EL BLOQUE REGIONAL DEBE EXPERIMENTAR IMPORTANTES CAMBIOS: SE TIENE QUE RECONSTITUIR


Por Gerardo Meza Caballero (*)

El presente trabajo estudia el contexto actual del Paraguay en términos regionales, explorando su situación estratégica al interior de la Integración Regional. Conseguir que la Integración funcione no va hacer fácil. La Decisión 32/00 del Mercosur señala que los Estados Partes del bloque regional solo “podrán negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias”. Los países de la Región se deben integrar y agruparse en bloques económicos para competir, y atenuar las crisis y proteger individualmente a las economías de los países.  Tal como está regulado, supone aceptar el corsé y la cincha como única indumentaria.

En un contexto donde el Mercosur parece atascado en sus problemas políticos y económicos, mientras otras economías abren sus mercados y miran hacia el Pacífico.

Debemos apuntar a un Mercosur Flexible, este nuevo estatus nos permitiría, como lo hace Chile, negocios con otros países de la región y del mundo. Podemos tener acuerdos de libre comercio con más de 70 países. Entre los que podemos citar, La Unión Europea, Estados Unidos, Corea, Japón, China, México y Mercosur entre otros.

Este nuevo Estatus y siendo un país pequeño va a facilitar la obtención del tratamiento especial diferenciado TED que otorgan los países desarrollados a los países en desarrollo.

La Integración tiene un problema de gobernanza. En mi Artículo Anterior: COMO DEBE FUNCIONAR LA INTEGRACIÓN, en ese trabajo, está bien explicado, que la Integración Regional tiene su base en la intercomunicación inmediata, y superando las distancias geográficas acerca a las personas, a los pueblos, a las culturas y a los países. No se detiene en el orden del conocimiento y de la información. El puente de comunicación produce la interacción y el intercambio entre quienes se han integrado a esta red global de enlaces. Alienta el intercambio de bienes y de tecnología. El estudio de esta interacción mundial muestra la interrelación de los factores económicos con los sociales, los políticos, los demográficos, los tecnológicos, los culturales. Lo que le pasa a una región de la tierra, interesa a todos. Ya se trate de la irresponsabilidad ecológica, Usinas nucleares, y el terrorismo, las migraciones, la producción de droga. Todo repercute en la globalidad; todo afecta a todos.

El Paraguay se está insertando como observador de la Alianza del Pacifico, y que la misma es parte de un proceso que debe ir cumpliéndose y que de acuerdo a eso hay que ir avanzando.

Uno de los candidatos a Presidente del Brasil Neves apunta ´´flexibilizar´´ las normas del Mercosur: ´´La política exterior es un negocio´´.

Con la flexibilización de esta norma 32/00 El candidato presidencial de Brasil quiere negociar acuerdos bilaterales sin el consenso del bloque suramericano. “No podemos permitir que la posición de Venezuela y de Argentina nos impida avanzar”, aseguró.

Sigue diciendo el Candidato Neves “No nos podemos permitir, como ocurrió a lo largo de estos últimos dos años, por ejemplo, que la posición de Venezuela y de Argentina impidiera a Brasil avanzar en acuerdos con otras regiones del mundo que serían benéficos para nosotros”.

Considero la posición política de Neves , como un paso positivo para la “reconstitución ” del Mercosur, al que califico como una “po – derosísima herramienta” en pos del crecimiento de sus Estados partes. Tanto en sus gestos como en su contenido, la acción de Neves implica un importante reconocimiento de que es preciso reorientar el proceso de integración regional.

Es gravitante lo expresado por el candidato Neves.

Si nos atenemos al sentido mismo de la palabra, “reconstituir” significa “rehacer”; y no se rehace sino lo que ha quedado destruido.

La posición Geopolítica del Paraguay es clave para la conectividad en la región. La crisis actual es una gran oportunidad para el Paraguay, para reconstruir el Mercosur, y apuntar a nuestra Tesis, un Mercosur Flexible, y aprovechar nuestra posición Geográfica. Las grandes multinacionales se están retirando de la vieja Europa para fortalecerse en América Latina. Sería el nuevo modelo virtuoso experimentado por las Empresas de dimensión internacional.

La Integración, manifestación de un auténtico cambio de época, en los últimos años ha trastocado la organización económica y el trabajo, el comercio y las finanzas internacionales, las relaciones sociales y los modelos de vida, los Estados y la política, las comunicaciones y las culturas del orbe. El nuevo contexto está lleno de factores positivos y negativos que podrán potenciar el desarrollo humano de nuestras comunidades y países o, por el contrario, ser factores de mayor exclusión y empobrecimiento. Para darle un nuevo Rumbo al Paraguay que queremos, SE TIENE QUE APUNTAR A UN MERCOSUR FLEXIBLE.

(*) Economista. Autor del Plan de la Gestión Estratégica de la GDGI del BCP, y de Plan de la Gestión Estrategia de la CONATEL.Y

Del Plan de la Gestión Estrategia del MRE.

One Response to EL BLOQUE REGIONAL DEBE EXPERIMENTAR IMPORTANTES CAMBIOS: SE TIENE QUE RECONSTITUIR

  1. Gladys dice:

    Dr. Meza Caballero. Un nuevo Mercosur es posible

    Caminar o correr contra la corriente implica de por sí llevar a cuestas un peso magnánimo. Decidimos a cada instante de nuestras vidas, aun en las cosas más rutinarias y cotidianas. Nuestras acciones determinan decisiones tomadas en el campo de la mente y las emociones. El precio a pagar es sublime, pero el resultado sin duda lo vale.

    En este plan pueden existir altibajos mentales, estadios de duda, pero jamás de incredulidad. Se trata simplemente de una batalla entre creer o no creer. La decisión es nuestra. Una vez que nos aferramos a ella, que la abrazamos de todo corazón, nada ni nadie nos impide perseguirla hasta alcanzarla.

    Argentina está transitando una senda en el proceso de integración regional signada por avances lentos pero firmes. A pesar de ello y en el mismo andar, aún brillan los destellos intergubernamentales. Los distintos porcentuales de aportes destinados al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) denotan puertas afuera una integración pari passu, aunque las desigualdades en el tratamiento del arancel externo común (AEC) claramente reflejan la fragilidad de un andamiaje normativo no sustentable.

    La decisión 22/15 adoptada por el Consejo del Mercado Común establece un monto anual de contribuciones de los Estados parte al Focem de 127 millones de dólares, de los cuales Argentina aporta 27 millones, Brasil 70, Paraguay 1 millón, Uruguay 2 millones y Venezuela 27. La distribución se realiza bajo los criterios de promoción de convergencia estructural, desarrollo de competitividad y fortalecimiento de la cohesión social, en particular en lo correspondiente a economías menores. Así, Paraguay recibe el 43,65 %, Uruguay 29,05 %, Argentina, Brasil y Venezuela 9,1 %, respectivamente.

    El punto álgido está dado por la gran cantidad de excepciones al AEC, lo que nos lleva a calificar al Mercosur como una unión aduanera imperfecta. Para el sector azucarero y automotriz aún no existe una política comunitaria, sino que se encuentran sujetos a un régimen tributario propio conforme a lo estipulado en cada Estado parte.

    Entre la espada y la pared, entre los deseos de los máximos jefes de Gobierno y los reales intereses económicos en juego, pende de un hilo una estructura que pide a gritos sinceridad.

    Es tiempo de dejar a un lado los discursos y las nuevas expresiones de deseos. ¿Por qué no resaltar las singularidades productivas de cada nación en el Mercosur bajo el paraguas de la complementariedad en vez de la competitividad entre los Estados, en pos de consolidar un genuino bloque regional?

    La inflación creciente en Brasil está afectando al Mercosur, mientras que Bolivia aún estudia condiciones para entrar en la Unión, luego de haber suscrito el pasado 17 de julio el Protocolo de Adhesión como miembro pleno. Priman los intereses individuales. No se piensa como bloque a nivel estratégico, más bien bajo un proteccionismo a ultranza: cómo no perjudicarse a sí mismos, cuando la mayor potencialidad opera en la unidad.

    Pese a los avances, el proceso de integración regional actual adolece de democratización en su misma esencia considerando el tinte intergubernamental del proyecto de integración del Mercosur. Es decir, en última instancia, son siempre los Estados parte quienes conservan la última ratio en materia de decisiones soberanas en todos los campos centrales de las políticas de Estado. Existe un desequilibrio estructural en la construcción del bloque entre los mismos países. Asimismo, prima el criterio del decisionismo, lo que no contribuye a la construcción de institucionalidad común. Observamos ausencia de supranacionalidad en el trazado de políticas de Estado comunes a nivel regional.

    La voluntad política de cada uno de los Estados parte resulta esencial para dar avance efectivo a la integración regional. La ausencia de una agenda unificada que trace políticas aplicables a la región, sumada a la inexistencia de una ciudadanía mercosureña, dan cuenta de una identidad regional aún no construida.

    Los dilemas identitarios se sobrepasan con decisiones firmes bajo única creencia de validez denominada comunidad de valores regionales cimentados en la supranacionalidad.
    Atentamente

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