CANONGÍAS, SINECURAS Y PREBENDAS


Escribe Cándido Silva

Supongo que siempre fue así. Es más, estoy convencido que siempre fue así. Con la diferencia que hoy día la prensa se muestra mucho más incisiva y resuelta en la obtención y publicación de datos de capital relevancia pública que, anteriormente, dormían en los archivos, cual ingenio de coacción futura, o se los maquillaba para atenuar su implacable impacto.

Seguramente la intensa presión ciudadana ejercida a través de las redes sociales actúa de aguijón, respaldo e incentivo para la veraz y oportuna divulgación de informaciones que hablan de las diversas modalidades que en la esfera oficial se aplican a los efectos de burlar y explotar al Fisco en provecho particular de los detentadores del poder, deudos y colaboradores inmediatos.

En materia de estipendios, en el sector privado domina el espectro laboral el salario mínimo legal que asciende a Gs. 2.000.000 y poquito. Esa irrisoria suma la perciben cientos de miles de compatriotas, la inmensa mayoría con cónyuges, hijos y hasta padres ancianos que mantener. Para embolsarse ese exiguo monto cada treinta días calendario, deben desempeñarse con eficiencia y puntualidad las ocho horas, o más, de la jornada diaria, sopena de despidos sin miramientos.

En la esfera estatal, específicamente en las entidades Binacionales, las cosas son diametralmente opuestas. En todos los sentidos. Excepto aquellos cargos de exigida capacidad técnica, imprescindibles para el óptimo funcionamiento de las unidades generadoras de fluido eléctrico, el resto de los empleos y puestos, salvo contados de moderada importancia estructural, constituyen canonjías, sinecuras y prebendas, vale decir, ocupaciones que demandan escaso o nulo esfuerzo personal, con remuneraciones manirrotas, propias de los altos ejecutivos y consultores de las potentes multinacionales.

Confrontando asignaciones, tomamos como ejemplo ilustrativo la retribución convenida a una abogada en Itaipú, especie revelada semanas atrás en los medios de comunicación. La citada jurista, según la fuente periodística, recauda Gs. 105.000.000 mensuales, imaginamos que con beneficios adicionales. No obstante, ciñéndonos a la cifra mencionada, observamos que comparativamente con el salario mínimo de Gs. 2.000.000 de un trabajador/a cualquiera, la dama del Derecho cobra en un solo mes lo que el sufrido operario o dependiente lo gana en 52 meses y 2 semanas, o sea, en 4 años, 4 meses y 15 días.

Obsceno, brutal y sarcástico. En un país donde la desocupación, el subempleo, la pobreza extrema y la marginalidad se extienden por doquier en amplias franjas de la población urbana y rural, deviene cruel e impúdico enterarse de semejante remuneración equivalente, al cambio actual, a 19.091 dólares americanos, en escandaloso desnivel con los 364 dólares del jornalero.

El modelo de marras es exactamente eso, el prototipo de dispendios con que a escala local se derrochan los inmensos caudales en metálico de los dos condominios hidroeléctricos, acordando exorbitantes mesadas a gente afín al gobierno de turno, fuere para saldar favores políticos, cumplimentar con el núcleo familiar y el círculo de amigos íntimos, alterar actitudes díscolas de adversarios de relieve, o bien para solventar los costos de vidas clandestinas non sancta.

El Ejecutivo que asumiera el 15 de agosto pasado, en lugar de propender a rectificar o por lo poco aminorar tamaña infamia en cuestiones salariales, se regodea adjudicando supra millonarias cifras que más que sueldos son premios, recompensas y mercedes a una élite de bienaventurados por la gracia de un Erario sometido a la liviandad de los mandatarios del momento.

Nada de lo expuesto en estas líneas es novedad; empero, la insistencia y la tenacidad en la crítica verídica y constructiva, más temprano que tarde brindará sus frutos, arrojando los positivos desenlaces que la sociedad entera reclama y aguarda: que las autoridades superiores de la nación dejen de concebir sus poderes constitucionales como una suerte de moderna patente de corso para abalanzarse a mansalva sobre los recursos y patrimonios del pueblo inerme, que con su voto en las elecciones apuesta a un perfeccionamiento gradual e incesante de su estándar de existencia, no a montar latrocinios y tráficos de influencia en nombre suyo.-

22 de octubre de 2018

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One Response to CANONGÍAS, SINECURAS Y PREBENDAS

  1. Rogelio A. Careaga dice:

    Excelente artítulo! Felicito a su autor, Cándido Silva. Críticas y escraches y otras formas de resistencia deben ser utilizadas por los ciudadanos. Es absoluta e impostergable la necesidad de cambiar la ley electoral. Mientras se siga votando por lista sábana, tendremos como representantes en el congreso y en los municipios a gente que sólo busca llenarse los bolsillos y los de sus allegados y a quienes poco les importa el bien común.

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