LA BATALLA DE ALIHUATA-ZENTENO Y EL ARMISTICIO


Escribe el doctor Humberto Zaracho

Para algunos que acostumbran escribir sus opiniones en este sitio webb, no es de su agrado mis apreciaciones sobre la gran victoria lograda por las armas paraguayas en Alihuatá-Zenteno (Campo Vía), y sobre el armisticio de Campo Vía concedido graciosamente a Bolivia, por el gobierno del Dr. Eusebio Ayala. Conste que mi apreciación se inspira -en gran medida- en las opiniones de destacados Comandantes paraguayos que ejercieron el mando y condujeron Grandes Unidades durante la conflagración bélica.

En efecto, el 11 de diciembre de 1933, a las 08,15 hs, los Comandantes de la IV y IX División bolivianas Coroneles Carlos Banzer y Emilio González Quint, respectivamente, remitieron al general Hans Kundt el siguiente mensaje: “La situación es desesperante debido al agotamiento total de las tropas. Es preciso destacar toda posibilidad de romper el cerco”. Era notorio que el grueso del ejército boliviano afrontaba una situación desesperante por el triple cerco que le sometía nuestras fuerzas, al extremo que el Alto Mando boliviano se sintió impotente para brindarle la ayuda que requerían ambos Comandantes.

A las 08:52 hs. el TCnel. Gilberto Andrada, Jefe de Estado Mayor del III.C.E., comunica al Jefe de Operaciones del Comanchaco (D-III) Cnel. Ramundo Rolón la rendición del R.I.20, R.I.41, R.C.5 “Lanza”, parte del “Abaroa” y del “Loa” del Ejército boliviano, sumando unos 1.500 hombres más o menos, además de todo su armamento y demás elementos. Entre los Jefes bolivianos que depusieron las armas estaban los TCnles Ismael Aramíbar y Luis Reyes Peñaranda, Comandante y Subcomandante del R.C.5. Agrega que el número de muertos en filas del enemigo alcanzan a 600 y unos 1500 prisioneros, mientras que de nuestra parte un solo herido.

El día anterior se captó un radiograma donde se señalaba que: “La IV y IX División se encuentran cercadas por enemigos, todos los esfuerzos que se han hecho para los trabajos de una picada y luego de una senda de acceso al km. 22 han tropezado siempre con la presencia del enemigo al frente, por consiguiente nuestro deber y nuestro honor exigen el máximo de sacrificio en esta hora difícil en que los Comandos de la IV y IX División esperan que nuestros Jefes, Oficiales y tropas sabrán cumplir con su deber. A las 15 horas los Regimientos 20, 50, Lanza y 34 atacarán al enemigo para salir a Campo Vía. Los Regimientos 36 y 41 de la Reserva se alistarán para entrar en acción según las necesidades del momento. Las secciones de morteros apoyarán fuertemente al ataque de la infantería. Firmado: Carlos Banzer González. Fechado: 10 de Diciembre de 1933“.

A las 10 horas el Jefe de Operaciones comunica telefónicamente al Jefe de E.M. el siguiente parte abierto del General Estigarribia para el Ministerio de Guerra: “Acaban de rendirse sin condiciones los Regimientos Nº 20 y 41 de Infantería, “Abaroa” 1 de Caballería, “Loa” R.4 con sus cuadros completos de Jefes y Oficiales y todos sus elementos. Hasta este momento contamos 1.500 prisioneros y se aprecia en 600 los muertos enemigos. Fdo.: General Estigarribia“.

A las 11:20 horas el Cnel Alcibíades Irrazábal, Comandante del III.C.E., comunica al Comanchaco que el Comandante Franco se halla parlamentando con el Comandante de las tropas bolivianas cercadas, y que hasta este momento han recogido 6 morteros. Comunica además que en el sector de Pirizal habían dejado la siguiente inscripción: “Queridos paraguayos: Estamos convencidos que la guerra tenemos perdida. Muy pronto volveremos a abrazarnos. Ya nos retiramos. Soldado boliviano“.

A las 13,25 horas el Comanchaco envió el histórico parte abierto al Ministerio de Guerra y Marina: “La IV y la IX División del Ejército Boliviano cercadas por nuestras tropas acaban de rendirse incondicionalmente con todo el cuadro de Jefes y Oficiales, con armas y elementos: Firmado: General Estigarribia“.

Efectivamente, al verse cercados por nuestras tropas, sedientos y exhaustos y carentes de apoyo, los Comandantes Divisionarios no tuvieron otra alternativa que la de firmar el Acta de rendición en el Fortín Gondra. Este histórico documento –que tiene los ribetes de una capitulación sin condiciones de parte del vencido- se firmó ese mismo día a las 11,00 hs. en presencia del TCnel Rafael Franco, comandante de la D.I.1. La Cláusula IV del Acta -redactada por el Auditor de Guerra Dr. Jeremías Penayo- disponía que los comandantes bolivianos debían hacer entrega de todas las armas y equipos de guerra capturados, incluyendo los camiones, a fin de que el Comando paraguayo “pueda disponer las rápidas medidas de auxilio de todo género a las tropas de las unidades bolivianas” (1). De esta manera se consumó una de las más rutilantes victorias de las armas paraguayas. Cayeron “prisioneros 250 Jefes y Oficiales y 8.000 Suboficiales, Clases y Soldados, Material: 24 piezas de artillería de 105 y 75 mms; 60 piezas de Morteros “Stokes.Brandt”, 300 ametralladoras pesadas y 500 livianas; 11.000 fusiles y 80 camiones…” (2). Con su derrota Bolivia perdió su mejor cuadro de Jefes y Oficiales, además del 60% de sus tropas más experimentadas, sumado a su numeroso y flamante armamento, equipos y otros materiales, entre ellos los ya citados 80 camiones de la marca “Ford”.

De esta forma se destruyó completamente al II-Ejército Boliviano. Al primero se lo destruyó en Boquerón. Como consecuencia, el General Kundt fue destituido. Además, con los armamentos, equipos y otros elementos capturados se logró enriquecer nuestro arsenal de manera considerable. El mismo día de la victoria, vibrando de entusiasmo por el éxito de nuestras armas, el Presidente Dr. Eusebio Ayala, desde el PC del General Estigarribia, emitió su famosa proclama dirigida al Ejército en Campaña señalando, en una parte: “…El pueblo paraguayo, que revive en todas horas su pasado glorioso, ha demostrado al mundo que sus tradiciones de honor, bravura y patriotismo, están incólumes…”. Y mientras se encontraba en plena ejecución la maniobra de envolvimiento sobre la IV y IX División bolivianas, visitó el frente de operaciones una Comisión creada por el Consejo de la Liga de las Naciones, cuyos miembros mantuvieron conversaciones con el General Estigarribia. Más tarde éste emitió al respecto las siguientes observaciones: “En el curso de las conversaciones sostenidas con los miembros de la Comisión de la Liga de las Naciones, expresé sin ambages, nuestra decisión de proseguir con la guerra, bajo la certeza de aplastar al enemigo, y que nuestro pueblo en armas no aceptaría discusión alguna respecto al litoral del río Paraguay“.

El delegado francés General Henri Freydenberg, miembro de la Comisión, quedó sorprendido ante la firme convicción del conductor paraguayo, y le objetó que la fortuna de la guerra era veleidosa y que era imposible prever todas las contingencias de una lucha armada. A esto, el General Estigarribia contestó con altivez y firmeza: “No tenga usted recelo alguno, mi general. Yo estoy positivo en mi aseveración. La destrucción del ejército boliviano es una operación matemática” (3). Desde el 3 de diciembre estaba además, sesionando en Montevideo la VII Reunión Panamericana. Naturalmente, Estigarribia estaba seguro de su afirmación, pero no podía narrar a los miembros de la Comisión sus planes operativos ya en plena ejecución. Y el tiempo le dio la razón, la rendición boliviana se produjo días después de la llegada de la Comisión a la Paz.

Luego de la resonante victoria paraguaya, lo que quedó del ejército boliviano (D.I.7 y fuerzas comandadas por Peñaranda) se retiró hacia el Fortín Magariños, al suroeste, donde se estableció una nueva línea defensiva. La D.I.7 lo hizo desde la zona de Nanawa a marchas forzadas llegando a Saavedra en un estado lamentable. Paralelamente, a pesar de no contar los medios necesarios Estigarribia organizó la persecución del enemigo. Para seguir mejor las operaciones emplazó su PC en Zenteno. Ordenó que el III.C.E., comandado por el TCnel. Rafael Franco, efectuara una inmediata persecución del resto de las tropas enemigas. A tal efecto debía de marchar a pie hasta el Fortín Muñoz y capturarlo, y seguidamente posesionarse del estratégico camino hacia el norte que conducía a las posiciones de las unidades bolivianas que aún quedaban.

El 13 de diciembre el Fortín Saavedra fue incendiado por los bolivianos antes de ser abandonado. Con la presencia de Estigarribia, al día siguiente la bandera paraguaya fue izada en el mástil del Fortín donde había ondeado desde su fundación en 1924, nueve años atrás. Fue bautizado con el nombre de My Ramón Avalos Sánchez en homenaje al piloto compatriota derribado mientras realizaba vuelos de observación. Prosiguiendo su ofensiva el III.C.E. capturó los Fortines Murguía y Samaklay. Mientras el día 14 tomó Tinfunqué, y el 15 la D.I.8 capturó Puesto Sosa destruyendo el resto del Regimiento “Florida” comandado por el mayor Eduardo Varnaux. El día 16 fue ocupado Puesto Moreno interceptando el camino que salía de Muñoz en dirección norte.

El fortín Muñoz, ubicado a 50 km al suroeste de Saavedra, era el centro de operaciones del alto mando boliviano en el sur. Ante el peligro de un nuevo cerco el lunes 18 los bolivianos lo evacuaron apresuradamente y procedieron a incendiarlo. A las 23,00 horas del martes 19, nuestras tropas ingresaron sin resistencia alguna en la hasta entonces sede del PC del Comandante en Jefe y principal centro de operaciones de la invasión boliviana. Los siguientes días el III.C.E. reconquistó el Fortín Corrales y ocupó los Fortines Bolívar, Chañar y Sorpresa completándose así el derrumbe del sistema defensivo boliviano en el sector Pilcomayo.

Para el ejército boliviano las consecuencias de Campo Vía fueron verdaderamente catastróficas. Dice un historiador militar boliviano: “Puesto que al principio de la guerra movilizó y envió al Chaco 77.000 hombres, de este número impresionante para un país pequeño, 10.000 eran ahora prisioneros del Paraguay, 14.000 perecieron en acciones de armas o desaparecidos, 32.000 fueron evacuados a la retaguardia por heridas, enfermedades, etc. 8000 servían en las etapas de la zona de comunicaciones y 6000 desertaron a la Argentina” (4).

Pero, sorpresivamente, el 17 de diciembre el Ministro de Defensa Dr. Víctor Rojas comunicó a Estigarribia que el presidente Dr. Eusebio Ayala le consultaba “si no habría inconveniente en ofrecer un armisticio para abrir las negociaciones sin pérdida de tiempo”, ya que su gobierno deseaba concertar la paz con Bolivia sometiendo el pleito a un arbitraje (5).

Ante la sorpresa de nuestros compatriotas y de los propios bolivianos, traicionando al pueblo paraguayo en armas, en un inicuo escamoteo a la gran victoria conseguida el Presidente Ayala dirigió el 18 de diciembre una nota al general Alvarez del Vayo, presidente de la Comisión de la Liga de las Naciones, en respuesta a las comunicaciones de la citada Comisión en la que proponía el Arbitraje integral de la Corte de Justicia Internacional de La Haya para resolver el litigio, ofreciendo a Bolivia… ¡¡¡un armisticio general que se hará efectivo desde el día 19 hasta las 24,00 horas del día 30 de diciembre de 1933!!! Creyendo en la posibilidad de alcanzar la paz por la vía diplomática ese mismo día el COMANCHACO respondió que podría accederse a un armisticio de dos o tres semanas siempre que se acordara dentro de las 48 horas. En consecuencia, comenta Estigarribia en sus Memorias que: “A las 11 horas del día 19 recibí un despacho en que el Ministerio de Defensa me comunicaba que nuestro gobierno había concertado un armisticio con el gobierno de Bolivia que duraría hasta el 30 (de diciembre) próximo a la misma hora”. El Estado Mayor Boliviano por su parte, lo aceptó de inmediato, lo que hizo posible la salvación del resto de su alicaído ejército.

El ideólogo del armisticio entreguista fue el propio presidente Ayala, quien alegando razones humanitarias a favor de los prisioneros y heridos bolivianos (no se refirió a los heridos paraguayos) al final impuso su voluntad a Estigarribia. Este, que se había opuesto al comienzo, al final tuvo que acatar la orden presidencial, a pesar que el Ejército Paraguayo estaba en condiciones de liquidar definitivamente la guerra pues, el enemigo, reducido ya a su mínima expresión huía en forma desordenada en todos los frentes.

Un prestigioso Comandante paraguayo comentó el armisticio general concedido, diciendo: “El Poder Político en general, y en forma muy particular el Presidente de la República no entendieron que la guerra moderna se caracterizaba por la participación en el conflicto de todos los recursos morales, intelectuales y materiales… Si el Presidente Ayala y sus colaboradores hubiesen dispuesto la movilización económica y financiera de Pinasco, Casado, Sastre, Guaraní y las dos poderosas empresas yerbateras, nadie podrá dudar que se habría logrado financiar muy bien la adquisición de cualquier cantidad de camiones. A no dudar, después de la rendición de Campo Vía hubiésemos llegado hasta Villamontes y el Parapití, sólo bastaba con que nuestro Ejército hubiese dispuesto de los camiones solicitados con tanta antelación por nuestro Comandante en Jefe. En ese momento, de haberse contado con los consabidos camiones, la guerra hubiese terminado. Esta ha sido la realidad de la batalla de Zenteno que nos muestra, por un lado, la brillantez de la conducción militar y por otro la incapacidad absoluta de un Poder Político que antes, durante y después de la guerra se mostró tímido, vacilante e incapaz para seguir el ritmo victorioso de su ejército” (5).

La historia de la guerra del Chaco está dividida en un antes y después de la victoria de Campo Vía y del Armisticio de diciembre de 1933. Algunos historiadores que intentan justificar a Eusebio Ayala afirman que el Paraguay estaba agotado y que era necesario el armisticio. Sin embargo, son muchos los que, refutando enérgicamente ese débil argumento, afirman que si el Paraguay estaba agotado más lo estaba Bolivia la cual, además de agotada se encontraba desmoralizada y derrotada. Sin duda alguna el resultado del armisticio fue la prolongación de 18 meses más de guerra con toda su carga de muerte y miseria. Cabe preguntarse si acaso ¿interesaba a Bolivia los muertos paraguayos si ni siquiera le interesaban sus propias bajas? ¿Por qué ese interés tan humanitario del Dr. Ayala con un enemigo que nunca demostró el mínimo atisbo de humanidad para con el Paraguay?

Concluyendo, “Bolivia acababa de perder en Campo Vía el núcleo mejor de una brillante plana de jefes y oficiales, la mayoría de sus tropas veteranas y elementos de todo género en proporciones enormes. También se producía el cambio de Comando, medida que siempre acarrea complicaciones en el curso de una guerra. Y como última secuela, venía la repercusión moral y económica de aquella humillación militar, que dejaba la mayor parte del Chaco en poder del Paraguay, país al que no se suponía capaz de oponer a la invasión boliviana una valla de contención“. (José Félix Estigarribia. Memorias, pág. 200). Moraleja: “Mientras el enemigo no esté totalmente vencido y sometido a mi voluntad, puede derrotarme”. (Carl von Clausewitz).

NOTAS:

(1) JEREMIAS PENAYO, Dr. Auditor de Guerra. “Capitulación de la IV y IX Divisiones Bolivianas en Campo vía”, pág. 72, Edit. EMASA, Asunción, 1967.

(2) ATILANO CARISIMO, Cap. (R). “En la Primera División de Infantería”, pág. 382, Edit. Escuela Técnica Salesiana, 1971.

(3) DAVID ZOOK. “La conducción de la Guerra del Chaco“), pág. 241, Círculo Militar Argentino-Biblioteca del Oficial, año 1953

(4) DAVID ZOOK. Op. Cit

(5) ALEJANDRO SIENRA, Mayor. “La Guerra del Chaco”,pág, 182, Imprenta Militar, Asunción, 1980.

Anuncios

One Response to LA BATALLA DE ALIHUATA-ZENTENO Y EL ARMISTICIO

  1. Excelente exposición de una de las más grandees victorias del soldado paraguayo. Ojalá los jóvenes que asisten a nuestros colegios puedan leerlo. Mis felicitaciones al Dr. Humberto Zaracho!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: