EL RIDÍCULO CORRIENTE: CARGAR A LOS “ZURDOS” Y AL HAMPA LA AGITACIÓN SOCIAL


Por Cándido Silva

Los movimientos sociales son generalmente grupos de individuos pertenecientes a las clases ciudadanas económicamente más vulnerables que se congregan por gremios y/o asociación de gremios para concentrar fuerzas y demandar a las autoridades mejores condiciones de vida, trasuntadas en mayores remuneraciones por producción, permanencia de las conquistas sociales, asistencia crediticia, combate a la desocupación y el subempleo, equilibrio microeconómico, etc.

En esencia, el propósito fundamental de las convocatorias es exigir el respeto de legítimos derechos a través de multitudinarias y ruidosas marchas callejeras, pacíficas o violentas, según el caso.

Lo que debe entenderse es que estos movimientos lo componen personas, seres dotados de inteligencia que aspiran a un estándar de existencia más elevado, lo que en términos simples equivaldría a superar las humillantes estrecheces de la pobreza cimentando un bienestar decoroso que los aleje de los azotes de la miseria.

En otros términos, esas almas se alían con conocimiento de causa. Saben que sus requerimientos y protestas obedecen a un fin definido, que si no alborotan en comunidad de esfuerzos nada les será proveído fuere por generación espontánea o por iniciativa de los gobiernos.

Entonces, deviene absurdo y oportunista atribuir exclusivamente a los partidos de izquierda y a la delincuencia organizada el infestar con sus soflamas facciosas a los movimientos sociales, instándolos a desestabilizar el orden político instituido en aras de los tenebrosos intereses de los “zurdos” y el hampa.

Tampoco negaremos la ocasional injerencia e influencia de los socialistas radicales, opositores al oficialismo y capos mafiosos en la activación y enardecimiento de las manifestaciones populares. Empero, el sujeto pensante no precisa de motivaciones adicionales de camarillas extrañas para reivindicar ecuánimes compensaciones, resarcimientos, indemnizaciones, reparaciones y desagravios diversos.

Asegurar que los trabajadores, obreros y operarios del agro y la ciudad solo se movilizan al compás de los perturbadores y agitadores, es sencillamente motejarlos de ignorantes, de carecer de raciocinio para por sí mismos exponer los reclamos ante las instancias pertinentes.

En lugar de buscar culpables reales o ficticios de los estallidos sociales, la élite de mandatarios entronizados por el voto del electorado tendría que asumir con formalidad y sentido de compromiso su rol de servidores del Estado, deponiendo las vanas acusaciones, meros pretextos para encubrir incompetencias, irregularidades, improvisaciones y fragilidades institucionales.

“No nos dejan gobernar con tranquilidad”, es la rutinaria cavilación del presidente de la república, quien considera, al igual que su entorno en el poder, que la población debe acompañar con benevolencia la gestión gubernativa, aplaudiendo a rabiar las consecuciones, si las hubiere, y callando estoicamente los errores, omisiones y desatinos.

Lo ideal es que la madurez y la responsabilidad se adueñen de las mentes de los que maniobran la maquinaria oficial. Que honren sus mandatos y digieran que percibir estipendios en concepto de salarios y dietas es a cambio de prestaciones a la nación y sus habitantes. Hay que erradicar la convicción descarriada de estadistas y burócratas que conciben el servicio público remunerado como herramienta y dispositivo para gestar fortunas personales a costa del contribuyente y la pauperización del país.

O se acatan puntualmente las disposiciones constitucionales relativas a los deberes y obligaciones de los depositarios de la confianza del soberano, o la desobediencia civil y el derecho de rebelión estarán cabalmente justificados.-

30/octubre/2019

2 Responses to EL RIDÍCULO CORRIENTE: CARGAR A LOS “ZURDOS” Y AL HAMPA LA AGITACIÓN SOCIAL

  1. Rogelio A. Careaga dice:

    Sr. Cándido Silva, felicitaciones por su excelente artículo.
    Ojalá se abandone la práctica, tan usada en la época de la guerra fría y en nuestro país, en décadas anteriores, de tildar de zurdo a cualquiera que expresase disconformidad con las ideas, posturas y políticas del gobierno autoritario del General Stroessner. Hoy día, a cualquiera que tenga ideas progresistas, contrarias a los intereses de la gavilla de políticos que se enriquecen robando el dinero de los contribuyentes y los royalties provenientes de Itaipú y Yacyretá, les tildan de zurdos. Tengo la impresión de que son los llamados Osos Blancos quienes todavía lo utilizan para descalificar a los contreras. Esta práctica es totalmente anacrónica, y solo contribuye al desmoronamiento de los partidos tradicionales. Ya la juventud no actúa motivada por la polka y el color del pañuelo. El intento de descalificar a los adversarios políticos tildándolos de zurdos, solo fomenta el cínismo de los jovenes y el rechazo de los partidos tradicionales.

    • osvaldobergonzi dice:

      Cándido: Laino confesó ser comunista. No obstante fue premiado. Comparto su criterio que no se puede acusar por acusar. Pero con pruebas si se puede. Saludos

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