LOS POSIBLES PASOS DE MACRI (PRIMERA PARTE)


Escribe Federico Narváez Arza

Aunque es todavía temprano para ser certeros con la política que seguirá Mauricio Macri, sin embargo podemos atisbar lo que podría tomar como rumbo, teniendo en cuenta sus discursos electorales, sus primeras medidas y su tradición ideológica. Especialmente queremos hacer hincapié en que la euforia demostrada por los periodistas Neoliberales, como el artículo de Agustina Vergara Cid: “Desafío: erradicar el Kirchnerismo”, de furioso corte reaccionario Neoliberal, que tuvo extrañamente un destaque enjundioso en el periódico digital “EL COLORADO” el 16 de Diciembre de 2015, dado su contenido totalmente adverso a la doctrina e ideología del Coloradismo, no tiene mucho asidero, como lo analizaremos a continuación.

Para empezar, consignemos que Macri ganó con la diferencia más pequeña que registra la historia electoral argentina (2,5%) y tiene minoría en el Congreso (en ambas Cámaras) lo que le hará difícil producir un cambio muy importante en la superficie sociopolítica de la Argentina. En primer lugar, habría que tener claro hasta qué punto Mauricio Macri va a ser capaz de iniciar y luego mantener el nuevo rumbo prometido, porque las condiciones no le son nada favorables. En política interna va a tener que hilar muy fino. Las dos Cámaras del Congreso siguen todavía en manos del Peronismo opositor y volver a la senda del crecimiento económico, aplicando recortes presupuestarios como se hace en Europa, afectaría a las clases menos favorecidas. «Cualquier intento de estabilizar la economía que concentre los costes en la mayoría social sería un suicidio político», considera  Dante Caputo, Politólogo y ex-Ministro de Asuntos Extranjeros con Raúl Alfonsín. «Si Macri consigue resolver las tensiones entre austeridad y equidad, ganará una batalla decisiva. No será fácil», añade.

Pero es indudable que a partir del 11 de Diciembre de 2015 la política argentina transcurre a través de nuevas escenas, lenguaje y actores. ¿Por cuánto tiempo se sentirán sus réplicas y hasta dónde llegarán? Es la pregunta que se impone. Pero antes analicemos, ¿por qué ganó Macri y perdió Scioli? Para responder es útil hacer una comparación con lo que pasó en 2009 en Chile donde Michelle Bachelet dejó el Poder, ante la imposibilidad constitucional de la reelección, con un muy alto grado de popularidad, quedando como Candidato de la hasta entonces invicta “Concertación Oficialista” Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien carecía del mismo carisma y estaba ubicado más “a la Derecha de Bachelet”, y perdió ante Sebastián Piñera, un candidato Liberal pero ubicado más a la Izquierda de la Derecha”, que no estaba sindicado como “Pinochetista” pues había votado al famoso “NO” que puso fin a la Dictadura, y con postulados menos reaccionarios que la habitual Derecha chilena. Con Daniel Scioli pasó algo parecido en Argentina: él no se identificó plenamente con el “Gobierno Kirchnerista” y no contó con el amplio respaldo electoral ni discursivo de Cristina Fernández, quien también dejaba el Poder con un alto grado de aceptación de su gestión («La Presidenta tiene hoy en día una imagen positiva del 55%», le dijo a BBC Mundo Juan Manuel Germano, Director de la firma Isonomía Consultores. «Esta es la transición con mayor nivel de apoyo desde la vuelta de la Democracia en 1983», aseguró). Para aumentar la similitud señalemos que el Movimiento electoral de Piñera se denominó “Coalición para el Cambio” y el de Macri “Cambiemos”. Y terminemos esta similitud señalando que el Oficialismo chileno había también sufrido un importante desprendimiento: el de Marco Enríquez-Ominami, que le sacó bastantes votos a la candidatura de Eduardo Frei, reuniendo un 20%, lo mismo que Sergio Massa desvió del Kirchnerismo hacia el PRO.

Además no es cierto que el “Macrismo” haya desalojado los contenidos políticos “Kirchneristas” en su campaña; todo lo contrario: aceptó la gravitación de un “clima ideológico Kirchnerista” y adaptó explícitamente su discurso y sus propuestas al nuevo Zeitgeistque es originalmente una expresión del idioma alemán que significa el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit)”; se refiere al clima intelectual y cultural de una era. Y eso lo hizo Mauricio Macri con absoluta disciplina discursiva interna y a contramano de su propia minoría Neoliberal; prometiendo, por ejemplo, que de ser electo Presidente, “NO privatizaría Aerolíneas Argentinas, YPF, ni siquiera ‘Futbol para todos’, como diciendo: ¿quieren Estado? pues tendrán Estado”, teniendo en cuenta que, según las encuestas, la sociedad argentina se encuentra mayoritariamente inclinada a una activa participación del Estado (la radiografía ideológica de todas la encuestas muestran que el 70% de los argentinos prefiere un Estado que intervenga activamente sobre la economía). En el discurso electoral del PRO no encontramos siquiera vestigios de aquellos que, como la publicitada inexplicablemente por EL COLORADO, Agustina Vergara Cid, quieren irrumpir con un Grupo de Gerentes que desde afuera vendría a regenerar la Política y sustituirla por la Administración y que El Presidente entrante deberá revertir el daño hecho por el Kirchnerismo, y hacerlo, no predicando algún tipo de moralidad (lo cual no es una función legítima del Gobierno), sino precisamente reduciendo el adoctrinamiento altruista-solidario que el Estado ha venido realizando. Su desafío es llegar al fondo de esas ideas y arrancarlas de raíz, aunque para ello tenga que enfrentarse a los propios adoctrinados”(sic).

Habiendo hecho esta precisión, ahora tratemos de explorar las tradiciones político-ideológicas en que se inscribe, como una forma de anticipar –muy tentativamente– el camino que recorrerá. Lo más evidente, primero, es que Macri es una expresión sintomática del cruce tenso entre un “Liberalismo Social” y un “Conservadurismo Reaccionario” que caracteriza a las “Nuevas Derechas Globalizadas” que, al menos en el caso Latinoamericano, han ido moderando sus programas ortodoxos para reconocer algunos aciertos económicos de los Gobiernos del “Giro a la Centro-Izquierda” , incorporando a su propuesta la promesa de no descender del piso de beneficios sociales construido en la última década. Así, si antes de llegar al Poder la nueva Centro-Izquierda se vio obligada a ofrecer garantías de gobernabilidad económica y garantía democrática, ahora la Nueva Centro-Derecha promete gobernabilidad social.

En segundo lugar, a lo largo de su campaña Mauricio Macri ha insistido en que su Gobierno será por sobre todo Desarrollista. Y como prueba explícita señalaba que en su Despacho de Jefe de Gobierno de la Ciudad Capital, tenía colgado el retrato de un solo Dirigente Político: el ex-Presidente Arturo Frondizi, padre del Desarrollismo argentino. Ideológicamente el Desarrollismo no es Neoliberal pero sí moderno, procura atraer al Capital extranjero pero es cuidadoso de los intereses nacionales, no es populista pero apuesta a la Industria Nacional; busca insertar al País en el mundo pero reconoce los límites del esquema Centro-periferia. Considerado en su acepción argentina, el Desarrollismo aparece como un Peronismo benigno o un Radicalismo progresista. Aunque por su carácter equívoco el Desarrollismo así entendido puede aplicarse a casi cualquier país del “Tercer Mundo” que dejó inconclusa su Revolución Industrial, quizá algunas de sus líneas maestras resulten útiles para intentar resolver los problemas del presente. Así, es importante su idea de impulsar, mediante el ingreso de inversiones extranjeras, industrias intensivas en capital, tecnología y mano de obra calificada que permitan sortear los “cuellos de botella” de la economía, que son los que generan el déficit de divisas que ponen un techo al crecimiento. Como sabemos, el gran problema de la economía argentina sigue siendo su estructura industrial desequilibrada, que hace que los ciclos de crecimiento y consumo disparen una demanda de Dólares que los superávits del Agro no llegan a cubrir. El Desarrollismo pretende, a través de la industrialización acelerada y modernizante, resolver este problema. Por supuesto, impulsar un programa verdaderamente “Desarrollista” implica, además de la atracción de los capitales que lo financien, un fuerte rol del Estado como orientador del proceso y, sobre todo, voluntad política. Nos parece difícil imaginar a Macri en este rol, aunque sólo el tiempo dirá si el Desarrollismo se transforma en un verdadero Plan de Gobierno o queda como un simple “slogan” de campaña electoral.

Economía: nubarrones preocupantes.

Después de aclarar lo anterior, sin embargo debemos preocuparnos sobre algunos aspectos preocupantes del Plan Económico del nuevo Gobierno tal como se presentó el objetivo de aumentos de precios para el periodo de Gobierno de Mauricio Macri. Ahora el plan se llama “Metas de Inflación”. El esquema divulgado propone una tasa de inflación del 20 al 25 por ciento para este año. El manejo de tasas de interés altas y el ajuste fiscal son componentes esenciales de ese plan, que hoy reúne el consenso del mundo de la ortodoxia económica. El Gobierno prevé cerrar este año con un nivel de inflación de entre el 20 y 25 por ciento anual, a partir de la apuesta de una reducción en la inercia de precios a partir del segundo semestre derivado de un ajuste del gasto.

El nuevo Ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat-Gay, ofreció el Miércoles 13 de Enero una Conferencia de Prensa en la que presentó los objetivos de la política ortodoxa para los próximos años. Alfonso Prat-Gay, había dicho el 5 de noviembre, en campaña electoral, que una devaluación no provocaría grandes costos en materia inflacionaria porque en la práctica la economía se manejaba con la cotización de otros tipos de cambio, como el contado con liquidación o el blue. “Con nuestra propuesta, que será coherente con un programa económico, lo que va a suceder es que subirá el dólar oficial, que prácticamente no afecta a nadie, y van a bajar los otros, que afectan a la gran mayoría de la población”, afirmó. “El dólar a 9,50 no existe”, aseguraba más desafiante el propio Mauricio Macri. Las advertencias sobre los riesgos de ocasionar una estampida de precios al mover el dólar de 9,65 a 15 pesos, como estimaba el Candidato en aquel momento, eran descartadas, y quienes las hacían eran tratados de ignorantes. “Es algo que Daniel Scioli no entiende”, apuntaba por ejemplo Prat-Gay. El ahora Ministro de Hacienda y Finanzas cumplió la primera parte de su promesa. Empezó a delinear un programa económico que arrancó con la eliminación de las restricciones a la compra de divisas y la consecuente devaluación. Las principales medidas en el primer mes de Gobierno ubican a los sectores Financieros y Agroexportadores como privilegiados, elevando sus márgenes de rentabilidad por distintas vías. A los primeros, por ejemplo, con la suba de las tasas de interés, la eliminación de la obligación de compensar a los ahorristas por ese aumento del costo del dinero, la generación de incentivos para la llegada de capitales golondrina y la emisión creciente de deuda pública. Para el Agro, la devaluación, la quita y rebaja de retenciones y la supresión de cupos a la exportación significan una transferencia de miles de millones de pesos.

Lo que no ocurrió fue la segunda parte de la consigna, que el incremento del dólar no tendría impacto sobre precios. Por el contrario, desde que Prat-Gay anticipó la devaluación a principios de Noviembre se produjo una disparada inflacionaria, de acuerdo con las mediciones de la totalidad de las Consultoras Privadas, mientras que el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) en este momento ya no continuará la Publicación Oficial porque no habrá una medición oficial hasta el año próximo debido a que el Gobierno de Mauricio Macri determinó la “Emergencia Administrativa del Sistema Estadístico”. El índice del Congreso también desaparece como referencia, pero pese a ello es claro que en el último bimestre de 2015 la suba de precios triplicó el ritmo que traía hasta entonces. Lejos de asumir cualquier responsabilidad por esa situación, que significa un golpe al poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y sectores de ingresos fijos, Prat-Gay se desentendió de las consecuencias de sus decisiones. Ahora resulta que el dólar de 9,65 existía, pero era “ficticio”, por lo cual “el sinceramiento” es parte de “la herencia”. El Ministro no hizo ninguna referencia a que antes sostenía que el dólar oficial “no afecta a nadie” y que por lo tanto su incremento no impactaría en los precios. Ahora consideró lógico lo contrario, que se hubiera producido un alza de la inflación, pero se congratuló de que lo peor haya quedado atrás. La nueva promesa es que la inflación terminará el año en un rango de entre 20 y 25 por ciento, y en función de ello reclamó a los Gremios que moderen sus pretensiones en las Paritarias. Sería la forma de completar la gigantesca transferencia de ingresos desde sectores Trabajadores a Banqueros y Ruralistas que supone el nuevo “programa económico coherente”. La redistribución regresiva de la riqueza, que empezó con la devaluación, es la verdadera herencia de Prat-Gay.

Las viejas recetas recesivas.

El Ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, en su Conferencia de Prensa, el Miércoles 13 de Enero, en la que se esperaban anuncios sobre las negociaciones llevadas adelante en Nueva York con los fondos buitre, dijo poco y nada. Se limitó a compendiar la visión que Mauricio Macri expresó desde el día cero del fallo de Thomas Griesa: pagar sin chistar discutiendo, en el mejor de los casos, sobre la acumulación de intereses: “el taxi” que sigue corriendo. En suma, una perspectiva más acorde a su viejo empleo –pues recordemos que Prat-Gay ha hecho gran parte de su carrera en el J.P. Morgan– que a la del Titular del área económica de un País Soberano. Así, las trabas al crecimiento de la economía durante los últimos cuatro años habrían sido una consecuencia de no arreglar con los acreedores más litigiosos, lo que habría devengado un costo adicional de intereses de más de 6.000 millones de dólares. “No les hacemos un favor a los argentinos al pelearnos con los buitres”, consideró el ministro Prat-Gay, en un giro de 180 grados de la política kirchnerista. En la semana del 25 de enero las partes presentarán sus propuestas, incluidos los llamados “me too” (yo también, en inglés) que obtuvieron el tratamiento extraordinario previsto en la sentencia original de Griesa aunque su reclamo todavía se encuentra en proceso de apelación.

Para el Gobierno de Macri, lograr un entendimiento es condición necesaria para rehabilitar el acceso al mercado de crédito internacional sin riesgo y a menor costo. Sin embargo, la lógica de las Agencias Calificadoras de Riesgo evidencia cómo siempre existen requisitos adicionales para mejorar las perspectivas financieras de los países “desobedientes”. Por eso, el cierre de la disputa es solo un eslabón más en el proceso donde se inserta el compromiso de reducción del déficit fiscal, achicamiento del Estado y la instalación de un régimen de metas de inflación. El camino de Grecia. Durante la Conferencia de Prensa, el Ministro presentó a los buitres como inversores genuinos que adquirieron sus títulos antes del default cuando que los propios demandantes reconocen la adquisición de esos papeles post-crisis de 2001, incluso después del primer canje de 2005. Una clausura de la disputa requerirá que la totalidad del 7,6 por ciento de los tenedores de los papeles todavía en default también alcancen un acuerdo con el país. La suma nominal total ronda los 5.700 millones de dólares pero su valor varía ya que son más de 150 tipos de bonos distintos, denominados en diferentes monedas cuyas cotizaciones se mueven todos los días. Si todos los tenedores de bonos en Default accedieran a la fórmula pari passu que consiguieron NML, Dart y Aurelius, los fondos más agresivos, el monto a desembolsar trepa hasta los 20.000 millones de dólares. (Pari passu es una frase en Latín que literalmente significa “con igual paso”. Lo que se traduce a veces como “en igualdad de condiciones”, “al mismo nivel”, “con igual fuerza”, o “moviéndose en forma conjunta” y por extensión, “en forma equitativa”, “en forma imparcial y sin preferencias”. Pari passu es un término utilizado en finanzas, Bancos, títulos y valores financieros; se establece como una cláusula en un contrato financiero para precisar que los créditos deberán de guardar las mismas igualdades de derechos y obligaciones en relación con otras deudas similares de un mismo emisor). La intención del Equipo Económico es cancelar la mayor parte emitiendo nueva deuda externa, un escenario viable dado el bajo nivel de endeudamiento en dólares heredado del kirchnerismo. Pero un hipotético desembolso de esta magnitud equivale a 9 de cada 10 dólares en las reservas del Banco Central al 23 de Noviembre, el primer día de Macri como Presidente electo, o la mitad de toda la inversión social realizada entre 2003 y 2014. Aunque en el Equipo Económico de Macri entienden que el guarismo se ubica más cerca del margen inferior, de todos modos se trata a todas luces de mucho dinero.

El clima festivo que genera entre Banqueros y Empresarios la estrategia del nuevo Gobierno contrasta con los históricos señalamientos provenientes desde la vereda de enfrente del pensamiento económico. Utilizar los fondos que ofrezca el Mercado Financiero para financiar gastos corrientes representaría una peligrosa y fallida estrategia que fue abandonada por los Gobiernos Kirchneristas. Aunque el desendeudamiento aleja la posibilidad de una crisis de deuda, si esa estrategia se profundiza no pueden soslayarse los riesgos asociados a la lógica de la valorización financiera –desindustrialización, extranjerización, precarización y fuga– que dominó el proceso de acumulación entre 1976 y 2001. La necesidad de divisas no justifica una reinserción subordinada en el Mercado Financiero Internacional, al tiempo que el anunciado aumento de las tasas de interés de la FED impone un clima de incertidumbre para la sustentabilidad del ciclo de “crédito abundante y barato” para las economías emergentes. Otro desafío será obtener el Visto Bueno del Congreso para legitimar la operación financiera: en primer lugar, se requiere derogar la Ley sancionada en 2013 que obliga a ofrecerles a los buitres las mismas condiciones financieras que recibieron el 92,4% de los acreedores que participaron de los canjes; en segunda instancia, será necesaria validar Legislativamente la ingeniería y la fórmula de pago propuestas.

Pero el pago sin chistar a los buitres, que amenaza con retrotraer la situación de la deuda pública en divisas a etapas anteriores a la reestructuración, no fue el centro de la exposición. El objetivo principal del Ministro fue relatar los objetivos económicos de la nueva Administración, una remake de lugares comunes de la ortodoxia, a los que sumó una cargada dosis de voluntarismo al momento de exponer los factores que explicarán la potencial reactivación, la que ahora se produciría recién a partir de 2017.

Prat-Gay empezó por “la herencia recibida”. Según sus números, el déficit fiscal que habría dejado la anterior administración no sería de apenas 2,3 puntos del PIB, sino del 5,8: “El déficit primario más alto de los últimos 30 años”, que sería producto del derroche y de gastar mal en un año con “recaudación record en los últimos 200 años”. Raro, todo funciona mal, pero la recaudación es record histórico. A la herencia recibida el Ministro sumó la inflación. Lo hizo de una manera particular, pues consideró al pico producido entre fines de noviembre y todo diciembre –un subproducto de las promesas devaluatorias y la posterior devaluación llevada adelante por su Fuerza Política– como responsabilidad del Gobierno anterior, pero también, por partida doble, como un éxito en el proceso de sinceramiento de precios relativos que acompañó la salida del “cepo cambiario”, pues según sus mediciones, las previsiones para la primera quincena de Enero serían de una inflación similar a las de Septiembre y Octubre. Así, la devaluación apenas se habría expresado en “una joroba”; sin dudas un dato para anotar cuando todavía no se produjeron los ajustes tarifarios.

La proyección del Gobierno para los próximos cuatro años es de una inflación del 20-25 por ciento en 2016, del 12-17 en 2017, del 8-12 en 2018 para terminar en 2019 en el 5 por ciento. El dato notable aquí es que estos números no se compararon con el realmente importante: el crecimiento esperado del PIB para el período. El dato saliente es que el Ministro cree que en 2016 no habrá tiempo para que ya “liberadas las fuerzas productivas reprimidas” se recupere el nivel de actividad, hecho que ahora se trasladó a 2017. Pero el dato verdaderamente preocupante es que Prat-Gay crea que “terminar con el derroche” será suficiente para que la economía se reactive. Hasta ahora, todo lo anunciado son las viejas recetas del Neoliberalismo recesivo sin nada que tire del carro del crecimiento.

El techo a las Paritarias.

Con la advertencia de una caída de ventas a las Empresas y de una pérdida de empleo a los Sindicatos, el Ministro de Hacienda definió el marco de negociación salarial para este año. No habrá índices de inflación oficial para ordenar las Paritarias. Los despidos de las Empresas privadas en las últimas semanas “son parte de la herencia”. La negociación de los salarios para 2016 no tiene que tomar como referencia los fuertes incrementos de precios generados por la devaluación, la quita de retenciones y el ajuste que viene sobre las tarifas públicas. Estas fueron dos definiciones centrales del ministro Prat-Gay para no perder de vista que la política económica tiene como principal objetivo alterar la distribución del ingreso a favor de grupos concentrados, en los cuales se destacan Multinacionales exportadoras y financieras. El funcionario volvió a sugerir que las Paritarias deberían negociarse entre el 20 y 25 por ciento para que no escale el ajuste en materia de desocupación y de consumo. Prat-Gay aseguró que los casos de recorte de personal en firmas privadas no son fruto de las medidas de Mauricio Macri, sino de “inconsistencias acumuladas” en el Gobierno anterior, el cual, sin embargo, finalizó el mandato con desocupación de 5,9 por ciento, para marcar la cifra más baja de los últimos 30 años. Empleó un argumento llamativo para justificar que la prioridad del equipo económico es cuidar a los trabajadores. “Cuando el Presidente dice que vamos a cuidar el empleo se lo toma muy en serio. Y así ya lo hizo en casos bien concretos. Una de las rebajas que anunciamos fue la reducción del insólito impuesto sobre autos de lujo. Sin eso hubiera caído todavía más la producción y el empleo del sector. Pero el 80 por ciento de los autos con ese recargo impositivo son importados, con lo cual no implican ni un solo operario en los establecimientos productivos. El Ministro advirtió a los Sindicatos que no deberán tomar los fortísimos aumentos provocados principalmente por la corrección del dólar del 40 por ciento como una referencia para el reclamo salarial del 2016. “En la medida en que acomodemos los precios relativos (tipo de cambio, salarios y tarifas), se va a ir acomodando también la tasa de inflación”. Prat-Gay aseguró que la “Emergencia Estadística” que declaró el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) y por la cual no se publicarán datos de precios durante los próximos meses no es un impedimento para el desarrollo de las Paritarias.

Por su parte, El Presidente del Bloque de Diputados del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, salió al cruce de los anuncios del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, y afirmó que “no se puede extorsionar con las Paritarias» porque «la naturaleza jurídica del salario es alimentaria y estos son derechos humanos”. También rechazó la declaración del Ministro sobre «la grasa de la militancia» y sostuvo que «la descalificación a los militantes políticos es una ofensa al ser humano”. Insistió que “no se puede extorsionar con las Paritarias, es tremendo, porque no se puede plantear que se debe elegir entre sueldo y empleo porque esto es jugar con el estado de necesidad del pueblo”. En ese contexto, Recalde afirmó: “Yo quiero llamar a la mesura porque la naturaleza jurídica del salario es alimentaria y estos son derechos humanos”.

Ajuste oculto de 3,6 puntos.

La presentación de Prat-Gay expone una reducción de 2,3 puntos en el déficit, pero la magia contable hizo desaparecer un ajuste adicional: el beneficio para Exportadores y el Agro más concentrado que otros pagarán. El Ministro dedicó buena parte de su exposición a tratar de demostrar que había descubierto en las cuentas fiscales un déficit escondido mucho más grande que el confesado por el Gobierno saliente. Se refirió a ello como “la basura que nos dejaron, que no es nuestra pero vamos a resolverlo”. Aseguró que se encontraron infinidad de “ingresos mal incluidos” así como “gastos no computados”. Y entre los primeros mencionó los recursos aportados por el Banco Central y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES (Consulta de Liquidación de Asignaciones Familiares y CUIL: Código Único de Identificación Laboral) para financiar al Tesoro Nacional, que consideró prudente separar, criterio que no comparte ni el FMI ni aplican los Países Centrales de la economía mundial.

Hacia el final de su presentación se entendió el sentido de tanto esfuerzo: creyó demostrar que el déficit primario del año 2015 no había sido de 2,3 por ciento del Producto Bruto Interno, como informó el Gobierno saliente, sino del 5,8 por ciento, y que si se logra el objetivo de alcanzar un déficit primario de 4,8 por ciento este año, se “reduciría en un punto”. Evitó así exponer que, en realidad, las medidas que ha resuelto aplicar el Gobierno de Mauricio Macri significan un ajuste por aumento de tarifas de Gas y Electricidad por 1,5 puntos del producto bruto; otro ajuste por Cesantías de Personal y recortes de otros gastos por el equivalente de 0,8 puntos del PIB; y finalmente un redireccionamiento de recursos por medidas impositivas a favor de Exportadores y Grandes Productores Agrícolas, por 1,3 puntos del PIB, que se les restarán a otros Sectores o transferencias del Estado. En total, lo que queda disimulado es un ajuste de 3,6 puntos del PIB que el Gobierno Nacional dispondrá en 2016. Es decir, por una cifra que podría rondar los 190 mil millones de pesos, considerando los valores estimados del producto para 2015. Por otro lado, estimó que el ahorro en el gasto por la eliminación de subsidios a las tarifas de Gas y Electricidad será el equivalente a 1,5 puntos del PIB. Ese impacto positivo será acompañado, prometió Prat-Gay, por otra reducción de 0,8 puntos proveniente de “Reordenamiento del gasto”. En este rubro se explayó sobre la existencia de “licitaciones irregulares”, “ñoquis” y reparticiones “llenas de militantes”, que es lo que el Gobierno de Macri empezó a ajustar con despidos masivos (más de 10.000 hasta ahora) sin analizar la composición del personal ni la responsabilidad laboral de cada uno.

La compleja exposición del Ministro diluyó el impacto fiscal del beneficio a Exportadores y Productores Agropecuarios por la quita de retenciones, al imputarlo arbitrariamente a 2015 como si ya hubieran estado vigente entonces. El gasto adicional aparece así expuesto como si fuera un gasto que se repite de un año a otro. Pero al no ser así, la transferencia de recursos a favor de estos sectores concentrados significará que se la detraerán a otros sectores. Aunque este último ajuste, de 1,3 punto del PIB, haya quedado oculto en la exposición del Ministro.

FUENTES: “Le Monde Diplomatique”; “Página 12”; “Clarín”; “La Nación”; “The Guardian”; “Revista Noticias”; Comentarios y reportes de la Prensa en general.–

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