Negociación sucia en Yacyretá


A estar por las recientes declaraciones a la prensa del jefe del Gabinete Civil de la Presidencia y coordinador de las negociaciones con el Gobierno argentino para la revisión del Anexo C del Tratado de Yacyretá, Juan Carlos López Moreira, el Gobierno del presidente Cartes baraja la posibilidad de que Paraguay subvencione parte de la deuda que la entidad binacional tiene con el Tesoro argentino renunciando a los US$ 900 millones que ella le debe por el 80% de su territorio inundado por el embalse de la represa. El funcionario también sugirió la posibilidad de que dicha suma sea destinada para “gastos sociales”, cliché con el que se disfrazan sobornos encubiertos para gobernantes y adláteres de una y otra margen. Por el Tratado, Paraguay no tiene ninguna responsabilidad financiera legal por las deudas que ese “monumento a la corrupción” tiene en su haber. Nuestro país, en verdad, es acreedor, ya que Argentina nos debe por la energía que le cedemos a vil precio. Podríamos estar ante un nuevo negociado en ciernes, al que los ciudadanos y las ciudadanas, así como los legisladores patriotas que aún queden, se deben oponer terminantemente. Nota: Desde 1811 la Argentina nos esquilma. Nadie puede negociar con quienes cierran caprichosamente nuestras salida al mar por el río de la plata cuando se les cantan las p…. Mal puede entenderse que el presidente Mauricio Macri es mejor que otros gobernantes por ser amigo de Horacio Cartes a nivel del futbol. ¿Cuando se ha visto que una maquinaria industrial que funciona normalmente con sus turbinas desde hace más de 20 años no se haya amortizado?, más aun tratándose de una mercadería que se la reclama sin propaganda alguna. Todos los paraguayos  que pasaron y pasan por Yacyretá Binacional son vulgares mentirosos pues a sabiendas permiten que nos lapiden pagándonos un precio vil por la parte que nos corresponde de la energía generada.

A estar por las recientes declaraciones a la prensa del jefe del Gabinete Civil de la Presidencia y coordinador de las negociaciones con el Gobierno argentino para la revisión del Anexo C del Tratado de Yacyretá, Juan Carlos López Moreira, nombrado además ahora coordinador del Sector Energía de nuestro país, el Gobierno del presidente Horacio Cartes baraja la posibilidad de que Paraguay subvencione parte de la deuda que la entidad tiene con el Tesoro argentino renunciando a los US$ 900 millones que ella le debe por el 80 por ciento de su territorio inundado por el embalse de la represa.

“Lo que yo creo que tenemos que hacer es si Yacyretá debe US$ 4.800 millones y Argentina o Yacyretá nos debe US$ 900 millones, compensemos la deuda. En vez de US$ 4.800 millones quedar en US$ 3.900 millones si es que se toma esa decisión ‘O USAR PARA GASTOS SOCIALES’” (las mayúsculas son nuestras), expresó el citado funcionario.

Dos cosas cabe deducir de lo dicho por el señor López Moreira. La primera, que la mira del Gobierno del presidente Horacio Cartes está más centrada en el diseño de una ingeniería financiera para privar al Estado paraguayo de un importante crédito a que tiene indiscutible derecho, con el pretexto de disminuir graciosamente la deuda que la entidad binacional tiene con el Tesoro argentino, o en su defecto, diluirlo dentro del barril sin fondo de la corrupta administración de la binacional. Esto, para obtener el retorno de al menos una parte de la importante suma bajo la modalidad de “gastos sociales”, cliché con el que se disfrazan sobornos encubiertos para gobernantes y adláteres de una y otra margen, tanto en Yacyretá, como en Itaipú.

La otra, que la tal intención del presidente Cartes es la verdadera razón por la que hasta ahora su Gobierno no impulsa la búsqueda de un acuerdo para la revisión del Anexo C del Tratado, y así acabar con el statu quo explotador prevaleciente en la usina binacional en perjuicio de nuestro país.

Por el Tratado, Paraguay no tiene ninguna responsabilidad financiera legal por las deudas que ese “monumento a la corrupción” tiene en su haber. Nuestro país, en verdad, es acreedor, pues la Argentina nos debe actualmente más de US$ 121 millones por la energía que le cedemos a la vil tarifa de solo US$ 9,89 por cada MWh. En qué cabeza entra, entonces, que tenga que renunciar a cobrarle a su deudor, a menos que quiera hacerlo por “filantropía”, al decir del canciller brasileño Serra en su poco feliz afán por desvirtuar los legítimos derechos del Paraguay en Itaipú.

La llamativa declaración del señor López Moreira ha intrigado al público paraguayo. Ella sugiere que tal vez la directiva del presidente Cartes al equipo negociador paraguayo sea efectivamente acordar con el Gobierno argentino la condonación de dicha deuda, a cambio de que al menos parte de la misma retorne al bolsillo del gobierno de turno camuflada como “gastos sociales”.

Es harto sabido que en tal sentido el mecanismo utilizado por los gobiernos de Argentina y Brasil para sobornar a las autoridades paraguayas se centra en la metáfora de que “del mismo cuero sale la correa”. Vale decir, no de las arcas de sus países, sino de la del pobre país mendigo que comparte con ellos formidable fortuna. Entonces, la artimaña del presidente Cartes en la negociación con los argentinos conduce a hacer que los US$ 900 millones que Yacyretá o la Argentina le debe al Paraguay, en vez de ingresar a las arcas del Estado bajo control fiscal presupuestado, pase al bolsillo discrecional del Gobierno de turno para financiar su sostenimiento en el poder mediante el clientelismo político.

Así se explica, entonces, que a casi tres años de cumplirse el plazo para negociar la revisión del referido Anexo no se haya avanzado hacia ningún acuerdo en tal sentido. Mientras tanto, nuestra Cancillería y el equipo negociador del Gobierno se pasan engañando a la opinión pública sobre la razón por la que no se avanza en las conversaciones con las autoridades argentinas, habida cuenta de que tal situación solo le favorece a nuestro vecino, perjudicando al nuestro, pues prolonga el statu quo explotador que le permite llevarse por chauchas y palitos más del 70 por ciento de la electricidad que nos pertenece.

Ante tan ominosa posibilidad en ciernes, el Senado y el pueblo paraguayos no deben aprobar la Nota Reversal de “Cogestión” subrepticiamente negociada con el Gobierno de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Una de sus cláusulas establece que las autoridades de cada país tendrán competencia exclusiva para atender los intereses de la entidad binacional en sus respectivas márgenes. Siendo la Argentina la que se lleva más del 90 por ciento de la electricidad producida en la misma, sus autoridades serían las encargadas de consolidar a su entera conveniencia las cuentas de la binacional, como nos sucediera en Itaipú.

Menos aún debemos permitir el eventual canje del crédito a favor que nuestro país tiene por territorio inundado, al mero efecto de rebajar la deuda de Yacyretá, o para convertirlo en rubro destinado a “gastos sociales”, como lo insinuó el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Juan Carlos López Moreira.

Podríamos estar ante un nuevo negociado en ciernes, al que los ciudadanos y las ciudadanas, así como los legisladores patriotas que aún queden, se deben oponer terminantemente.

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