Discurso del Dr. Ignacio Mendoza en VI Foro Regional Esquipulas.


 

image001  Los conceptos clásicos de República democrática, teniendo en cuenta los principios enunciados por Montesquieu y lo que se ha ido ejerciendo a través del tiempo y sobre todo en razón de las innumerables comparaciones que se han hecho al respecto, concluyendo finalmente que con todos sus defectos, con relación a otros sistemas de gobierno, la democracia es la que más se ajusta los principios fundamentales de libertad, respeto a los derechos humanos, el de la libre expresión, el de igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, y así mismo la forma republicana es la forma equilibrada de gobierno, mediante los tres poderes del estado, en un sistema de interdependencia, coordinación y recíproco control, donde nadie puede atribuirse ni otorgar a nadie facultades extraordinarias.-
Pero últimamente en ciertos países y por ciertos líderes, estos valores se han ido desdibujando, modificando e incluso socavando o destruyendo los verdaderos pilares en las que se sustenta la democracia.

Tanto es así que se han ido modificando las leyes fundamentales de las repúblicas, no para bien del país, sino para ciertos lideres vayan perpetuándose en el poder.

Para ellos, algunos han modificado constituciones, ido creando nuevos poderes, llamando para cualquier evento a plebiscitos bajo el argumento que el pueblo tenía que manifestarse y a eso empezaron a llamarlo democracia participativa, queriendo cambiar la democracia representativa por ese sistema argumentando que incluso era mejor.

Pero a medida que esas fórmulas iban aplicándose, cada día se iban cercenado más y más, las libertades fundamentales, la de libre expresión, de críticas, de funcionamiento normal de los partidos políticos, de los derechos humanos, llegando de nuevo a lo que pensábamos que se habían superado: la presencia de presos políticos.

Lo llamativo es que muchos políticos que tanto han protestado, se han quejado, se han manifestado contra esos mismos atropellos, sin embargo ahora si son protagonistas, ni se inmutan; si son del mismo signo ideológico pero de otros países, ahora esas falencias no son tales.

¿Por qué los fenómenos populistas en Latinoamérica, donde ciertos elementos políticos, si bien llegan al poder por medios democráticos, luego lo corroen como con un ácido social y se eternizan en el mismo?

A mie entender no son ideologías nuevas, presentadas como las soluciones a tantos males que nos acucian, sino mas bien son estrategias para que ciertos personajes que se hacen llamar líderes, lo utilizan para continuar indefinidamente en el poder.

Pero estos vicios enumerados, adjudicados tanto al extremismo reaccionario derechista como al extremismo fanáticamente ideologizado izquierdista, son ambos perniciosos.

¿Es una ideología conveniente el hecho de utilizar los fondos del estado con el objetivo teórico de afrontar y tratar de disminuir la pobreza, repartir el dinero con todos los argumentos esgrimidos, como sacar a un gran porcentaje de la pobreza, dinamizar la economía reactivar el sector productivo etc., etc., pero sin embargo, esos índices no mejoraron, pero si se ha conseguido tener un clientelismo político apto para cualquier elección y conseguir resultados valederos para continuar en el poder!.

¿Responde a una ideología determinada que una vez llegado al poder querer hacerse de todos los poderes sumiendo a todos los demás su voluntad sin importarle de cómo va la nación, su bienestar, su desarrollo, su progreso?.

Es de una ideología también que una vez instalado en el poder, ya no se dignan en respetar los tratados internacionales, desmerecer las Instituciones Multilaterales que bregan por gobiernos democráticos y precautelan el respeto de los DDHH?

¿Para qué seguir creando tantas instituciones si no respetan las que se han formado si no están de acuerdo a sus intereses y resultan al final detractores o críticos a su manera de gobernar? Son creados UNASUR como fenómeno político y el Banco del Sur para alejarse de las recetas emanadas del Banco Mundial y particularmente del FMI.

De paso: ¿Por qué entonces los organismos internacionales no asumen su responsabilidad e intervenir si hace falta? Serían varias las razones, entre ellas, una; Los mismos no son supra-nacionales, sino inter-gubernamentales (OIGs); o sea, su accionar depende de la voluntad de sus miembros y del estado de las relaciones entre ellos. No son autónomos, no pueden actuar independientemente. Sus Secretarios Generales no tienen poder real: No pueden convocar una reunión de los cuerpos gobernantes sin que la mayoría de éstos aprueben la agenda y no pueden visitar un estado miembro sin el consentimiento de su gobierno.

El ambicioso experimento social que al parecer tendría como resultado una nueva y gloriosa sociedad basada en la libertad, la búsqueda colectiva del bien común y la abundancia material no se puede juzgar precisamente como un éxito histórico. A pesar de que las aspiraciones utópicas expresan la visión más optimista y los ideales más elevados de la humanidad, han resultado particularmente perniciosas en la práctica, sobre todo porque en su búsqueda de la perfección humana pierden hasta el menor vestigio de compasión hacia las flaquezas que a todos nos afligen. Por su naturaleza misma, las utopías son al mismo tiempo idealistas y autoritarias. El poder de la ideología para configurar la percepción de la realidad y comportamiento es evidente, y los “Pactistas” con la Izquierda utópica y mítica deben evaluar los peligros a los que se exponen de caer en manos de un régimen que utilice la ideología como instrumento para el control social y para la transformación de la naturaleza humana. Como lo escribiera sagazmente el escritor Ilya Ehrenburg: “Nuestros contemporáneos pueden saber con exactitud cuál es la órbita que describirá un satélite que se ha lanzado al  cosmos; sin embargo, nosotros todavía no podemos saber cuál será la órbita en la que se desplazaran las emociones y las actividades humanas”.

Quisiera resaltar la situación de dos países, uno en Europa y otro en América del Sur, Suecia y Uruguay. Paises socialistas donde se lleva a cabo una política de gran justicia social pero sin nacionalizaciones estatistas a ultranza quedando la producción en manos privadas en un gran porcentaje, pero los servicios de Salud, Bienestar social y Educación en manos del estado (eso sí: un Estado honesto y con control democrático) pero se nivela con la aplicación de “Impuestos Selectivos Redistributivos”.

Concluimos nuestro pensamiento ratificando como ciertas las expresiones vertidas por un expresidente de Costa Rica, quien manifestó que mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías en pleno siglo XXI, sobre todo los mismos ¿Cuál es mejor= capitalismo, socialismo comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo, sin embargo el pragmatismo es la brújula que debe guiar a los países para resolver por la vía de las negociaciones, los problemas sociales, educativos, políticos y económicos de nuestras respectivas naciones.-

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