LA POLÍTICA EXTERIOR DEL PRESIDENTE TRUMP Y SU CONECCIÓN CON LA INTERNA


Rogelio A. Careaga, Ph.D. por la Universidad de Stanford

Muchos años antes de asumir la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump se había convencido de que muchos países extranjeros se aprovechaban de la política comercial permisiva de los Estados Unidos. Según Trump, dicha política ha sido una de las principales causas de la destrucción de importantes industrias, del gran perjuicio a los trabajadores americanos, y del deterioro de ciudades, otrora florecientes.

En vista de que los gobiernos anteriores, tanto Republicanos como Demócratas, habían hecho muy poco para revertir ese proceso destructivo de la industria nacional, y menos para solucionar el problema del creciente número de trabajadores desplazados por el cierre de las fábricas y el traslado de sus operaciones a otros países, el candidato a la presidencia, Donald Trump se presenta como protector de de las industrias y trabajadores afectados por la competencia desleal de otros países. Durante su campaña electoral promete instaurar una política nacionalista dirigida a frenar el cierre de fábricas, a cerrarle el paso o, como mínimo, a desalentar la instalación de sucursales en países extranjeros de compañías americanas, y incentivar y presionar a las ya instaladas en el exterior a traer de vuelta sus operaciones a los Estados Unidos. Su principal promesa electoral la resumió en el slogan: Hacer que America Vuelva a ser Grande o, en inglés, Make America Great Again.

Para Trump, el mal que sufre su país tiene sus raíces en la globalización. Su queja está orientada hacia los países que desde hace décadas mantienen, en forma persistente, elevados superávits en la balanza comercial con los Estados Unidos. La lista de esos países la encabeza China con el mayor y más persistente desequilibrio en la balanza comercial con los Estados Unidos. En efecto, China, desde hace muchos años, mantiene  superavits de aproximadamente US$ 800.000 millones anuales en su comercio con los Estados Unidos. Este hecho, junto con otras prácticas, han convertido a China en el blanco principal de la política de Trump, especialmente, desde que fue admitida como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

En efecto, China  aplica elevados aranceles y otras medidas no arancelarias a los productos de otros países. Sin embargo, los productos chinos ingresan a los Estados Unidos y a los países de la Unión Europea con aranceles mucho más bajos. Ademas, China exige la transferencia de tecnología a las empresas extranjeras que quieren realizar inversiones directas en su territorio. Esta exigencia hace que se le acuse de apropiarse de la tecnología y propiedad intelectual de esas empresas en contravención de las reglas de la OMC
Puesto que, para Trump, la globalización ha beneficiado principalmente a otros países y, mucho menos a los Estados Unidos, su política exterior se ha centrado en promover el bienestar nacional, aún a expensas de las relaciones internacionales y de los convenios multilaterales. Por dicha razón, ha retirado a su país de varios convenios multilaterales que, según él, son adversos a los intereses de muchas compañías y trabajadores américanos, entre ellos el Acuerdo de Comercio Transpacífico firmado por el ex presidente Barack Obama. En lo que respecta a nuestro continente, podemos citar el tratado de libre comercio firmado por Estados Unidos, Mexico y Canadá, conocido como Asociación de Libre Comercio de países de América del Norte, NAFTA por sus siglas en inglés.  Trump,  consciente de la poderosa economía y elevado poder de adquisición del consumidor americano, ha obligado a México y al Canadá  a renegociar ese tratado.  El resultado de dicha renegociación fue anunciado, en conferencia de prensa, el 1º del corriente mes, por el Presidente Trump, aunque para convertirse en tratado requiere la ratificación de los los poderes legislativos de los respectivos países.

Si se adopta una visión más amplia de las relaciones internacionales, que no se limita meramente a las comerciales, no sería arriesgado suponer que a criterio de Trump, de poco le sirve a su país ser el lider mundial si el costo del liderazgo supera ampliamente el beneficio. Esa forma de pensar se ve reflejada en lo que dijo en la Asamblea de las Naciones Unidas. Nosotros aportamos grandes sumas a los países en desarrollo y en lugar de apoyarnos, salen en nuestra contra. Hemos defendido a los países de la OPEP y nos pagan aumentando el precio del petróleo”. Asimismo, en su conferencia de prensa de hoy dijo: China ha logrado su desarrollo mediante sus relaciones con los Estados Unidos. Lo ha hecho a expensas de los trabajadores, de las compañías y de la economía americanas. Pero no culpo a los gobiernos chinos por dar prioridad a los intereses nacionales, sino a las estúpidas políticas de los gobiernos anteriores de mi país.

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One Response to LA POLÍTICA EXTERIOR DEL PRESIDENTE TRUMP Y SU CONECCIÓN CON LA INTERNA

  1. osvaldobergonzi dice:

    Rogelio: Creo que le diste en el ojo. Desde Theddy Roosevelt no se veía una cosa así. Ese si fué un patriota. Vino al Paraguay (1913) y se quedó en Villarrica, toda una semana en la casa de Charles Çhase, su compatriota, y su esposa Micaela Talavera, hermana de Natalicio Talavera+ el periodista del “El Semanario” en el frente de batalla. Comía en el El Porvenir Guaireño, el club más antiguo del Paraguay, hasta hoy un modelo de arquirtectura. Saludos.

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