Rusia en las elecciones Norteamericanas


Escribe: Eduardo Fariña

No ha causado extrañeza la línea de los Medios Occidentales insistiendo en dos ideas bastante especiales: calificar a Donald Trump como agente del Presidente Vladímir Putin y determinar que Rusia influirá en las elecciones Estadounidenses definiendo el virtual Presidente, según lo expresado públicamente por Obama. En el segundo caso, se ha insinuado que hackers rusos están conspirando en este proceso eleccionario como lo dijo Hillary Clinton en el primer debate del lunes 26 de Septiembre.

La razón fundamental de estas acusaciones, sin prueba alguna, tiene que ver con una estrategia combinada: atemorizar a la ciudadanía con un aspirante que entregaría el país a la “amenaza soviética”, debilitar la campaña de Trump debido a su proyecto de Política Exterior que no contempla a las guerras como su principal prioridad, ocultar la posibilidad que Clinton no sea elegida e inocular odio contra una Nación que podría decidir supuestamente quien será el ganador en las elecciones. En este sentido, las manifestaciones de Barack Obama acusando a Rusia se conjuga con el apoyo a la ex Secretaria de Estado, Hillary Clinton, indicando que ésta seguirá el modelo Neoliberal-Militar impuesto el cual ha causado la destrucción de puestos de trabajo en dicha Nación, el empobrecimiento de millones de personas, la intervención guerrera en diversos continentes, aunado al sostén dado al terrorismo internacional representado en DaeshEstado Islámico. Así, el Gobierno en una clara intervención en las elecciones pese a su obligación constitucional de mantener la neutralidad, ha amparado a través del FBI a Clinton ya que, dado el grave delito cometido con los correos institucionales, debía haber sido juzgada inmediatamente por arriesgar y comprometer la seguridad nacional.

También ha intervenido violando la imparcialidad debida a la Constitución al acompañar la Candidatura de la aspirante Demócrata proporcionando al país cifras falsas con el fin de forzar a la ciudadanía a votar por ésta. Los guarismos desmienten su exposición pues la opinión pública se ha mostrado muy crítica al establecer que el Presidente describe a un País de fantasía pues la supuesta salud social está minada por el narcotráfico destrozando a su juventud y ha sido considerado el país más violento y brutal del mundo. Es falsa la imagen de una comunidad virtuosa cuando el blanqueo de capitales, el tráfico de órganos, la protección a delincuentes internacionales, el asesinato indiscriminado de afroamericanos y latinos, la tipología de asesinos seriales más “especializada” junto a una intervención constante en el orbe, la proyecta como una Nación en grave crisis. Ahora bien, cabe destacar la oralidad del Mandatario especialmente al crear mundos imaginarios como la “excepcionalidad americana”, el estado sano de la economía con un 20% de desempleo nacional y el ficticio ideal de la democracia, avasallando Estados con todo su poder destructor.

La exacerbación de cualidades al caracterizarla a Hillary como una persona que conoce la mecánica de la Casa Blanca pues únicamente ella ha tomado parte en decisiones geoestratégicas, confirma de modo explícito su compromiso con las guerras de destrucción en Afganistán, Libia, Irak, Siria, Yemen, cuando menos. Preocupa la posible obstrucción a la Justicia ya que ha obstaculizado al máximo las investigaciones sobre las denuncias a la aspirante y, en especial, la última sobre fraude debido a la publicación de unos 20 mil correos por WikiLeaks, que revela cómo el Partido Demócrata perjudicó al Senador Sanders para que perdiera las Primarias. Esto es un reflejo de la naturaleza antidemocrática del sistema electoral de EE.UU.

La denuncia de Clinton sobre los jóvenes negros como súper depredadores (ley contra el crimen de Bill Clinton en 1996), la  destrucción del Programa de Bienestar conocido como “Ayuda a Familias con Hijos Dependientes” y la Ley Efectiva de Pena de Muerte y Antiterrorismo, que limita las apelaciones de Hábeas Corpus para los prisioneros condenados a muerte, desmitifica el carácter progresista del Partido Demócrata: la derogación  la Ley Glass-Steagall (promulgada en la Gran Depresión para establecer algunas regulaciones a Wall Street), clarifica a quien sirve realmente.

Es imprescindible recordar que pese a los llamamientos de Hillary Clinton a fomentar la amistad con Venezuela, Wikileaks reveló sus esfuerzos como Secretaria de Estado para sabotear a este País entre 2009-2013, ordenando “tirar de las riendas a Chávez”. La financiación otorgada por esta funcionaria a la BBG, oficina encargada de supervisar todas las transmisiones de radio y televisión no militares del Gobierno Federal para luchar contra los supuestos enemigos de América, específicamente Irán, Venezuela, Rusia y China, corrobora la desestabilización e injerencia indebida.

Al respecto, la primera conclusión es que Obama evita mostrar al mundo las intervenciones de Washington; la segunda, creer que todo el mundo actúa de modo similar a su mandato, es decir, atacando pueblos inermes y manipulando elecciones; tercera, que es imposible manejar un País desde lo externo a no ser que las clases dominantes lo acepten, como es el caso de nuestro Paraguay y varios países Latinoamericanos. La experticia Estadounidense ha sido probada en golpes militares, bloqueo económico, quiebre de infraestructura, sometimiento total de una Nación, por lo cual son técnicos en condicionar elecciones a través de inversión millonaria y proyecto común con las élites.

En esencia, Obama es el Presidente menos autorizado para expresar que Rusia “intervendrá” en Estados Unidos puesto que él sí ha coaccionado a los Demócratas a no votar a Bernie Sanders, infiltración demostrada públicamente y que permitió a Clinton ganar aunque no holgadamente como se suponíaAl manifestar que la Candidata Demócrata a la Casa Blanca es quien acabará el trabajo que queda por hacer en Siria e Irak, lo que realmente dijo fue que mantendrá en la medida de lo posible a Daesh (Estado Islámico) como actor del caos controlado. Todo ello es intervención real y queda en entredicho su ética política. Ahora que Edward Snowden  ha develado las  pruebas que inculpan a Estados Unidos y al Reino Unido como orquestadores de los  violentos disturbios post-electorales de 2009 en Irán, usando un supuesto fraude electoral como excusa para incitar al pueblo al desorden cívico y luego derrocar al sistema revolucionario de Irán, se reconfirma su historia intervencionista. Así, ya todo está dicho.

Finalmente, la verdad es que Rusia no decidirá el próximo Administrador de EE.UU. Será su PUEBLO el que en una elección no siempre democrática de modo integral, seleccionará quien desea que lo rija por un periodo de tiempo donde se verá el destino de la supuesta excepcionalidad pese a que el deseo de grandes sectores es que se decante por una opción alternativa que pacifique los espíritus de dicha Nación y dé aire de serenidad al mundo dejando de intervenir como policía del temor. Trump comete una metedura de pata tras otra, según dicen sus oponentes,  en algunas de sus declaraciones. Sin embargo, muchos electores (y no solo el activo del Partido Republicano) oyen en su discurso lo que quieren oír. El mensaje de Donald Trump sugiere una actitud antiburocrática, nacionalista, contraria a la inmigración, a favor de un camino y de un futuro económico propios, y el rechazo a que el pueblo sea gobernado desde el extranjero. No hay duda  que Trump incluirá estas reclamaciones en su Programa pues son parte central de su discurso.

El Ex-Presidente de la Cámara de Representantes Estadounidense Newt Gingrich ha admitido en una declaración pública que a Hillary Clinton no le ayudarán ni su experiencia ni las afirmaciones de que tendría una actitud más firme ante una crisis. Tiene currículum, pero le falta ser una Candidata “reinventada”, señaló  Gingrich.

Tal vez la mejor frase que refleja la realidad es la que ha propuesto el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov: “Eso me recuerda a una campaña en la que se cuentan historias de terror y luego empiezan a asustarse de sus propias historias”.-

FUENTES: Este Artículo está basado en parte en las opiniones de Carlos Santa María, Analista internacional, Ph.D. en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona (España), Psicólogo social por la UNAD (Colombia), especialista en estudios Latino Americanos, ha publicado quince libros en el campo político, humano y Académico. Y también se basa en informes de:     

http://piensachile.com/2016/07/después-la-campana sanders/;     “http://www..wikileaksnet/news/:Los-correos-filtrados-de-Clinton-20160728-0029.html”; “The Washington Post”; “The National Interest”; “The Guardian”.

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