Ciudadanía anestesiada ya no cree en los mega millonarios dueños del Paraguay con hambre de más bienes asumiendo partido abiertamente y a quienes les duele que los obliguen a tributar


En los últimos días salió a la luz una serie de hechos indignantes, cuyo común denominador es un descarado tráfico de influencias, penado por la Ley N° 2523/04 con hasta cinco años de cárcel cuando apunta a obtener un dictamen o un fallo a favor por parte de un fiscal o de un juez. Pese a su enorme trascendencia, las revelaciones que cobraron estado público no despertaron la repulsa ciudadana que se merecen. Solo un par de entidades se pronunciaron sobre hechos puntuales, mientras otros sectores importantes de la sociedad civil guardan un inquietante silencio. Resulta alarmante que las graves informaciones recientes no hayan provocado en el país entero una reacción acorde a su importancia. Si a la sociedad civil le resulta indiferente este nauseabundo ambiente político, continuará en nuestro país rigiendo la ley del más fuerte, del más rico o del allegado más próximo a los que mandan. Una firme y perseverante reacción de la ciudadanía mediante manifestaciones de repudio en las calles y escraches a los bandidos e impresentables, allí donde se muestren, puede constituir el único antídoto contra este grave mal que carcome a nuestra sociedad. (RESUMEN DE LA NOTA EDITORIAL DE ABC COLOR)

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