EL HIDROAVION “SIKORSKY”


Un acontecimiento casi desconocido pero que en su momento tuvo honda repercusión en nuestro quehacer político –de ello hace ya 70 años- lo constituyó el accidente del hidroavión cuatrimotor “Sikorsky” S. 44., perteneciente a la empresa uruguaya TAGI, que capotó frente a la costa de Punta del Este (Uruguay).

Dr. Andrés Humberto Zaracho

El suceso ocurrió el 15 de agosto de 1947, a las 22,00 horas aproximadamente. El destino final de la aeronave era nuestro país. Para su conocimiento y análisis es necesario remontarse a aquella época, en que el Paraguay vivía momentos difíciles debido a la Guerra Civil provocado por un sector de las FFAA y los Partidos Liberal, Concentración Revolucionaria Febrerista y Comunista Paraguayo. Desde Montevideo, la emisora rebelde “La Voz de la Victoria” y Radio “El Espectador” (al servicio de los revolucionarios) confirmaron que estos tres partidos participaban en el alzamiento contra el gobierno constitucional del general Higinio Morínigo, que contaba con el apoyo del Partido Colorado. La sublevación se originó el día 7 de marzo de ese año con el atraco al cuartel de la Policía perpetrado por elementos que obedecían órdenes del Cnel. Rafael Franco, y que causó innumerables heridos civiles y la del propio Jefe de Policía Mayor Rogelio R. Benítez (2). Al siguiente día 8 de marzo se rebelaron las tropas estacionadas en la ciudad de Concepción, extendiéndose rápidamente al Departamento de Amambay y al Territorio Militar del Chaco. A estos se sumó, el 26 de abril, la rebelión de la Marina de Guerra con asiento en sus cuarteles de Sajonia. En total, las fuerzas revolucionarias estaban integradas por el 75% de las FFAA, cifra muy superior a las fuerzas gubernistas. El gobierno del general Morínigo les salió al encuentro mediante un plan de defensa por tierra y por el río. La costa fue artillada en diferentes puntos y los escasos recursos con que se contaba en la capital, fueron destacadas para detener la incursión de los rebeldes. El Partido Nacional Republicano convocó de inmediato a los intrépidos campesinos y obreros de todo el país (conocidos bajo el nombre de pynandí colorado) para defender el orden y la legalidad. La nueva fuerza militar-pynandí se trasladó de urgencia al Teatro de Operaciones (TO) en la zona norte del país, logrando impedir a los revolucionarios su avance. Nunca pudieron trasponer más allá del río Ypané. Prontamente la situación de los sediciosos se tornó alarmante. Años más tarde uno de los miembros del Alto Mando revolucionario admitió que “La precaria situación por la que atravesaba el Ejército revolucionario, semirodeado por las poderosas huestes de Morínigo, obligaron a que se tomaran resoluciones extremas e inmediatas” (Cnel ALFREDO RAMOS. “Concepción 1947, la revolución traicionada”, pág. 115) (3). El mismo Jefe militar propuso entonces el plan de embarcar a la tropa revolucionaria en todos los transportes fluviales disponibles y en unas 40 horas de navegación desembarcar, atacar y ocupar la capital. Aprobado el plan del Cnel Ramos, el jueves 31 de julio, a las 24 horas, el grueso de los efectivos se desprendió de Concepción en una flotilla de 30 embarcaciones aproximadamente rumbo a Asunción. Durante la travesía arribaron a Puerto Ybapobó que fue ocupado tras un enfrentamiento armado. Empero, cuando los barcos rebeldes se acercaron al embarcadero, el Cap. Art. Eduardo Prat Gill cargó uno de los cañones a su cargo y, apuntando a las naves, hizo un disparo rasante que impactó la cubierta de uno de los buques descuajando parte del maderamen de babor. Las esquirlas de la granada hirieron al Cnel. Cab. Alfredo Ramos, Comandante de la D.C.1, como así también a varios marineros y soldados que se encontraban a bordo. Y para mayor desgracia, a la mañana siguiente los buques rebeldes fueron “… bombardeados por un avión NA piloteado por el capitán Epifanio Ovando (luego Gral. Brig.) y Enrique Déntice (luego Cnel. Avc.) que apareció sorpresivamente a muy baja altura desde el Chaco alcanzando a la chata “Río Verde…” Este buque transportaba trotil, explosivos en general y granadas de reserva. La bomba dio en la proa de la chata produciéndose una explosión. Otras bombas hicieron impacto en la nave que conducía la “santa bárbara” quedando destrozada presa de las llamas, dejando un tendal de muertos y heridos y en contados segundos desapareció la chata en las aguas…”. El Ejército revolucionario sufrió un severo traspié al perder parte de su armamento y municiones. Le surgió un grave problema: el de reponer el armamento y material destruido. Para ello el Gobierno Revolucionario donde fungía de Presidente el TCnel Fabián Saldívar, y los TCneles Aureliano Mendoza y Alfredo Galeano como Miembros, decidió apelar de urgencia a otros planes; uno de ellos consistió en recurrir en ayuda a los sectores políticos y militar del Uruguay y de la Argentina que apoyaban la insurrección. Ya con anterioridad algunos políticos paraguayos opositores -residentes en Buenos Aires- convencieron a algunos Oficiales que tripulaban los Cañoneros Paraguay y Humaitá, surto en el puerto de Buenos Aires para trabajos de reparación, a amotinarse contra sus Comandantes. Esto ocurrió el 9 de mayo, en que una parte de la tripulación se amotinó bajo el mando del Tte. Nav. Rolando Ibarra acompañado de otros Oficiales entre ellos los Ttes. Américo Franco y Guerra, apresando al Comandante de la Flotilla Cap. Frag. Raúl Gutiérrez Yegros (luego ascendido a Contralmirante) y a diez Oficiales. En el incidente resultaron heridos los Ttes. Nav. Guillermo Haywood (luego Contralmirante) y Pastor Pineda Rodas (luego Cap. Nav.) y un marinero. Al día siguiente, hallándose en condiciones precarias y sin comunicar al Comando en Jefe, los cañoneros rebeldes se dirigieron al Canal Guazú del río Paraná y luego atracaron en el puerto de Carmelo (Uruguay). Allí entró en reparaciones en los astilleros de la empresa “Metalúrgica y Diques Flotantes S.A.”, donde trabajaba como jefe técnico el Cap. Nav. (R) José Bozzano. En Buenos Aires quedaron a disposición de la Embajada paraguaya los tripulantes que no acompañaron la sublevación: Cap. Frag. Lorenzo Díaz Benza (luego Contralmirante), los Cap. Corb. Ceferino Solís, Alejo Hellmer, Emilio Jimémez y Diógenes Riquelme, los Tte. Nav. Milciades Villanueva y José Tomás Fiandro, y el Tte. Frag. Cubero. Los Oficiales heridos fueron internados en un hospital. Ya en el puerto de Carmelo se embarcaron el Cnel. (R) Carlos J. Fernández (4), el TCnel. (R) Marcos Caballero Gatti y el Tte. Nav. (R) Manuel T. Aponte quienes se unieron a los facciosos. También se cargó el armamento entregado a los revolucionarios provenientes del Arsenal de Marina del Uruguay. Por último, el Comando revolucionario consiguió, además, que las autoridades del gobierno uruguayo les proporcionaran la aeronave que les posibilitaría transportar el arsenal armamentico, equipos y municiones que le fueron entregados por las autoridades militares y policiales uruguayas. El plan del Alto Mando revolucionario consistía en conformar una fuerza anfibia para atacar por el sur la capital de la República, nombrando al Cnel Carlos J. Fernández como Comandante del II Frente Sur. Finalmente, el 5 de julio la flotilla abandonó el fondeadero de Carmelo y enfiló rumbo norte para dirigirse hacia el sur de la capital paraguaya. Pero el gobierno de inmediato ya había conformado de inmediato un Destacamento al mando del TCnel. Art. Alfredo Stroessner (luego General de Ejército) para interceptar a las cañoneras en su avance en el sector Sur. Lo secundaba el Cnel. (R) Fidel Ferreira, Cap. José León Couchonal (más tarde Gral. Brig.), Tte. Amado Acosta, además del Sub-Tte. Gerardo Osta con el grupo de morteros, los Sub-Ttes. Eladio Gómez y Teófilo Bentos con dos piezas de 75´; en total una dotación de 120 hombres, y otros 80 conscriptos al mando del Sub-Tte. Salvador Moreno. El Comandante del Destacamento Sur instaló su Puesto de Comando (PC) en Humaitá el 14 de mayo; y ante el avance de las cañoneras el TCnel Stroessner –con serenidad y firmeza- adoptó todas las medidas y precauciones. El 6 de julio el Comandante del Destacamento envía un informe cifrado en el que expresa: “Mi disposición: 50 hombres en Itapirú, 20 hombres en Paso de Patria, 50 hombres en Curupayty, y el resto reunidos en Humaitá con las reservas para operar en posibles puntos de desembarco. En Cerrito hay 50 hombres…”. El Jefe de Policía Dr. César Vasconcellos recordando estos momentos relata que: “…se desplazará ya sobre Humaitá la Artillería al mando del TCnel. Alfredo Stroessner, por ser el hombre de mayor garantías en estos momentos y nos merece absoluta confianza…” (SATURNINO FERREIRA. “Proceso político del Paraguay”, Vol. III, pág. 214) (5). Empero, las baterías costeras instaladas en el río Paraguay por el Comandante del Destacamento Sur impidieron la Flotilla revolucionaria avanzara por esa vía fluvial. Por lo que el Cnel. Carlos J. Fernández dispuso el cambio de rumbo navegando corriente arriba del río Paraná. En atención a la nueva situación creada por el enemigo el TCnel. Stroessner decidió trasladarse con su Estado Mayor en Cerrito para dirigir de cerca las operaciones, decidiendo lanzarse contra el enemigo para forzarle a trabarse en combate y evitar que lograra sus objetivos. Cabe mencionar al respecto, que en las anotaciones del diario de un oficial revolucionario capturado en la Isla Yacyretá, se consigna lo siguiente: “Julio 5 de 1947. Hoy a las 08,15, hora argentina, la Flotilla de Guerra paraguaya compuesta de los cañoneros Paraguay y Humaitá, ha levado anclas de su fondeadero frente a Carmelo para iniciar la campaña del sur….Los uruguayos, tanto civiles como autoridades, han facilitado la tarea en forma increíble y han colaborado con su tiempo y trabajo personal en todos los trabajos de avituallamiento… La noche anterior se embarcaron 300 fusiles…A las 8,15 de hoy levamos ancla y luego de las pitadas reglamentarias, iniciamos la marcha escoltados por el buque uruguayo M.2 que nos acompañó como l5 minutos, con su tripulación formada en cubierta y lanzando hurras al Paraguay…En vez de los cañones antiaéreos se han instalado ametralladoras pesadas (dos por barco). La única nube son los febreristas que siguen conspirando a bordo” (OSCAR BARCENA ECHEVESTE. “La Revolución de Concepción de 1947”, págs. 252 al 254, Edit. El Lector, Asunción, 1983). El día 10 de julio el Comandante del Destacamento Sur envía otro cifrado comunicando la novedad siguiente: “En este momento los dos cañoneros pasan por la costa argentina frente a Paso de la Patria escoltados por tres barcos…” Y al día siguiente informa que los cañoneros están navegando frente a Cerrito (Ñeembucú). El plan de los revolucionarios era desembarcar sus tropas en un punto ventajoso y, además, accesible para la aeronave que iba a transportar el cargamento de armas y municiones que le fueron prometidos. El día 11 de julio, envía al Comando en Jefe un cifrado que dice: “Sugiero ocupación Salto Apipé con artillería que se desplazó hacia Encarnación. Según práctico el canal pasa a cuarenta metros de la costa de Isla Yacyretá. Gestione para que los dos barcos espías argentinos no presten ayuda a los cañoneros para pasar el Salto Apipé”. Los días siguientes continuó expresando en mensajes cifrados sobre el tenaz hostigamiento de los aviones a los cañoneros. El 18 de julio, a las 20,35 hs.: “Hoy un avión bombardeó dos veces a los cañoneros dando los proyectiles en sus proximidades. Hoy a las 18,00 hs. 180 hombres de este Destacamento con 5 cañones están en las proximidades de Cerrito, Navegan a bordo del Aviso de Guerra “Capitán Cabral” y del “Tirador” con chatas con destino a la isla Santa Isabel…” El 21 de julio, a las 22 hs.: “Esta mañana fueron bombardeados los cañoneros…Esta tarde el avión piloteado por el Tte. Fragnaud observó que los cañoneros Paraguay y Humaitá están en su sitio yque una lancha desde la costa argentina se dirigía a los cañoneros…” El día 26 de julio comunica al Comando en Jefe que el 24 los insurrectos desembarcaron en Corateí, pero que dos días después reconquistaron el lugar. Los sediciosos se rindieron en su totalidad, y fueron tomados prisioneros el Mayor Lorenzo Medina, los Ttes. Renés Speratti y Juan Angel Sotelo, Sgtos. 1º Julio C. Lugo y Adolfo Ojeda. El primero de los nombrados era el comandante de los insurrectos desembarcados. También informó que “En este momento vigilancia a la isla Santa Isabel al oeste de Itá Ybaté. De acuerdo al resultado de la observación aérea mañana saldrá nuevamente una expedición para limpiar Isla Curé, donde aún se encuentran 80 hombres rebeldes”. Agregó que desarticuló a las montoneras que se habían formado en la zona que correspondía a su mando. El 4 de agosto se produjo el combate entre ambas fuerzas, enviando el TCnel. Stroessner el siguiente informe: “Hoy a las 10,20hs. Cañoneros intentan forzar paso, pero luego de intenso cañoneo emprendieron la fuga, recibiendo varios impactos uno de ellosUrge enviar mañana temprano avión para observación”. Paralelamente envió al Comando en Jefe una nota con un paquete que contenía el archivo completo de los revolucionarios del Frente Sur, que estaba en poder del Sgto. Daniel Candia, caído prisionero y que revistaba como Furriel de la Plana Mayor. La documentación hacía referencia a la organización, planeamiento y ejecución de las operaciones del Frente Sur, con base en los cañoneros. Al otro día, a las 12,30 hs. envía el parte ampliatorio del combate del día anterior: “Después de 20 minutos de fuegos de artillería y armas menores fueron rechazados, fugándose a toda máquina hacia la dirección de donde vinieron… Ayer a las 13,00 hs. viniendo de Ituzaingó, nuestras tropas de la isla Punta Jacquet compuesta de 120 hombres, armados con cañón y ametralladoras pesadas, trataron de evitar el pasaje de los cañoneros entablándose un combate a corte distancia. Según el parte un cañonero fue averiado. Nuestra tropa tuvo un herido grave. Los cañoneros huidos no pasaron esa isla de regreso… Cañoneros frente a Itá Ybaté anclados con presión. En el cementerio fueron vistos muchas personas y marinos al parecer enterrando sus muertos por la acción de ayer”. El día 13 de agosto comunicó: “Hoy desde el puerto Guardia Cué fueron cañoneados los cañoneros que estuvieron frente a Itá Ybaté y tuvieron que abandonar su fondeadero para dirigirse aguas abajo donde volvieron a fondear. Es conveniente solicitar a autoridades argentinas alejamiento de los cañoneros de la proximidad de los puertos, pues se ubican allí para evitar ser bombardeados”. El propio Comandante del Destacamento Sur se ubicó en el puerto de Guardia-cué para dirigir el reglaje de los tiros de hostigamiento a los buques, los que se efectuaron con mucha precaución para que no afectaran la neutralidad argentina. Los cañoneros respondieron con 12 tiros que pasaron muy alto sobre las baterías sin producir daño alguno. El 15 de agosto amplió su información: “Referente a cañoneros informo que el día 13 de agosto fueron cañoneados con 30 granadas frente a Itá Ybaté, puerto que abandonaron ocupando un lugar en cercanías poblado argentino lo que impidió continuar cañoneo. Noticias sobre entrega de cañoneros a las autoridades argentinas no tengo información oficial. Pero noticias difundidas por Radio “El Mundo” (de Buenos Aires), hoy a las 8,00 hs. comentaba la entrega de la tripulación de las dos naves a la Gendarmería de Itá Ybaté y los dos barcos a la Prefectura de Itá Ybaté”.

El 16 emite otro cifrado que dice: “Hoy, 17,45 hs., un hidroavión cuatrimotor, parece argentino o uruguayo, pasó Cerrito en Dirección a Humaitá. Sugiero averiguar si acuatizó con autoridades argentinas, pues un rastreador está fondeado cerca cañonera. Creo habrá traído armas y Tte. Ybarra. Aquí procuraré las informaciones”. Se trataba del hidroavión proporcionado por los políticos uruguayos amigos de los revolucionarios; era el hidroavión “Sikorsky” S. 44., de propiedad de la empresa uruguaya TAGI, tripulada por Richard Grandnayres (comandante de la aeronave), Alcides Perdomo, Eandy Fischer, Meagy y Jertsen. Por disposición del Cnel. Francisco Brizuela (Jefe del Estado Mayor del Frente Sur) el aparato debía de transportar las armas y demás material bélico destinado a los insurrectos. Para transportarlo se embarcaron en Corrientes con destino al Uruguay el citado Brizuela, los mayores Alejandro Sienra (6) y Julio Cartes, el Tte. Nav. Rolando Ibarra y el Tte. Alberto Gracia Caballero. El cargamento consistía en la cantidad de 200.00 proyectiles, seis cajones de granadas de 75 mm, 400 fusiles y carabinas, 4 explotores de minas, 4 ametralladoras pesadas calibre 7 mm marca “Hochiss” con sus correspondientes caños de repuestos, 2000 kilos víveres. Las armas y equipos –en el que tanta esperanza cifraban los revolucionarios- fueron facilitados por el Regimiento de Artillería Nº 3, el Arsenal de Marina, el arsenal de la Policía y la Guardia Republicana uruguayas. El hidroavión había despegado desde el Río de la Plata, frente a la costa de Punta del Este (Uruguay), en horas de la madrugada del día 15 de agosto en presencia de los Ttes. Cneles. uruguayos Armando Lerma y Juan B. Vertiz. Al llegar al lugar donde se encontraban los cañoneros lo sobrevolaron algunos minutos; y al no recibir señal alguna regresó a su punto de origen. De regreso al Uruguay, dada la carga excesiva que llevaba capotó frente a Montevideo, ya avanzada la noche de ese mismo día. Con excepción del Mayor Alejandro Sienra fallecieron todos sus ocupantes. ¿Qué había ocurrido? Ese día 15 de agosto, ambos cañoneros se encontraban inactivos, fondeados en aguas jurisdiccionales argentinas, cercano a un poblado. Toda su tripulación ya abandonó ambos buques paraguayos y ya se había entregado a las autoridades argentinas. De esta manera culminaron las operaciones en la zona del Sector Sur con la total derrota de los subversivos que pretendieron atacar la ciudad de Asunción con los cañoneros Paraguay y Humaitá. Conste que el día 14 de agosto desde la emisora rebelde “La Voz de la Victoria” el portavoz de los sediciosos, dirigiéndose al presidente del Partido Colorado amenazaba que “Vuestro cuerpo inmundo colgará de la soga donde pagarán su traición Higinio Morínigo, Natalicio González y Volta Gaona…Nuestra venganza implacable comenzará desde mañana y no quedará ni un solo prisionero con vida…No quedará con vida ni un solo colorado, ni un solo moriniguista, ni un solo prisionero en nuestro poder y los que caigan más adelante. Y todavía más, los cadáveres de los mismos serán entregados a los cuervos. No quedará con vida ni un solo colorado, ni un solo moriniguista, ni un solo prisionero en nuestro poder y los que caigan más adelante” (7). Terribles amenazas que felizmente nunca se concretaron. Como epílogo de la campaña realizada con éxitos por el Destacamento Sur es oportuno destacar la brillante actuación que le cupo a su Comandante el TCnel. Alfredo Stroessner. Cuando los cañoneros insurrectos remontaron hacia el Alto Paraná, se trasladó de inmediato a los distintos puntos para controlar el paso de los buques, y presentar combate en los momentos más álgidos. El Comandante en Jefe Gral. Higinio Morínigo reconoció sus méritos distinguiéndolo con la Citación dictada el 20 de agosto en la Orden General Nº 98: “Cítese al Destacamento Stroessner por la brillante acción librada contra la tentativa de los rebeldes en organizar el Frente Sur y de sus cañoneros en forzar el paso hacia la capital”.

La batalla final contra los revoltosos se dio en la ciudad de Villeta. El 18 de agosto el Mayor Mario Ferrario, al mando del R.I.14 “Cerro Corá”, ordenó a los Ttes. 1º Máximo Zaracho y Patricio Colmán a que tomaran Guarambaré y Villeta, misión que fue cumplida luego de los últimos enfrentamientos con los rebeldes a orillas del río Paraguay, que ocasionó la fuga de los Jefes, Oficiales y tropas a la Argentina. En esa circunstancia procedieron a liberar de su enclaustramiento en el Mercado de Villeta a los Cadetes de la Escuela Militar y al Dr. Roberto L. Petit, caídos prisioneros en 4 Mojones. El día 20 de agosto el Comando en Jefe lanzó el COMUNICADO Nº 150: “En el sector de Villeta y de Angostura, los restos de las tropas rebeldes han sido copados y los Jefes y Oficiales huyeron hacia la Argentina, dejando en nuestro poder más de 150 hombres, cuantioso material bélico, medios de transportes, gran cantidad de combustibles, víveres y elementos diversos. El desastre sedicioso es total. La brigada internacional comunista bajo la dirección de Obdulio Barthe huyó hacia los montes del Ypecuá. En algunos puntos de la República se efectúan operaciones de limpieza contra montoneras rebeldes. El día de ayer las cañoneras Paraguay y Humaitá se entregaron a las autoridades argentinas. Han sido totalmente restablecidos los servicios aéreos, fluviales y terrestres en toda la República”. Décadas después el Cnel. Ramos analizaría los factores del fracaso: “La derrota puede atribuirse a una absoluta falta de conducción militar, ya que no puede objetarse en su descargo que haya habito tan siquiera una mala defensa, y menos aún un violento y poderoso ataque enemigo frente a Asunción. No hubo conducción ante una ciudad débilmente defendida” (8).

A su vez “El País” de Asunción reprodujo –el 28 de agosto- un artículo publicado en Buenos Aires por el diario “La Epoca”: “El general Morínigo reafirmó su profundo sentir humanitario, y que la amnistía por él dispuesta dice de sus nobles y fraternos sentimientos. En efecto, el gobierno ha dictado un Decreto-Ley por el cual los conscriptos de las Fuerzas Armadas que participaron en la revolución iniciada en marzo pasado, son admitidos; es decir, son declarados no culpables. Es el gesto generoso y digno de un gobierno que olvida agravios y represalias, procurando el perdón que traerá la paz y la tranquilidad pública, así como la vida libre e independiente, amparada por la ley, de los ciudadanos que se vieron obligados o inclinados a intervenir en la trágica contienda…”

El periodista y escritor Oscar Bárcena Echeveste reproduce los instantes posteriores de la aventura líbero-franco-comunista: “La victoria de Higinio Morínigo y del Partido Colorado no fue celebrada ruidosamente por los vencedores, después de todo, ese triunfo sobre un sector del ejército era siempre un triunfo sobre los propios hermanos”.

NOTAS:

(1) El Cnel Rafael Franco /SB) fue reincorporado al servicio activo en la década de los 60´ por el presidente Stroessner, y luego pasado a la inactividad con los beneficios del Haber de Retiro que percibió hasta su muerte. Fue ascendido póstumamente a Gral. Brig. por el presidente Luis González Machi,

(2) El entonces Mayor Rogelio R. Benítez fue ascendido a Gral. Brig. por el gobierno del presidente Stroessner.

(3) El entonces Cnel. (SB) Alfredo Ramos fue reincorporado al servicio activo en la década de los 60´ por el presidente Stroessner, y luego pasado a la inactividad con los beneficios del Haber de Retiro que percibió hasta su muerte. En la década de los 70´ fue elcto Senador de la Nación en representación del Partido Liberal Radical.

(4) El entonces Cnel. (SB) Carlos José Fernández fue reincorporado al servicio activo en la década de los 70´ por el presidente Stroessner, y luego pasado a la inactividad con los beneficios del Haber de Retiro que percibió hasta su muerte.

(5) El Dr. César Augusto Vasconcellos desempeñó, en 1947, la jefatura de Policía de la Capital, la Secretaría de la Presidencia de la República y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Fue un enjundioso tribuno del Partido Nacional Republicano, y periodista de varios periódicos de la época. Falleció en Asunción en 1949.

(6) El Mayor Sienra era un destacado ex Combatiente de la Guerra del Chaco que comandó el R.I.3 “Corrales”. Por sus méritos personales, en la década de los 80´, el presidente Stroessner le nombró Administrador de la zona franca de Puerto Nueva Palmira (Uruguay).

(7) OSCAR BARCENA ECHEVESTE. “La Revolución de 1947”, págs. 272/73, Ed. EL LECTOR, 1983.

(8) Cnel. ALFREDO RAMOS. “Concepción 1947. La Revolución Derrotada”, pág. 152, Ed. HISTORICA, 1985

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