Efraín, Desirée y Lugo, ni siquiera leen los diarios


En medio de la peor recesión que el país haya enfrentado en décadas y que, por ahora, ya provocó el cierre de 1.500 empresas y más de 40.000 nuevos desocupados, reaparecieron en la escena Efraín, Desirée y Lugo impulsando un proyecto irracional y peligroso: elevar impuestos. El fin proclamado sería recaudar más para hacer frente a la pandemia. Un objetivo en apariencia “simpático”, pero que en la práctica solo provocaría el cierre de muchas empresas más, el agravamiento del desempleo y, en consecuencia, una mayor caída de los ingresos que obtiene el Estado a través de los tributos.

    No sabemos de qué manual extrajeron la descabellada receta. Ciertamente no lo hicieron siguiendo formulaciones de liberales como Paul Samuelson o Milton Freidman, ni de John Maynard Keynes, ni de Carlos Marx y discípulos, cuyas teorías y políticas económicas, muy disímiles por ciertos, eran fruto de elaboraciones serias, tanto que sus huellas se mantienen visibles hasta el presente.

    Tampoco lo hicieron basándose en algo que hayan sostenido, aunque sea “de paso”, grandes economistas que obtuvieron el premio Nobel, incluyendo a los más progresistas, como Paul Krugman, Joseph Stiglitz o Amartya Sen, de posiciones críticas al modelo neoliberal instaurado a finales del siglo XX, muy cuestionado actualmente.

    El caso de estos “líderes” políticos es aún más complicado de entender porque, evidentemente, ni siquiera leen los diarios. Si lo hicieran, sabrían que todos los gobiernos del planeta, independientemente de su extracción ideológica, están haciendo exactamente lo contrario de lo que ellos pretenden, es decir, bajan los impuestos y/o difieren sus pagos para más adelante.

    Si la descabellada iniciativa no tiene ningún sustento y si su eventual implementación agudizaría aún más los problemas, en vez de solucionarlos, la pregunta es ¿por qué lo hacen? ¿Es solamente ignorancia, de la que sin dudas está impregnado el proyecto en cuestión o, además, responde a sus necesidades de crear un gran show, cierta conmoción, que les permita ganar protagonismo, en un escenario que no los tiene ni como actores de reparto?

    Si nos basamos en la experiencia de los últimos años, sabremos que estos personajes irrumpen cada tanto no para aportar ideas, soluciones o aunque más no sea medidas paliativas para hacer frente a determinados problemas, sino para profundizarlos, para exacerbar los ánimos y crear un estado de mayor zozobra. Ellos solo viven del conflicto y se construyen… destruyendo.

    La dirigencia política nacional, si le resta algo de seriedad, debería negarse a tratar semejante disparate, como hacen los jueces cuando algún abogado desubicado presenta una acción improcedente y la rechaza “in limine”.

    El horno, señores, no está para bollos. No podemos perder el tiempo con distracciones polítiqueras que en nada contribuyen a la preocupante situación que nos aqueja a los paraguayos, que se resumen en dos grandes cuestiones: Por un lado, contener la pandemia y luego mitigar su impacto; por el otro, asistir a nuestra gente, que está pasando muy mal, a la par de defender las fuentes de trabajo.

    Y quienes apunten en sentido contrario, como Efraín, Desirée y Lugo, que en su inconciencia al menos sepan que serán objeto de la mayor condena y repudio ciudadano.

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