NUEVA FALACIA BRASILERA QUE LOS PARAGUAYOS TENEMOS QUE SOPORTAR RESPECTO AL GENOCIDIO SUFRIDO POR NUESTRO PUEBLO


Pintura de Cándido López, que retrata la Guerra de la Triple Alianza. (Archivo). / ABC Color. El diario Globo de Brasil publicó hoy un artículo en el que el historiador Moacir Asunción afirma que los archivos secretos de la Guerra de la Triple Alianza son “míticos”. Tras haber investigado por años, concluye que lo más probable es que no existan. Nota: Pintura de un extranjero que prueba nuestra potencia. Ataque paraguayo del 24 de mayo de 1866  en Tuyutí. El uniforme con casaca roja fue diseñado por el propio Mariscal. Lo que sigue son las eternas mentiras brasileras y la presente es una más como el famoso  DIARIO DO EJERCITO que ni los propios historiadores del Brasil lo toman en serio. Esto aparece porque temen que pronto Paraguay pedirá resarcimiento por el cruel genocidio imprescriptible y aun no pagado en metálico como lo hicieron los salvajes alemanes al pueblo de Israel. Nuestra respuesta les aparecerá al final de esta nota. Como pueden ver, fuimos una potencia imposible de parar. Pero estos miserables se unieron con los aún más miserables Porteños y colorados del Uruguay como furgón de cola para extinguirnos. Y a punto estuvieron, si el mundo no se levantara al unísono ante una nueva Polonia americana y para defender nuestra causa que finaliza con el fallo del presidente de los estados Unidos, Rutherford Hayes en noviembre 12 de 1878 y una escuadra de advertencia fondeada en Río de Janeiro con varios acorazados con la bandera de las barras y las estrellas.

     

Moacir Asunción, historiador brasileño

“He creído que existen tales documentos (archivos secretos de la Guerra de la Triple Alianza), pero hoy en día, en base a toda mi investigación (…), no creo”

“Creo que (Brasil) debería resolver este problema de una vez, diciendo lo que tiene y lo que no lo tiene, lo que existe y lo que no existe. Y creo que Brasil podría devolver eso o cualquier cosa que tuvieren, porque Argentina y Uruguay ya lo han hecho. No tiene mucho sentido mantener lo que no nos pertenece”, afirma el historiador y periodista, según publica el mencionado medio del vecino país.

Asunción cuenta que se ha interesado en el tema desde la época que estuvo en el colegio, y que hace 20 años se dedica a la investigación de la guerra de una manera más sistemática. Estuvo en Paraguay tres veces entre 1998 y 1999, y también pasó por Argentina y Uruguay, países que junto con Brasil conformaron la “Triple Alianza” contra nuestro país.

“He creído que existen tales documentos, pero hoy en día, en base a toda mi investigación, y luego de hablar con otras personas que también están investigando el tema, no creo. Si existen en realidad, no están catalogados como ‘Guerra del Paraguay’. A esta altura del campeonato todo el mundo ya sabe lo que pasó”, indicó el experto.

El investigador dijo que al parecer los documentos rozan lo “mítico”, ya que posiblemente no existan, y si existiesen, están “muy bien escondidos”. Tampoco cree que en estos archivos haya “algo totalmente inédito”, pero sí algunos datos sobre la definición de las fronteras, “algo de lo que al Ministerio de Relaciones Exteriores no le gusta hablar, porque es un tema sensible”, comentó.

Todas estas cuestiones son abordadas en su libro “Ni héroes, ni villanos”, que trae además entrevistas con la bisnieta de Francisco Solano López e intelectuales “lopistas” y “anti-lopistas”. Aborda episodios importantes del conflicto, como la batalla de Curupayty. Asunción sostiene, en esta parte, que no hay “buenos o mauzinhos”, y que el hambre y la enfermedad que afectó al Paraguay durante esa época mató más gente que la propia lucha.

Aún así, para él, la devolución de los posibles documentos o cualquier otro archivo que todavía pueda estar bajo el poder del Gobierno brasileño, representarían un acto de grandeza. Recordó luego que uno de los pedidos de Paraguay es el regreso del “Cañón Cristiano”, expuesto en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.

“Paraguay es miembro del Mercosur, es un socio comercial importante (para Brasil) y el segundo país con mayor número de brasileños migrantes, después de Estados Unidos”, dice el investigador. “El momento es ahora, no otro. Es otro Paraguay, completamente diferente a aquel periodo, y haría muy bien devolver”, concluyó.

NUESTRA RESPUESTA A UN IMPOSTOR BRASILERO

Pedro II del Brasil y el gobierno del Brasil, autores del genocidio

En realidad el emperador Pedro II del Brasil nunca debió haber sido emperador. Su ancestro Pedro I de Portugal tuvo amoríos con Teresa Gille Lorenzo, la hija de un mercader llamado Lorenzo Martins. Los que debieron ocupar el trono eran los hijos de Ines de Castro, esposa de Pedro I de Portugal, pero como ésta fue repudiada por la nobleza portuguesa poco después se la manda asesinar en forma alevosa. Los instigadores de la muerte de Inés, Pedro Coelho y Diego López Pacheco expiaron de un modo terrible su crimen; al primero le fue arrancado el corazón por el pecho, y al segundo por la espalda. Incluso el rey Pedro mordió sus corazones. Así, del fruto del amorío con la hija del mercader desciende Juan IV, fundador de la Casa de los Braganza en Portugal, que tampoco debió ser rey pues en Portugal reinaba Felipe IV de España heredero legítimo de Manuel I de Portugal, es más, tenía derechos de herencia del lado paterno y materno. De manera que había que perpetrar un nuevo crimen para que esta casa pudiera fundarse en Portugal. Pero como Juan es un pelele, su esposa, Ana de Guzmán, fue la que toma la iniciativa y con un grupo de forajidos conspira, organiza una revolución y ordena el asesinato del Ministro Vasconcellos con lo cual se pone punto final al reinado de Felipe IV. A esta mujer se la acusó reiteradas veces de ser una asesina consuetudinaria. Además era apostata, renegaba de su tierra natal, España.

Fallecido el pelele, Pedro I de Portugal, queda de regente ella con dos hijos en el orden sucesorio, Alfonso y Pedro. Pero este último alegando la demencia de su hermano mayor lo persigue hasta exiliarlo, y no contento con esto, le roba su mujer, María Francisca de Saboya Nemours, la cual muere poco después como si se tratara de un castigo divino. En tanto el supuesto demente fallece en raras circunstancias. La gente al ver en los museos el retrato de Pedro II de Portugal queda espantada. Es el vivo retrato del criminal nato de Cesare Lombroso.

Del segundo matrimonio de Pedro II con María Sofía Pfalz-Neoburg, proviene Juan VI de Portugal padre del emperador Pedro I del Brasil y IV de Portugal y abuelo de nuestro personaje. Interesante historia familiar, ¿no es cierto? (Historia de la corona de Portugal, resumen genealógico.)

Además hay que agregar que esta casa real como otras, por razones políticas, cruzan sangre con parientes hasta el segundo grado de consanguinidad en numerosas oportunidades lo cual puede explicar la aparición de taras, deformaciones físicas y síquicas tanto entre los Braganza como en la Casa de Borbón. Tíos con sobrinas, hermanos y primos hermanos entre si son moneda corriente entre ellos y explican muchas conductas. El futuro emperador Pedro II del Brasil nace en Río de Janeiro el 2 de diciembre de 1825 con el nombre de Pedro Alcántara de Braganza Borbón y Halsburgo.

Pero vayamos a los hechos para demostrar su responsabilidad en el genocidio del Paraguay. Al principio de la guerra sus intenciones no pasaban de salvar el honor de su imperio. La alianza con Buenos Aires le seducía y le aseguraba la victoria de antemano. Conforme a la expectativa de los aliados la aventura guerrera no llevaría sino unos meses, o a lo sumo un año, más aun, luego de la rápida rendición de un cuerpo importante del ejército paraguayo el 12 de septiembre de 1865 en la ciudad brasilera de Uruguayana sin disparar un tiro. Al parecer los paraguayos no eran tan bravos ni leales como se los pintaba pues sin mayores tropiezos el comandante de la plaza señalada, Juan de La Cruz Estigarribia, tío de José Félix Estigarribia, fue comprado por el oro imperial, y además, a instancia suya y de los legionarios paraguayos le siguieron otros jefes y oficiales. (Los Legionarios. Juan E´Oleary. La Legión Paraguaya. Juan B. Gill.)

No obstante, algunos recordaron que poco antes un dispar resultado sucedió en Yatay donde 3.000 paraguayos a las órdenes del Mayor Pedro Duarte vendieron cara la derrota al extremo de sucumbir antes que rendirse. A lo cual debe agregarse que muchos de los sobrevivientes de esos dos hechos de armas pronto fueron reincorporándose a su patria tras fugarse y cruzar el río Paraná.

Los problemas reales de Pedro II comienzan el 18 de julio de 1866 donde tras 3 días de encarnizados combates más de 4.000 brasileros sucumben ante las fuertes trincheras de Punta Carapá y Ñaró del Boquerón del Sauce, la batalla más sangrienta hasta el momento luego de la de Tuyutí, del 24 de mayo de ese año donde también se ocasionaron muchas bajas al Brasil. A pesar de resultar esta última gran batalla, la más grandiosa del continente sudamericano, fue una terrible derrota paraguaya. Pero en menos de tres meses las bajas llegan a más de 15.000 hombres muertos en el seno de la alianza. La opinión pública del Brasil y la oposición al gobierno no se hace esperar. La llegada de las listas de los muertos produce el llanto de padres, parientes y amigos de los caídos valientemente por su patria.

El pueblo de la Argentina que al principio apoya tímidamente el conflicto dado el engaño de su presidente, Bartolomé Mitre, de presentar la toma de Corrientes como un ataque paraguayo sin previa declaración de guerra, una vez recuperado dicho territorio la tendencia generalizada de ese país apuesta por la paz con una república hermana. Más aún luego de conocido el tratado secreto suscripto a espaldas del pueblo. Entre tanto, las sublevaciones e intentos de golpes en el interior para derribar al gobierno de Mitre primero y Domingo F. Sarmiento después, se sucederán en forma intermitente con los Saa, Varela, López Jordan y compañía.

Vayamos a las pruebas registradas en ambos bandos. Entre las batallas de Estero Bellaco (2 de Mayo de 1866); Tuyutí (24 de Mayo de 1866); Yataity Corá (2 de Junio de 1866) y Boquerón del Sauce (18 de Julio de 1866) puede calcularse alrededor de 15.000 muertos aliados en tan solo 3 meses. El Paraguay pierde un poco menos dado que fue atacante en solo dos oportunidades. Es bueno señalar que en las anteriores guerras internacionales, la de Argentina y Uruguay contra el Brasil (1827) y la Del Brasil y Uruguay contra la Argentina (1852) finalizaron en una o dos batallas y los muertos nunca pasaron de 2.000 a 5.000. En cambio ésta guerra, ya dura más de un año y medio y ni siquiera se ha tomado registro del número de bajas en las campañas de Mato Grosso, de Corrientes y Uruguayana lo cual nos llevaría a cifras de terror. Es en estas circunstancias que el Mariscal López propone al general Bartolomé Mitre una entrevista. El 12 de septiembre se reúne con él en Yataíty Corá. Hablan durante casi 5 horas. Se presenta incluso Venancio Flores con quien López intercambia algunos golpes verbales por su responsabilidad en la guerra lo que ocasiona el retiro del oriental de la reunión. Pero lo que llama la atención es la ausencia de Polidoro, el representante brasilero. Se explica, ha recibido orden de Pedro II de solo reunirse para recibir la rendición incondicional del Paraguay.

El instrumento de la entrevista redactada por López hace ver si la sangre derramada hasta el momento no es suficiente para suscribir una paz honrosa entre los beligerantes a lo cual Mitre le recuerda el tratado secreto, no obstante, se compromete a someter a la consideración de sus aliados, en realidad, al Brasil. En la Argentina enseguida prende la idea y en el Uruguay también al extremo que al ex cónsul paraguayo en Montevideo, Juan José Brizuela, pronto lo ponen en libertad.

La presión que recibe Mitre a favor de la paz es constante en su país pero aún así siempre sucumbe ante el Brasil por intermedio casi siempre del mandadero del emperador, José María de Silva Parahnos. Entre tanto los recursos aliados se agotan y no es tan fácil encontrar financiamiento. Unos días después de la entrevista se produce el gran descalabro de Curupayty donde sucumben 10.000 aliados como si se tratara de un mensaje de paz.

Polidoro y Flores se retiran de la escena. Entonces el emperador echa mano de un viejo general de 64 años, el Marqués de Caxias. Este llama a otro viejo amigo y colega suyo, el general Osorio. La guerra se paraliza por más de un año luego de Curupayty. Se inicia una correspondencia secreta entre el Emperador, Caxias y Parahnos hasta hoy oculta por el Brasil, él único Estado de Sudamérica que esconde su pasado. Se supone que no será una buena historia sino de algo de que avergonzarse, de otro modo, no se explica tal conducta. Pero como se verá la iremos descifrando y sacando a la luz gracias a Caxias.

A mediados de 1867 el Brasil tiene agotado su crédito a través de la banca Magua que terminará quebrada. Por algo su mentor siempre se opuso a la guerra contra el Paraguay. Las guerras son negocios para los que otorgan créditos a cambio de millones de hectáreas de tierra como garantía y además venden armas, pero siempre exigiendo garantías reales. En este caso la banca Magua fue obligada a otorgar garantías a favor del Brasil lo que la llevará finalmente a la ruina. Es en este año que se inicia la presión del emperador a Caxias. Le envía una carta privada y recibe una similar, pero el destinatario se toma el trabajo de filtrarla y saldrá a la luz. ¿Por qué el subordinado lo hace? Para salvar su honor de soldado pues no está dispuesto a destruir a un pueblo por el solo capricho de su monarca y su gobierno como adelantáramos.

El 2 de noviembre de 1867 llegan los aliados al río Paraguay al norte de la fortaleza de Humaitá con lo cual se completa el cerco por tierra. El 3 viene la respuesta de López en la segunda de Tuyutí como quedó señalado. El ataque, es bueno repetir, fue fulminante. Cayeron más de 14 cañones rayados de alto precio, miles de fusiles y pertrechos al extremo que se pagaban sumas irrisorias para cruzar el río Paraná. La sorpresa fue total. Los muertos paraguayos llegaron a casi 4.000 y entre los aliados una suma parecida. Caxias, 14 días después del hecho de armas referido, contesta la carta privada del emperador desde el Cuartel de Tuyucue el 17 de noviembre de 1867. Responde a los pedidos de su Majestad, entre otras cosas, a sus requerimientos de apurar la destrucción del Paraguay “…Su disciplina proverbial de morir antes que rendirse y de morir antes de hacerse prisioneros porque no tenían orden de su jefe ha aumentado por la moral adquirida, sensible es decirlo pero es la verdad, en las victorias, lo que viene a formar un conjunto que constituye a estos soldados, en soldados extraordinarios invencibles, sobrehumanos. “López tiene también el don sobrenatural de magnetizar a sus soldados, infundiéndoles un espíritu que no puede apreciarse bastantemente con la palabra; el caso es que se vuelven extraordinarios; lejos de temer el peligro lo acometen con un arrojo sorprendente; lejos de economizar sus vida, parece que buscan con frenético interés la ocasión de sacrificarla heroicamente, y de venderla por otra vida o por muchas vidas de sus enemigos” (…)”El número de soldados de López es incalculable, todo cálculo a ese respecto es falible, porque todo cálculo ha fallado” (…) “Vuestra Majestad, tuvo por bien encargarme muy especialmente el empleo del oro, para acompañado del sitio allanar la campaña del Paraguay, que venía haciéndose demasiadamente larga y plagada de sacrificios, y aparentemente imposible por la acción de las armas; pero el oro, Majestad, es materia inerte contra el fanatismo patrio de los Paraguayos desde que están bajo la mirada fascinadora, y el espíritu magnetizador de López”. “…soldados, o simples, ciudadanos, mujeres y niños, el Paraguay todo cuanto es él son una misma cosa, una sola cosa, un sólo ser moral indisoluble…” “… ¿cuánto tiempo, cuántos hombres, cuántas vidas y cuántos elementos y recursos precisaremos para terminar la guerra es decir para convertir en humo y polvo toda la población paraguaya, para matar hasta el feto del vientre de la mujer…? (*) (León Pomer, La guerra del Paraguay. Política y negocios, Centro editor de América Latina, pp. 230-231.)

El emperador está desesperado. Pide matar mujeres y hasta fetos de lo contrario Caxias no hará tales comentarios diciendo cuantos recursos se necesitarán para acceder a los deseos del monarca de hacer desaparecer de la faz de la tierra al Paraguay. ¿cuánto tiempo, cuántos hombres, cuántas vidas y cuántos elementos y recursos precisaremos para terminar la guerra es decir para convertir en humo y polvo toda la población paraguaya, para matar hasta el feto del vientre de la mujer…?

Por la lectura, Don Pedro, le ha sugerido el empleo del oro como en Uruguayana. Pero….cuánto tiempo se necesitará para convertir en humo y polvo al Paraguay ante la tenacidad de su pueblo como bien informa el comandante en jefe del Brasil. Caxias, al parecer, le quiere hacer entrar en razones a un monarca tan obstinado en matar, destruir, violar y hacer polvo a un pueblo. La carta de Caxias tiene su contra cara en los archivos de Itamaratí donde se guardan las cartas privadas del emperador. Pero por la respuesta del remitente se sabe lo que desea Pedro II, el genocidio de un pueblo. Lamentablemente, un ciudadano argentino de alto vuelo dirá públicamente que a los paraguayos había que matarlos en el vientre de sus madres repitiendo como un loro las pretensiones del monarca brasilero. Ya lo veremos en su calidad de instigador.

Cuando se produjo el asalto paraguayo el 3 de noviembre, Caxias, se hallaba entre San Solano y Tayí. Pudo ver con su telescopio el modo del ataque a sable y lanza y de cómo un regimiento entero del Brasil es conducido prisionero en un santiamén, con su jefe, el Mayor Cuhna Matto, a la cabeza. El observador prusiano, mayor Maximiliano Von Versen no podía creer que tan solo 8.000 paraguayos coparan a más de 15.000 aliados destruyéndole su parque de guerra y la totalidad de las provisiones de boca a la par que ponderaba a los soldados que regresaban cargados de artículos diversos y libras esterlinas, incluidas las botas y las cartas de la esposa de Mitre. (Max. Von Versen. Memorias de la guerra del Paraguay)

No obstante, para facilitar el fin de la guerra, Caxias, siguiendo la orden de su emperador, tiende sus hilos y logra contactarse a través de las líneas enemigas con el hermano del Mariscal, don Benigno López, el Canciller José Berges y el doctor Antonio de las Carreras (Oriental.) Para el efecto se vale de la valija diplomática del ministro de los Estados Unidos y del vicecónsul portugués Antonio Vasconcellos. Pero el plan falla dado que los acorazados no pudieron llegar a Asunción el 20 de febrero de 1868 como quedó apuntado. Según Carl Von Clausewitz el principio cardinal de una guerra no es matar por matar sino desarmar y abatir al enemigo dejándolo exhausto. Logrado esto se pone fin a la conflagración. De manera que el intento de Caxias de encontrar colaboradores a cambio de dinero y poder en Asunción no es censurable. Resulta muy evidente que Caxias le hizo notar al ministro americano que el 20 de febrero constituye una idea fija suya (el desastre brasilero de Ituizangó), de lo contrario, éste no hubiera comentado tal cosa en su diario. Pero el propósito falló y ahora los implicados se hallan al descubierto pues López ha montado seis tribunales al efecto de la investigación. Por eso es preciso comunicarse de nuevo y fijar una nueva fecha para por lo menos rescatar a los traidores paraguayos. Abona la existencia de esta conspiración un sacerdote, 50 años después de los hechos, escribiendo sobre el particular dado que hasta esa época se negaba tal cosa. En su carta de 1918 nos dirá que la familia de López estaba al tanto y que él, en su calidad de pariente, fue llamado para ayudar a llevar baúles al río por donde pasarían los acorazados para rescatarlos. El sacerdote se niega a acompañarlos y poco después cae preso. Pero logra comunicarse con el presidente, y éste, ordena que se lo ponga inmediatamente en libertad. Entre tanto se sustanciaban las causas, los conspiradores fijan una nueva fecha. Para eso se valen del ministro americano quien al verse implicado pide la venida de un buque para abandonar el Paraguay. Pero llegado el vapor de guerra se detiene inexplicablemente en Curupayty por orden de Caxias cuando que la noticia de la salida del ministro debía constituir un logro y una satisfacción para el imperio. ¿Por qué lo hace detener, si viene para llevarlo al último ministro residente en el Paraguay? He ahí la clave. Es necesario seguir contando con la valija que en ese ínterin recibe y envía comunicaciones entre ambos campos. La nueva fecha fijada es el 24 de julio de 1868. Lo corrobora el coronel Jorge Thompson, el ciudadano inglés al servicio del Paraguay en su libro, diciendo que López le había adelantado con certeza el 24 de julio, la fecha del ataque al FORTÍN a 6 kilómetros de San Fernando, el cuartel de López. Y efectivamente así sucede para sorpresa del inglés. Pero nuevamente falla pues la escuadra es rechazada a la vez que el previo ataque a Humaitá el 16 de ese mes resultó un Curupaytishno según un sobrino de Osorio en carta a su madre. Murieron 4.000 hombres en esa cadetada al decir del general Juan Andrés Gelly y Obes. Dos días después en el chaco, en un paraje denominado Acayuazá, sucumben 1.000 hombres del ejército argentino, entre ellos, su comandante, el coronel Martínez de Hoz. Hasta aquí el Marques de Caxias hizo lo imposible por concluir con la guerra desarmándolo al Paraguay y colocando en reemplazo de López a un gobierno amigo. El propio Benigno López es apreciado en el imperio; estudió allí durante dos años. El cónsul francés en Asunción lo confirma en carta a su gobierno por carta. (Toda esta documentación se halla en el libro de este autor, el Círculo de San Fernando, ya citado.)

Ante el fracaso, el emperador nuevamente arrecia y Caxias no tiene otro camino que cumplir órdenes pero siempre en el terreno del combate leal. Se llega a lo que los brasileros llamarán la dezembrada, un conjunto de tres batalla sucesivas, Ytororó, Avay y Lomas Valentinas, que provocan la muerte de 35.000 hombres de ambos lados como quedó apuntado. Tanto Caxias como Osorio demuestran una valentía digna de ser admirada, más aun, por tratarse ambos de personas bien mayores para andar batiéndose como simples soldados. Caxias se salva de milagro de caer prisionero y a Osorio una esquirla le lleva la quijada. Aquí se decide el genocidio. Conforme a la orden del emperador, Caxías lo deja escapar a López el 27 de diciembre de 1868 en compañía de 90 hombres heridos y mal montados. El marqués lo hace a regañadientes, pero órdenes son órdenes, de cuyos detalles el Brasil decidió sepultarlo para siempre en su archivo secreto. Para encontrar una explicación a un hecho tan insólito le cedemos la palabra al testigo inglés, coronel Jorge Thompson: “¿Por qué razón Caxias, general en jefe del ejército aliado, no contra la nación paraguaya sino contra su gobierno, teniendo 8.000 hombres de caballería admirablemente montados y enteramente desocupados, no persiguió a López, a quien podía haber tomado sin perder un solo hombre? Esta misma pregunta se siguen haciendo hasta hoy numerosos historiadores e investigadores sin encontrar respuesta. El inglés seguidamente se pregunta si la actitud del brasilero fue por imbecilidad o para continuar lucrando con la proveeduría. Ni una cosa ni otra pues la actitud posterior de Caxias de declarar terminada la guerra y retirarse sin órdenes expresas de su gobierno y su emperador destruyen totalmente esta hipótesis. Seguidamente el inglés entra en dos hipótesis más. Una si fue el pretexto para mantener un ejército permanente del Brasil. Otra, si existía un inteligencia entre el jefe brasilero y López. Ambas no encajan dado que la entrada del ejército aliado en cualquier circunstancia iba a llegar a ocupar la desierta Asunción y López con su respuesta del 25 de diciembre a la intimación de rendición incondicional de los aliados les había señalado claramente que él luchará hasta vencer o morir como mas tarde sucederá. La última hipótesis de Thompson es la correcta. Véamos que nos dice: “¿O lo hizo para dar a López el tiempo necesario para reunir hasta el último paraguayo con el objeto de exterminarlos en guerra civilizada?”. De cualquier manera, Thompson lo responsabiliza a Caxias de todas las vidas que se pierdan en el Paraguay a partir de esa fecha del escape de López sin percatarse el inglés que el jefe brasilero obró de ese modo cumpliendo órdenes de su gobierno y su emperador y protestando por tal medida más tarde a su amigo Osorio cuando se niega a volverse cazador de gente rendida.

El historiador argentino general José Ignacio Garmendia concuerda plenamente con el inglés. Pero lo que le salva a la Argentina de su participación en el genocidio es la réplica de Gelly y Obes a Caxías: ¿Cómo ha podido V.S. cometer ese error, constándole que ese punto(Potrero Mármol) era la única salida que tenía López”. Ante la indignación del argentino, el brasilero le había dicho antes “General, he creído necesitar esa fuerza y por eso la he hecho retirar”. Una explicación horrible que ni al mismo Caxias le convence. Se halla en juego su honor militar.

Corre el 31 de diciembre de 1869. Al día siguiente las tropas imperiales entran a la abandonada ciudad de Asunción. A Caxias no le ha gustado para nada el proceder del general Juan Manuel Mena Barreto en Avay en que personalmente dirigió la violación de 300 mujeres y el asesinato de 4.000 niños y ancianos ya rendidos. Esto hasta lo corrobora el general argentino Ignacio Garmendia en sus memorias. No lo llama al orden porque se trata de un favorito de Gastón de Orleáns, el yerno del emperador. Pero lo que colma su paciencia es la profanación de los cementerios e Iglesias, deguellos y las violaciones de mujeres. Entre tanto, el ejército argentino no está dispuesto a manchar su reputación y por especial orden de su general Emilio Mitre se abstiene de entrar en Asunción y acampa en las afueras. Así, Caxias recibe un nuevo bofetón cuando el general Emilio Mitre por nota le señala su renuencia a entrar a la capital del Paraguay: “No quiero autorizar con la presencia de la bandera argentina en la ciudad de Asunción los escándalos inauditos y vergonzosos que perpetrados por los soldados de V.E. han tenido lugar”. (Emilio Mitre. En las afueras de Asunción, 2 de enero de 1869.)

A esta nota protesta le siguen otras no menos brutales y descarnadas como la de los ex cónsules de Francia e Italia acreditados ante el gobierno de López así como la del capitán William Kirland del cañonero americano Washp surto en la bahía de la Asunción, en las cuales le señalan con detalles las tropelías de que fueron objeto las sedes diplomáticas de sus respectivos gobiernos por parte de sus soldados convertidos para esa fecha en vulgares asaltantes de caminos sin antifaz. Caxias ha cedido al pedido de su emperador de dejar escapar al enemigo para masacrarlo. Se percata que la orden de exterminio ha comenzado a cumplirse a través de Mena Barreto, una persona ligada al emperador. No está dispuesto a empañar su nombre al comprobar tanta barbarie. Por eso, el 14 de enero de 1869, declara terminada la guerra, lo cual impedirá continuar con el genocidio, las violaciones y los saqueos. A continuación se transcribe algunas partes del libro de este autor titulado Bernardino Caballero, El Auténtico, Ediciones Emasa, 2005

“En la corte de Pedro II cae muy mal la actitud de Caxias lo cual retraza los objetivos siniestros de su Emperador. En balde pide una reconsideración. Entonces decide enviar al Paraguay al sinuoso Canciller del Imperio, José María da Silva Paranhos, futuro visconde de Río Branco, a quien pide una escala por Montevideo para otear el ánimo del Marqués. Poco después, el Emperador, al confirmarse la nueva negativa de Caxias y la imposibilidad de una recuperación inmediata del otro jefe capaz de acaudillar a sus ejércitos, el Conde de Herval (Mariscal Osorio), lo propone a su yerno, el Conde D´Eu, príncipe de la Casa de Orleáns, como comandante en Jefe de las fuerzas imperiales”.

El marqués ha tomado la decisión correcta. Además tiene bien guardado su seguro, las cartas del carnicero que le pide sangre inocente. Por ahí no hay cuidado. Por otra parte ha filtrado su repuesta ya trascripta en este libro. Lo tiene a su soberano agarrado de todas partes. Nada menos que cuenta con las pruebas documentales del pedido de genocidio de un pueblo. Continuemos con la trascripción.

“Poco después el Marqués regresa a Río de Janeiro y es recibido fríamente. Nadie lo espera en el puerto y el Emperador no se da por enterado de su enfermedad. Ha desobedecido sus directivas, cometiendo un acto de gran indisciplina al ordenar por su cuenta el final de la guerra tras retirarse con todo su Estado Mayor. El renunciante no se halla dispuesto realizar lo que su emperador le pide: Matar a López y a todo su pueblo si es posible. “Me repugna dar caza a López y a exterminar a un pueblo”. “Yo no soy Capitao do Matto” (Cazador de esclavos), le comenta el Marqués a su amigo Osorio”. (Historiador brasilero Héctor Lyra. Carta dirigida a Osorio)

Caxias antes de su partida definitiva del Paraguay designa un comandante interino general Guillermo de Souza con órdenes de paralizar las operaciones. En tanto el otro carnicero, Juan Manuel Mena Barreto, se siente desairado. Ya había comenzado a oler sangre y ahora le ordenan detenerse.

Entre tanto, Paranhos prosigue viaje a Asunción. Allí encuentra un pésimo ambiente entre los jefes y oficiales. El Marqués había sembrado la duda en ellos. Desde hacía tiempo afirmaba éste que una vez ocupada Humaitá y Asunción había que entrar en negociaciones con el Mariscal. Un arreglo justo y una salida honorable, debía proponérsele para así evitar una inútil e innecesaria matanza. López, ante tales argumentos, no podía negarse. Era cuestión de intentar. El emperador se negaba sistemáticamente. Pero la carne de cañón, es decir, los jefes, oficiales y tropas ya se resistían a seguir muriendo por una causa concluida. Desde la toma de la citada fortaleza, ya pregonaba eso el Marqués. Ahora Paranhos no sabe como revertir esta situación. Para peor, su sustituto en la Cancillería, Barón de Cotegipe, le anuncia desde la capital carioca: “Si Osorio o Gastón de Orleáns no van al Paraguay”, “viene la desbandada general”. (Bernardino Caballero. Obra citada.)

Pero lo insólito como increíble es que poco después de haber afirmado el emperador que Caxias se había convertido en desertor al retirarse sin órdenes de Asunción, como es verdad, lo promueve a Duque al infractor, el único caso de un brasilero plebeyo que llega a este grado en la historia imperial. Por qué lo hizo, es cosa de preguntarle a Caxias, o mejor, a las cartas hasta hoy escondidas por Itamaraty y que temerariamente el presidente Lula Da silva anuncio con bombos y platillos darlas a luz pero que al leer su contenido quedó atónito y se echó atrás, no sea que el Paraguay con ellas reclame indemnizaciones por genocidio. “Lo que aquellos documentos denunciarían y lo que justamente Itamaraty no desea que trascienda es como las autoridades brasileña de la época sobornaron a árbitros que demarcaron fronteras y lograron ocupar así territorios que pertenecían a Paraguay. Existirían además, en esos archivos, documentos que relatan atrocidades practicadas por los ejércitos de la Triple Alianza, agregó el ministro. (….) El gobierno considera que la divulgación de esos documentos sería “dinamita pura”, y reavivaría antiguos conflictos con países vecinos, por lo que Lula dispuso que esos archivos permanecerán protegidos por “el secreto eterno” (Roberto Campos, comentarista del diario Clarín de Buenos Aires- 17 de diciembre de 2004.) De todo lo que queda dicho surge la culpabilidad del emperador del Brasil Pedro II y su gobierno como los principales genocidas del pueblo paraguayo. La acusación criminal queda hecha e igualmente contra la República Federativa del Brasil como cómplice y encubridora de los crímenes y latrocinios. Por lo visto el Brasil tienen una historia puerca, inconfesable y vil, siendo el único país del mundo civilizado que no abre sus archivos transcurridos los acontecimientos más de 100 años. No nos cansaremos de repetir. Su noble población ahora sabe que sus gobiernos fueron genocidas y ladrones de territorios. Por eso sus autoridades ocultan con tanto celo los documentos. Para completar las pruebas pasamos a conocerlo a uno de los principales ejecutores de las sangrientas órdenes del gobierno del Brasil y el emperador, el marido de la princesa Isabel de Braganza.

Gastón de Orleáns, Conde De´Eu, el ejecutor

Este personaje nace en pleno océano atlántico en el año 1842 y contrae matrimonio el 15 de octubre de 1864 con la princesa Isabel de Braganza, primogénita del emperador Pedro II del Brasil. Su abuelo fue el rey Luís Felipe I de Francia entre 1830 y 1948, fecha esta última en que se instala la segunda república en ese país. Su bisabuelo, también llamado así, es conocido como Felipe Igualdad pues se puso del lado de los jacobinos durante la revolución francesa. No tuvo empacho alguno en votar para que le corten la cabeza al rey Luís XVI, emparentado con su familia. En pago…. los revolucionarios le cortaron la cabeza a él en 1793, a instancia de Robespierre, su antiguo protegido, aunque en honor a la verdad hay que reconocer; supo enfrentar el patíbulo con dignidad. Su hijo al ver esto puso pies en polvorosa y se marchó a los Estados Unidos para regresar a Francia como monarca a la edad de 57 años. Esta casa familiar de los Orleáns llegó a coronar dos reyes. Pero su ingrediente principal está plagado de historias macabras que van, desde intrigas, conspiraciones y conatos de golpes, hasta asesinatos y otras miserias. Además tenían la rara costumbre de vestirlos de niñas a los varones hasta la pubertad. Esto quizá explique algunas cosas como se verá.

Llama poderosamente la atención que la hermosa princesa de 20 años de edad no pudiera tener hijos. Al parecer algo no andaba bien pues de lo contrario no se explica que 10 años después de la boda, de pronto, a los 30 años, comience a parir como por arte de magia a los siguientes hijos, a Luisa Victoria (1874); Pedro (1875); Luís Felipe (1878) y Antonio Gastón (1881)

En abril de 1869 este aspirante a padre de familia recibe la noticia que va a ir al Paraguay a cumplir los deseos de su suegro. En tanto, Juan Manuel Mena Barreto está que baila en una pata cuando se entera de la noticia. Pero Parahnos, que conoce muchos los entretelones de la corte, se quedará en Asunción para apoyarlo dado que en el ejército no se lo tiene como buen soldado a Gastón. Las voces corren entre chascarrillos en rueda de tragos pues los rumores acerca de su capacidad reproductora han sido puestos en duda hasta por la prensa. Al parecer no se trata de un individuo muy fanático de su sexo.

El príncipe viene para ordenar destruir la población del Paraguay cuando en Río de Janeiro y en Buenos Aires se clama a voz en cuello por la paz. Nadie quiere mandar a sus hijos como carne de cañón. Por eso ya se lo sacó a Mitre luego de los sucesos sangrientos en Curupayty. Fue por causa de su impericia, en tanto el marqués a costa de muchas vidas brasileras pudo entrar a la Asunción. Por eso desde 1867 han tenido que echar manos en las barracas de esclavos para llenar los claros. Pero este procedimiento tiene un costo, sino político, al menos pecuniario. Hay que pagar por los esclavos. Mientras tanto, Osorio y Caxias han salido limpios de la guerra. La actuación de ambos en diciembre de 1868 les tapó la boca a sus detractores, particularmente a los de Caxias. Los dos jefes son amigos y mantendrán esa amistad hasta la muerte. Si el marqués intentó un complot en el interior del gobierno del Paraguay fue justamente para abreviar el cáliz y así desarmar a su enemigo; son las reglas de juego en las guerras, no así los conspiradores paraguayos que pasarán a la historia como tales y sus nombres execrados. Lo cierto es que el conde se embarca en Río de Janeiro con un séquito de adulones. Nos suponemos las carcajadas de Caxias y Osorio al conocer el nombre del nuevo comandante en jefe de los aliados. Nos suponemos también la turbación de los jefes argentinos. Quizá por ello han renunciado a continuar la caza del enemigo, a pesar de la instigación de Domingo F. Sarmiento, su nuevo presidente. Si Bartolomé Mitre pudo y puede ser criticado hasta hoy como un militar inoperante, hay sobrados hechos bien documentados para comprobarlo. Pero en su favor se puede alegar en cambio, que jamás se escuchó de su boca o salió de su pluma un lenguaje soez, y mucho menos, asumió calidad de pregonero de la muerte con el solo propósito de perpetrar un exterminio.

Pero vayamos al grano. Nuestro personaje, Gastón, llega a Asunción y se instala en Trinidad (Hoy, un barrio de Asunción) en los primeros días de Mayo de 1869. Posa para una fotografía tomada frente a la iglesia de esa localidad donde poco antes sus tropas entraron a saco robando todo lo de valor e instalando en esa casa de Dios una caballeriza, cuya remonta depositaba sus desperdicios sobre la tumba del ex presidente, Carlos Antonio López Se halla a sus anchas en compañía del varonil Juan Manuel Mena Barreto que por su estampa, estatura y belleza conformó cuando era un joven oficial el cuerpo de la guardia del emperador. Aparte de otros lazos entre ellos la conversación gira en torno a los degüellos hasta entonces perpetrados e interrumpidos por causa del estúpido anciano que menos mal se mandó mudar. Las matanzas de niños, mujeres y ancianos en Avay que lo dejaron boquiabierto al general José Ignacio Garmendia a la par de los destrozos hechos en Asunción hasta el 14 de enero, deben extenderse en otras localidades. Ante tales nuevos desafíos, un uruguayo, coronel Hipólito Coronado, se acerca al círculo áulico y se ofrece para destruir la fundición de hierro y bronce la Rosada, lugar donde se vaciaron más de 500 cañones de diversos calibres durante la guerra. El general oriental Carlos de Castro autoriza a su subordinado a partir luego que el príncipe se lo pide. Hasta aquí no hay nada de malo pues la referida fundición sigue siendo fuente de recursos del enemigo. Sin mayores sobresaltos y con no poca audacia, llega a la famosa localidad logrando sobornar a uno de los lugartenientes del responsable del establecimiento, apodado en guaraní, Molina Pucú, por su alta estatura. El encargado de la fundición, capitán Julián Insfran, no sospecha nada y envía a la tropa empavesar las armas para colaborar en el trabajo con los operarios. En eso llega Coronado seguido de lejos por Molina Pucú, y toma casi sin resistencia el lugar. Al regresar los soldados, viendo los hechos consumados, no tienen más remedio que rendirse ante la evidencia. No obstante, previamente, Insfran, resiste con los efectivos que tiene a mano pero finalmente capitula. Acto seguido Coronado ordena el degüello de Insfran frente a su tropa a la par que manda a los restantes prisioneros a un monte cercano donde sus hombres comienzan a degollarlos. Ante esta barbaridad los paraguayos vendidos al oro del Brasil se rebelan y sacan sus armas. El degüello se interrumpe. El trato consistió en la destrucción de La Rosada no en el asesinato de gente rendida. Al ver tal decisión, el cobarde jefe uruguayo, se echa atrás diciendo “que les perdonaba la vida” (Centurión, Obra citada.)

Pero lo insólito, no constituyen tales actos de barbarie que vamos a ir repasando pormenorizadamente, sino la actitud del Uruguay que permite hasta hoy que una ciudad de ese país ostente como timbre de honor el nombre de un sujeto de tales cualidades, a quien en 1876 el presidente oriental, Lorenzo Latorre, mandó ajusticiar por venal y sanguinario. La ciudad con el nombre de Coronado, como si se tratara de una burla del destino, se halla tan luego en el departamento José Gervasio Artígas. ¡Qué mezcla tan paradojal de nombres!, ¿no es cierto?

El príncipe al recibir el informe de Coronado, le hace fiesta a la vez que abona sus servicios. Inmediatamente informa la destrucción de la fundición y de la matanza, en carta particular a su suegro, hasta hoy oculta por Itamaraty. Se supone la gran satisfacción del monarca. Estas noticias son las que le pedía a Caxias. El suceso ocurre el 13 de mayo de 1869. Qué paradoja, un uruguayo es quien reinicia el genocidio luego del retiro del marqués. A Coronado no le dedicamos un subtítulo pues se trata un forajido vulgar e insignificante. Solo mencionamos el hecho para ver si los uruguayos se despiertan y cambian el nombre de la ciudad o pueblo que lleva el nombre de un sujeto tan indigno de la patria de José Gervasio Artigas. Entre tanto relato de sangre, el príncipe se entusiasma y ordena tomar la Villa de San Pedro e Ibytimí. Las tropas entran en el pueblo el 21 de mayo sin mayores contratiempos.

“La gente inerme presume, por tratarse de civiles en su mayoría mujeres, niños y ancianos, que serán respetados en sus bienes y personas. Así parece al principio, pero al día siguiente comienza el saqueo, las violaciones y los asesinatos despiadados. Pasan al degüello alegremente como si se tratara de un juego. Un calco de la entrada en Asunción, cuando hasta los templos y cementerios fueron profanados”. (Bernardino Caballero. Obra citada.)

Un oficial brasilero que más tarde llegará a general, Dionisio Serqueira, no podrá ocultar los hechos. Pero por su baja graduación se encuentra imposibilitado de cambiar los acontecimientos. Su testimonio, a pesar de su esfuerzo por suavizar sus palabras, constituye un aporte que rebate al Diario do Ejército, siempre mentiroso y manipulador al extremo que no se da por enterado de la matanza. El informe, hasta hoy bien guardado, le llega al emperador por conducto de su fiel ejecutor de órdenes de extermino, su yerno el príncipe, convertido en el Ángel de la Muerte del siglo XIX. El 22 sucede igual cosa con Areguá y Patiño Cué. El 23, a las tres de la tarde, cae Itauguá. Aquí la población escapa a la mañana, informada por los espías de López de los robos y asesinatos. El 25 toman Tacuaral, Pirayú y Cerro León. Llega el Príncipe en las cercanías. Ordena matar pero no encuentran un alma. Ordena robar pero no hallan nada de valor. Se ha iniciado la guerra de exterminio. El 26 toman Paraguarí. Allí encuentran una dotación de 51 soldados a la orden de un oficial. Luego de un intercambio de disparos 41 de ellos deciden rendirse al ver la enorme masa de soldados enemigos. Pero 10 de ellos deciden pelear hasta morir. (Bernardino Caballero. Obra citada.)

Vayamos ahora a Ibytimí. Aquí este autor se detiene para dar un testimonio de carácter familiar transmitido de generación en generación. El ataque a esta localidad ponía a su vez en jaque a Acahay e Ybycuí. Su bisabuela, Natividad Peña, de 15 años con sus hermanas, se hallan a mediados de junio cerca de la medianoche con su madre doña Francisca Molina de Peña en Acahay. A ésta, nombrada sargenta por López, se le ordena evacuar el pueblo. Las noticias del príncipe de la muerte causan pavor entre las mujeres, niños y ancianos. El joven oficial le informa a ella que los Cambá (Negros) se encuentran a tan solo 5 kilómetros. No hay tiempo que perder, “Pua é, pua é, cambá kuera oyeuta nde memby kuera, ha nde avei”, le alerta el oficial. (Apúrese, apúrese, los negros les van a violar a sus hijas y a usted también.), y agrega que a los ancianos y niños “ro yucata” (Los van a matar), agrega. Entonces Francisca se dirige a la iglesia y le despierta al cura. El frío era atroz y se anunciaba helada. El cura pregunta. – ¿Qué sucede, Doña Francisca? La señora le explica y le muestra su despacho de sargenta y la orden a la par que le pide al oficial y al sacerdote para que suban al campanario y hagan doblar las viejas campanas de hierro pues las de bronce fueron a parar hace tiempo entre otras tantas a La Rosada para vaciar cañones con este metal. Francisca y sus hijas quedan en el atrio en tanto en una carreta yace su anciano esposo enfermo de gravedad. El pueblo se despierta ansioso. Francisca y el oficial le instan a salir inmediatamente con lo puesto. Ella cuenta con más de 10 carretas cargadas de carne seca, sal, poroto, maíz y mandioca dado que días atrás, desde el cuartel de López, le habían anunciado la medida con la especial guarda del secreto al efecto de no alarmar a la población. Los sube a los niños y ancianos. Otras familias con similar medio de transporte hacen los propio mientras las mujeres marchan en mulas, caballos o a pie. En el camino fallece el marido de Francisca, Don José de la Peña, arruinado por las donaciones de ganado al ejército. Ella lo baja y lo llama al cura para cavar la fosa con una pala que tiene en una de las carretas. El oficial se presenta y le arrebata la pala al cura, “Anike rejapo Koa, Doña Francisca, che disculpa, apete a hecha petei, cambá” (No puede hacer esto, Doña Francisca, discúlpeme, muy cerca de aquí vi un negro.) Vanas fueron las suplicas de la esposa e hijas. El anciano queda tumbado en tierra con la melena blanca traída y llevada por el viento pampero del sur, mientras desde la carreta su familia lo observa y llora desconsoladamente hasta que su silueta se pierde y desaparece a la distancia. Tal el relato del mayor anglo paraguayo Carlos Oliver Peña, nieto de Doña Francisca, en el mismo lugar de los hechos, cosa corroborada por otros miembros de esta familia. En el Centro Paraguayo japonés de Asunción se halla una biblioteca donada por el bisnieto del Capitán Julián Insfran, con folletos no muy hurgados todavía con cortas testimonios de los niños de entonces, además de ex combatientes. A propósito uno de aquellos niños huérfanos como tantos otros fue a recalar a la Argentina y llegó a ser Ministro de marina del presidente General Justo. Se trata del Almirante Manuel Tomás Domecq García. (6) HASTA AQUÍ

Pero prosigamos, pues el príncipe nos espera con otros hechos dignos de mención. Comisiona a su favorito: “Mena Barreto sigue el camino trazado de llegar hasta Villa Rica por el camino Sapucai – Ybytimi, pero una vez llegado en esta última localidad es conminado por D´Eu a retirarse llevando consigo a toda la población civil, principalmente mujeres y niños que suman 11.000 personas, así como el producto del robo”. (Bernardino Caballero. Obra citada.)

Este robo de mujeres coincide con la fecha del relato de la familia Peña. Estamos a mediados de junio. El hecho se produce a raíz que a los soldados ya no les gusta matar a gente indefensa. Entonces el príncipe idea un plan de exterminio masculino para repoblar el Paraguay con oficiales brasileros y así hacer desaparecer a una raza maldita que tantos pesares le ocasionan a su suegro. En realidad, en lugar de organizar planes de repoblación para el Paraguay lo que le debiera preocupar a Gastón de Orleáns es preñar a su esposa para darle un heredero al Brasil. Algunos oficiales brasileros ya se resisten a continuar asesinando aunque proceden a los robos y a las violaciones, pero hasta ahí nomás. ¡Que consuelo! No obstante, el comandante, Juan Manuel Mena Barreto, sujeto siempre sediento de sangre, ordena el fusilamiento de seis personas tomadas al azar como advertencia a los demás si persisten en su negativa de proseguir la marcha. Ante esta demostración, las mujeres acceden al pedido. Por esta vez y por tal motivo vuelven a matar. Pero por lo antedicho respecto al plan de repoblación, en adelante se muestran más benévolos con sus víctimas. (Centurión, obra citada)

En tanto Bernardino Caballero rescata 6.000 mujeres de aquella columna de 11.000 en la batalla de Sapucai mi o Diarte. El príncipe, en Paraguari, se pega un susto pues a su Juan Manuel lo viene corriendo, Eduardo Vera, un capitán de caballería paraguayo cuyo cuerpo esta especializado en seccionar cabezas de un solo golpe con los formidables corvos, permanentemente afilados para cumplir tan temible tarea que provoca un gran terror dado que en el momento del degüello los elegidos continúan unos segundos cabalgando mientras las arterias y venas lanzan chorros de sangre. Por su inferioridad numérica, de esto se ha valido López para sembrar el pánico en el enemigo y así detenerlo por casi 5 años. Los brasileros galopan despavoridos pues se trata de esclavos en su mayoría sacados de las barracas a cambio de su libertad. Esta clase de tropa ha ridiculizado a la alianza. Pero no hubo otra alternativa pues tanto en la Argentina como en el Brasil la gente blanca se resiste a ir a la guerra. Los argentinos contratan mercenarios de Europa. En tanto la opinión pública clama por la paz y ya no están dispuestos a entregar a sus hijos que, sino caen en las batallas o las pestes, la disentería se los lleva al otro mundo. Los paraguayos se percatan de ello y proceden a esta práctica nacida con el famoso Capitán Bado quien enseñó el procedimiento como si se tratara de una academia de altos estudios. Los hacía practicar a sus jinetes horas y horas hasta convertirlos en auténticos cazadores de cabezas. El entonces teniente Dionisio Serqueira los vio actuar en el Chaco en abril de 1868, y escribió en sus memorias que en esos casos era imposible detener a la soldadesca. Ahora Mena Barreto se acaricia el cuello en tanto azota a su caballo para llegar a salvo a Paraguari mientras su azorado Gastón desde allí envía refuerzos en su socorro. El capitán Eduardo Vera al frente de unos 500 hombres al galope, al ver que una masa de 5.000 hombres le sale al paso para proteger a los desbandados negros, se detiene, pero no se marcha inmediatamente. Aun así no lo hostigan sino que se conforman con llevar la tropa a salvo al cuartel general. Esta victoria será la última que hará reír a López. A Caballero le valdrá su ascenso a general de división unos meses después y a Vera la obtención de su grado de mayor.

El príncipe está furioso. Ahora sabrán de lo que es capaz de hacer, amenaza. Pide refuerzos y más refuerzos al extremo que tanta masa de tropa choca una contra otra, en tanto el Mariscal se maneja con poco más de 10.000 efectivos en su mayoría ancianos y niños. Se halla al pie de la cordillera de Altos mientras en su flanco izquierdo (derecho del enemigo) ha fortificado la ciudad de Piribebuy, en tanto del lado derecho no, pues le parece imposible la escalada por allí. El futuro vizconde de Río Branco, Silva Parahnos, convertido en niñero por orden Pedro II, lo calma con mucha persuasión a Gastón como se puede apreciar de la correspondencia entre ambos. Los demás jefes, salvo Mena Barreto, lo desprecian pero aceptan sus órdenes pues Parahnos se halla detrás de ellas, en consulta con el General Cámara y los demás jefes. Los mismos idean una tenaza. Un cuerpo irá por la derecha y otro por la izquierda mientras una fuerza de 7.000 hombres avanzará al frente. Así, con gran esfuerzo logran trepar las sierras. Las dos tenazas encerrarán a López en un Bolsón imposible de escapar. Se inicia la campaña de la cordillera. Muy pocos argentinos y uruguayos participan, y el coronel Hipólito Coronado desapareció del escenario pues no se lo encuentra más en la documentación.

El general Francisco Isidoro Resquín le advierte a López de la intención de la maniobra pero éste no cree tanta audacia en la alianza, acostumbrado como se halla de ver desde casi un lustro como los días se suceden sin que se muevan salvo las matanzas organizadas últimamente contra gente indemne como quedó apuntado. (Resquín, Memorias. Obra citada.)

Pero sus cálculos fallan. Esta vez logran ascender por ambos flancos mientras le presionan en su frente de Azcurra. Al verificar con sus espías que por su lado derecho (izquierdo del enemigo) el general Emilio Mitre irrumpe por el pueblo de Altos, se decide por evacuar su cuartel no sin antes abonarle sus haberes a los operarios ingleses que trabajan por turno las 24 horas para reparar cañones y armas a la vez que le encomienda al farmacéutico italiano Domingo Parodi el cuidado de los enfermos tras abonarle igualmente sus sueldos pendientes más una suma para comprar los alimentos requeridos por el hospital. El 8 de agosto de 1869 abandona su cuartel de Azcurra para escapar de la tenaza en ciernes. Los brasileros llegan a Piribebuy el 12 de agosto. Ese día cae la plaza defendida por ancianos niños, ancianos y hasta por mujeres. En esta fecha participa el sexo femenino con un arrojo descrito por el propio enemigo. Aquello fue algo que hasta hoy queda en el recuerdo de los vecinos de esa ciudad, una vorágine de sangre y fuego desencadenada por primera vez contra una población civil pues Piribebuy entonces es la tercera capital del Paraguay luego de la evacuación de Asunción y Luque. Pero sucede un hecho fuera del libreto del príncipe. Su “amigo” Juan Manuel cae herido de un certero disparo. La bala toca una arteria y en menos de dos horas fallece desangrado en el campo. Ha sabido cumplir con su deber de soldado. Con él sucede lo del aforismo chino que nos indica que tarde o temprano las víctimas ven pasar el cadáver de sus enemigos. Y así sucedió cuando sus hombres lo alzaron en una camilla. Los prisioneros rendidos lo vieron pasar a quien mandó matar, robar y violar sin piedad. Gastón al enterarse sufre un ataque de paranoia. Sus ojos desorbitados se llenan de lágrimas pues su querido general ha muerto. Veamos algunos relatos de los hechos de esta batalla.

“Durante el combate, el general Mena Barreto, amante del conde D’Eu, había sido muerto de un certero disparo efectuado por el cabo Gervasio León. Este hecho encolerizó al príncipe de la casa de Orleáns, al punto que una vez tomada Piribebuy ordenó el degüello de todos los prisioneros “Inermes cautivos, en su mayor parte, esqueléticos muchachos” y la quema del hospital, con todos los heridos, mujeres enfermeras, niños y médicos adentro. Los aliados se apoderaron del Archivo Nacional, de los caudales públicos y saquearon todo cuanto encontraron de valor”. (Historiadora María Eugenia Garay. Artículo publicado en ABC Color.) HASTA AQUÍ 2

Un publicista de nacionalidad brasilera se encarga de escarbar los datos de esta carnicería escribiendo un corto libro pero muy ilustrativo sobre el tema.

El sangriento Conde de D’Eu vengó las pérdidas sufridas mandando degollar al comandante Caballero, al mayor Mariano López y a numerosos prisioneros y heridos. Y para completar su horrenda barbarie, mandó incendiar el Hospital de Sangre “manteniendo en su interior los enfermos – en su mayoría jóvenes y niños. El hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasilera que, cumpliendo las órdenes de ese loco príncipe, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas los enfermos que milagrosamente intentaban salir del la fogata. No se conoce en la historia de América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese(Juan José Chiavenato. Genocidio Americano. La guerra del Paraguay.)

El autor lo califica de “loco príncipe” sin agregar que sus hechos estaban respaldados por el emperador y el gobierno del Brasil. No se trata de una cosa aislada sino de algo bien premeditado. Es común en la literatura brasilera que se saque el fardo del genocidio culpando a un extranjero. En este caso, quizá, la reacción descontrolada como expresa la historiadora, posiblemente obedece más a sus relaciones homosexuales con el fallecido. En esta clase de crímenes es frecuente leer en la prensa homicidios con 20 cuchilladas o disparos. La policía, al ocurrir un hecho de estas características siempre clasifica como provocado por homosexuales. En Piribebuy la venganza se desató contra niños, mujeres, enfermos y ancianos a más del degüello de numerosos jefes y oficiales. López, enterado del desastre, se halla cabalgando de prisa dado que la tenaza avanza y está a punto de cerrar el bolsón. Pero como el príncipe que comanda las tropas de la alianza no ordena girar a la izquierda para encontrarse con las tropas de Emilio Mitre, entretenido con el pomposo funeral organizado por él con tiros de salvas y discursos a favor de su “amigo”, le otorga al Mariscal las 24 horas precisas para escapar. En la retaguardia de éste marcha Bernardino Caballero con su división de niños, ancianos y 1.500 hombres sanos. Al arribar a Barrero Grande López se dirige a Caraguatay en tanto el enemigo le pisa los talones. Caballero ya no puede evitar el combate y los espera en los campos de Acosta Ñu. Veamos que nos dice Chiavenato, el autor brasilero, respecto de los niños y demás detalles:

“Durante la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando que no los matasen. Y eran degollados en el acto. Escondidas en la selva próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron lanzas y llegaban a comandar un grupo de niños en la resistencia”……. “Después de la insólita batalla de Acosta Nú, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos sobrevivientes, el Conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a los niños y sus madres.” Su orden era matar “hasta el feto del vientre de la mujer”.

El príncipe encolerizado por la muerte de su “amigo” abre las compuertas de la maldad más extrema que un ser humano pueda llevar dentro. López por un pelo escapa del cerco. Caballero con unos pocos logra salir del campo de batalla por un arroyo boscoso. A partir de este hecho de armas, Silva Parahnos, se percata de la reacción argentina. A ninguno les gustó lo que escucharon. Ellos pelean lealmente, no asesinan en forma masiva a niños inocentes, a pesar que su presidente, Domingo Faustino Sarmiento, alienta el genocidio como se verá. Lo cierto es que a Gastón – su niñera Parahnos – lo interna sucesivamente en Villa del Rosario y Concepción. Los horrores ya han salido a luz en la prensa internacional, particularmente en la Francia de Napoleón III, el mismo personaje que destronara a Luís Felipe, el abuelo de Gastón. El monarca francés en las recepciones de palacio se detiene siempre a hablar por varios minutos con el encargado de negocios del Paraguay, capitán Gregorio Benítes, a quien le pregunta constantemente noticias de la guerra. En cambio, el ministro residente brasilero, de mayor rango que Benítes en cuanto a representación, es saludado muy a la ligera al solo efecto de cumplir con el protocolo. El paraguayo le informa al emperador de las andadas del nieto de Luís Felipe en su país en tanto Napoleón III no puede ni escuchar el nombre de una familia tan cuestionada por los Bonaparte. Alaba la lucha del Paraguay. – Qué gran defensa, le dice en más de una oportunidad. El ministro brasilero observa la escena avergonzado pues sus pares se dan cuenta de las preferencias del emperador. Igual cosa sucede en Washington. Allí el ministro residente brasilero le pide al secretario de estado – Fish – que haga salir de la sala al joven Emiliano López, por no estar acreditado éste ante el gobierno de Ulyses S. Grant. Al escuchar esto, la esposa del secretario de Estado, lo toma del brazo a Emiliano. – Este joven es mi invitado, exclama delante del brasilero, y se lo lleva al histórico Salón Este de la Casa Blanca. Emiliano, el primogénito del Mariscal, fue esmeradamente educado en París. Constituye en la capital americana toda una novedad en 1869. La prensa se ocupa de él casi todos los días, de su estancia en esa capital, de sus entrevistas con el presidente, de sus visitas al capitolio y de la defensa que hace de su padre. Así se gana el corazón del pueblo americano. En la recepción se le acercan ministros y senadores. El contesta a las preguntas en un fluido francés lo cual sorprende a los invitados. (Gregorio Benítes. Memorias diplomáticas.)

En cambio en el Paraguay, poco favor le hace al Brasil las andanzas de Gastón de Orleáns. Por eso ocultan toda la correspondencia de esta época. Por eso Parahnos y Cotegipe se empeñan en regresarlo al Mariscal Osorio nombrado conde de Herval, y lo logran, con lo cual la tropa queda más calmada. Pero el viejo soldado apenas puede sostenerse dado que sus heridas siguen expulsando esquirlas. La inflamación le causa una permanente fiebre y poco después se retira del escenario. Entonces se lo nombra jefe de hecho al General Correa de Cámara para terminar con López como sucederá el 1 de marzo de 1870, pero a costa de grandes sacrificios al extremo que la tropa aliada sufre hambre por momentos debido al alargamiento de sus líneas de aprovisionamiento. Ya no es necesario matar más pues el ganado existente casi desapareció de modo que los paraguayos que restan morirán de inanición salvo unos pocos que serán socorridos por familias piadosas que aún cuentan con escasas provisiones de supervivencia. .

Entre tanto Gastón quiere regresar en forma triunfal al Brasil pero su suegro no se lo permite hasta tanto López no desaparezca del Paraguay. Existe un gobierno provisorio capaz de firmar cualquier cesión territorial pero no puede concretarse porque el gobierno legítimo de López es reconocido por las naciones. Esta es la triste historia del príncipe Gastón de Orleáns, genocida al igual que su suegro el emperador Pedro II del Brasil y el gobierno imperial. La acusación criminal queda hecha.

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26 Responses to NUEVA FALACIA BRASILERA QUE LOS PARAGUAYOS TENEMOS QUE SOPORTAR RESPECTO AL GENOCIDIO SUFRIDO POR NUESTRO PUEBLO

  1. UNA HISTORIA JAMAS CONTADA.DON CARLOS ANTONIO LOPEZ ENVIA A ROMULO JOSE YEGROS (HIJO DEL BRIGADIER
    GENERAL FULGENCIO YEGROS) A RIO DE JANEIRO A SOLICITAR LA MANO DE LEOPOLDINA HIJA DE PEDRO 2° QUIEN GUSTOSO ACCEDE AL PEDIDO DE DON CARLOS.PERO EL GENERAL FRANCISCO SOLANO LOPEZ NO ACEPTA CASARSE CON LEOPOLDINA…… QUIEN AL SENTIRSE DESPRECIADA Y HUMILLADA PIDE A SU PADRE VENGANZA CONTRA LOPEZ.

  2. Federico Narváez Arza dice:

    ¡Extraordinario relato! Mis felicitaciones al amigo dilecto y admirado por su conocimiento de la historia, Dr. Osvaldo Bergonzi. Su pluma ágil y elegante traza las líneas maestras del genocidio que sufrió el Paraguay. Pero me queda la pregunta: ¿porqué ese designio tan feroz e inhumano de Pedro II contra el Mcal. López y el pueblo paraguayo? ¿Cuál podría ser la causa? ¿Acaso, como se dijo, porque Francisco Solano lo desairó al desembarcar en Río de Janeiro con Elisa Lynch, cuando entre Don Carlos Antonio y Pedro II había negociaciones para casarlo con la Infanta heredera? Espero una respuesta de nuestro sabio Director. Saludos Republicanos.-

    • osvaldobergonzi dice:

      Apreciado correligionario: No existe documentación que pruebe que el emperador Pedro I o el mismo Carlos Antonio Lopez hayan propuesto el matrimonio de sus hijos. Hay que fijarse que entre Pedro II y Francisco Solano solo hay una distancia de dos años. El uno nacido en 1925 y el otro en 1927. De manera que no existe posibilidad material matrimonial. entre sus hijos salvo el caso de Domingo Martínez de Irala con las hijas de 12 o 13 años de los caciques luego de la fundación de Asunción en 1537. Además hay que tener en cuenta la posición de LOS PROCULEYANOS ROMANOS para establecer la posibilidad de procreación entre niñas romanas de 12 años y jóvenes de 14 años, cosa muy discutida en su tiempo. En consecuencia, no me atrevo a señalar que haya existido tal cosa, salvo que alguien nos ilumine con una documentación desconconocida hasta hoy por nosotros. Mis muy cordiales saludos..

  3. Federico Narváez Arza dice:

    Apreciado Osvaldo: Isabel Cristina Leopoldina Augusta Micaela Gabriela Rafaela Gonzaga de Braganza y Borbón, hija primogénita de Pedro II, nació en Río de Janeiro el 29 de julio de 1846, de modo que debía cumplir 15 años en 1861, y entonces Francisco Solano López contaría solo con 34 años de edad; de modo que era posible acordar un matrimonio para esa fecha, que es el informe que yo dispongo basado en una entrevista de Efraín Cardozo, nuestro gran historiador. Investígalo, por favor. De todos modos es también importante saber el PORQUÉ del odio vesánico de Pedro II por López y su pueblo. Un abrazo Republicano.-

  4. Federico Narváez Arza dice:

    Aclaro y corrijo: La Princesa Isabel Leopoldina de Braganza fue declarada primogénita por la prematura muerte de su hermano mayor Alfonso e investida como heredera en 1850. Gracias por la atención.-

  5. osvaldobergonzi dice:

    Apreciado Federico: Es cierto, mucho se habló de aquél pedido de mano. Incluso tuve la oportunidad de hablar al respecto con Efraim Cardozo en EMASA. Pero la documentación desapareció.De cualquier modo, el Imperio tenía la necesidad de obtener territorios por debajo del paralelo 21º como mínimo debido a la calidad de la pastura y fuera del trópico para la cría de ganado. Tal era la condición de los compradores europeos que preferían a las provincias de Buenos Aires y Santa Fe de Argentina, paralelos 32º a 37º a los territorios de Brasil cercanos a los trópicos con sus alimañas imposible de realizar siembra de granos y cria de ganado.
    Por otra parte, la muerte de Domingo martínez de Irala a punto de fundar lo que es hoy Santa Cruz de la sierra y territorios llenos de oro y diamantes que hoy ocupa el Brasil, Mato Grosso y Cuibá, de pronto fallece, a los 70 años de edad. Esto selló la suerte del Paraguay a lo cual se agrega la decisión de Hernandarias de privarnos de la salida al mar, medida asumida por las extensas distancias para gobernar. La guerra contra el Brasil fue una decisión de su gobierno y su emperador debido a la corrupcción reinante y ante los apremios de sus acreedores ingleses y holandeses. Necesitaban ofrecer más títulos para pedir dinero fresco. De ahí viene la idea que Inglaterra tuvo algo que ver con la guerra. Sin embargo, fue la Rubia Albión con su ministro Russell quien denunció y publicó el tratado secreto. ¿Como se entiende que uno de los gobiernos cómplices publique lo resuelto secretamente con los otros tres? Tal interrogante destruye la especie. Con una montaña de argumentos contundentes fue publicado el caso bajo mi autoría en el diario ABC Color hace varios meses en la sección cultural sin que hasta la fecha nadie haya refutado. No se publicó en este medio por respeto al colega. Para enviarte a tu correo debo hurgar en mi archivo o quizá lo encuentre más rápido el encargado del archivo del referido diario. Saludos muy afectuosos.
    PD: Qué elocuente tu nota sobre la corrupción del caso Bogado. Supongo que el amigo Fariña dira algo al respecto.

  6. Federico Narváez Arza dice:

    Dilecto Osvaldo: sigo molestándote. Tienes que obtener el permiso de ABC COLOR para publicar esos tus trabajos que lamentablemente me los perdí; ansío leerlos. Pero, te lo pregunto: si Inglaterra no acicateó la “apertura” del Paraguay a la “civilización” Liberal, ¿cómo se explica la presencia del Cónsul Inglés EDWARD THORNTON en la reunión secreta de PUNTAS DEL ROSARIO el 14 de Junio de 1864, con el Canciller de Mitre RUFINO DE ELIZALDE y el gobernante (maldito) uruguayo VENANCIO FLORES, además del representante brasileño ANTONIO SARAIVA DE CARVALHO, donde prácticamente se elaboró el “Tratado Secreto de la Triple Alianza” y se marcó bien el designio de destruir al Paraguay? En el libro de JOAQUIM NABUCO, publicado en 1890, se transcribe la carta de Saraiva de Carvalho relatandolo todo.
    Espero que el ex-compañero del Post-Grado Eduardo Farina se comunique conmigo por mi e-mail para rememorar viejos tiempos. Gracias por tu apreciación de mi artículo que me enaltece muchísimo. Abrazo Republicano.-

    • osvaldobergonzi dice:

      Querido amigo. Todo eso está bien señalado en mi investigación. Te prometo buscarla y estoy seguro que Acero Zucolillo aprobará tu pedido pues se trata de una investigación historica. Pero comprenderás que no puedo refritar el trabajo y aun no lo encontré en mi archivo. Pero puedo enviarte a tu correo despues de las fiestas. Pero te adelanto que el embajador al cual te refieres recibió una raspeada de su gobierno pues su colega de Montevideo expresó al Canciller Castro a mediados de 1866 preocupaciones de su gobierno (inglaterra) respecto a una posible “polonización del Paraguay”. A causa de tal preocupación Castro accede a sacar una copia del tratado secreto bajo el juramento de no darlo a concer. Pero he aquí que el primer ministro inglés lo dio a conocer a la prensa inglesa el día que recibió la copia lo cual se difundió por el mundo con las repulsas particularmente en los Estados Unidos donde la prensa señalaba que “Propietarios de esclavos quieren llevar la civilización al Paraguay”.Lo hicieron en tono de burla incluida caricaturas alusivas. Por eso Sarmiento, embajador de Buenos Aires le dice a Mitre “Aquí nos es todo adverso”. Además eso produjo un escándalo en Montevideo lo cual siguió en Buenos Aires y lo aprovecho formidablemente el hijo del general Tomás Guido, periodista de nota (Guido y Spano) A partir de ahí nunca más levantó cabeza Bartolomé Mitre. El verdadero heroe que perdio un padre y un hermano en la guerra grande se llamó, Julio Argentino Roca, quien gobernó en dos períodos a pesar de la limitación de una sola elección. Gobernó de 1880 a 1886 y de 1898 a 1904. Y durante casi 30 años, bajo el apodo de EL ZORRO. manejó la política Argentina siendo tucumano. Y para más señas compañero de colegio y de escuela militar de Benigno Ferreira, paraguayo, a quien lo llevó al poder al final de su segunda presidencia la cual se concretó en 25 de Noviembre de 1906, despues de los gobiernos de muñecos de Gaona y Báez. Todo se halla en mi segundo libro inédito BERNARDINO CABALLERO EL AUTÉNTICO, EL POLÍTICO Y EL ESTADISTA, en la actualidad esperando turno en FONDEC..
      Saludos cordiales.

  7. RESULTA QUE DON CARLOS SABÍA QUE EL BRASIL ERA UN PELIGRO PARA EL PARAGUAY,POR ESO QUISO LA UNION MATRIMONIAL DE FRANCISCO SOLANO CON LEOPOLDINA,EL PORTADOR DE LA SOLICITUD DE MANO FUÉ MI BISABUELO RÓMULO JOSÉ YEGROS,A QUIEN PEDRO 2°LE RESPONDIÓ:GUSTOSO ACEPTO EL PEDIDO,LASTIMA QUE UD SEA CASADO Y NO PUEDA OFRECERLE LA MANO DE MI OTRA HIJA.

  8. osvaldobergonzi dice:

    Romulo: ¿Quedó alguna documentación? Saludos crodiales.

  9. osvaldobergonzi dice:

    Romulo: Tengo el diario de viaje de tu bisabuelo que es toda una joya, Creo que ya se halla agotado. Algo así tenemos que tener respecto a la princesa. Llama la atención que ni Mitre, Sarmiento o Gelly y Obes se presentan a saludarlo al entonces general Francisco Solano López mientras lo hacia mucha gente de alta calidad en Buenos Aires. Y Gelly era el secretario de la ambajada paraguaya al viejo mundo y padre de Gelly y Obes. Buenos Aires era república independiente desde ese año de 1853 como se desprende de la lectura del referido diario que recoge tu bisabuelo. Por eso no se entiende por qué Lopez hijo, en 1859, une a estos personajes con Urquiza en aquel horrible pacto de unión de San José de Flores que integra a la Confederación Argentina presidida por Urquiza, a la provincia de Buenos Aires presidida por Mitre en lugar de hacer todo lo contrario. DIVIDE Y VENCERÁS. Queda para los comentarios. Saludos cordiales.

  10. ESTIMADO DR BERGONZI.EL DIARIO DEL CUAL UD ME HABLA CUYO ORIGINAL SE ENCUENTRA EN CUSTODIA DE RICARDO SCAVONE YEGROS(ACTUAL EMBAJADOR PARAGUAYO EN COLOMBIA)ES DIPLOMATICO DE CARRERA.
    SON 5 TOMOS Y EN ELLOS ESTÁ LA VERDADERA HISTORIA DE EL VIAJE DEL GENERAL FRANCISCO SOLANO LÓPEZ,ESCRITA DURANTE TODO EL VIAJE,ESTAN HASTA LOS GASTOS REALIZADOS EN EL MISMO.
    DEL PEDIDO DE MANO DE LEOPOLDINA,NO HAY NADA ESCRITO.ERA SECRETO DE ESTADO,QUE MI BISABUELA ÚRSULA URBIETA SOLO REVELÓ A SU HIJO FULGENCIO (MI ABUELO),EN SU LECHO DE MUERTE CUMPLIENDO LO QUE LE PIDIÓ SU ESPOSO RÓMULO JOSÉ YEGROS ANTES DE PARTIR PARA LA GUERRA.
    RÓMULO JOSÉ YEGROS FUÉ NOMBRADO POR DON CARLOS EDECAN MILITAR DE SU HIJO FRANCISCO SOLANO.
    A RAIZ DE QUE ROMULO JOSÉ YEGROS NO LE INFORMÓ DE DICHA MISION AL MARISCAL DESPUÉS DE LA MUERTE DE DON CARLOS,EL MARISCAL LO APRESÓ A RÓMULO JOSÉ.
    DURANTE LA GUERRA YEGROS LE HIZO DECIR AL MARISCAL,QUE LO LIBERE PARA IR A MORIR POR SU PATRIA Y NO EN UN CALABOZO.
    EL MARISCAL ACEPTÓ EL PEDIDO YEGROS PARTIÓ AL FRENTE. MURIENDO COMO EL QUERÍA EN COMBATE.
    MURIÓ DE UN CHUMBAZO EN EL PECHO EN EL SAUCE EN LA MAS FEROZ Y ENCARNIZADA BATALLA DE TODA LA GUERRA
    MAL HERIDO SIGUIÓ COMBATIENDO HASTA QUE DESANGRADO CAYÓ MUERTO

  11. LA ESPOSA DE ROMULO JOSÉ FALLECIÓ EN EL AÑO 1916

  12. osvaldobergonzi dice:

    Romulo: Es así como dices respecto a lo sucedido con Rómulo pues lo supe por tu pariente, el hijo mayor del general Fulgencio Yegros, muy amigo de los Pampliega. Respecto al Boquerón del Sauce nunca encontré un relato entendible hasta que di con las memorias del Teniente Rodas que hizo el itinerario desde Itapirú hasta Cerro Cora y vivió para contarlo. El comenta en detalles la valentía y el modo con que Romulo murió en esa sangrienta batalla que duró 3 días. El ingeniero Rodas Ortíz tiene algunos ejemplares. Es bisnieto de Rodas y financió la edición a través de Saturnino Ferreira Díaz +. Estoy seguro que puede obsequiarte un ejemplar, más aun sabiendo quien eres. Saludos afectuosos.

  13. MUCHAS GRACIAS DR BERGONZI,YO ESTOY RESIDIENDO EN ROMA,PERO CUANDO VUELVA LE RETALARÉ LA MUERTE DE EL GRAN ELIGIO AYALA,MI PADRE, MIGUEL ANGEL YEGROS FUÉ TESTIGO PRESENCIAL DEL HECHO.QUIZÁS SE SORPRENDA

  14. Federico Narváez Arza dice:

    Dilecto amigo Osvaldo: con cierta terquedad sigo molestándote como el tábano al ganado. Muy interesante y verdadera la explicación de intereses geopolíticos del Brasil para desmembrar al Paraguay. Pero quiero TU OPINIÓN PERSONAL de por qué Pedro II tenía tanto odio a López como para querer perpetrar el genocidio de nuestro pueblo. Dime lo que sientes o piensas aunque no esté fundado en documentos, lo mismo será de gran valor dada tu rica experiencia en el estudio y análisis de la historia.
    Te saludo, desde ya agradecido, con abrazo Republicano.-

    • osvaldobergonzi dice:

      Querido amigo: Creo que se trata de la intolerancia de Juan Andrés Gelly con el emperador, Su amigo Carlos Antonio López lo envió como negociador y Gelly le golpeó en su escritorio con su puño al emperador. Gelly era el que decía que la mejor diplomacia era la del cañón y fracasó debido a que su amigo le decía que habia que resolver con la pluma y no malgastar el dinero en acorazados. De acuerdo a la descripción el Tacuari era un acorazado de bolsillo con una eslora que no era para simple cañonera. Y hasta ahí aceptó pagar Don Carlos Y eso le hizo sentir nuevamente al emperador, Francisco Solano, a su paso por Río de Janeiro en 1853. Según el diario de Rómulo Yegros, edecán, que llevó un diario del viaje que vale la pena que leas, no lo recibió ya a Gelly sino solo a Francisco Solano López. La prueba de eso es que el contralmirande De Oliviera, una vez reconocida la independencia por Urquiza y destituido Rosas el 3 de febrero de 1852 en Monte Caceros, se presenta en las tres bocas en febrero de 1855 una semana despues del regreso de López y Gelly de Europa. Pero entre bambalinas Gelly le dictaba las condicionbes a su ahijado Francisco. Al regresar a Rio de janeiro a Oliveira por poco no le hace un juicio y se mereció el apelativo de traidor. Fue envuelto por uno d elos diplomáticos mas lúcidos del rio de la Plata. (Ver su biografia escrita por Marco çantoni Laconich Esto ya le había previsto Rosas a Carlos A. López. Pero este se emperraba que Rosas debia escribirle diciendo “Yo Juan Manuel de Rosas declaro bajo la fe del juramento que reconozco la independencia de la republica soberana del Paraguay”. El mismo Rosas le dice en su carta que desde 1811 el Paraguay se manejaba como republica independiente y soberana. Pero no deseaba formalizar justamente por lo sucedido despues con Oliveira, y que el imperio entrara en su retaguardia. Por eso le contestaba a Don Carlos “todo llegará en su momento”. No odía confesarle todas sus cartas. Pero finalmente los unitarios con el Brasil y los uruguayos lo derrocan a Rosas. Pero el Paraguay por alguna razón de pesono participa ni envía un solo voluntario contra Rosas, a pesar de los reiterados ofrecimientos. Si se le hubiese hecho caso a éste la guerra no vendría. Y en lugar de ir contra Rosas en 1845 aliando con un demente como el general José María Paz debía hacer lo contrario, ofrecerle su alianza Rosas, contra los malditos unitarios que, por poco no nos exterminaron con la ayuda del Brasil. Por eso Rosas en su testamente le lega su espada al Mariscal el 17 de febrero de 1869 en sothanton, Inglaterra. Esto creo sin mayor documentación alguna o con mi poca documentación pero por pura lógica. Saludos cordiales

  15. osvaldobergonzi dice:

    Querido amigo federico:Si falta más estoy a tu disposición. Pero el bisnieto de Rómulo Yegros me avisa que está en Roma y regresará. a él le pedire el diario de viaje que editó su sobrino, Scavone Yegros, actual embajador, si es que todavía no se agotó. Saludos afectuosos.
    PD: Parece que de esta nota anda saliendo buena lana.

  16. DR BERGONZI,SI QUIERE LANA YO TENGO UNA MADEJA MUY LARGA QUE DESLIAR,COMO MUESTRA UN BOTON EL AMETRALLAMIENTO DE ESTUDIANTES EL 23 DE OCTUBRE….DICEN QUE NO HUBO ORDEN ESCRITA?……………

  17. Walter Fretes dice:

    Dr. Bergonzi: perdone mi ignorancia de la historia pero, por suerte, para eso lo tenemos a un erudito como Ud. ¿Puede contarme cómo fue que siendo Juan Andrés Gelly amigo de Don Carlos, su diplomático, y padrino de su hijo Francisco Solano, en cambio su hijo el General Gelly y Obes fue un militar argentino acérrimo enemigo del Paraguay? Gracias por atender mi consulta.

  18. osvaldobergonzi dice:

    Walter: La explicación la hallarás en la librería EL LECTOR si pides un libro titulado LOS HEREDEROS DE LA ESPADA. Gelly perdió su fortuna combatiendo contra Rosas y más tarde se percató que estaba equivocado. Fue ministro de tres países, en la cartera del interior el del general Juan Lavalle, Argentina, ministro plenipotenciario del Uruguay, dado que residía en ese país y estaba casado con una copetuda oriental. Pero ella murio y al hijo de ambos nacido en Buenos Aires lo metieron en el colegio militar, y como buen descendiente de paraguayo, nos resultó respondón como los formoseños. Más tarde Gelly padre recuperó su nacionalidad paraguaya en 1845 y se encariñó con el hijo de su amigo y condicípulo aunque algo menor que él, Carlos A. López, a quien le legó su biblioteca. Lo demás lo encontrarás en el libro referido que no te lo puedo obsequiar a pesar de ser su autor. Muy contento de volver a sentirte. Mis saludos cordiales y felices fiestas con tu familia.

  19. DR BERGONZI. SABE UD ALGO DEL LIBRO QUE LE OBSEQUIARA EL GENERAL ARTIGAS A RÓMULO JOSÉ YEGROS EL 14 DE MAYO DE 1850 EN SMA TRINIDAD? ESTO TAMBIÉN ESTA EN MI MADEJA. YA HABLAREMOS DE ESO.

  20. osvaldobergonzi dice:

    Romulo: Debe ser así pues Fulgencio Yegros, padre de tu bisabuelo, peleó en la defensa de Montevideo y Buenos Aires en una de las invaciones inglesas. De manera que Artígas debió conocerlo al entonces capitán Fulgencio Yegros. Además, Artigas vivió casi 6 años en Trinidad y fue el primer feligrés de la iglesia de la recoleta construída en 1845 como se aprecia al leer la fecha en el frente del campanario. Saludos y hablamos a su vuelta.

  21. DR BERGONZI,EFECTIVAMENTE MI TATARABUELO PELEÓ CON LOS IIGLESES,CON ARTIGAS Y SU PRIMO 2° BERNARDO DE O´HIGGINS.YEGRÓS FUÉ HERIDO BAJO LA TETILLA DERECHA…..

  22. Oskar B dice:

    Todo esto lo que dice el artículo es todo una mentira y total deprimencia…nada que ver con los hechos de la guerra de los 70..el problema sigue siendo de la ignorancia del paraguayo que cree todo lo que esta cerca y no investiga la raíz de los hechos: FUE INGLATERRA QUIEN FINANCIÓ LA GUERRA CONTRA PARAGUAY…PARAGUAY ESTABA EN EL NIVEL DE POTENCIA DE EEUU EN SU ÉPOCA, NI EUROPA PODÍA SUPERAR AL PARAGUAY EN ESA ÉPOCA, TENÍA LOS MEJORES PRODUCTOS, RESULTA SER CAÓTICO CREER QUE POR EL HECHO DE QUE INGLATERRA QUERÍA AUMENTAR SU PONTENCIA ECONÓMICA VEÍA A PARAGUAY UNA AMENAZA EN TODO SENTIDO, PIDIÓ A PARAGUAY QUE LE VENDIERA SUS PRODUCTOS Y EL PAÍS SE REHUSÓ, TIPO QUE LA BANCA ROTHSCHILD Y LA JP MORGAN RECIBIERON UNA BOFETADA Y TOMARON EL FAMOSO “CASUS BELLI” PARA PARAGUAY..DEJENSE DE JODER Y DE CREER DE LOS ARTÍCULOS QUE NO TIENEN SENTIDO, LES DEJO ESTO Y DEJEN DE SER TREMENDO IGNORANTES: EL MERCOSUR FUE FINANCIADO POR INGLATERRA, POR SUPUESTO SI EL PARAGUAY ES INDEPENDIENTE LE REVENTAMOS A EUROPA Y A EEUU..HASTA LOS RUSOS, ESCOCECES E IRLANDESES SABEN BIEN QUE INGLATERRA LE QUIERE SACAR AL PARAGUAY DEL MAPA, LO MISMO DE LOS ROCKERFELLER DE LA STANDARD OIL QUE FUERON LOS QUE FINANCARON LA GUERRA DEL CHACO Y MUCHOS DE SUS CONCIUDADANOS FUERON ANIQUILADOS POR QUEDER DEFENDER AL PARAGUAY

  23. FabricioD dice:

    Saludos, compatriota. ¿Se conoce el lugar donde se guardan las fuentes primarias de las masacres contra el pueblo paraguayo, es decir, la correspondencia y los testimonios originales de los que lo vivieron, de tal modo a usarlas como prueba irrefutable del genocidio contra nuestro pueblo?

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