El Estado Fallido


Por el Dr. ANDRES HUMBERTO ZARACHO

Las Nuevas amenazas contra la Seguridad Nacional EI nuevo orden internacional surgido luego de la Guerra Fría ha incorporado nuevos actores trasnacionales, quienes influyen en diverso grado y magnitud en las acciones propias de los Estados. De igual forma, el fenómeno de la globalización ha influido sustantivamente en la visión que los Estados tienen de las condiciones de riesgo o amenazas a su seguridad. A las amenazas tradicionales, derivadas de los conflictos por cuestiones de índole territorial, se suman ahora, otras nuevas amenazas. En todo orden, sea de naturaleza externa y/o interna, cuyo efecto inmediato en las organizaciones responsables de hacerles frente, se traduce en transformaciones que garanticen la seguridad deI Estado-Nación, a pesar de las imprevisibles modalidades y capacidades con las que puede actuar el adversario. Estas nuevas amenazas tienen, además, la característica de provenir no sólo de otros Estados, sino que, como ocurrió el 11 de setiembre de 2001 en Nueva York y Washington, pueden gestarse y ejecutarse por organizaciones criminales diseminadas en cualquier lugar deI mundo que poseen objetivos políticos o religiosos tales como Al Qaeda, ISIS, etc). De allí su tremenda peligrosidad. EI ahora denominado terrorismo internacional, por ejemplo, tiene su referente en las guerras no convencionales que bajo el nombre de movimientos subversivos o conflictos de baja intensidad, asolaron América deI Sur en la segunda mitad del siglo XX bajo diversas denominaciones (Tupamaros, Sendero Luminoso, FARC, etc), algunas con el patrocinio de movimientos ideológicos totalitarios internacionales provenientes de Moscú o Pekín. EI narcotráfico internacional constituye otro caso de imprevisibles riesgos a la seguridad de los Estados que involucra no solo el accionar de las fuerzas del orden público, sino que demanda la participación de la comunidad internacional para su erradicación. Dado su tremendo poder corruptor, se ha instalado en países generalmente subdesarrollados con capacidad para la producción de drogas ilícitas y, consecuentemente, en los países desarrollados que mediante el consumo masivo de ellas generan la gran demanda. Los efectos de este flagelo ha potenciado sus efectos perjudiciales, haciéndola cada vez más difícil de combatirla. De ahí que también se la denomine narcoterrorismo o narcopolítica. Igualmente se encuentran las amenazas económicas y sociales que constituyen una seria amenaza para la humanidad, tales como la pobreza extrema y las violaciones a las normas del medio ambiente. Los desastres naturales y los recursos naturales, estos últimos vienen siendo agredidos y explotados irracionalmente, y se han constituido también amenaza permanente para la seguridad de nuestros pueblos. En eI caso de Paraguay, está expuesto a inundaciones periódicas y esporádicos movimientos telúricos de diversa magnitud. Tampoco podemos dejar de considerar la delincuencia común organizada, que opera a través de bandas criminales equipadas con armamento de alto poder de fuego y medios tecnológicos cada vez más sofisticados, que atentan no solamente contra la seguridad de la población y sus instituciones económicas, financieras y de producción. Estas son las principales nuevas amenazas a las que debemos hacer frente, asumiendo nuevos esquemas y funciones que los agentes del orden público y las fuerzas armadas deben de implementar y desarrollar en forma acelerada. Estado fallido: qué significa? En los medios de comunicación masivos el concepto “Estado Fallido” ha sido usado para contextualizar y explicar fenómenos tan complejos como: · la ineficacia gubernamental, · vacíos del poder local, · violencia en determinadas áreas regionales, y · falta de resultados en el sistema político del Estado. El problema radica en que este concepto no es debidamente comprendido y se lo menciona sin tener fundamentos en los debates públicos. De ahí que se hace del mismo un uso desinformado que genera exageraciones y equívocos en su apreciación. El concepto “Estado Fallido” significa la falla o ineptitud del Estado para asegurar su función principal, que es el de cumplir y hacer cumplir los objetivos esenciales del Estado, y ejercer el monopolio de la fuerza para combatir el desorden y la violencia en cualquiera de sus formas. En el concepto se contempla los hechos y sucesos políticamente más comprometedores, tales como guerras civiles, existencia de grupos subversivos guerrilleros que disputan el control territorial recurriendo al terror, inoperancia absoluta del gobierno, guerras internacionales con otros Estados, y la ausencia absoluta del Estado Social de Derecho. Origen del concepto Estado Fallido El concepto “Estado fallido” proviene del informe “State Failure Task Force Report” de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los EEEUU en el año de 1995. El fin del reporte era identificar de manera cuantitativa que países podrían considerarse “fallidos” y, por ende, como un riesgo o amenaza a la seguridad internacional y la seguridad nacional de los EEUU. Más tarde, en 2002, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el Consejo de Seguridad, órgano asesor del Presidente de los EEUU, definió a los Estados Fallidos como entes de riesgo a la seguridad nacional de EEUU, y estableció una estrategia para la intervención y cooperación en dichos países. Conceptos que contempla el Estado Fallido Como se ha señalado, el concepto de “Estado Fallido” se ha fundamentado en dos enfoques diferentes sobre el Estado. · En primer lugar, el concepto sociológico del Estado relacionado con su monopolio legitimo de la fuerza. · En segundo lugar, el basado en los Objetivos del Estado, proclamados por el propio Estado (ver Constitución Nacional). En la Teoría General del Estado no ha habido un consenso sobre el concepto de Estado Fallido y existe una diversidad amplia de corrientes de pensamiento. Concepto que genera dudas El concepto de Estado Fallido ha sido cuestionado por algunos expertos. Para el periodista canadiense David Brooks el concepto de Estado fallido no explica bien las diferentes coyunturas que se viven en los países que tienen conflictos armados y guerras civiles que debilitan su existencia. Incluso argumenta que hay una confusión entre Estado fallido y no-Estado que implica una ausencia absoluta del Estado. Para Aidan Hehir el concepto de Estado fallido fue vinculado políticamente al terrorismo internacional, haciendo pasar a los países así catalogados como “incubadoras” de actividad terrorista. Hehir critica esta postura y argumenta que no hay vínculo real entre terrorismo internacional y Estados fallidos. Charles T. Call argumenta que hay una excesiva agregación de factores que podrían determinarse como fallido a un Estado en los índices que se han creado. Luego expone que el concepto no puede ser correspondiente al de Estado fuerte. El concepto confunde la relación entre “estatalidad” y paz. Además argumenta que hay un paternalismo occidental y un poco entendimiento de la palabra fallar. Finalmente, William Easterly y Laura Freschi (2010) critican el concepto de Estado Fallido por cinco razones. Dicen que es confuso porque no ha producido investigación relevante en el ámbito de la economía política, no tiene un concepto definido, el único concepto coherente no aporta nada a entender la conducta del Estado y está motivado de manera política. Conceptos alternativos de Estado fallido Se ha propuesto dos conceptos alternativos a Estado fallido. · Propone el caso de Estados colapsados, los cuales no pueden conservar el monopolio legítimo de la fuerza y no existe ni un nivel básico de funciones del Estado para el ciudadano, como lo es proveer de identidad jurídica y seguridad física. En este caso hay una patente situación de guerra civil o guerra al exterior. · Se argumenta que ante la debilidad institucional de un Estado se vea como alternativa al Estado débil donde, a diferencia del primero, no existe una guerra o conflicto violento a escala nacional y donde hay funciones básicas del Estado. Aquí el matiz está en que hay cierto número de instituciones con funciones deficientes, pero no en su totalidad. Significado de Estado débil Varios analistas y politólogos como Susan Rice, Stewart Patrick y Francis Fukuyama lo definen como “aquel donde hay un nivel de falta de estabilidad y de falta de funciones para actuar en todo el territorio”. Para dichos autores, la estabilidad es la medida que le permite al Estado cumplir con sus funciones jurídicas y de seguridad básicas. Es decir, un Estado débil puede verse en como el Estado garantiza la seguridad nacional y ciudadana, además de cómo actúa en la atención y solución de los asuntos que afectan al país. Un Estado con baja estabilidad sería uno que tiene impunidad y violencia regional. Un país con baja funcionalidad es uno donde tiene bajos niveles regulatorios. Paraguay: Estado fallido ó débil El Paraguay, de acuerdo al conjunto de definiciones sobre Estado fallido, y en los índices creados no es un Estado Fallido. No obstante, ha estado y está en permanente peligro de serlo, al igual que otros países de Latinoamérica con excepción de Chile y Argentina, conforme al mismo índice de referencia. Sin embargo, se lo puede considerar un Estado Débil. El peligro se debe a la debilidad de las instituciones públicas que conforman el Estado Paraguayo. Pero peligro mayor que se cierne sobre el Paraguay y que lo acerca a la categoría de Estado Fallido tiene que ver con el aumento de la corrupción. Este es un cáncer que erosiona la legitimidad de las instituciones. Según la última edición del Índice de Estados Fallidos elaborado por el Fondo para la Paz en Washington DC, nuestro país ocupa el puesto 104 de un total de 178 naciones ranqueadas respecto a indicadores que se miden en escala del 1 al 10, siendo 1 el más estable y 10 el de mayor riesgo de colapso y violencia. Según la definición formulada J.J. Messner, codirector del Índice de Estados Fallidos, un país con esas características es “aquel que pierde control sobre su territorio, o pierde el monopolio del uso legítimo de la fuerza física, o pierde legitimidad para tomar decisiones colectivas, o está inhabilitado para proveer servicios públicos básicos, o que está inhabilitado para interactuar, de pleno derecho, con otros miembros de la comunidad internacional”. Por eso, se impone que el Gobierno Tripartito (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) reaccionen lo más pronto posible, adoptando urgentes medidas de saneamiento que eviten que el país continúe deteriorándose institucionalmente hasta convertirse en un Estado Fallido, que es el grave riesgo que se perfila en el horizonte. El cobarde asesinato del periodista Pablo Medina ratifica la vulnerabilidad del Estado paraguayo ante el crimen organizado transnacional, así como la sostenida y profunda infiltración del flagelo del narcotráfico en los ámbitos de la política y la administración de la Justicia. El asalto y muerte del narcotraficante brasileño Jorge Rafaat, quien viajaba en un vehículo blindado por una avenida de Pedro Juan Caballero, escoltado por unos quince guardaespaldas, cuando fue interceptado por una camioneta de la que bajaron unas 10 personas y abrieron fuego utilizando armas automáticas de alto poder destructivo (ametralladora antiaérea calibre 50). La violencia sacudió a Pedro Juan Caballero durante unos cinco días, y dicha ciudad está considerada por las autoridades como refugio de miembros de organizaciones criminales brasileñas,. El grave fenómeno del narcotráfico y sus tentáculos en el mundo de la política y de la justicia, evidencian la vulnerabilidad del Estado paraguayo. Aparte del sector político también la Policía Nacional, están profundamente contaminadas, Esto se desprende de las graves acusaciones que suelen intercambiar algunas de sus autoridades departamentales. Por ejemplo, en 2013, el senador Robert Acevedo (actual presidente del Senado) y el Gobernador Pedro González (ambos del PLRA) se acusaron mutuamente de haber ordenado el asesinato del periodista Carlos Manuel Artaza y de estar asociados con narcotraficantes de la zona. El año pasado, los concejales departamentales César Quevedo y José María Bogado fueron apresados por presunta vinculación con una carga de 252 kilos de cocaína que, tras ser incautados, fueron sustraídos de la Jefatura Departamental de la Policía Nacional por el aún prófugo Clemencio González, un narcotraficante que habría contado con la protección del gobernador citado. Por otro lado, zonas enteras del noreste de la región oriental del país están en manos de la delincuencia organizada transnacional y su largo brazo que es la narcopolítica. Y cuando su dominio territorial no es absoluto, ellos se encargan de que sus “colaboradores” (Gobernadores, parlamentarios, intendentes, concejales, fiscales o jueces) les aseguren plena impunidad en todo su vasto radio de acción. Si a esto se le suma el hecho de que la operación del movimiento subversivo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) también se concreta en un encuadre territorial similar, estamos en condiciones de dimensionar la gravedad del problema con el cual nos enfrentamos. Ante este desolador panorama, el único dilema que enfrenta el Gobierno, –entendido como la suma de los tres poderes– es reaccionar o extinguirse. Este es, pues, el momento de adoptar drásticas medidas para evitar malograrnos como Estado-Nación y convertirnos en parias de la comunidad internacional. Estéril será el discurso del Gobierno sobre la necesidad de captar inversiones extranjeras para concretar un polo atractivo de negocios si las cuestiones estructurales básicas no son resueltas. Si el ejercicio de la política y la administración de la Justicia no son saneados, será muy difícil encarar la ciclópea empresa de profunda transformación del Paraguay. Esta es la hora de actuar sin miramientos acerca de quiénes son los que deben dar con sus huesos en la cárcel para que se pueda, de una vez por todas, sacar al país de las garras del colapso y de la violencia. Por eso, se impone que el Gobierno (Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial) reaccione rápidamente, adoptando urgentes medidas de saneamiento que eviten que el país continúe deteriorándose institucionalmente hasta convertirse en un Estado fallido, que es el grave riesgo que se perfila en el horizonte. Muchas gracias. Observación: Este artículo fue leído por el autor y debatido por los presentes en la reunión del INARE del 7 de julio de 2016.

3 Responses to El Estado Fallido

  1. gustavo enciso dice:

    interesante e importanté la seguridad del estado es fundanental

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