Liderazgo paraguayo en triunfo de la democracia


El problema del Mercosur, como se demostró en la práctica, era muy sencillo: instaurar la legalidad en lugar de regirse por los intereses políticos, en el sentido sectario, ya que se convirtió, en vez de guiar una integración social y económica, como está en los propósitos fundacionales del bloque, en la instauración de un pensamiento político excluyente, autoritario, de los aliados que pretendieron imponer su pensamiento único y su estructura, autocalificados como bolivarianos, dejando de lado a los otros líderes de la independencia, desde Francia a Carlos Antonio López, desde San Martín a Belgrano, de Artigas a Andresito.

Como pudo apreciarse en el proceso de instauración totalitaria, imponiendo la sinrazón política a la razón jurídica, formaban una alianza totalitaria para imponerse y convertir un bloque democrático, con estructura jurídica y con objetivos de desarrollo económico y social, en dictadura política sectaria.

Los hechos protagonizados por los gobiernos totalitarios bolivarianos no dejan lugar a la duda hoy: países saqueados, políticos enriquecidos a costa de las ruinas de los pueblos, estructuras económicas prósperas devenidas en economías catastróficas.

No es solo el caso de Venezuela, que ya no deja lugar a duda de la conversión de un país próspero en una sociedad de mendigos, que dedican el mayor tiempo de su existencia para conseguir precarios productos de subsistencia; es el de Argentina y Brasil, cuyos gobernantes, groseramente enriquecidos, en proporción directa al empobrecimiento de sus países, están procesados con acusaciones tan serias y contundentes que no dejan lugar a duda la mala administración, cuanto menos, a la corrupción más grosera y descarada que pueda imaginarse.

La decisión del bloque de excluir al gobierno de Maduro era inevitable; a estas alturas ya no se puede hablar de gobierno venezolano, pues se trata de un gobierno contra los venezolanos. A duras penas, a trancas y barrancas, dada la influencia política que aún tiene el gorilismo chavista en el Mercosur, con la financiación de los petrodólares bolivarianos que aún siguen teniendo peso en la región por las deudas contraídas con la “generosidad” venezolana con los países aliados, a costa de la miseria del pueblo venezolano, se ha logrado que se imponga la democracia, basada en lo jurídico, por sobre la plutocracia, basada en lo “político”.

Es sumamente importante el rol que ha desempeñado en este proceso la posición paraguaya, que se ha mantenido desde un principio conceptualmente clara y diplomáticamente firme: La Venezuela del chavismo entró al bloque por la ventana; ni siquiera se ha molestado en cumplir con los compromisos democráticos del grupo, apoyada en la creencia de su poder de soborno, en la alianza con gobiernos de la región agavillados en un proyecto totalitario, de saqueo, con fines de enriquecimiento ilícito y gestación de una nueva casta política con pretensiones de dictadura regional.

Paraguay fue la víctima, cuando una patota de cancilleres de los países ya entonces identificados como “bolivarianos” convocaron en el Palacio de López a las fuerzas armadas nacionales para dar un fujimorazo, un golpe al Parlamento. La orfandad popular de la movilización convocada para acompañar el golpe, la profesionalidad del mando militar en ese momento, no dejaron lugar al golpismo “bolivariano”.

Los mandatarios que hoy están procesados, tanto en Argentina como en Brasil, en la justicia ordinaria, en aquella oportunidad sancionaron a Paraguay, a sabiendas de la trapisonda que estaban haciendo, con el solo propósito de hacer que Venezuela entrara al Mercosur de contrabando y sin cumplir los mínimos requisitos democráticos y de respeto a los derechos humanos requeridos por el bloque.

Hoy se ha restituido la legalidad democrática, ha prevalecido lo jurídico por lo que en aquel entonces se llamó político y no fue más que un acto politiquero de grosero abuso de la democracia regional, permitiendo entrar a un país de clara prepotencia dictatorial en una alianza de principios democráticos.

Paraguay puede estar orgulloso de haber liderado, tal vez por primera vez en la historia contemporánea, una política continental para defender y reinstaurar el orden democrático.

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One Response to Liderazgo paraguayo en triunfo de la democracia

  1. Querido amigo Osvaldo: Felicitaciones por tu excelente escrito. Es así como tí lo dices. Se está reparando la tremenda injusticia cometida contra Paraguay en aquel entonces. Tu artículo es oportuno y veraz. Gracias de nuevo por deleitarnos con tu elegante prosa.-

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