AGUSTÍN GOIBURÚ Y SU SUFRIDA FAMILIA


Su esposa Elva Benítez viuda de Goiburú y sus hijos Agustín y Rolando padecieron persecuciones increíbles durante la era de Stroessner. Pasaron los años y regresaron a su patria años antes  de los hechos del 3 de febrero de 1989. Lo insólito es que doña Elva, hija de un prócer del 13 de enero de 1947, fue nombrada miembro del directorio del SNPP cargo ejercido hasta que el MARISCAL DE LA DERROTA, la destituyó. Si será granuja este personaje anti colorado.

Escribe Osvaldo Bergonzi

Hoy Elva de Goiburú pisa los 85 años y sus hijos Rolando y Agustín trabajan en diversos sectores. El primero está en la cancillería y el segundo se halla integrado a Verdad y Justicia. Pero lo que resulta insólito y tal vez grotesco fue el comportamiento del hermano de Elva, Francisco Solano Benítes+ alias KIKO, y peor aún, Rogelio Benítez Vargas, sobrino carnal de Elva y primo hermano de Agustín y Rolando. Yo lo conocí al doctor Goiburú+ en la casa de Formosa de mis tíos Angel Florentín Peña y Concepción Orué

Tanto Kiko como Rogelio desconocían el parentesco de su desconsolada familia y nada hicieron por paliar los sufrimientos  luego del alevoso asesinato del doctor Agustín goiburú  esposo y padre amantísimo. Rogelio Benítez Vargas pertenecía a la llamada “Tierna Podredumbre” en época de Stroessner. Este, dado su estrecho relacionamiento con el Mariscal de la Derrota pudo impedir la destitución de su tía y no lo hizo. Más bien persiguió a Rolando y Agustín hasta donde pudo pues la totilla se había dado vuelta.

Otro detalle importante que impresiona es que los dos sobrinos carnales del legendario coronel Rogelio Benítez, Adán y Abdón Benítez Lezcano solo llegaron a coronel. Varias veces me encontré con ellos pero evité hacer la pregunta del porque su pase a retiro sin llegar al generalato. Supongo que los dos nombrados la trataron con cariño a su prima hermana Elva y a sus hijos, sobrinos suyos.

Yo personalmente los recuerdo con cariño a sus padres quienes nos recibían al general Amancio Pampliega y a mi con mucho cariño en Piribebuy, y Adam y Abdon, cadetes o subtenientes, no recuerdo por mi escasa edad, me llevaban CAIRO al famoso arroyo de esa histórica ciudad llena de recuerdos de la guerra grande. Sus vecinos, la familia Servín le pusieron el nombre de Amancio a su hijo, el actual coronel Amancio Servín presidente del círculo de jefes y oficiales retirados. Más tarde Abdón, ya capitán, fue mi jefe de batallón del CIMEFOR en el RI 14 allá por 1961, y varias veces, me daba ocasión de pasar a la enfermería con cualquier pretexto para que descansara en algunas siestas muy calurosas.

Todos estos recuerdos vinieron a mi mente luego de encontrarme después  de algunos años con Rolando en el día de hoy jueves: – No me conoces, me dijo. Yo lo mire un largo rato y lo reconocí: –!Rolando  Goiburú!, exclamé, pero veo que peinas canas. – Y vos también pero que bien que te mantienes. Me reconoció que si Carlín y yo no lo protegíamos entre 1986 y 1988 podía pasarlo muy mal. Así me enteré que mi amiga Elva vive. Vayan para ella estos recuerdos. Y espero que algún congresista colorado pida una merecida pensión graciable para esta esposa y madre, mártir de la dictadura, quien a pesar de sus trastornos supo educar a sus hijos.

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