Se debe derogar la nefasta ley que afecta a las tarjetas de crédito (Resumen editorial de ABC)


Tal como se había anticipado, la Ley N° 5476/15, “que establece normas de transparencia y defensa al usuario en la utilización de tarjetas de crédito y débito”, provocó la exclusión del sistema financiero de centenares de miles de personas de escasos recursos, que cayeron en las garras de los dueños de unas 175 “casas de crédito” –hasta entonces había 65– que les cobran un interés de hasta 90% y operan sin control alguno del BCP, pese a que su cartera anual se estima en alrededor de 380 millones de dólares. En ellas se comete con toda impunidad el delito de usura, ante la inacción del Ministerio Público y de la Secretaría de Defensa del Consumidor, y la impotencia del BCP, que alega la necesidad de actualizar su ley orgánica para supervisar esos antros y mantenerlos en vigilancia. Esas han sido, en suma, algunas de las nefastas consecuencias de una barbaridad populista, que puso un tope a la tasa de interés de las tarjetas supuestamente para “defender” a los usuarios. Se cumplió el pronóstico que ninguno de los legisladores ni el Presidente de la República tuvieron en cuenta, enceguecidos todos por una febril demagogia.

Nota: Se le recuerda al escriba que la ley criticada sobrevino debido al remate de más de 100 mil propiedades pequeñas por bancos que incluso ponían a la venta su cartera de tarjetas incobrables  hasta el 7%. Estudios Jurídicos compraban y luego remataban lo que encontraban. Era todo un escandalo, En tanto los jueces daban rápido trámite a estas maldades. Previamente unas lindas señoritas volvían loco a los usuarios reclamándoles el pago. Una vez agotado el acoso de llamadas las tarjetas se vendían a los estudios jurídicos. En Asunción no hay más 30.000 propietarios.Unos pocos platudos poseen cientos de propiedades que alquilan. Por otra parte la prensa critica las 30.000 casas que se construyen justamente para beneficiar a aquellos que sufrieron remates de las suyas. La ley actual protege s los humildes que caen en la trampa de las llamadas señoritas que ofrecen tarjetas para exprimir al usuario con depósitos mínimos que se pueden abonare pero se trata de un círculo vicioso que nunca termina. En la actualidad existen casas de empeño. Un mal milenario. Pero que no rematan propiedades sino artefactos eléctricos. Las financieras angurrientas claman para que vuelva  EL A BUEN TIEMPO, para continuar exprimiendo. De una de ellas es propietario el dueño del diario ABC Color.

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