QUE HACER PARA EVITAR EL ROBO DE POLÍTICOS


Por Rogelio A. Careaga, PHD por la Universidad de Stanford, C.A.

Escrache es lo que más temen. Robar se ha vuelto cosa normal para los políticos. Creen que por haber descubierto la forma más rápida de llenarse los bolsillos e incurrido en la política, eso les da derecho a robar.

En otros países también roban, pero si se les pilla están fritos. Por lo general van a la cárcel. Tengo la impresión de que entre los aspirantes a políticos existe la convicción de que llegar a ser diputado, senador, gobernador, intendente o concejal equivale a haberse ganado el derecho de enriquecerse robando, que eso es lo más normal y común.

Piensan que así como una persona que logra ser contratada como empleado en el sector privado tiene derecho a recibir un sueldo, el político tiene derecho a enriquecerse robando al Estado.

La cuestión es ¿qué debemos hacer los ciudadanos para cambiar esa mentalidad que parece estar tan arraigada en nuestra cultura. ¿Cómo podemos hacer que los que están en el gobierno comprendan que son nuestros empleados, y que no son ellos quienes mandan sino el pueblo.

Pero el pueblo debe exigir a sus empleados que rindan cuenta de sus acciones, hay que hacerlos responsables del uso del dinero público que manejan. Para poder hacerlo se necesita instalar sistemas de contabilidad y auditoría en cada entidad del gobierno.

One Response to QUE HACER PARA EVITAR EL ROBO DE POLÍTICOS

  1. Odón Frutos dice:

    Doctor Careaga

    En los países en los que la corrupcion es penada, provenga esta de ciudadanos o de funcionarios publicos, en cuyo caso la pena siempre es mayor., la gestion pública está transparentada.

    El nuestro es un país encriptado. Las agencias públicas municipales, departamentales y nacionales, asi como los organismos de los tres poderes no transparentan su gestión. Las declaraciones de bienes de los “nobles y patricios” del presente están, si las hubiere., en cofres resguardados de la vista publica.

    Es una historia de milenios: Un ejemplo de esto fue Licinio Calvo Estolón, tribuno de la plebe en el 377 AC., que introdujo una fuerte limitación a la acumulación de tierras por parte de un único propietario. Durante la República el historiador romano Salustio sentenciaba, «los poderosos comenzaron a transformar la libertad en licencia. Cada cual cogía lo que podía, saqueaba, robaba. El Estado era gobernado por el arbitrio de unos pocos».

    No fué hasta el 123 AC que se definió legalmente el «crimen repetundarum», que hizo alusión a los delitos de corrupción, cohecho o tráfico de influencias. Mas adelante se definieron delitos como el Crimen Maiestatis, el Crimen Peculatus y el Crimen Ambitus. La Lex Calpurnia establecía una multa del doble del valor del daño causado por el funcionario. Es una de las más conocidas, porque se ha conservado gran parte de su texto original.

    Mucho mas adelante se puso en vigencia el Juicio de Residencia, u procedimiento judicial del derecho castellano e indiano, que consistía en que al término del desempeño del funcionario público se sometían a revisión sus actuaciones y se escuchaban todos los cargos que hubiese en su contra. El funcionario no podía abandonar el lugar donde había ejercido el cargo, ni asumir otro hasta que concluyese este procedimiento.

    Al presente y gracias a la cibernética el control de la gestion publica sería un juego de niños. Hay proyectos ancestralmente maldecidos por las autoridades que proponen obtener asistencia técnica y suministros gratuitos de países del primer mundo para montar una red de cinco mil computadoras en las que la información sobre la obtención y aplicación de fondos publicos estaría disponible 24/7/365. Las instalaciones de ese engendro llamado Copaco lo tornarían practicable.

    Se ha demostrado que el mejor medio para derrotar la corrupcion no es el castigo sino la prevencion. El uso generalizado de internet podría tornarla literalmente impracticable.

    Singapur, Nueva Zelanda y el mismo IRS de USA estarían gustosos de asesorar y proveer equipos ahi considerados obsoletos para ordenar este caos administrativo en el que los cargos publicos son cotos de caza para los “agraciados” que los mal ejercen.

    ¿Existe, por milagro., la voluntad política de convertir este país en uno en serio y adaptado a las condiciones de la modernidad?

    Me permito dudar.

    Atentamente,

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