ANR DEBE RETOMAR PUJANZA INSTITUCIONAL


Por Cándido Silva

Exceptuando un quinquenio líbero/socialista, encabezado por Fernando Lugo y Federico Franco, la ANR se aproxima a los siete decenios de poder constitucional en la república. Casi 70 años de claroscuros, de aciertos y errores. No obstante, el balance final enseña que el marco de prosperidad y modernidad que exhibe el país es obra del Partido Colorado en función de gobierno, con aportes menores de la oposición.

El Partido, pilar inconmovible de los Ejecutivos nacionales emergentes de sus filas, en los tiempos presentes despliega una gestión segundona, de mero apéndice del primer mandatario, en caso de que haya un relacionamiento fluido entre ambos, o llanamente transita en la opacidad y la confrontación si hubiere disensos domésticos pronunciados entre dichos actores.

Tanto los jefes de Estado colorados como la propia Junta de Gobierno parecen olvidar, u omitir, que el Partido es el mandante y aquéllos los mandatarios. Eso implica que éstos fueron electos gracias a los votos de los afiliados y simpatizantes del Partido. Deben su elevada dignidad a la institución partidaria que convoca a los correligionarios/as, y somete a su escrutinio Programas de Gobiernos avalados por la Dirección General del Partido.

En consecuencia, es lógico y legítimo que el Partido ejerza un rol de contralor y consultor del mandato del titular del poder administrador. Señalar con precisión hipotéticas inexactitudes, negligencias, ambigüedades y tergiversaciones del compromiso contraído es obligación inmanente de la Dirección Partidaria.

En ese contexto, la figura del titular de la Junta de Gobierno, primus inter pares, es de trascendencia capital, visto que representa al Partido ante las diversas instancias del quehacer nacional e internacional y, específicamente, es el interlocutor directo del presidente de la república, el que acerca las sugerencias, recomendaciones, demandas e incluso críticas de la jerarquía superior del Partido.

Se impone recuperar ese perfil de persona (varón o mujer) instruida, de sólida personalidad, versada en doctrina partidaria, de extensa y provechosa militancia, de probada honorabilidad, certificada vocación de servicio, experimentada en el trato habitual con los organismos de base de la ciudad y el campo, apasionada por la causa colorada, defensora tenaz e inclaudicable de los principios, símbolos, tradición, metas y conquistas del Partido, y apologista de los próceres civiles de la ANR.

Tales requisitos son innatos al presidente del Partido. Los candidatos que aspiren a liderar el Partido tendrán que acreditar dichas cualidades. El propio electorado, a la hora de sufragar, deberá actuar de filtro en las urnas, de modo que los genuinamente calificados sean escogidos para la distinguida responsabilidad de representar a cerca de 2.500.000 ciudadanos/as que profesan la ideología nacionalista.

No anhelamos candidaturas que se circunscriban a vender apariencia externa atractiva, que sutilmente se vanaglorien de su fastuosidad económica y proclamen promesas vacuas. Esos estereotipos acartonados, productos del marketing político, reflejan carencia de espontaneidad, capacidad limitada y escaso conocimiento de las singularidades partidarias. Poco o nula contribución harán a la evolución constante del Partido, importa subrayar.

En los siguientes comicios internos de renovación de autoridades, deviene imprescindible otorgar la confianza, sino por unanimidad, sí en mayoría significativa al postulante que reúna los rasgos preeminentes para conducir triunfalmente una afamada asociación política, sin menoscabo absoluto de los demás aspirantes, que siempre tendrán nuevas oportunidades de competir y a quienes con sentimientos fraternos instamos a que se preparen adecuadamente para que con fidedigno orgullo de colorado se ganen la adhesión de un inmenso electorado identificado con las raíces mismas de la paraguayidad.-

26/octubre/2018

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One Response to ANR DEBE RETOMAR PUJANZA INSTITUCIONAL

  1. Odon Frutos dice:

    Excelente artìculo.

    Bajo riesgo de rechazo por parte de aquellos referentes que ven al Partido como un ente abstracto, alejado de la realidad cotidiana, me permito recordarles que la ùltima victoria electoral no debiera constituir un indicativo de supremacìa polìtica de la envergadura que merece la ANR.

    Si bien los gobiernos fueron (y ojalà que el presente no lo sea.) encriptados., con datos oficiales sobre el quehacer nacional resguardados y de acceso limitado para la poblacion en general, algunos guarismos disponibles soportan mi teorìa de que poco o nada se hizo en el quinquenio pasado para incorporar a la vida polìtica activa a quienes constituyen el 60% del electorado: Los jòvenes y las mujeres.

    No hubo y no hay, hasta donde mi conocimiento llega, un Programa Oficial de incorporar afiliados al Padròn Partidario, de por sì, carente de actualizaciòn. Las cifras disponibles – y ruego a los correligionarios que disponen de datos oficiales los incorporen a este medio- indican que en las elecciones pasadas la ANR sumò tan solo de 80 a 90.000 votos con respecto a las obtenidas en el 2014. Nada para vanagloriarse ya que la alianza libero-zurdoide sumò aproximadamente 300.000 votos alcanzando la cifra màgica del millòn de votos. Este fenomeno tiene correlato en el irrosorio margen de 3.4% por el que se superò a los candidatos de la “oposiciòn” portadores de una reputaciòn polìtica y personal cuando menos dudosa, como es de conocimiento pùblico.

    Hay cientos de miles de jòvenes de familia colorada que no reciben de las autoridades partidarias la orientaciòn civica y polìtica que precisan para incorporarse a las actividades que debieran ser normales en las seccionales distribuidas por todo el paìs

    Solo queda la esperanza de que una vez electas, las nuevas autoridades de la Junta depuren el padròn e implementen, decididamente, un Programa de Educaciòn Civica-Partidaria para jovenes y mujeres mediante el cual, cuando menos., podràn capacitar a correligionarios deseosos de ser miembros de mesas electorales sean estas internas de la ANR, municipales, departamentales o nacionales.

    El futuro del glorioso Partido Colorado no està en manos de correligionarios apoltronados en cargos importantes, indiferentes a las carencias de orientacion de quienes si, debieran ser protagonistas responsables de la necesaria buena gestion partidaria y por ende, nacional

    Atentamente…

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