VERSION DEL 4 DE MAYO DE 1954 – LA CAIDA DE FEDERICO CHAVEZ – CONSECUENCIAS INMEDIATAS (1)


POR EL Dr. HUMBERTO ZARACHO

El 4 de mayo ppdo. se cumplieron 61 años de lo que en otra época se recordaba como la “gesta rectificadora”. Para bien o para mal es una parte de nuestra historia. Desde entonces sin muchos los que la recuerdan con nostalgias, y también muchos con indiferencia. No son pocos tampoco los que se ocuparon del acontecimiento escribiendo libros, folletos o artículos periodísticos. Empero, no abundan testimonios de los protagonistas. Sin embargo, uno de ellos, el ya fallecido Gral. Div. (R) Gustavo Prieto Busto dejó una semblanza de lo ocurrido en su obra “Memorias de un Soldado y algo más. Testamento Público”. En mi opinión, sus dichos se acercan bastante a los hechos que yo he recogido de otros importantes protagonistas de la crisis militar –luego política- que se desencadenó en aquel mes de mayo del ´54. Por este motivo considero de interés que, a su vez, sea conocido por aquellos que muy poco o casi nada lo conocen. De ahí que transcribo la parte pertinente del testimonio publicado por el calificado exponente de nuestras FFAA. Espero sea de su interés.

Breve descripción del Paraguay antes de 1954

“Como consigné en páginas anteriores, el 12 de setiembre de 1949, en un golpe palaciego, fue depuesto el presidente Dr. Felipe Molas López y, en su reemplazo, luego de intensas disputas y tratativas, la Junta de Gobierno del Partido Colorado nombró presidente de la república a don Federico Chaves quien, el 15 de febrero de 1953, tras una parodia electoral, quedó como presidente constitucional por el período 1953.1958. Para los opositores el hecho fue considerado un atropello a la soberanía del electorado, protagonizado al impulso de algunos políticos perversos que se movían con astucia inspirados tan sólo en su provecho, engañando al pueblo y al Ejército, instrumentado a sus bajos designios. En los turbios manejos de la política partidaria no faltaron militares corruptos, cómplices del atraso, de la inestabilidad y de intereses sectarios. Estos, en su mayoría, más tarde fueron descalificados. En el Colegio Militar algunos oficiales subalternos fueron prematuramente contagiados. Durante el gobierno de Chaves, con una población estimada en 1.500.000 habitantes, la República seguía sumida en el desconcierto político y la gente en la extrema postración física y espiritual, debatiéndose entre la indigencia y la pobreza. Desintegrado físicamente por falta de rutas, caminos, de aeropuertos, y desde que se había extinguido en el siglo XIX en la hecatombe del ´70, sin buques para navegar en nuestros ríos y en los mares del mundo.”

Somera descripción de Asunción antes y hasta poco después de 1954

“La Capital, Asunción, de chata fachada y dimensión reducida, con calles empedradas de hacía mucho tiempo, sin pavimentos asfálticos, ni siquiera una cuadra de lo que hoy llamamos microcentro (2). Dos Bocas, Cuatro Mojones, Trinidad, Lambaré, Ysaty, eran lejanos parajes rurales. Manorá también, con calles escarpadas, barrancosas, de tierra dura, rojiza y arcillosa, refugio de malevos fugitivos, para quienes el significado de la vida ajena valía muy poco. Manorá: lugar para morir. De los suburbios asunceños surgieron más tarde populosos barrios como son en la actualidad Barrio Obrero, Villa Morra, Villa Aurelia, Los Laureles, Nazareth, San Pablo, Murucuyá, Tacumbú. De lo que fueron en el pasado quedaron para recordarlos repertorios de leyendas y relatos mitológicos. A falta del servicio sanitario de agua corriente, el vital líquido extraído de pozos artesianos era abastecido a los domicilios en carritos “aguateros”. De pozos y aljibes de sus viviendas, fuente de larvas de mosquitos, trampas mortales para noctámbulos gatos que reñían por aparearse con las gatas en celo. Agua que ingeríamos hasta que el insoportable mal olor revelara su causa. Entonces se procedía el desagüe por los hijos varones. A falta de éstos en la casa, se encargaban los muchachos del vecindario. Los ricos (eran muy pocos) y las familias pudientes tenían su propio pozo artesiano. En el fondo de las viviendas se encontraba el “excusado” (letrina), que cuando colmaba el “pozo ciego”, para agotarlo se recurría a la “empresa Celauro” que monopolizaba el negocio, para lo que contaba con un camión y vasijas. Los peones, previa suficiente ingestión de la ·espirituosa” caña blanca, sacaban las inmundicias en baldes, que vaciaban en los recipientes, trabajo que realizaban a partir de la medianoche. El pestilente olor de las emanaciones inundaba varias cuadras del barrio. Una vieja usina instalada a comienzos del siglo XX en Sajonia, explotada por una empresa extranjera, daba luz a las viviendas y a las calles. Debido a la baja potencia, la corriente no llegaba a las oscuras afueras de Asunción, cuya periferia, e verde inmensidad y umbrosa fronda, no estaba lejos del centro. Suburbios poblados de corpulentos árboles y de incontables variedad de aves bullangueras, y de alimañas. Existían los recónditos latifundios suburbanos, gran parte de ellos baldíos y sin dueños. Hasta la primera mitad de los años ´50 estaban las capueras tambos y chiqueros. En otros casos quintas con frutales que habían quedado del desmonte de los bosques excéntricos… En los suburbios e interior del país cuando entraba la noche los pudientes alumbraban sus viviendas con lámparas a kerosén; los de decorosa pobreza, que eran los más, encendían el farol mbopí, el candil, o la vela de cebo. Para otros, la luz se limitaba, como en los gallineros, entre el amanecer y el anochecer. Recién con la puesta en marcha de la central hidroeléctrica de Acaray, el 16 de diciembre de 1968, se proveyó a la capital y más de 40 localidades la conexión energética, dando lugar al empleo a plenitud de la electricidad. Aún sin agua corriente, sin hidroeléctrica, sin calles asfaltadas, Asunción era bella, apacible y fascinante…”

Año 1954

“Luego de la pausa para recrear como era Asunción, prosigo: En medio de la crisis partidaria (3), la Seccional de Luque, sin el consentimiento de la Junta de Gobierno, se proclamó la “Segunda División de la Caballería Civil”, alentada por el propio presidente de la república (Federico Chaves), en connivencia y beneplácito del infatuado comandante de la D.C.1. Tte. Cnel. Néstor Ferreira (apodado Necho) y determinados oficiales, evidenciando indisciplina y latente insubordinación. Algunos preocupados oficiales trataron de disuadir al comandante Ferreira para que revoque su injerencia en dicha Seccional, sin lograrlo. Entre éstos se encontraba el comandante del R.C.3 “Coronel Mongelós”, mayor Virgilio Candia. Por dicha actitud, Ferreira, predispuesto desde hacía algún tiempo contra Candia, le acusó de conspirador (4). Y en la madrugada del lunes 3 de mayo, cuando volvía al cuartel por la ruta Madame Lynch (hoy Avenida) fue apresado por efectivos de la D.C.1. Como el mayor Candia había sido nombrado por Orden General del Comando en Jefe, no correspondía tal procedimiento sin la autorización del Comandante en Jefe (Gral. Stroessner). Se supo que lo ocurrido contó con la anuencia del presidente de la República. Ese mismo día (el Tte. Cnel Ferreira) dispuso el apresto de la División de Caballería y movilizó camiones para un eventual transporte de tropa. La Seccional colorada de Luque comprometió su apoyo a la D.C.1 movilizando la “Segunda División de Caballería”. Como casi siempre ocurre en estos casos, no pasó de puro barullo. Una bulla más de bombos y platillos de esos tiempos. Simples anuncios sin ningún efecto. Ante lo ocurrido, el Comandante en Jefe Gral. Alfredo Stroessner, ese mismo día lunes se entrevistó con el presidente Chaves. Según el Manifiesto de la Junta de Gobierno del Partido Colorado, del 17 de mayo de 1954 (5), el diálogo fue como sigue: “¿Porqué no me da injerencia en estos asuntos? No convierta la Caballería en un centro político. Yo tengo más responsabilidad que el comandante de la División”, fundamentó Stroessner. “Pero yo soy el Comandante en Jefe”, replicó el presidente Chaves. “Pero yo soy su Delegado. Acepto que eventualmente hable directamente con los subordinados, pero en forma sistemática, no”, contrarreplicó Stroessner. En ese ínterin de la entrevista, Ferreira llamó por teléfono al presidente anunciándole que había tomado algunas medidas. Chaves le pasó el tubo al general Stroessner, quien invitó al comandante Ferreira a concurrir a su despacho, contestándole éste que NO TENIA TIEMPO Y QUE ESTABA MUY OCUPADO. Al día siguiente martes por la mañana, el presidente le comunicó telefónicamente al Comandante en Jefe que el Tte Echauri también estaba preso en la D.C.1 y que se hiciera presente en esa Gran Unidad, a lo que Stroessner respondió: “Es obligación del comandante de la D.C.1 concurrir ante el Comandante en Jefe y darle cuenta de los hechos ocurridos. Señor presidente, conviene que nos demos nuestro lugar”. Siendo aproximadamente las 19,00 hs el Tte. Cnel. Ferreira anunció que concurriría al Gran Cuartel General (6). Una vez en el Comando en Jefe, habida cuenta de las reiteradas insubordinaciones cometidas, fue arrestado, guardando reclusión en la sede del Comando. Preguntado el comandante Ferreira de la actitud de su Unidad que para el Comandante en Jefe era sospechosa, aquél contestó que había dejado INSTRUCCIONES DE ATACAR LA CAPITAL EN CASO DE QUE NO REGRESARA PARA LAS 21,45 hs. (Sigue el extenso comunicado de la Junta de Gobierno). Así como hubo algunos Oficiales asiduos concurrentes a la vivienda de la señora Isabel Lezcano vda. de Vallejos (7), otros lo hacían ante el Comandante en Jefe, entre quienes me encontraba. Mi reiterada actitud explícita de repudio y críticas al presidente Chaves y a determinados Oficiales agavillados por prebendas con políticos truhanes en detrimento de la disciplina y de la institucionalidad de las Fuerzas Armadas y de la República, hizo que ganara el aprecio y la consideración del Comandante en Jefe. De ahí que en la noche del domingo 3 de mayo asistí, aunque sin participar, en la discusión entre el comandante de la IV Región Militar general Ceferino Vega Gaona, el comandante de la I Región Militar general Quintín Parini, el comandante de la Armada Cap. Nav. Gabriel Patiño, y el carismático, infelizmente chavista convencido, Dr. Roberto L. Petit, hasta unos días antes presidente del Instituto de Bienestar Rural, circunstancialmente Jefe de Policía, a quien trataban de convencer que resigne su actitud y acompañe los acontecimientos que se precipitaban por designio de la ingobernabilidad y de la profunda crisis política-militar que prostituían las instituciones, con grandes daños a la República; que se pondría definitivamente fin a las fechorías partidarias, a la indisciplina e insubordinación en las FFAA, invocaron los ocasionales representantes del general Stroessner. Lastimosamente nada pudo convencer al denodado Jefe de Policía, quien se retiró abruptamente de la reunión a la que había sido invitado. Lo que sería más tarde el Batallón Escolta (8), donde tuvo lugar la insólita reunión, ocupaba un predio de aproximadamente 70 metros de frente sobre la Avda. Mcal. López y sobre General Santos unos 300 metros, sin murallas. Cerca con alambre de púas hasta “Añá-retái”, un montón de rancherío en terreno municipal, en la actualidad barriada “Mundo aparte”, y un poco más lejos una laguna (9) donde más tarde fue construido el Hospital Militar (actualmente Emergencias Médicas). En la esquina, muy próxima a la Avenida, se encontraba una casa antigua de tres habitaciones y entre éstas un lugar de estar. La precaria vivienda era el despacho del comandante de la tropa, cuyo efectivo no pasada de una Compañía de Fusileros (10), que hacía guardia en el Comando en Jefe. Durante el tiempo que duró la controversia entre los mencionados Comandantes y el Dr. Petit, el general Stroessner se encontraba en una de las habitaciones. En esos años, debido a la escasez de Oficiales Superiores del cuadro permanente, los mandos medios casi siempre recaían en Oficiales Subalternos (capitanes), que también éramos pocos. El día martes 4 de mayo, siendo aproximadamente las 21,00 hs, encontrándome de nuevo en el Comando en Jefe, cuando me disponía volver a mi Unidad, el general Stroessner me advirtió: “Tenga cuidado”. Se trataba que el Batallón 40, orgánicamente dependiente de la Jefatura de Policía, al mando del Tte. Cnel. Mario Ortega, a esa hora estaría atacando la Policía. Cuando me encontraba a pocas cuadras del Colegio Militar, repentinamente escuché nutrido fuego de armas livianas. Segundos después, al pasar por la calle Presidente Franco entre Chile y Ntra. Sra. de la Asunción, vi que la soldadesca, con su característico uniforme verde-mate, asaltaba el Cuartel Policial. Era una tropa “guarará” (indisciplinada) sin más instrucción que orden cerrado y tiro, mal suministrados. Los Oficiales y Suboficiales, salvo un tal Guillén, eran analfabetos funcionales, enganchados y asalariados motu proprio por Ortega, apodado comandante “Flit” que fue el mote que le habían puesto, o mejor el marcante, como diríamos quienes gustamos el lenguaje popular (11). Ortega era el arquetipo de la degradación de la jerarquía castrense. Yo lo conocía muy bien. El Comandante en Jefe, por tener presencia en dicho cuartel, que no era de su dependencia, en el mes de marzo de 1953, era yo Teniente 1º, logró que me nombraran (sin perjuicio de mis funciones) instructor de los Oficiales que había conchabado el pintoresco Ortega, lo que duró poco tiempo, debido a sus recelos, y para evitar que sus subordinados se relacionaran con Oficiales de extramuros. Lo particular y anecdótico era que “Flit”, cuando le venía en ganas, por Orden del Día del Batallón, ascendía y degradaba a los Oficiales, Suboficiales y Sargentos. Volviendo a lo que ocurría en la Central de policía: El asalto en tropel, con intensos disparos de armas automáticas y explosiones, al parecer de granadas de mano, en el interior de la sede policial causó numerosas bajas, entre las que se encontraba el Dr. Petit (11). La herida en un principio no fue mortal. Por falta de asistencia y la despiadada malevolencia de los atacantes, su deceso se produjo por hemorragia. Petit contaba con tan sólo 32 años, recién cumplidos. Había forjado tempranamente su prestigio en la dirigencia de la juventud republicana, en medio de vicisitudes de facciones turbulentas. Ortega desconocía por completo el empleo táctica de una unidad de combate. Como abogado que era, había sido incorporado en carácter de Auditor (12). De ahí que el ataque a la Policía fue desorbitado. Su tropa exaltada parecía una multitud salvaje, incontrolada, sin orden ni concierto. Cuando el caudillo populista, Epifanio Méndez Fleitas, colorado de centroizquierda, orador agudo, guitarrista y poeta, fungía de Jefe de Policía, y poco después Presidente del Banco del Paraguay, le había nombrado (a Ortega) comandante del Batallón 40. Méndez era su jefe partidario a quien respondía incondicional y al que, como ocurría en otros bandos, le llevaba los rumores del momento. Recientemente destituido del Banco, en esos momentos se movía en la clandestinidad (13). Triunfante el movimiento que derrocó a Chaves, Méndez Fleitas fue nombrado nuevamente presidente del Banco del Paraguay. Muy pronto debido a su desbordante ambición, fue defenestrado. Esa noche, cerca de las 22,00, en la Oficina de Guardia, en cuya proximidad, entre otros, me encontraba, llamó por teléfono el presidente Chaves, siendo atendido por el Director general Marcial Samaniego, a quien manifestó su propósito de concurrir al Colegio Militar en salvaguarda y seguridad de su persona, lo que e inmediato le fue concedido. El gobernante que nunca tuvo liderazgo ni autoridad, títere de su círculo, secundado por algunos ministros y altos funcionarios de la administración pública, entre los que se encontraban Ezequiel González Alsina, José a. Moreno González, Osvaldo Chaves, un coronel de reserva que al parecer oficiaba de Edecán, a quien no conocía (14), y otros, entraron a la Oficina de Guardia por el portón que daba sobre la Avda. República. Sin mediar palabra, contrariamente a lo esperado, anunció que en su carácter de Presidente de la República y Comandante en Jefe, le debíamos subordinación y acatamiento; que por lo mismo estábamos bajo su autoridad y mando. La sorpresiva actitud de Chaves inicialmente impresionó y creó dudas e incertidumbres en la superioridad y en algunos Oficiales que allí se encontraban. Samaniego (15), jefe tranquilo, contemporizador y bonachón, aquiescente con el subordinado, leal al Comandante en Jefe, ante lo inesperado, momentáneamente vaciló. No era para menos, caer con el gobierno tenido por constitucional, no sería tan grave como ser apresado luego de un frustrado golpe de Estado, de lo que el director y la mayoría de los Oficiales teníamos duras experiencias. No obstante, en esa instancia, con fuerte sustento vivencial, al impulso de ideales éticos y encontrándome desde hacía rato manifiestamente complotado en derrocar a los hombres en la debacle moral y física, acompañado del coraje y la decisión de los Oficiales que desde tiempo atrás me confiaban y secundaban, luego de anunciarle al desavenido gobernante que lo único que acatábamos, bajo el mando del Director, eran las órdenes emanadas del general Stroessner. Le comuniqué en términos firme y decidido que a partir de ese momento estaba preso, con lo que se dio por terminado el acto, que de seguir cabildeando podía complicarse. En salvaguarda de su seguridad y de sus acompañantes, como la que telefónicamente había pedido, fue conducido al casino de Oficiales, distante de la guardia poco más de 20 metros, donde permanecería detenido hasta el sábado 8 de mayo… Así las cosas continúo: Preso Néstor Ferreira en el Comando en Jefe y Chaves en el Colegio Militar, fueron determinantes disuadir a los Jefes y Oficiales de la D.C.1 a que desistan de atacar las fuerzas leales de Stroessner…Desde la guardia el general Samaniego comunicó lo ocurrido al Comandante en Jefe, quien confirmó el arresto de Chaves, recomendando le sea debidamente asistido…Como habrá apreciado quien me está leyendo, el apresamiento de Chaves en el Colegio Militar fue imprevisto pero no casual. Acompañaron mi actitud, a más de la confirmación del Director, determinado Oficiales. Cito a quienes mejor recuerdo: Tte. Art. Enrique Duarte Alder, Ttes. Inf. Bernardino Peralta Báez, Timoteo Alvarenga, Raimundo Colmán y el Tte. Adm. Julián Rotela…Tiempo atrás, a mediados de 1947, en la Escuela Militar fueron “licenciados” más del 80 % de los cadetes, quedando solamente los colorados bien identificados, que en el quinto curso éramos cinco: Martín Romero Ortiz, Miguel Peña Rojas, Orlando Machuca Vargas, Eladio Gómez y el suscripto…

Y prosigue relatando el autor: “Ese día martes 4 de mayo, siendo poco más de las 23,00 hs, el Cuerpo de Cadetes, con dos tercios de su efectivo y la Compañía de Conscriptos, luego de sobrepasar las instalaciones de la Subsistencia del Ejército, nos bajamos de los camiones en el lugar conveniente. Más tarde cubrimos a caballo un frente aproximado de 600 metros del camino (entonces no había calle) con el esfuerzo principal sobre el mismo (16). Nuestra ala derecha con enlace con el Cuerpo de Defensa Fluvial, que estaba bajo el mando del Cap. Frag. Hugo González. Permanecimos en nuestras improvisadas posiciones hasta la media mañana del miércoles 5, momento en que, acuerdo mediante, la D.C.1 bajo el comando accidental del Tte. Cnel. Cab. Rva Geraldino Godoy, se replegó a su base (17). Recuerdo con añoranza el momento en que volvimos a nuestro querido Colegio Militar… El sábado 8, por la mañana, en el casino de Oficiales, el presidente Chaves firmó su renuncia…El 11 de julio de 1954 fueron realizadas las elecciones generales de cuyos comicios resultó electo el general Alfredo Stroessner por el período complementario 1953-58. Y el 15 de agosto a las 08,00 hs., ante la Honorable Cámara de Representantes (18), con la ceremonia de estilo, prestó juramento y asumió la presidencia constitucional de la República. A partir de entonces comenzó el fin del sectarismo político partidario, (que volvió con otros hombres 34 años después), oficializando de hecho la unidad partidaria ratificada solemnemente el 27 de octubre de 1955, cimiento de los superiores propósitos de la unidad nacional, que finalmente no fue posible. Las FFAA, institución fundamental en la dimensión moral y material de la nación, exponente de su capacidad integral, brazo armado de la República y soporte de los poderes del Estado, recuperó la tan ansiada institucionalidad, la disciplina y la ética profesional, el acatamiento y respeto a las autoridades legítimamente constituidas”.

NOTAS:

1. Gral. Div. (R) Gustavo Prieto Busto. “Memorias de un Soldado y Algo Más”, pág. 32

2. Algo para recordar: La Avda. Juscelino Kubitschek (ex Olimpo) era un sendero de tierra roja, sin pavimento pétreo ni asfáltico

3. El 8 de enero, el Arq. Tomás Romero (Ministro del Interior), el Dr. Guillermo Enciso Velloso (Ministro de Hacienda y presidente de la Junta de Gobierno), Epifanio Méndez Fleitas (presidente del Banco Central) y el Cnel Esteban López Martínez (Jefe de Policía y persona de confianza del anterior), fueron removidos de su cargo por Chaves

4. El Tte. Cnel. Néstor Ferreira le acusó al mayor Candia de estar conspirando con el general Emilio Díaz de Vivar (ex Comandante en Jefe) y con el Tte. Cnel. Enrique García de Zúñiga (ex comandante del R.I.14 “Cerro Corá)

5. Fue firmado por el presidente de la Junta de Gobierno Arq. Tomás Romero Pereira, y por los Secretarios Enrique Zacarías Arza y Martín Valiente Gómez

6. Ubicado en la esquina de Mcal. López y Vicepresidente Sánchez

7. Era la novia del presidente Chaves con quien vivía en pública “unión de pareja”

8. Hoy Regimiento Escolta Presidencial (REP)

9. Conocida por “Laguna Pytá”, fue disecada para la construcción del Hospital

10. Compuesto por 90 conscriptos aproximadamente

11. En aquella época había una propaganda de un matamoscas donde aparecía un personaje con colorido uniforme denominado Comandante Flit

12. Auditor de Guerra, personal militr con funciones de asesor jurídico

13. Destituido de su cargo el 8 de enero de 1954, fue confinado a San Solano

14. Se trataba del Cnel. Art. Rva. Julio César Patiño

15. Pertenecía a la misma remesa de Stroessner, ascendiendo juntos a Tte. 2º luego de la batalla de Boquerón

16. Se posicionaron en la intersección de la Avda. Artigas y Gral. Santos

17. La noche del 4 de mayo también fue gravitante la participación del R.I.14 “Cerro Corá”. Esta Unidad se desplazó por la Avda. San Martín hasta la calle Sucre donde tomó contacto e interceptó el avance de las tropas de la DC1. Igualmente, otro contingente de la misma Unidad avanzó por la calle España (entonces un sendero de tierra roja, sin pavimento; tomaron posición a caballo a la altura del hoy Colegio Americano y de la mansión del industrial Zuccolillo, recientemente fallecido, donde fueron atacados por tropas de la D.C.1. Luego de una escaramuza que duró unos 20 minutos los atacantes se retiraron, esta acción ocasionó la muerte de un Oficial y de varios jinetes y conscriptos heridos. Momentos después los efectivos de la D.C.1 se retiraron hacia la hoy Avda. Aviadores del Chaco y adoptaron un dispositivo de defensa en el puesto policial conocido como Casilla 4, ubicado antes del actual Shopping del Sol

18. Denominación del Poder Legislativo, unicameral, de acuerdo a la Constitución de 1940

3 Responses to VERSION DEL 4 DE MAYO DE 1954 – LA CAIDA DE FEDERICO CHAVEZ – CONSECUENCIAS INMEDIATAS (1)

  1. juan antonio pozzo moreno dice:

    La DC1 y la Policía de la Capital mantuvieron su lealtad al Gobierno del presidente Chávez. Con la defección del TCnl Ferreira, comandante de la DC1, quedaba solo la Policía que fue atropellada despué por Batallón de Seguridad a cargo el TCnl. Ortega, comprometido en la conjura.
    Petit, brillante republicano y leal al gobierno, fue víctima de los conjurados, un gran costo político que se evita asumir.

  2. DR HUMBERTO ZARACHO, HAY MUCHOS INTRINGULIS DE ESA ÉPOCA QUE UD IGNORA,SE LO MANIFIESTO CON EL MAYOR RESPETO QUE UD ME MERECE.

  3. MUCHAS INTRIGAS POLITICAS DE POR MEDIO,

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