ESTUDIO HISTÓRICO DE LA ANTIGUEDAD EN LA ANR DESDE 1887 A 1991


Por Víctor Chamorro Noceda

En 1887 presidía la república el general Patricio Escobar. El 25 de agosto de ese año en el domicilio del general Bernardino Caballero, calle Asunción esquina Escalada, se reunieron prestigiosos ciudadanos para constituir un partido político.

En realidad, el objetivo fue reorganizar formalmente el histórico Partido Nacional de la década 1870 – 1880, que triunfó en la batalla de Campo Grande en febrero de 1874 sobre las fuerzas que respondían al poderoso ministro del interior, general Benigno Ferreira, líder del Partido Liberal Histórico.

En el periódico, “LA DEMOCRACIA”. Martes 27 de septiembre de 1881, el periodista Ignacio Ibarra trazó la trayectoria honrosa del movimiento cívico conocido como Partido Nacional expresando…..”Se hablaba hace años de un partido al que se le denomina lopizta para hacerlo antipático a los aliados que ocupaban entonces militarmente el país. Mas los sucesos se han desarrollado después; han venido a demostrar que aquel partido no era un partido sino el pueblo entero y que admitiendo que se le quisiera dar ese nombre, no se podía llamar lopizta sino Partido Nacional”. Y prosigue el Teniente Ibarra, el mismo que lo socorriera al Mariscal en el Aquidaban Nugui junto a Silvestre Aveiro el 1 de marzo de 1870 conforme a su testimonio publicado y bien conocido; “Y ese Partido Nacional, abatido y disperso después de la guerra fue poco a poco agrupándose bajo las banderas que con tanta gloria había defendido contra los ejércitos invasores, y se presentó a tomar la participación que le correspondía en la en la gestión de los negocios públicos…”

Prosigue al articulista “…..y ese partido triunfó en Campo Grande(1874) imponiéndose al gobierno y fue el que acompañó a Don Higinio Uriarte durante todo el tiempo que duró su mando, y fue el que elevó a la presidencia a Don Candido Bareiro , y es el que está encarnado en la persona del general Don Bernardino Caballero, presidente provisorio hoy de la república y es por fin el único partido que puede seguir gobernando porque fuera de él no puede haber sino facciones insignificantes sin fuerza ni prestigio para mantenerse en el poder”.

Como se puede apreciar Ignacio Ibarra ha sido más que elocuente. Así, para reagrupar las fuerzas dispersas del antiguo Partido Nacional se reunieron, como ya señaláramos, en la casa del General Caballero 94 ciudadanos. En esta reunión, tras breve intercambios de ideas, a moción de Don José G. Vera se eligió una comisión provisoria encargada de redactar el estatuto y programa del partido. Fueron electos…… “ el general Bernardino Caballero, Higinio Uriarte, José G. Granado, Santiago Cardozo, Juan G. González, José Segundo Decoud, Ángel Benítez, Juan Crisóstomo Centurión, Remigio Mazó, Esteban Rojas, Miguel Alfaro, Guillermo de los Ríos, Héctor Carvallo, Zacarías Samaniego y Jaime Peña. Seguidamente se nombró presidente al general Bernardino Caballero y secretario a Don Juan G. González”.

La directiva presidida por el General Caballero emitió una circular invitando a la ciudadanía a ingresar al Partido Nacional Republicano. Dos semanas después, el 11 de septiembre de 1887 se realizó en el teatro Olimpo, sito sobre la actual calle Montevideo entre Palma y Presidente Franco la gran asamblea fundacional de la ANR. En esa ocasión el General Caballero expreso que….”La comisión Provisoria nombrada en una reunión preliminar de ciudadanos, constituida en asociación política, fue autorizada para organizar los trabajos conducentes a la instalación definitiva de esta sociedad y de preparar los Estatutos y programas del Partido”.

Prosigue Bernardino Caballero “al tener la honra de someter estos trabajos a vuestra consideración, me cabe la satisfacción de expresaros que tanto en la ciudad como en la campaña millares de compatriotas han respondido a nuestro llamado, manifestando su adhesión a esta agrupación política que se propone preferentemente ocuparse de las cuestiones que interesan la prosperidad y engrandecimiento de nuestra querida patria”. (La Nación, septiembre 12 de 1887.)

Puntualizamos que el Estatuto y el Manifiesto Fundacional fueron aprobados por unanimidad de los asambleístas. El Estatuto aprobado expresaba en cuanto a los asociados que cualquier ciudadano puede afiliarse a la ANR y que su obligación era acatar las decisiones de las autoridades partidarias y defender el programa del partido. Para ocupar cargos públicos o a aspirar a cargos directivos en la ANR no se exigía antigüedad en la militancia cívica.

1893

Se produce en la ANR una escisión. Se funda “El Club Popular Egusquisista”. Su vocero periodístico era el diario “El progreso”, redactado por Manuel Domínguez y Fulgencio R. Moreno. La ANR tenía por vocero “La Patria”, redactado por Blas Garay. Ante las maniobras realizadas por el presidente Juan G. González para apoyar la candidatura presidencial de, José Segundo Decoud, se unen los generales Caballero, Escobar y Egusquiza y deponen al presidente Juan G. González. Este último, a modo de aclaración, era el secretario del General Caballero en la comisión provisoria señalada más arriba. González es derribado por el movimiento cívico militar del 9 de junio de 1984. Asume entonces la presidencia el vicepresidente, Don Marcos Morínigo.

1896

La ANR, el 1 de noviembre de 1896 realizó una gran asamblea para renovar la Comisión Central (Así se llamaba la máxima autoridad partidaria de entonces.) La misma tuvo lugar en la residencia del General Caballero. En esa oportunidad, Eduardo Fleitas, leyó la memoria de la directiva cesante. No se modificó el Estatuto que venía rigiendo desde el 11 de septiembre de 1887.

1898

El estatuto de la ANR aprobado en septiembre de 1887 exigía que para ser candidato a presidente o vicepresidente de la república, senador o diputado debía simplemente estar afiliado al partido. No exigía antigüedad. Pero si exigía figurar como afiliado en el registro partidario. En 1898, siendo presidente de la república el general Juan Bautista Eguzquiza, se produjo una gran crisis política. La cuestión presidencial agitó la opinión pública. Ante el persistente rumor de que se proclamaría la candidatura presidencial de Don Emilio Aceval, ministro de guerra y marina de Egusquiza, para el siguiente período presidencial (1898 – 1902) El señor Aceval no estaba afiliado a la ANR. Por dicha razón los generales Caballero y Escobar se entrevistaron con el presidente Juan B. Egusquiza. El caso se zanjó cuando el ministro Emilio Aceval el 28 de marzo de 1898 enfrentó la situación declarando al diario “La Prensa”, vocero del caballerismo y dirigido por Blas Garay que “Los que me tratan con alguna asiduidad saben como, desde que por virtud de la revolución del 9 de junio de 1894 el partido Egusquizista se fundió con el Partido Republicano, me tuve siempre por afiliado a esta agrupación. De esto yo no he hecho misterio jamás y muchos de los miembros de la comisión me habrán oído más de una vez hablar del Partido colorado como debe hablar un correligionario”. (Diario La Prensa del 28 de marzo de 1898.)

Ante las reiteradas explicaciones públicas y privadas hechas por Emilio Aceval, la Comisión Directiva de la ANR, reunida el 27 de marzo de 1898, superó las discrepancias y respaldó la proclamación de la dupla Emilio Aceval para presidente y Héctor Carvallo para vicepresidente quienes asumieron sus cargos el 25 de noviembre de 1898. Cabe señalar además que Don Fulgencio r. Moreno, Antonio Sosa, Manuel Domínguez y Arsenio López Decoud tampoco eran por entonces afiliados a la ANR sino miembros del Partido Egusquizista. Pero al fusionarse dicha agrupación política al Partido colorado se les reconoció como afiliados de la ANR y con el tiempo se constituyeron en distinguidos dirigentes políticos de nuestro partido.

1906 – 1966

El estatuto de 1887 tuvo una nueva modificación en plena llanura en 1906. La convención tuvo lugar en la quinta del general Bernardino Caballero. Tanto el estatuto de ésta convención como las posteriores de 1914, 1916, 1923, 1938 y la del 23 de febrero de 1947 nunca se exigió a los afiliados para ser miembros de la junta de gobierno, seccionales, convencionales, candidatos a presidente de la república, diputados y senadores una antigüedad mínima o máxima en su militancia partidaria. En esta última ocasión solo se suprimieron los antiguos Comité Parroquiales y departamentales, en adelante sustituidos por las comisiones directivas seccionales como organismos de base de la ANR. El artículo 18º del estatuto de 1947 reza “Todo ciudadano puede ser afiliado a la ANR previa aceptación de la junta de gobierno, debiendo llenar los requisitos que ésta fijara, igualmente a los extranjeros para ejercitar los derechos que la Constitución Nacional acuerda”. El artículo 19º prescribe Son obligaciones de los afiliados 1. Aceptar las resoluciones de las autoridades de la Asociación Nacional Republicana. 2. Prestar ayuda entre los afiliados. 3. Sostener los principios proclamados por las autoridades de la Asociación”. Las posteriores modificaciones introducidas en el estatuto partidario en la convención de 1963 y la del 17 de septiembre de 1966 afectaron únicamente a artículos referente a la Convención Partidaria y a atribuciones de la junta de gobierno. Nunca se modificaron los artículos referentes a los derechos y obligaciones del afiliado a la ANR. La única exigencia fue respetar a la autoridad partidaria y sostener los principios proclamados por la ANR.

1991

En la convención del 15 al 19 de julio de 1991 una tradición de 104 años, incluyente,, republicana, democrática, abierta abierta a toda la ciudadanía paraguaya que venía rigiendo desde 1887 de pronto cambió de rumbo al exigir antigüedad en la militancia. Esto convirtió de hecho a la ANR en feudo de oligarquías cerradas que desencadenaron luchas internas facciosas que finalmente por intereses personalistas llevaron al partido al desastre electoral del 20 de abril de 2008. En la referida convención se aprobó el nuevo estatuto legalizado por decreto del poder ejecutivo Nº 21.693. Desde entonces se exigió antigüedad:

a) Tres años para ser delegado convencional. (Artículo 105º)

b) Diez años para postularse a presidente o vpte de la república. (Art. 110º)

c) Cinco años para postularse a senador o diputado (artículo 114º)

d) Cinco años para gobernador o miembro de la junta departamental (art. 121º)

e) Cinco años para ser intendente o concejal municipal (Artículo 121º)

f) Diez años para ser presidente o vicepresidente de la junta (Art. 121º)

Conclusión

El Partido colorado, por sus estatutos, nunca fue un partido de cuadros, elitista, oligárquico. Siempre fue un partido de masas, poli clasista, abierto a todos los sectores de la ciudadanía paraguaya. Es necesario, urgente, replantear esa gran tradición cívica republicana y democrática quebrada inexplicablemente en 1991.

Nota del director: En primer lugar deseo felicitar y a la vez agradecer al autor de este estudio tan serio y tan bien documentado. Igualmente por permitirnos publicar como primicia en EL COLORADO. Estamos seguros que este trabajo del licenciado Víctor Chamorro Noceda recibirá una gran acogida de nuestros afiliados, particularmente nuestra pujante juventud, deseosa de conocer nuestro itinerario político. Debo confesar que algunos aspectos de nuestros estatutos desconocía. Esto me lleva a conjeturar que nos encontramos frente a una realidad histórica palpitante que nos obligará a todos a una serena reflexión. No se trata de un conocimiento vulgar sino en base a datos concretos como acostumbran a exponer los estudiosos de la historia. Víctor es uno de ellos para orgullo de sus amigos y correligionarios. No suelta prenda sin antes ampararse en documentos indubitables dando fechas y citas. En cuanto al aspecto jurídico se ajusta a nuestra CN pues la interrogación del autor avala la amplia participación política, piedra angular del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo del Gran Abraham Lincoln del que nuestros padres fundadores se nutrieron y a cuyo frente marchó nuestro histórico líder, el general Don Bernardino Caballero.

One Response to ESTUDIO HISTÓRICO DE LA ANTIGUEDAD EN LA ANR DESDE 1887 A 1991

  1. Hipólito Martínez dice:

    Rescato dos puntos: 1. Adhiero a los correligionarios que sostienen que es imprescindible acreditar antigüedad de años como afiliado,según cada caso, cual requisito para postularse a cargos electivos en representación del Partido. Defiendo la militancia, pasiva o activa, trasuntada en el tiempo de pertenencia al Partido, y disiento con los que promueven que la mera afiliación es suficiente para aspirar a dignidades partidarias, nacionales, municipales y departamentales 2. La ANR es una entidad política policlasista, bien lo asevera el columnista, siendo un error el conceptuarlo exclusivamente como agrarista y popular, tal cual pretende un respetado pensador republicano. El coloradismo primigenio y doctrinario es eminentemente nacionalista, nacido para servir al hombre paraguayo, el heredero del mancebo de la tierra, creando las condiciones aptas para su desarrollo personal y colectivo, en la actividad legal que él escogiese, sin discriminaciones de abolengos sociales, económicos y culturales ….

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