EL GRAN ROBO A LA CANDIDATURA DEL DR.LUIS MARIA ARGAÑA


Por Dr. ANDRES HUMBERTO ZARACHO

El 27 de diciembre de 1992, hizo ya 24 años, concurrieron a votar 429.890 republicanos en los comicios internos para elegir a los candidatos del Partido en las elecciones generales de 1993. La conducta de los electores republicanos fue ejemplar, y no se registraron incidentes que lamentar, salvo la participación ilegal y partidista de algunos exponentes militares. Lino Oviedo, a la sazón comandante del I Cuerpo de Ejército, a temprana hora de la mañana sufragó en la Seccional Nº 3; al responder a un periodista que le preguntó por quien había votado, haciendo la “V de la victoria” y con un marcado interés en influir en los electores, le dijo: “¿Le parece que yo voy a estar apoyando y respaldando a los que ayer han avalado la dictadura desde el Poder Judicial? La ciudadanía debe decir no a un grupo autoritario”. Más tarde, volvió a decir que él votó a favor de más rutas, de más fuentes de trabajo, de más escuelas y hospitales, porque confiaba plenamente en la fórmula Wasmosy-Seifart. Otro militar, el general Regis Romero, ante los micrófonos de Radio Ñandutí confesó: “He votado por Wamosy porque soy un soldado disciplinado y bailo al compás de la música que baila mi jefe, que es el Presidente de la República”. Ambos Oficiales en actividad, desesperados por los resultados que arrojaban las Bocas de Urnas, no titubearon en violar la Constitución y las normas castrenses,

Con relación a los candidatos a Presidente y Vicepresidente de la República triunfó la Lista 4 del opositor Movimiento Reconciliación Colorada, integrada por el Dr. Luis María Argaña y el Ing. Juan Bautista Ybañez (213.482 votos). Le siguió la oficialista Lista 2 constituida por el Ing. Juan Carlos Wasmosy y el Dr. Angel Seifart (186.166 votos). Esta chapa contaba con el apoyo del presidente Andrés Rodríguez y el influyente Comandante del Ejército Lino Oviedo. También participaron de la justa electoral la Lista 3 del Ing. Gustavo Díaz de Vivar y el Dr. Julio César Frutos (21.677 votos), y la Lista 5 del general (R) Carlos Jorge Fretes Dávalos y el Sr. Waldemar Acosta (615 votos). Las urnas le dieron a la Lista 4 una aplastante victoria con una diferencia mayor del 6% de los electores. El resultado era algo espectacular: había derrotado nada menos al poderoso aparato del gobierno rodriguista, apoyado por un sector del Partido Colorado y por los comandantes no institucionalistas de las Fuerzas Armadas, a la que se sumaron los acaudalados barones de Itaipú, privilegiados beneficiarios del gobierno del derrocado presidente Alfredo Stroessner.

Desde un comienzo los primeros resultados brindados por el Centro de Cómputos del Tribunal Electoral de la ANR señalaban la ventaja de la dupla Argaña-Ybañez, que infundieron pavor en el oficialismo. Ya nadie dudaba del triunfo del MRC y el pueblo colorado salió a las calles a festejar su victoria. Caravanas de vehículos con entusiastas y eufóricos republicanos comenzaron a invadir las calles de la capital y de las ciudades del interior del país. Aunque la derrota de los candidatos del oficialismo fue categórica, sin embargo, la contienda electoral continuó inesperadamente en otro ámbito. Cuando el Ing. Wasmosy se aprestaba a dirigirse al PC del MRC para felicitar al ganador -los otros dos candidatos perdedores ya habían reconocido su derrota y se encontraban en la sede de la Avda. España- recibió la llamada del general Rodríguez quien le señaló que no vaya a felicitar a Argaña. “Usted no perdió –le dijo-; el general Oviedo se encargará de eso” (1).

A las 22,30 hs, ante una escasa concurrencia, se realizó una conferencia de prensa en el PC de Wasmossy, ubicado en la Avda. Mcal. López y Gral. Santos. Con el semblante tenso y desencajado el Ing. Wasmosy anunció que el Dr. Seifart iba a dar un informe. Este dijo que “Tenemos algunos datos extraoficiales que nos dan por ganador, esperamos que esto sea oficializado en breve”. No obstante, Wasmosy persistía con su idea de reconocer la victoria de Argaña, pero se lo impidieron Seifart y Oviedo. “Quedate, todavía no perdimos. Ahora vamos a pensar cómo vamos a ganar”, le dijeron. Al filo de la medianoche los cómputos continuaban dando la victoria a la dupla Argaña-Ybañez con el 47,33% de los votos, contra el 42,75% de Wasmosy-Seifart.

Pero, la decisión de no reconocer la victoria del argañismo ya se expandió en la rosca mafiosa gubernamental. En horas de la madrugada del día 28 de diciembre se reunieron de urgencia en la oficina de Wasmossy las cabezas visibles del oficialismo, entre ellas Angel R. Seifart, Blas Riquelme, Hugo Estigarribia, el entonces general Lino Oviedo, entre otros. El pánico cundió entre ellos, por lo que decidieron dar un nuevo rumbo a las elecciones. Lanzaron un comunicado a la opinión pública para comunicar un hecho insólito: la decisión de solicitar al TEI la anulación de las elecciones acusando la existencia de un fraude electoral de parte de la oposición!!!. Es decir, quienes eran los dueños de la situación y del aparato electoral partidario se autoproclamaron víctimas de un supuesto fraude (?). El cinismo llegó a su mayor nivel. Ordenaron al TEI la suspensión inmediata del escrutinio, cuyo presidente el Dr. Elizardo Bobadilla Cataldi lo cumplió al instante. Sin dar explicación alguna se retiró abruptamente del local del TEI luego de disponer la suspensión que le ordenaron, en medio de las protestas. Sin embargo, prosiguieron con el escrutinio los miembros Jaime Bestard, Marciano torales, césar Delgadillo, Juan Roque Galeano, Elisa Ruiz díaz y Carlos Podestá.

Se propagó la noticia de un eventual autogolpe. Empero, en este estado intervino la Embajada de los EEUU; el 2 de enero de 1993 emitió su comunicado advirtiendo al gobierno que dicha representación diplomática “no espera que tenga lugar una interrupción de ninguna índole del orden democrático”. El embajador John Glassman se entrevistó con el Dr. Argaña y el Ing. Ybañez para expresarles el reconocimiento del triunfo de la oposición. Paralelamente llegó hasta Asunción -en visita de inspección- el comandante del Comando Sur de los EEUU general Richard Timmons, La oportuna intercepción del gobierno yankee hizo rever los planes del gobierno de Rodríguez, aunque no logró erradicar la idea de sabotear el triunfo de Argaña.

El presidente de la Junta de Gobierno don Blas Riquelme se apersonó en el domicilio del candidato vencedor y le ofreció, como moneda de cambio para zanjar la crisis, la vicepresidencia de la República en fórmulas alternativas: Seifart-Argaña o Riquelme-Argaña. El caudillo rechazó rotundamente dicha fórmula. Entretanto, los sondeos de opinión continuaban apuntando con claridad la aceptación de la mayoría colorada de la dupla Argaña-Ybañez. En la noche del 11 de febrero llegaron hasta el histórico centro cívico de la capital más de 100 mil personas que se autoconvocaron para defender el resultado de las urnas. Para darle esperanzas y aliento a sus seguidores el Dr. Argaña exclamó: “Cuando más oscura está la noche más brillan las estrellas”.

Y, paralelamente, las mismas encuestas para las eventuales elecciones generales del 4 de mayo le daban a la chapa Wasmosy-Seifart escasas –por no decir casi nada- posibilidades de triunfo ante los candidatos de la oposición al Partido Colorado. En estas circunstancias Blas Riquelme se hizo oír con su extraña teoría que, sin embargo, llegó a imponerse en el coloradismo: “hay que hacer trampas, si es necesario” sugiriendo “tomar por asalto las elecciones”. Se iniciaron entonces una serie de recusaciones contra los miembros del TEI no adeptos al régimen para desintegrarlo, y así poder conformar otro TEI de timoratos e inescrupulosos que se acomoden a los intereses del gobierno. Los Dres. Felipe Santiago Paredes e Ida Fleitas de Hermosa aceptaron de inmediato la recusación. Al fracasar Riquelme en su gestión mediadora el presidente Rodríguez le ordenó a Oviedo a llevar las actas al Primer Cuerpo de ejército donde se procedió a su adulteración con algunos Oficiales asignados al IX Departamento Informática del Estado Mayor General y peritos caligráficos contratados. El objetivo era evidente: había que anular las actas electorales donde se registraba la victoria de la chapa Argaña-Ybañez para situar como ganador a los candidatos oficialistas Wasmosy-Seifart.

Por dos veces convocaron a Convenciones Extraordinarias para integrar el nuevo TEI, en una abierta violación de los Estatutos del Partido que determina que para integrar a los miembros del órgano colegiado se debe recurrir a Convenciones Ordinarias. Finalmente, mediante las presiones ejercidas y las dádivas ofrecidas a los Convencionales, permitieron que en el tercer intento ocurrido el 2 de marzo se logró conformar el nuevo TEI bajo la presidencia de Carlos Raúl Noguera, y los abogados Edgar Rubén Stanley, Lizi Teresita Sánchez, Luis Vely y Angel Delllavedova. Comenzaron a sesionar sin permitir el ingreso de los apoderados del MRC, bastándoles tan sólo dos días para tergiversar la voluntad del pueblo colorado. A las 16,00 horas del día 4 de marzo dictaron sentencia en contra de la Lista 4 otorgando la victoria a la dupla del oficialismo por una diferencia de 4.004 votos (?). Algo increíble de pensar había ocurrido, los wasmosistas pidieron la nulidad del acto comicial pero los miembros del TEI le otorgaron el triunfo. El Dr. Diógenes Martínez, apoderado del MRC, al salir de la Junta de Gobierno no pudo controlar su estado emocional y rompió a llorar amargamente ante el descomunal despojo del MRC y del pueblo colorado en general. Pero el descomunal fraude ya se había consumado. El líder del MRC jamás aceptó el escandaloso robo electoral y mantuvo una serenidad admirable. Diferenciándose a otros líderes en desgracia el Dr. Argaña no instigó a la violencia para evitar que corriera “ríos de sangre” de compatriotas, a pesar del clamor del pueblo colorado a resistir con fuerza a los agentes del fraude y de la corrupción.

La trampa pregonada por Riquelme y ejecutada por la oligarquía partidaria fue el blanco de las críticas en todo el país. Sin embargo, ningún partido ni movimiento político de la oposición se manifestaron en contra del fraude. Exhibiendo una cobardía moral sin límites guardaron un silencio cómplice y calculado, a sabiendas que la división de la ANR les brindaba la oportunidad de vencerla por primera vez en la historia del país en las próximas elecciones de mayo. Pero lo que es aun más sintomático, la jerarquía eclesiástica católica -al igual que Poncio Pilatos al lavarse las manos-, también se refugió en un cobarde silencio.

Años después dos importantes dirigentes del Partido confesaron públicamente, por primera vez, su participación y responsabilidad en la mayor estafa al pueblo colorado. En efecto, el hoy senador Galaverna declaró que “Recordamos lo de 1992, en que sí, sí soy parte de los responsables de esa estupidez que hicimos en la manipulación de los resultados electorales” (2). Y, a su vez, el empresario Blas Riquelme, a la sazón socio comercial del general Rodríguez señaló a la requisitoria del cronista: “Periodista: Ganó Argaña pero le hicimos ganar a Wasmosy. Blas N. Riquelme: Exactamente, ro trampeá upero, ro trampeaité, ganó Argaña aquella vez. Periodista: Con Oviedo pe trampeá, Blas N. Riquelme: Sí, con Oviedo, en la Caballería luego se hacían las falsificaciones. Le hicimos ganar a Wasmosy” (3).

De esa forma fue perpetrado el primer fraude político registrado en la historia política de la Asociación Nacional Republicana y del país, en esta ya prolongada transición democrática. Fueron responsables del mismo el propio presidente Andrés Rodríguez, el Ing. Juan Carlos Wasmosy. Blas Riquelme, Juan Carlos Galaverna, el ex general Lino Oviedo y otros dirigentes que respondían al aparato gubernista-militar. Desde aquel lúgubre 4 de marzo de 1993, fecha nefasta en el Partido Colorado, se materializó el grave atentado contra la democracia republicana. Con él también se inicia el proceso ligado a los fraudes electorales que desde entonces fue la constante en el Partido, marcando el retroceso del civismo en las filas republicanas.

Ha pasado una década y surgió una nueva generación de jóvenes que desconocen este desgraciado y alevoso atentado contra la democracia. La historia es una recordación permanente de los hechos, positivos y negativos, del país y de sus instituciones. El objetivo de esta recordación es hacer conocer a los jóvenes nacionalistas de mi partido para que estos hechos no ocurran NUNCA MAS.

NOTAS:

(1) ROBERTO PAREDES. “Post Stronismo; luces y sombras”, ULTIMA HORA, pág. 93, año 2005.

(2) Diario ULTIMA HORA, edición del 9 de enero de 2008, pág. 19

(3) Diario LA NACION, edición del domingo 9 de mayo de 2010, páginas 4 al 6.

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2 Responses to EL GRAN ROBO A LA CANDIDATURA DEL DR.LUIS MARIA ARGAÑA

  1. Juan Antonio Pozzo Moreno dice:

    Qué se puede esperar de un circunstancial presidente de la república,asociado con el crimen organizado, iniciado en el mundo criminal bajo el amparo de otro, también presidente, quien lo dejó crecer y prosperar. Los políticos que contribuyeron para formalizar el robo al doctor Argaña, despreciando las virtudes republicanas fueron tan dañinos como sus ocasionales promotores, representantes de fachada del glorioso verde olivo.

  2. Maria Ester Robledo Squef dice:

    Excelente!!

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