NOTA EDITORIAL: ARGENTINA Y SUS REITERADOS PROBLEMAS ECONÓMICOS


El problema económico de la Argentina se remonta a varias décadas atrás. Sin embargo, durante el gobierno del presidente Saúl Menem adquirió mayor gravedad. Es indiscutible que, al asumir el gobierno, Menem y su ministro de economía, Domingo Cavallo, se encontraron con el crónico problema de la inflación y de la devaluación.

Los gobiernos anteriores habían experimentado, sin mucho éxito, con diversas políticas para mitigar el problema. Por ejemplo, el ministro de economía, José Alfredo Martínez de Hoz, había utilizado la minidevaluación según una formula plasmada en la  famosa tablita. Aunque al comienzo tuvo los efectos deseados, el ritmo de aplicación de la minidevaluación quedó rezagado con respecto a la inflación, como consecuencia, la moneda nacional resultó sobrevaluada, y la demanda de dólares aumentó notablemente. 

Menen y Cavallo, para solucionar el problema de la inflación, optaron por aplicar una política monetaria y cambiaria drástica. Para ello se promulgó la Ley de Convertibilidad. La misma consistió en la severa restricción de la emisión monetaria y en la adopción del régimen de cambio fijo. Cavallo en un discurso televisivo dirigido al país y, por supuesto, a los inversionistas y acreedores del exterior, anunció que en adelante no se realizaría  emisión monetaria que no esté respaldada por oro y divisas. 

En efecto, se estableció la paridad del Peso con el Dólar. A partir de la vigencia de la Ley de Convertibilidad, un Peso pasó a tener el mismo valor que un Dólar. Como resultado de la nueva política, la inflación, en un año, bajó de 1.3000% a 22%.  

Esta política funcionó por un tiempo debido a que el Brasil, un importante socio comercial de Argentina, también había adoptado el régimen de cambio fijo, anclando su moneda al Dólar. Sin embargo, el Brasil, después de haber logrado contener la inflación, optó por devaluar su moneda, pero Argentina mantuvo la paridad del Peso con el Dólar. 

Eso fue posible porque Menem y Cavallo privatizaron las grandes empresas estatales y las ventas de las mismas aumentaron los ingresos fiscales. Además, la estabilidad del Peso atrajo muchas inversiones del exterior en acciones y bonos del sector privado y del sector público.

Sin embargo, como consecuencia de la mantención de la paridad del Peso con el Dólar y la devaluación de la moneda brasileña, Argentina perdió competitividad y la industria brasileña arrasó con la industria argentina. Numerosas empresas se declararon en quiebra. otras cerraron sus puertas. y algunas se fueron del país. Ante la imposibilidad de utilizar la política monetaria para estimular la economía, la opción que quedaba era la de recortar gastos o de aumentar el endeudamiento.

En una situación de recesión, el recorte del gasto público habría llevado a profundizar la recesión. Así pues, se recurrió a nuevos préstamos. Y tanto la deuda pública como la deuda privada  treparon a elevadísimos e insostenibles niveles. Argentina tuvo que renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. 

Al gobierno de Menem que duró diez años siguió el de Fernando de La Rúa, quien nombró a Cavallo como ministro de Economía. Ante la insostenible situación económica y la tremenda presión popular, De la Rúa renunció en diciembre del 2001, solo dos años después de haber asumido el gobierno. Varios gobiernos de muy corta duración siguieron a este último (6 en una semana), pero ninguno pudo sacar al país de la difícil situación. Al contrario, a la inestabilidad económica se sumó la inestabilidad política.

Esta fue la economía que recibió Néstor Kirchner cuando asumió el gobierno. El nuevo presidente renegoció la colosal deuda. En realidad, se negó a pagar lo que debía y decidió, en forma unilateral, pagar a los acreedores solo parte de lo adeudado a cambio de cancelar el total de la deuda. Los acreedores se vieron obligados a aceptar la propuesta o a no recibir pago alguno. Asimismo, dejó de realizar pagos al FMI. 

Posteriormente, la agricultura experimentó un repunte y el aumento de las exportaciones del sector empezaron a paliar el problema de la deuda. Argentina normalizó su situación con el FMI y al cabo de unos años de austeridad volvió a ser sujeto de crédito. Lamentablemente los gobiernos posteriores a Néstor Kirchner volvieron a endeudar al país más allá de su posibilidad de pago, y hoy día esa pesada carga, de nuevo la debe soporta el pueblo.

Por Rogelio A. Careaga, Ph.D. Universidad de Stanford

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