NOTA EDITORIAL DE ULTIMA HORA: Líderes deben desactivar la encarnizada guerra política


“Como pocas veces en la historia reciente del Paraguay, el ambiente político ha llegado a un elevado nivel de deterioro, que afecta directamente a la convivencia en un sistema democrático y a la necesaria participación en cuestiones esenciales para impulsar el desarrollo social y económico”. Ultima Hora. Nota: Recién ahora se sorprenden de lo que están haciendo dos  diarios. Tanto Ultima Hora como ABC Color están invitando a no venir al Paraguay, a presentar al país como un polvorín. Inventaron una convulsión que no existe. Por eso ahora ya no les vuelan muchos compradores en sus shoppings y supermercados. El ambiente caldeado solo existe en esos diarios enriquecidos en la era de ETRONE, en sus propietarios, directores y en  sus comentaristas. Solo sirven para trasmitir intranquilidad en el país. Y la falta de consumo que es su consecuencia puede perjudicarles directamente. Y al país indirectamente. ¿Quien se atrevería a gobernar en tales condiciones en que no hay respeto al gobernante y cada poder del Estado camina sin concierto? Y mientras en el exterior se pondera al Paraguay y su gobierno por aquí hay, según se lee en las primeras planas  de algunos medios, un volcán en erupción. cuyas llamaradas ya llegan al exterior.

No les hace ningún bien a la convivencia democrática ni a las necesidades de desarrollo el alto nivel de enfrentamiento que mantienen desde hace meses los sectores del oficialismo y la oposición, en una especie de guerra sucia política en donde todo vale, postergando cuestiones muy importantes para la marcha del país. La ciudadanía esta harta de los rebuscados recursos para tratar de conseguir o impedir la reelección presidencial prohibida por la Constitución, de las acusaciones y los argumentos traídos de los pelos. Aunque todos los sectores tienen directa responsabilidad, corresponde al Poder Ejecutivo parar la pelota e intentar recomponer la necesaria tranquilidad.

Como pocas veces en la historia reciente del Paraguay, el ambiente político ha llegado a un elevado nivel de deterioro, que afecta directamente a la convivencia en un sistema democrático y a la necesaria participación en cuestiones esenciales para impulsar el desarrollo social y económico.

Desde que sectores del oficialismo colorado empezaron a operar abiertamente para tratar de forzar la enmienda de la Constitución Nacional, buscando introducir la figura de la reelección presidencial –actualmente prohibida–, para que el actual presidente de la República, Horacio Cartes, pueda competir de nuevo por el cargo en las elecciones generales del 2018, se desató una cruzada obsesiva y maquiavélica por mantenerse en el poder, de la que también participan grupos liberales y de la izquierda, afines al ex presidente Fernando Lugo, a quien también buscan habilitar para pugnar por su reelección.

Lamentablemente, el intento por modificar la Constitución no se realizó en el momento más apropiado. Si el propio presidente Horacio Cartes, al inicio de su mandato, en 2013, cuando aún contaba con mayoría de diputados y senadores en el Congreso, hubiera convocado a una Asamblea Nacional Constituyente, podía haber logrado sin mayores problemas introducir la figura de la reelección y otras igualmente necesarias, como el balotaje o segunda vuelta, por la vía de reforma, quedando además en la historia como el gestor de un importante avance jurídico para el país.

Pero Cartes no solamente evitó hacer la convocatoria, sino en reiteradas oportunidades aseguró que no le interesaba la reelección, “porque la Constitución lo prohíbe”. Recién a mediados de 2016 cambió de parecer y abrió la caja de pandora para una guerra política sucia como pocas veces se ha visto, con un alto nivel de canibalismo partidario, con campañas de firmas amañadas, con acusaciones y contraacusaciones de conspiraciones y supuestos planes de magnicidio, en muchos casos con argumentos tan rebuscados que solo provocan las burlas y el hartazgo de la ciudadanía.

El enrarecido ambiente que se ha ido instalando, en donde parece que “todo vale” por retener o conquistar el poder, afecta al siempre vulnerable sistema democrático y jurídico en el Paraguay. En esta guerra mediática de todos contra todos tienen igual responsabilidad los dirigentes del oficialismo colorado como los propios dirigentes del grupo opositor que disputa las chances de competir electoralmente en el 2018.

A todos los líderes corresponde parar la pelota y poner el esfuerzo por desactivar esta guerra política, contribuyendo a recuperar la serenidad y la marcha institucional del país, pero la principal responsabilidad recae sin dudas en el actual Poder Ejecutivo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: