MEDIAS VERDADES Y RIQUELME, UN MARTIR POR LA DEMOCRACIA. A pedido de correligionarios volvemos a refritar un artículo publicado en 2011 (3 votos)


Por Osvaldo Bergonzi

Se entregarán medallas conmemorativas en su nombre como mártir de la democracia paraguaya. Así nos dicen las noticias. Llama la atención que el Partido Colorado no aparezca como el causante de su asesinato. Pero tampoco nada se dice respecto a quien o quienes lo mataron u ordenaron su muerte.

En verdad fue asesinado alevosamente en un paraje conocido como BONETE, cercano a Puerto Rosario. Sucedió en febrero de 1911. Se cumplen 100 años de su muerte. Poco antes de su asesinato ocupó el cargo de ministro del interior del gobierno liberal de Manuel Gondra.

Esta administración depuesta por otro grupo de liberales  provocó una anarquía sin parangón al extremo que el período presidencial que se venía cumpliendo religiosamente desde 1870 tuvo que ser modificado. Gondrá fue electo en 1910. Su mandato vencía en 1914. Pero he aquí que la anarquía reinante hizo que el siguiente período arrancara en 1912 con la elección, llamémosla así por caridad, de Eduardo Schearer. 

El presidente y comandante en jefe que ordenó su muerte fue Albino Jara y su jefe de estado mayor un chileno apellidado Yofre. Así se jugaba entonces con la suerte del Paraguay. Muchos fueron los cómplices y encubridores de este crimen. (Ver Armas y Letras, primer tomo “Coletilla” Arturo Bray.) El país quedó paralizado entre 1910 a 1912 en tanto la ANR recupera el poder por un mes en un intento desesperado por poner fin a la anarquía.

Hasta campo de concentración había por aquellos tiempos, al más puro estilo de los nazis. Varios murieron en el tristemente célebre Fortín Galpón. Otros lograron escapar a duras penas como Tomás Romero Pereira para buscar territorio brasilero.

Entre tanto los sectores liberales, que ya eran tres, el de Liberato Rojas, el de Manuel Gondra y el de Albino Jara, se mataban entre ellos hasta que los triunfadores desalojan al Partido Colorado y a un sector liberal para rematar su acción con el otro en Paraguarí  propinando una herida de muerte a Jara. – Eju che taitá, eguapy che iquere (vení papá sentate a mi lado), le decía un Jara moribundo a Manuel Gondra, quien  lo había calificado de  “PUNDONOROSO MILITAR”. En tanto una multitud pretendía forzar la puerta para lincharlo.

ESTA ERA LA PATRIA SOÑADA QUE ALUMBRÓ TANTOS MARTIRES POR LA DEMOCRACIA.

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