LA DEUDA GENERA MÁS DEUDA


Por Rogelio A. Careaga, Ph.D. por Universidad de Stanford

El diario ABC publicó ayer, 23 de enero del 2020, un artículo titulado La Deuda Pública ya Roza el 30% del PIB. Según el artículo  La deuda se situó en 22,7% del PIB y estiman que este año llegará a 27%. Sin embargo, hay personas que opinan que el nivel de la deuda pública del Paraguay con relación al PIB es bajo y hasta razonable comparado con el de otros países.

El nivel de deuda de los países citados con frecuencia son Estados Unidos, Japón, Brasil, Argentina y otros más. Pero no tienen en cuenta que los niveles de endeudamiento de esos países no se pueden utilizar para determinar si el nivel de deuda del Paraguay es bajo y razonable. 

Dichos niveles no son comparables al del Paraguay porque el tamaño de sus economías, grado de industrialización y porcentaje de mano de obra calificada son muy diferentes a las de nuestro país. Estados Unidos es único en el mundo porque su moneda es la moneda de reserva mundial y nunca ha caído en default, excepto durante la guerra de independencia en el siglo XVIII.

Las economías de los Estados Unidos y las de los otros países son mucho más diversificadas en su producción y en sus fuentes de ingreso de divisas que la del Paraguay. Nuestro país genera divisas  principalmente de la exportación de soja y carne. Claro, también los royalties de las hidroeléctricas y las remesas de los paraguayos residentes en el exterior contribuyen al total de divisas. Por tanto, está sujeto a mayor variación en el monto de ingreso de divisas.

Además, hay que tener siempre presente que la deuda tiende a generar más deuda. Esto se debe a que no resulta fácil utilizar el dinero proveniente de los préstamos en inversiones que rindan utilidades suficientes para el servicio de la deuda, por lo menos no dentro de los plazos estipulados para los pagos de interés y amortización.

Además, cuando los préstamos no van acompañados de controles externos, parte del dinero es despilfarrado o desviado a bolsillos privados. Por dichas razones, los gobiernos, con frecuencia, recurren a nuevos préstamos para el servicio de los anteriores.  Así, la deuda pública va aumentando hasta que los inversores cierran la canilla y no están dispuestos a otorgar nuevos préstamos o a reestructurar la deuda sin la intervención del FMI.

Esta institución para tirarle el salvavidas impone condiciones a los gobiernos. Dichas medidas tienen como objetivo disminuir el consumo y aumentar el ahorro y las divisas.

Pero lo peor de todo es que quienes pagan las consecuencias cuando esos países son obligados por el FMI y los acreedores a adoptar políticas de austeridad, son las familias de la clase media y las de menos ingresos. Es decir, el peso de la deuda recae sobre la mayoría de ciudadanos y no sobre aquellos privilegiados que se hicieron ricos metiendo en sus bolsillos el dinero proveniente del endeudamiento. Es la mayoría del pueblo la que se ve obligada a ajustarse el cinturón. 

De cualquier manera, no sería inteligente, ni prudente imitar las malas políticas de otros gobiernos que mientras pueden se endeudan y después, cuando llega el momento de la verdad, hace pagar a sus ciudadanos por sus imprudencias.

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