lo envenenaron a bordo de un vapor ingles a quien lo habían designado embajador en Inglaterra, una manera diplomática para sacarle el poder que tenía. Por su parte los rechazos en la banda oriental, el Paraguay y el alto Perú habían calado hondo. Algunas provincias menores habían acudido con delegados  a Buenos Aires y por eso la llamaban la Junta Grande. Todos opinaban y no se podía gobernar. Entonces entregaron el poder a tres personas. Estos acontecimientos se sucedían en forma casi vertiginosa. Los porteños desean conquistar el Paraguay y lo enviaron a un delegado, Echeverría. La junta designó a Francia quien enseguida dominó la situación y planteó una federación en que ninguna provincia era más que otra. Ante la insistencia porteña el Paraguay contestó con una famosa nota, el 20 de Julio de 1812, donde se decía que los hechos del 14 y 15 de mayo ya no retrocedían y que el Paraguay había rotos las cadenas de España y no estaba para cambiar de amo por otro poder extranjero, aludiendo a Buenos Aires. Así el Paraguay se declaró república.

Pero nunca fue reconocida como tal. Francia gobernó por 26 años y en ese espacio fue respetado y amado por sus compatriotas. Esto se puede apreciar en la obra de Vázquez (Francia visto por sus contemporáneos) Hay un porcentaje que no lo aceptaba. Pero la mayoría sí. Incluso una conjura se descubrió mediante una confesión a un cura por parte de un participante. El sacerdote lo convence de contarle todo a Francia cosa que se acepta. Hasta 1820 Francia parece gobernar en forma tranquila y con paciencia. Pero a partir de la conjura de 1820 se vuelve nuy desconfiado. Las cárceles se llenan. Pero mantiene su respeto por Gamarra a pesar que éste despotrica públicamente contra su gobierno. Fabricó un consulado donde él era la prima dona y su compañero el militar su segundo. Este a Cambio de una jubilación ventajosa aceptó dar un paso al costado. Se pegó el lujo de renunciar a la junta de gobierno y hacerse adular para volver. Así logró hacerse de un ejército bien armado. Decía Francia que los militares interferían el gobierno prevalidos de sus armas. El Paraguay sufría un encierro por Buenos Aires, Artigas y sus aliados. Así organiza una economía que algunos califican como socialismo de Estado. Francia ordenaba que hubiera que plantar. El pueblo por eso nunca sufrió hambre. Un francés que deseaba ganar dinero con el beneficio de la yerba mate fue apresado y retenido en el Paraguay. Pero algunos lograban salir para comentar el régimen. El Paraguay se estaba convirtiendo en la China misteriosa. Los suizos Renguer y Lompchamp escribieron un libro donde le reconocían su buen gobierno pero que a la vez le hacían críticas. El francés se llamaba Bonpland, un gran científico y por él pidieron los gobiernos de Francia y Alemania a la vez por el libertador Simón Bolívar que amenazaba invadir el Paraguay para entregarlo a Carlos M. de Alvear, gobernador de B.A. Es bueno señalar que Bonpland quería hacerse rico con el beneficio de la Yerba Mate, monopolio del Estado. Más tarde Bartolomé Mitre falsificará la historia como era costumbre en él diciendo que Manuel Belgrano fue el gestor de la emancipación del Paraguay. Si para algo sirvió Belgrano fue para convencer a los paraguayos de su propia valía. Por su parte José Rodríguez de Francia fabricó un consulado con Fulgencio Yegros a quien convenció con su capacidad para hacerse a un lado y admitir primero la dictadura provisional y luego la  definitiva por su ex compañero. Durante su mandato de dictador dicto un decreto en que prohibió el casamiento de blancos entre sí, particularmente de los españoles. A quienes exigía donaciones primero y luego confiscaciones.

Bartolomé Mitre falsificó la historia como era costumbre en él, diciendo que Manuel Belgrano  fue el gestor de la emancipación del Paraguay. Si para algo sirvió Belgrano fue para convencer a los paraguayos de su propia valía. Por su parte José Gaspar Rodríguez de Francia fabricó un consulado con Fulgencio Yegros a quien convenció con su capacidad para hacerlo a un lado y admitir por su ex compañero, primero  la dictadura provisional y luego la  definitiva. Durante su mandato de dictador dictó un decreto en que prohibió el casamiento de blancos entre sí, particularmente de los españoles. A quienes exigía donaciones primero y luego confiscaciones. A propósito de la prohibición de casamientos con extranjeros, produjo un sin número de parentescos naturales. En muchos casos los apellidos de difícil pronunciación eran desechados y sustituidos por españoles. Algunos sostienen que Francia fue el primer comunista de América. Eso lo sostenía Fidel Castro. Otros entienden que aquella economía dirigida era un socialismo de Estado. Lo cierto constituye la dificultad de los amantes de la revolución francesa y las constituciones democráticas El mero hecho de copiar las letras de constituciones como la norteamericana o francesa no era suficiente pues faltaba el constitucionalismo, es decir, la aceptación bien digerida del pueblo. El solo hecho de la existencia de una constitución no garantiza el progreso. Faltaba el convencimiento pleno de la mayoría para que funcionara. Eso le faltaba al Paraguay como a las demás naciones americanas recién independizadas. Es cierto que el Paraguay fue el primero en declararse república (1812) y fue considerado por un pensador norteamericano, Richard Alan White, la primera revolución en América. En verdad que Francia con su sistema de ordenar que se plantaba y que se comía con las estancias llamadas De La Patria donde el ganado vacuno, ovino y caballar era administrado por el Estado había resuelto el problema alimentario. No existía jubilación dado que los llamados pobres eran alimentados por el Estado. Bastaba con peticionar a las autoridades y probar el estado de indigencia para que el aparato estatal se hiciera cargo de los indigentes, por lo general, personas mayores incapaces de trabajar para pagar su sustento. En el Paraguay de esa época se castigaban a los que no trabajaban y podían hacerlo. Muchas sentencias condenan con cárcel la vagancia. No existían ladrones ni clases sociales. Todos eran iguales en sus ingresos. Los españoles, los que más tenían, fueron obligados a donar al Estado o se procedía a confiscar sus bienes. Nuevamente echamos manos a Juan Robertson, el joven inglés que nos decía en cartas a su hermano que una vez traspasado el río Paraná comenzaba él a disfrutar del viaje con un buen sueño. Los caballos seguían la senda y los pobladores paraguayos se encargaban de ofrecer techo y comida hasta llegar a Asunción. Nos comentaba que de Buenos Aires a Corrientes tenia que estár atento por los numerosos asaltantes de caminos. Allí existían constituciones liberales que amparaban la anarquía. Nadie respetaba a nadie. Por eso Robertson pagaba a una tropa que era dejada en Corrientes pues en el Paraguay no era necesaria pues no existían asaltos, y si los había, Francia los castigaba severamente hasta con la pena de muerte. Los cargos públicos los ocupaban los descendientes de los capitanes de Irala y las princesas indias e hijas de los caciques con quienes contraían matrimonio los capitanes de la conquista. Ruy Díaz de Guzmán era un ejemplo, todo un aristócrata aunque nieto de una princesa india, doña Úrsula de Irala, de encumbrado padre. La provincia del Paraguay a pesar de declararse república vivió encerrada y tanto se reproducen con los blancos que el indio guaraní fue desapareciendo. Pero a través de sus hijas nos legaron su idioma que hasta hoy se habla fluidamente. Casi no se distinguían muy bien los rasgos guaraniticos. Nada menos que 300 años de cruzamiento continuo blanqueaban la piel. Ni el genocidio sufrido en la guerra grande de 1865 -70 pudo eliminar el guaraní. Las mujeres mantuvieron las costumbres y el idioma nativo y les legaron a sus hijos  Quizá por eso el Papa Francisca tanto la respeta a la mujer paraguaya.

Durante el mandato de Francia el Paraguay no traspasó sus fronteras naturales. Siempre se mantuvo neutral respecto de las querellas anárquicas de los vecinos. El Brasil tuvo una república de Río Grande, rebelde al imperio que, quiso ser reconocida. Pero Francia la desechó. Hasta un insigne filósofo e historiador inglés, Carlile,se ocupó de Francia y escribió una biografía con los datos de los hermanos Robertson y de dos suizos que vivieron un lustro en el Paraguay y dejaron sus memorias. El Paraguay era tenido como la China de América. Un misterio que todos querían conocer. Tenía muchos detractores en Buenos Aires que vivía en permanente anarquía al extremo que Francia recibió numerosos inmigrantes argentinos. Un ejemplo hasta hoy constituye Yabebyruy. Con ese nombre se descuenta que solo se habla el guaraní. Pero están muy equivocados dado que pocos son los que lo hablan. El español es el idioma dominante y hasta con una cantito quizá debido  a los primeros pobladores santafecinos venidos en tiempos de Francia espantados por la anarquía argentina. También muchos correntinos poblaron Itapúa. En Encarnación hay muchos descendientes correntinos como los Romero, Irazábal y muchos otros.

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