LORENZO PRIETO: UN RECUERDO PERSONAL IMBORRABLE


Escribe Osvaldo Bergonzi

Era por aquellos tiempos Asunción algo más que una aldea con pujos de ciudad creciente. Se observaban  notable progresos obtenidos a partir del regreso del Partido Colorado al poder. Rutas asfaltadas, una de ellas hasta el río Paraná llegando a un puente que nos unía al Brasil. Varios edificios de altura, el Hotel Guaraní, entre ellos, se mostraban enhiestos y orgullosos. Pero la circulación de vehículos resultaba todavía escasa al extremo que las calles Palma y Estrella eran de doble mano. Como ejemplo, los propietarios de vehículos, estacionaban frente al lugar donde concurrían y si tenían que quedar a media cuadra o un poco más ya se mostraban molestos o airados.

Me hallaba por entonces en los trajines de novio a punto de contraer matrimonio. Pero al pasar por la plaza en que se encuentra la estatua que dice SE ROMPE PERO NO SE DOBLA, me detenía a observarlo al ciclista, Lorenzo Prieto, entre otros curiosos. En una oportunidad en compañía del abogado, José Emilio Gorostiaga Pirota con quien, aparte de unirnos una amistad de familia, que íbamos a emparentarnos muy pronto políticamente, nos detuvimos a mirar y comentar el curioso suceso.

Me resultaba difícil comprender aquello de dar vueltas y vueltas en bicicleta. Y como buen paraguayo desconfiado, me presentaba a altas horas de la noche, incluso a la madrugada, y los fiscalizadores permanecían en el lugar. Allí me explicaron que ellos se turnaban. Había paraguayos, brasileros y de otras nacionalidades. Un día al leer el único diario, La Tribuna, de Arturo Schaerer, hijo del  ex presidente Eduardo Schaerer, me entero que el brasilero que comenzó con nuestro, Lorenzo Prieto, no resistió y abandonó la brega. Pero pidió que Lorenzo continuara si pretendía superar su propio record mundial de permanencia en bicicleta.

Y el nuestro lo consiguió con notable tenacidad cayendo casi desmayado, luego de varias horas de más respecto al record. Aquello resultó la noticia de Asunción que corría de boca en boca. En el Café El Felsina, del español García, donde pasaba a jugar una o dos partidas de ajedrez durante un brake como hoy se dice, no se hablaba de otra cosa.

Me parece notable que ya hayan transcurrido de aquel acontecimiento nada menos que 50 años coincidentes con mis bodas de oro matrimoniales cuya luna de miel la pasé en el recién inaugurado Hotel Acaray de Puerto General Stroessner, como se llamaba entonces la ciudad de nomás de 10 edificaciones incluida la del delegado de gobierno, del intendente, el hotel, la iglesia y un lago artificial aprovechando un YBU,  y al fondo el puente de La amistad con el Brasil.

Allí tocó a nuestra puerta el coronel Antonio Odonne Sarubbi quien había nominado las calles de la nueva ciudad con los nombres de la totalidad de los jefes del Chaco sin distingos de colores. Por mi tía Titela Pussineri Oddone de Pampliega, recientemente fallecida, nos tratábamos como parientes. – Te estuve esperando, Osvaldo. me dijo – Gracias, tío Tony, le respondí. – Ahora acompáñame y te voy a mostrar mi regalo de bodas.

Se trataba de un lote sobre la futura avenida Adrian Jara, pero selva pura entonces. – Este es tu lote, Osvaldo y voy a ordenar su escrituración si lo mandas limpiar y colocas una linda cerca además de marcar aquí la vereda, me dice. – Pero tío Tony, te agradezco. Pero por aquí vimos ayer una curiyú que se dirigía al lago y mira los monos que hay. Esto es una selva. Mucho se molestó mi tío tony por mi rechazo. Me dejó en el hotel y se marchó raudamente dejándome con la palabra en la boca. Me sentí apenado por el suceso.

Pero pasada una década aquello se convirtió en una ciudad creciente y pujante. Me escondía del tío tony. Pero había sido que el muy pícaro colocaba espías con mi foto para averiguar si venía. En una oportunidad fui allí con dos hijos pequeños al mismo hotel que  ya tenía una gran pileta de natación.

Una mañana siento que alguien toca mi puerta. Abrí y me encontré con el tío Tony. Me tomó del brazo y me llevó al lugar donde 10 años atrás me indico el lugar de mi lote. Funcionaba allí un restaurante, el Doly Bar. Sin duda cuando a uno no se le va a pegar el dinero es inútil insistir en ser rico. Yo, en lugar de ofenderlo al tío Tony, le hubiera pedido comprar 10 lotes a crédito escuchando sus argumentos que me decían que allí muy pronto surgiría una gran ciudad.

Aprovecho esta oportunidad para protestar airadamente por haberse eliminado su nombre del Estadio de Ciudad del Este para cambiar por el de un crupier de ruleta de aquellos tiempos que le aconsejaba a mi flamante esposa como colocar las fichas en los números y apuestas. 

EL CORONEL ANTONIO ODONNE SARUBBI, APARTE DE SER UN HEROE DEL CHACO, FUE EL AUTENTICO FORJADOR DE CIUDAD DEL ESTE. ADEMÁS, SE HALLA ENTRE LOS POCOS QUE HIZO HONOR A SU SEGUNDO APELLIDO. Y COMO BROCHE DE ORO SE CONSITUYÓ EN EL PILAR PARA DESALOJAR A BALAZOS ALLENDE EL PARANÁ A 500 MALHECHORES DE LA TRISTEMENTE CÉLEBRE, BANDA VIGO ALLÁ POR 1944 QUIENES ROBABAN A LOS RICOS PARA AYUDAR SUPUESTAMENTE A LOS POBRES. EN CAMBIO EN EL PARAGUAY DE HOY, DESDE HACE 11 AÑOS, 20 PELAGATOS PROTECTORES DEL CULTIVO DE DROGAS, TIENEN A MALTRAER A UN EJÉRCITO PARAGUAYO, CUANTO MENOS DE INÚTILES DE CARTA MAYOR POR NO EXPRESAR OTRA COSA MÁS CERCANA A LA PURA VERDAD. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: