LA JUSTICIA BRILLÓ POR SU AUSENCIA EN CAACUPÉ EN TANTO EL PRESIDENTE SE PRESENTÓ


Monseñor Ricardo Valenzuela. Foto: Pánfilo Leguizamón | La Nación. Monseñor Ricardo Valenzuela. Foto: Pánfilo Leguizamón | La Nación. Nota: La justicia, la principal acusada por la impunidad existente, brilló por su ausencia. Igualmente la clase política y  congresistas. El presidente Horacio Cartes, el mismo que dona sus ingresos al padre Aldo Trento, un extranjero que hace lo que los paraguayos deberían hacer, puso la cara y saludó a monseñor Ricardo Valenzuela y demás dignatarios de la iglesia. Los mismos denuncian las mismas cosas desde hace décadas, pero sin visitar en sus hogares a sus feligreses. Por eso, hoy nuestra iglesia católica – por diversas causas –  descendió a un 66% luego de haber tenido el 98% de feligreses. En tanto el Pastor Abreu inaugura centros de adoración que se llenan al tope.

Durante la homilía, Monseñor Ricardo Valenzuela cuestionó la corrupción pública y privada e instó a la ciudadanía a no quedarse callada y denunciar a los corruptos. Además pidió honestidad y patriotismo a los candidatos que sean electos en las internas del 17 de diciembre próximo. “No pretendan llegar al triunfo a base de mentiras”, sentenció.

El obispo de la Diócesis de Caacupé inició haciendo una mención especial a los jóvenes. En ese sentido solicitó para ellos políticas y programas “basados en la experiencia de Cristo”. “Necesitamos que desde la Iglesia, de los sectores públicos y privados, toda la sociedad redoblen los esfuerzos a favor de la juventud paraguaya”, declaró. Sostuvo que “es más fácil llegar al corazón del señor a través de nuestra madre María”.

Luego Valenzuela centró su intervención en el ámbito nacional y afirmó que existe “un descontento muy grande sectores ante la conducta de los dirigentes que parecen desconocer la realidad”. “Nos preocupa y lastima la acentuada crisis de la moral público y privad, de la vida política y de la administración judicial, de la injusticia social y económica de la población”, aseguró.

Reconoció que el Gobierno propició avances importantes en muchos sectores pero así también se ven atrasos en otros sectores, “que las autoridades no quisieron o no pudieron superar por dar prioridad a sus ambiciones personales y de sus grupos”. “Hoy hay pobres centros educativos sin techos, hospitales sin remedios, precarios puentes, en los caminos intransitables y en la zozobra permanente que sufre la sociedad por falta de seguridad”, expresó.

Recordó a los secuestrados en el norte, que están en poder del EPP y el EML. “Pasaremos otra Navidad sin ellos”, indicó y generó el aplauso generalizado de los feligreses. También condenó la corrupción y pidió a la ciudadanía no ser cómplices de los corruptos. “No podemos permanecer indiferentes. No tendremos la conciencia tranquila, si no denunciamos a los corruptos. Nuestro silencio nos hace cómplices”, señaló.

“Cuando se malversa el dinero que proviene de los impuestos, toda la nación se se siente afectada. Es necesario que surjan jueces y fiscales que hagan frente a los deshonestos”, exigió el obispo al tiempo de lamentar que la justicia “responda directamente al poder político” que es lo que se ve en los últimos tiempos. “La balanza se inclina del lado que tenga más influencia”, agregó.

Respecto a las próximas elecciones internas, dijo que es necesario que elegir a candidatos honestos y patriotas. “Recordamos a los que están empeñados en campañas electorales a que busquen el bien común. No pretendan llegar al triunfo a base de mentiras. Recordamos la inmoralidad que supone la compra de votos. La ciudadanía exige que los candidatos sean hombres honestos, eficaces en su gestión pública y que no tengan procesos judiciales. La honestidad es el ingrediente indispensable para el Gobierno de una Nación y más aún cuando se encuentra en graves problemas. Sin honestidad, no se gana nunca”, afirmó.

Siempre aludiendo a los políticos, Monseñor Valenzuela les pidió no robarse el sueño del pueblo. “Son cruciales para el Paraguay estas próximas elecciones, Cada paraguayo, cada uno de ustedes; estoy convencido tiene un sueño. El sueño nuestro es de vivir días mejores en un nuevo Paraguay”, aseveró.

“Que cada institución y cada individuo promueva la vida y el respeto profundo a las familias”, dijo en otro momento. “Nuestro sueño mayor sería que los candidatos, políticos y representantes del pueblo tengan el coraje de ponerse medias remendadas. Eso significa que estén revestidos de honestidad a toda prueba (…) Les pedimos un poquito más a nuestros candidatos, no nos trunquen este sueño de 7.000.000 de paraguayos, que no nos roben la última gota de esperanza. De ti depende ciudadano paraguayo, de que nuestro sueño se haga realidad”, sentenció el prelado.

En la misa central de Caacupé estuvieron presentes altas autoridades del Ejecutivo, encabezadas por el presidente Horacio Cartes que por problemas con su helicóptero llegó con unos minutos de retraso. La explanada de la basílica menor y sus alrededores está repleta de feligreses. El intendente de la ciudad estimó más temprano que más de un millón y medio de personas se congregó para escuchar la celebración eucarística.

Cartes saluda a Monseñor Valenzuela tras la homilía.   Cartes saluda a Monseñor Valenzuela tras la homilía. Foto: La Nación.

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