NICANOR DUARTE FRUTOS Y LA TRAICIÓN A LA PATRIA. NO VIOLEMOS NUESTRA CONSTITUCIÓN Y DEFENDAMOS EL HONOR, LA SOBERANÍA Y EL INTERÉS DE NUESTRO PARAGUAY (Repetición a pedido de lectores)


Escribe Federico Narváez Arza

Decía el General Bernardino Caballero en su célebre e histórico Manifiesto del 11 de Agosto de 1904: “Nuestro gran Partido, netamente paraguayo” y aludía al carácter “conservador de los intereses nacionales, sus tradiciones y sus conquistas” tal como también lo expresara Ricardito Brugada (h) en la Asamblea de la A.N.R. del 9 de Febrero de 1902.

Los Nacionalistas Republicanos, fieles a las banderas de estos prohombres del Coloradismo, no podemos, por eso, dejar de pronunciarnos en defensa de esos principios e intereses ante la negociación de revisión del Anexo “C” del Tratado de Yacyretá, reclamando una posición firme y claridad de propósitos de nuestros negociadores a fin de sanear la posición jurídica de nuestra Nación en cuanto al Ente Binacional que desde su inicio ha estado bajo preponderante administración Argentina.

Nuestra Constitución Nacional, en su Artículo 137 dice: La Ley suprema de la República es la Constitución. Ésta, los Tratados, Convenios y Acuerdos Internacionales, aprobados y ratificados, las leyes dictadas por el Congreso y otras disposiciones jurídicas de inferior jerarquía, sancionadas en su consecuencia, integran el Derecho positivo nacional en el orden de prelación anunciado. Quienquiera que intente cambiar dicho orden, al margen de los procedimientos previstos en esta Constitución, incurrirá en los delitos que se tipificarán y penarán en la ley. Carecen de validez todas las disposiciones y los actos de autoridad opuestos a lo establecido en esta Constitución”.

Por lo señalado expresamente, la Nota Reversal del año 1992

–consentida por el Presidente Rodríguez– sobre la Entidad Binacional Yacyretá, al no haber sido ratificada por el Congreso Nacional, NO ES un Acuerdo que obliga al Paraguay. No obstante, y contra todo derecho, las autoridades Argentinas siguieron aplicándola de manera que el Anexo “C” quedó anulado de facto al ser reemplazado ilegalmente por una de las Notas Reversales del 9 de Enero de 1992.

En el año 2006 los Gobiernos de NICANOR DUARTE FRUTOS y Néstor Kirchner firmaron el famoso “Preacuerdo”, tramposo por donde se lo mire para nuestro país, por el cual se reconocía –por la denominada Novación– como nueva deuda de Yacyretá con Argentina de no más de 6.218 millones de US$. reintegrable en forma de energía durante 42 años a una bajísima tarifa”, razón por la cual fue rechazado por el Congreso Paraguayo ya que también iba a legitimar la ilegal Nota Reversal de Enero de 1992. Sin embargo, el Gobierno Argentino quiso ahora que el Gobierno Paraguayo aceptase que el marco de referencia de las negociaciones fuese el susodicho y fatal “Preacuerdo”. Pero –como lo expresara el Editorial del Diario ABC Color del 23 de Febrero de 2014– Lo que el entusiasta defensor del “Preacuerdo” por él concertado con la Argentina (Nicanor Duarte Frutos) NO EXPLICA es cómo se va a arreglar entonces el problema de la deuda de la EBY con el Tesoro Argentino, puesto que ella es producto de la irregular aplicación de la ilegal Nota Reversal 92”. Y continúa certeramente: “La suspicacia pública sube de punto al conocerse que el ex-Presidente de la República y actual Embajador en Argentina, NICANOR DUARTE FRUTOS, es el principal negociador de tan vital interés nacional, habida cuenta de que había sido el principal impulsor del fallido Preacuerdo… Es más, no faltaron suspicacias maliciosas que supusieron la ruptura política y personal que se dio en ese tiempo entre el Presidente Duarte Frutos y su más prominente aliado y ministro, José Alberto Alderete, a una tempranera arrebatiña por los millones de dólares en comisiones y coimas inherentes al importante proyecto”. Además, el Ing. Germán Escauriza, miembro de la Fundación “Sociedad y Desarrollo”, calificó al Ex-Presidente Nicanor Duarte Frutos de cómplice del ocultamiento de los Documentos contables de la EBY”.

Por todo ello, debemos alzar nuestra voz de alerta para que los representantes paraguayos defiendan nuestro interés soberano al poner énfasis en que el “Preacuerdo” del 2006 firmado por Duarte Frutos y la Argentina es NULO, y que la deuda de la EBY es una cuestión jurídica y no contable o financiera como se está pretendiendo, demoliendo la Soberanía Nacional y violando nuestra Constitución y las Leyes de observancia obligatoria e imperativa. Los Colorados decimos NO al entreguismo mercantilista y antipatriótico exigiendo la defensa a ultranza de los legítimos intereses nacionales y la honra de la República.

LA TRAICIÓN A LA PATRIA.

Durante la Presidencia del General –ex-Legionario– Juan Bautista Egusquiza (1894-1898), el señor José Segundo Decoud, también ex-Legionario Liberal enquistado en el Partido Nacional Republicano como un personaje de posición adventicia –según la expresión del historiador Liberal Gomes Freire Esteves en su Historia Contemporánea del Paraguay”(p.3, Baires, 1921)– desempeñó la Cartera de Relaciones Exteriores. Durante ese período fue acusado formalmente por la Bancada Liberal de la Cámara de Diputados por su complicidad con planes de anexión del Paraguay a la Argentina con muy fundados argumentos, salvándose por poco de ser condenado gracias a la brillantez de la defensa que hizo el Dr. Manuel Domínguez, su abogado (ver “La Traición a la Patria y otros Ensayos”).

Hoy también nos encontramos con un caso que puede considerarse similar con la sospechosa actuación del Ex-Presidente de la Rca. y actual Embajador Paraguayo en Argentina, abogado NICANOR DUARTE FRUTOS, el cual es acusado públicamente por el Senador Liberal Carlos Amarilla, de estar detrás de un ‘plan fraudulento y antipatriota” –en declaraciones a la Radioemisora 970 AM tras conformarse la Comisión Especial de Estudio del Tratado de Yacyretá en la Cámara de Senadores– responsabilizándolo de ser el impulsor de un Plan que tiene por objetivo reconocer la deuda ilegal de la Binacional, para luego beneficiarse con el mecanismo financiero para la solución de la misma. —Tengo informaciones de que el señor Nicanor Duarte Frutos, Embajador del Paraguay, tiene un altísimo interés de darle razón a la posición argentina para luego encontrar la solución financiera y generar ganancias extraordinarias para quienes intervengan en ese proceso fraudulento y antipatriota”(sic). Agregó que “no existe deuda en Yacyretá y que si existe es simplemente una ficción creada por quienes en su momento han tenido la posibilidad de ceder al chantage argentino y que esconde también un interés económico de quienes sostienen esa Tesis porque aquí detrás del reconocimiento de la deuda existe la posibilidad luego de generar el mecanismo para resolver esa deuda con pingües ganancias para quienes intervengan en ese proceso”. Y finalmente enfatizó que “—Es el momento de resolver de una manera muy clara, muy profesional, técnicamente impecable, estas deficiencias que han ocasionado un enorme perjuicio al Paraguay… que han servido de base y fundamento para que muchos paraguayos sacaran provechos inimaginables para el resto de la población… y que en su tiempo le han puesto precio a su “Traición a la Patria”.

Nosotros, los Nacionalistas Republicanos, debemos recordar a los manes de nuestro gran Partido para que, llevados por su ejemplo, no cedamos un ápice en la defensa de la soberanía, dignidad e intereses perentorios de nuestra República, una vez más puesta en jaque por ambiciosos y codiciosos paraguayos traidores sin moral y sin conciencia. Así el propio General Bernardino Caballero decía en su Mensaje al abrir las Sesiones del Congreso de la Nación en 1886: “…es bueno tener presente que las grandes reformas sociales sólo pueden operarse por el desenvolvimiento de las FUERZAS MORALES E INTELECTUALES DE LA SOCIEDAD. Toda evolución y compromiso debe ser el resultado de una opinión madura y reflexiva, y ella debe emprenderse dentro de los límites que demarcan claramente la Constitución y las Leyes”. Y que “…el apostolado en acción, es mil veces preferible a las más brillantes teorías emitidas desde la distancia”. Y el gran Antolín Irala, en su discurso ante la Convención Republicana del 25 de Noviembre de 1916, emitía claros y señeros conceptos que parecen dirigidos al momento actual: “Fundada y dirigida la ASOCIACIÓN NACIONAL REPUBLICANA por los héroes de nuestra gran guerra, los jóvenes Colorados han considerado una obligación sagrada mantener inalterada, intangible, la tradición de sus mayores y han puesto por sobre todas las cosas el principio del RESPETO A LA SOBERANÍA, LA DEFENSA DE LA INDEPENDENCIA, LOS INTERESES Y EL HONOR DE LA NACIÓN… Deseamos que nuestro país mantenga las mejores y las más estrechas relaciones con los demás Estados, pero CONSERVANDO INTACTA SU PERSONALIDAD INTERNACIONAL, con todos los privilegios y atributos inherentes a un pueblo soberano, en una palabra, queremos ser amigos y NO VASALLOS MÁS O MENOS ENCUBIERTOS NI SUBORDINADOS DE NINGUNA OTRA NACIÓN”. No es menos elocuente el discurso de Juan E. O’Leary en la Convención del 18 de Junio de 1923 cuando expresó: “Nos mueven principios, no pasiones. Seguimos un ideal superior, NO HOMBRES MEZQUINOS, REPRESENTANTES DE APETITOS REPUGNANTES O DE RENCORES TACITURNOS. Por eso nuestra acción ha sido, y debe ser, altruista”. Por su parte, el Dr. J. Isidro Ramírez, en la Convención Extraordinaria del 4, 5 y 6 de Enero de 1925, puntualizó que “Los problemas exigen cordura y patriotismo” y también que “…los intereses de nuestro Partido son los intereses de la Nación Paraguaya”.

De este modo, pertrechados por el pensamiento claro y sin cortapisas de nuestros mayores, los Colorados insistimos en la revisión justa del “Anexo C” del Tratado de Yacyretá, no aceptar bajo ningún pretexto ni presiones la vigencia del Decreto 612/86 de la Rca. Argentina ni el “Preacuerdo” DUARTE FRUTOS/Kirchner de 2006, exigiendo la “DEUDA CERO” pues conviene a todos, económicamente y moralmente.-

¿QUIÉNES ESTÁN DETRÁS DE LA SUJECIÓN . DEL PARAGUAY A LA ARGENTINA?

Con el retorno del Partido Colorado al Poder en 1947 comenzaron pronto los primeros roces con la Argentina, que había “satelizado” el Paraguay durante la era Liberal. Aunque el Gobierno nacionalista de Perón había ayudado al Gobierno del Gral. Morínigo, apoyado por el Partido Colorado, durante la guerra civil del ’47, una vez que J. Natalicio González asumió la Presidencia de la República, consideró como intervención y como una reedición de las pretensiones anexionistas las intenciones argentinas de conformar una unidad de acción política, diplomática y económica con los circundantes Paraguay, Bolivia y Chile, para presionar sobre el Uruguay y oponer un bloque compacto al “destino manifiesto” de expansión brasileño. Según refiere y denuncia el mismo ex-Mandatario Paraguayo en su libro “El Estado Servidor del Hombre Libre”: “Al Presidente Natalicio González correspondió afrontar las tentativas anexionistas de Perón…” y “…En Enero de 1949 el Mandatario argentino salió con la suya. El Presidente González fue despojado del Poder y, desterrado del Paraguay y de la Argentina, difamado y perseguido por el Gobierno de dos países a través del continente…”, entonces “…Agentes de Perón se hicieron cargo de la policía paraguaya y el 14 de Agosto de 1953, se firmó el Convenio de Unión Económica Paraguayo-Argentino que, bajo un sistema de aparente reciprocidad, enajenó la soberanía de la Nación guaraní”. Y agrega en forma terminante: “…El mecanismo del Convenio estaba calculado para crear una relación de dominante a dominado. De hecho, por el imperio de compromisos bien precisos, el Gobierno Paraguayo se avino a los designios de la política argentina: su plan de producciones, la financiación de sus industrias, la construcción de caminos, la organización de transportes, todo su sistema de comunicaciones. Lo mismo que sus sistemas monetario e impositivo. Se requería un acuerdo firmado con la Argentina para construir gasoductos, acueductos y oleoductos, y la realización de estas obras tenían que responder, indefectiblemente, a las necesidades de intercambio. La ruta Trans-Chaco y el camino al Brasil, ya iniciados, desaparecieron por abandono””.

Algo similar a lo que denunció nuestro gran Líder político e intelectual, Natalicio, está ocurriendo ahora con el dominio y aprovechamiento por parte de la Argentina de los beneficios de la hidroeléctrica de Yacyretá. Bastante ya ha abusado el Gobierno argentino, imponiendo –como ocurrió después del derrocamiento de Natalicio– todas sus condiciones a la Administración paraguaya: el convenio sobre el “Anexo C”, que por fortuna expiró ahora, la Nota Reversal de 1992 (consentida por Rodríguez), la del 96 (por Wasmosy), el “Preacuerdo” de 2006 (Duarte Frutos), los cuales fueron rechazadas por el Congreso Paraguayo, a pesar de lo cual continuaron implementándose en desmedro de nuestros intereses y nuestra soberanía. Y ahora Argentina pretende hacer lo mismo que en 1949: firmar la renovación del “ANEXO C” sin modificar –y menos anular– los funestos “acuerdos” que hasta ahora siguen aplicándose a pesar de ser nulos e ilegales.

Hasta ahora el “pivote” maligno actual de esta debilidad negociadora paraguaya es NICANOR DUARTE FRUTOS; pero, ¿qué poderosos intereses se mueven detrás de él? ¿porqué tiene tanto poder de decisión y se conduce con tanta autoridad e impunidad? ¿cómo pudo hacerse nombrar en el Cargo de Embajador que tanto le convenía para continuar su “trabajo sucio”? ¿qué podemos esperar de las negociaciones que van a empezar?

Los Colorados, hijos de Bernardino Caballero y sucesores de Natalicio González, no debemos permitir que vuelva a suceder lo que denunció este prócer partidario: nuevamente la sumisión y “satelización” del Paraguay para seguir siendo esquilmado en “Yacyetá”. La deuda espuria debe ser rechazada y los “acuerdos” ilegítimos e ilegales declarados NULOS de una vez por todas. Tengamos la conducta que reclamaba aquel poeta clásico del Renacimiento Francesco Petrarca, a quien parafraseamos diciendo: “La dignidad y la virtud, contra la osadía ¡levántense en armas! Y el combate será breve, porque el antiguo valor aún no ha muerto en los corazones Paraguayos”. Y así será porque las armas de la verdad, la justicia y la razón están en nuestras manos.-

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