LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS PARAGUAYO EN ITAIPÚ


Por Cándido Silva

Y renunciaron los cuatro jinetes del Apocalipsis paraguayo en Itaipú, no precisamente porque el presidente Abdo les haya solicitado la dimisión, sino debido a la tremenda presión ejercida desde el Congreso y la ciudadanía, una irónica y no concertada alianza entre dos sectores habitualmente antagónicos.

El canciller nacional Luis Castiglione (no Castiglioni); el embajador compatriota ante el gobierno de Brasil, Hugo Saguier Caballero; el efímero presidente de la ANDE, Alcides Jiménez, y el director general de Itaipú, el inefable José Alberto Alderete, mordieron el polvo de la ignominia al comprobárseles su directa y pérfida participación en la secreta firma de un compromiso bilateral que despoja a Paraguay del derecho al usufructo discrecional del 50% de la producción energética del condominio hidroeléctrico. ¿Falta alguien, el quinto jinete? Presumiblemente Marito, aunque a él lo sorprendieron en su buena fe y candidez, creo.

Entregar, a cambio de promesas de compensaciones, la soberanía nacional sobre la casi totalidad de su legítimo porcentaje estipulado en el Tratado, es sinónimo de felonía. Paraguay, si bien cede en venta al Brasil su excedente energético, siempre y cuando lo requiera podrá contratar discrecionalmente superiores o inferiores márgenes de potencia correspondiente a su mitad, transfiriendo el remanente al copropietario, tal cual se habitúa.

El Brasil del fascista y nacionalista intransigente Bolsonaro pretende, en el colmo de la arrogancia, imponer el retiro de una ínfima porción fija de su energía al asociado, adueñándose hasta el 2023 – la idea es indefinidamente- del sobrante, anulando los diversos proyectos locales de consumo masivo del fluido eléctrico en un futuro a corto, mediano y largos plazos.

El jefe de Estado rescata momentáneamente su administración de la debacle completa. La salida de los personajes mencionados equivale a una suerte de alivio y respiro, una oportunidad para enmendar los gruesos errores cometidos en la pésima elección de sus inmediatos colaboradores, la mayoría de ellos gente habituada a emplear el arte de la política para traficar con poder en beneficio propio y de sus paniaguados.

Particularmente, no dudo de las leales intenciones de Abdo para con el país y sus habitantes. Ocurre, no obstante, que su endeble personalidad le resta firmeza y energía al instante de ejercer sus atribuciones constitucionales, dejándose llevar por individuos oportunistas, adulones, astutos y experimentados en el vil negocio de constituir el Estado en usina generadora de riquezas e influencias para los todopoderosos de la hora.

El affaire Itaipú espero sirva de advertencia al titular del Ejecutivo, que en adelante evitará, supongo, incurrir en reincidencias infamantes, al tiempo de revisar y depurar el plantel de funcionarios superiores sujetos a su autoridad, entiéndase secretarios de Estado, cabezas de organismos autónomos y autárquicos, directores generales de entidades binacionales, dependencias recaudadoras, etc.

De nada vale ya despotricar contra el cuarteto de la traición a la patria. Ellos marchan ahora hacia sus opulentas residencias a aguardar que amaine la tempestad, a disfrutar de sus fortunas, y acechar el advenimiento de tiempos benignos cuando de nuevo emergerán del claustro para poner sus habilidades y veteranías al servicio de incautos candidatos a mandatarios, que hipnotizados por su prosa fácil y convincente, y cautivados por sus dilatadas y proficuas (más bien lucrativas) experiencias en el quehacer político, no vacilarán en reivindicarlos y encumbrarlos, por enésima vez, en las altas jerarquías gubernativas.

Mi justificado temor reside en la eventualidad de que Alderete sea reasignado a algún cargo de relevancia en la estructura oficial. Es que el fulano operaba como jefe de campaña del movimiento Colorado Añeteté y su ascendencia al interior de la corriente interna era, y sigue siendo, superlativa, a raíz del aprecio y la extrema confianza depositada en él por el hoy ocupante del Palacio de los López.

Finalmente, habrá que estar atentos a la reacción brasileña frente al aborto del misterioso acuerdo develado. No tolerarán que sus pares paraguayos desanden lo recorrido con la revocación del documento suscrito. Podría aproximarse un severo vendaval. Nada raro serían las amenazas y demostraciones de fuerza en la frontera, en las inmediaciones de la represa. Empero, debemos, a pesar de nuestra fragilidad respecto al omnipotente vecino, resistir con patriotismo, apego a los términos del Tratado y sentimiento de pertenencia al solar nativo cualquier arrebato de los “hermanos” bandeirantes.-

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