ENTREVISTA IMAGINARIA SOBRE EL NEOLIBERALISMO


Por Federico Narváez Arza

Pregunta: ¿Cuál es su apreciación de la subida al poder del Kirchnerismo en Argentina, el caso de Hugo Chávez, la formación de los Estados Bolivarianos del ALBA y la crisis de las reformas Neoliberales?

Respuesta: —Indudablemente sus pueblos votaron por el cambio. Lamentablemente es una reacción hacia la Izquierda ante los excesos de la Derecha. Pero quiero señalar también un hecho indubitable: En todos aquellos países en que se ha impuesto a rajatabla, en forma brutal, sin gradualismo, la política de “Shock” del Neoliberalismo, luego de transcurrido un tiempo suficiente como para apreciarse sus resultados, los Partidos que la aplicaron sufrieron su derrota más estrepitosa. Vamos cronológicamente a algunos ejemplos: el régimen de Pinochet, que comenzó lo que llaman la más exitosa experiencia neoliberal, para 1982 –por el colapso socioeconómico sobreviniente– tuvo que despedir a los “Chicago Boys”, discípulos de Milton Friedman, y aún así para 1990, luego de 17 años de neoliberalismo, vio cómo su candidato Hernán Büchi era contundentemente derrotado. En Gran Bretaña, Margaret Thatcher comienza con la experiencia neoliberal en 1979 con la sigla propagandística TINA (There is no alternative=No hay alternativa) pero después de 13 años de “thatcherismo” el Partido Conservador sufrió su peor derrota del siglo. En Francia, Jacques Chirac a pesar de ser un “Gaullista” intentó aplicar rápidamente una política neoliberal y en la primera elección anticipada que convocó fue barrido por el Socialista Lionel Jospin con quien tuvo que cohabitar en el poder teniendo que rever su política para consolidarse en la Presidencia de la Rca. Y no olvidemos que el mismo intento de aplicar la política de “shock” neoliberal, como propugna la “Escuela de Chicago”, ha provocado tumultos populares tan violentos como el “Caracazo” de 1989 contra Carlos Andrés Pérez, con más de 500 muertos, que causó en unos años la caída de la “partidocracia” venezolana, llevando a Chávez al poder; así como la de Bucaram en Ecuador, y de Sánchez de Lozada en Bolivia con el entronizamiento de Evo Morales. Y volviendo a su pregunta, 30 años es mucho tiempo para evaluar los resultados de una determinada política económica y social con respecto a los beneficios al pueblo, y el pueblo de esos países ha dado su veredicto. Y pensar que los pontífices del Neoliberalismo arguyen siempre que los resultados se verán luego de algunos años y recomiendan aplicar esta fórmula globalizada brutalmente, sin anestesia; me recuerda la experiencia Comunista que llevó por el lado opuesto a sufrir 75 años a sus pueblos, 75 años de sacrificios reales a cambio de esperanzas etéreas; los ideólogos Neoliberales parecen pretender otro tanto; yo los llamaría “Bolcheviques al revés”.

Pregunta: ¿Qué significa entonces para Ud. ideológicamente el Neoliberalismo?

Respuesta: —El Neoliberalismo puede ser definido como la expresión teórica e ideológica de la internacionalización de un nuevo modelo de acumulación y dominación del capitalismo. La crisis de los ’60, el avance de nuevos patrones de acumulación, la revolución científico-tecnológica, y el predominio definitivo del capital financiero a escala mundial, determinaron la quiebra del Keynesianismo y el despliegue de una versión renovadora del Liberalismo, favorecido, además, por la caída estrepitosa de la Unión Soviética y el “Socialismo real” de Europa Oriental.

Pregunta: ¿Es el mismo Liberalismo clásico aplicado a nuestra época que está de vuelta?

Respuesta: —Este Neoliberalismo no es igual al Liberalismo clásico. Aunque lo proclamen, basados en la apariencia, al Neoliberalismo actual no le interesa ni puede reproducir el libre mercado del siglo XIX. Ahora imperan las Transnacionales con su lógica centralizada del dinero, la regulación de sus precios y las ganancias, y la planificación de su gestión que modifica el carácter de la competencia en el mercado. Éste capital, muy concentrado, hegemoniza los procesos de acumulación, mientras los grandes espacios económicos introducen nuevas formas de cooperación e integración entre los países industrializados del 1er. Mundo y de interdependencia entre ellos. Unido a eso, surgen modalidades más complejas de competencia derivadas de la celeridad y profundización de la revolución científico-tecnológica que Alvin Toffler describe certeramente en dos de sus libros: “La Tercera Ola” y “El Cambio del Poder”. Aunque Milton Friedman, el “Gurú” de los neoliberales, repetía la conocida máxima de Adam Smith en el sentido de que la mejor forma de servir lo social es promoviendo la iniciativa privada individual sin regulación de ninguna clase, no pasa de ser una frase simbólica; y es así porque el sujeto actual de la propiedad privada individual, el más poderoso, es la Empresa Transnacional o Multinacional –si se prefiere ese término– que es otro radicalmente diferente del sujeto del siglo antepasado. Entonces el Neoliberalismo no es un regreso al pasado Liberal: es una respuesta nueva del Capitalismo a otra fase de su desarrollo, siendo a la vez un modelo económico que opera a nivel social como una ideología.

Pregunta: ¿Cuáles serían los fundamentos de esa ideología?

Respuesta: —En primer lugar la idea del “Estado subsidiario” unida al antinacionalismo; se argumenta contra la pertinencia, utilidad y eficacia del Estado Nacional ante la globalización de la economía y los avances en las comunicaciones y la circulación; entonces, desposeído de hecho del dominio sobre su territorio y su mercado, el Estado-Nación ya no tendría mucho por aportar en tanto sujeto y lugar de la regulación política y económica. Se minimiza “lo político” y se maximiza “lo económico”.

En segundo lugar, la afirmación de la primacía del individuo, productor, consumidor, innovador; es él, en su interacción con sus semejantes, quien debe establecer las reglas: la regulación social ya no es vertical, no depende de normas establecidas desde arriba según principios exteriores y superiores a los individuos, sino que cada cual debe ser dejado en absoluta libertad para maximizar su utilidad individual, evaluada y medida con la vara del valor monetario.

En tercer lugar, otro elemento importante es la supremacía del “mercado”: es el modelo que permite la optimización de las transacciones y la distribución de la riqueza imponiéndose sobre las comunidades solidarias ya sean organismos asistenciales, cooperativas, mutuales, el Estado, etc. Y de ésta forma, la “economía de mercado” se transforma en la “sociedad de mercado”.

En cuarto lugar, cambia el concepto de “equidad” y se desecha el concepto mismo de “justicia social” pues es el “mercado” el que da al individuo, al permitirle entrar en competencia, la posibilidad de hacerse cargo de sí mismo y de asegurar su bienestar a partir de su iniciativa y creatividad; en cambio el Estado benefactor, solidario, que interviene, es injusto porque su política redistributiva y con planes indicadores, penaliza y traba la iniciativa individual. Por ejemplo tomemos la desocupación: para la “Sociedad de Mercado” Neoliberal, el individuo puede hallarse desocupado por no haberse formado profesionalmente, por haber cometido errores en su carrera, o por no haber sido suficientemente competitivo; pero es culpa suya y no de la sociedad o del Estado; se da cuenta Ud. cómo la noción del “derecho al trabajo” se troca por la “demostración de empleabilidad”.

Esto demuestra la amplitud del cambio ideológico que propone el Neoliberalismo, base ideológica de los Partidos Liberales y Conservadores; fíjese que el Gobierno Liberal de Federico Franco, a comienzos del año pasado, contrató como “Asesor” a Jeffrey Sachs, el mismo que diagramó y asesoró la política Neoliberal aplicada por Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia, con los resultados que conocemos y provocó una furibunda reacción popular, con más de un centenar de muertos, que llevó al Poder a Evo Morales. Hay que desconfiar de los Liberales, porque con su ideología Neoliberal la responsabilidad se transfiere del Estado y la Sociedad a cada Individuo.

El quinto elemento es la contraposición de la “Empresa Privada” a la “Empresa Pública”: La empresa privada es el “summum” de la excelencia porque es la organización que mejor asegura la coordinación de las transacciones en el marco de la libre competencia y permite así la redistribución más justa de los costos y beneficios de la riqueza.

En sexto lugar tenemos la “santificación” total del Capital al que se considera como el origen del valor, la medida para todo bien, material e inmaterial, incluida la persona humana. Así, reducido a su calidad de “recurso humano” el individuo deja de tener valor si ya no es “rentable”: su valor será en función de su contribución a la rentabilidad del capital financiero. En ésta concepción ideológica fundamenta su legitimidad esa sociedad de los excluidos, de lo descartable, de los residuos, tan exactamente descripta por Viviane Forrester en “El horror económico”. Los imaginativos argentinos han ideado una frase estereotipo –durante el período de Menem-Cavallo– para describir a los marginados: “cayó del sistema”.

Pregunta: Hemos hablado del Neoliberalismo en su aspecto ideológico. Ahora, ¿qué me dice de sus resultados prácticos?

Respuesta: —Para responder acertadamente a su pregunta es menester diferenciar la aplicación de las recetas neoliberales en los países desarrollados del 1er. Mundo de los resultados de la misma en nuestros países subdesarrollados, con un orden económico incipiente y deficiente, de éste llamado “tercer mundo”. Y después de más de un cuarto de siglo de comenzada esta experiencia, ya en plena globalización y en la segunda década del 3er. Milenio, vemos que las perspectivas económicas y sociales de los países de la periferia son cada vez más inciertas: a pesar de las privatizaciones, el despido masivo de funcionarios públicos y los sucesivos y severos ajustes, el peso de la deuda externa aumentó a pasos agigantados haciendo imposible el equilibrio de las cuentas públicas; simultáneamente la caída del precio internacional de las materias primas y la apertura indiscriminada de los mercados provocó graves déficits en las balanzas comercial y de pagos; además la especulación financiera internacional vuelve frágil cualquier estrategia económica y convierte a los Gobiernos en simples ejecutores de decisiones foráneas; estallaron por doquier escándalos y desplomes bancarios y bursátiles (como aquí durante la era Wasmosy); vemos que, a pesar de un crecimiento macroeconómico, la riqueza se concentra en una pequeña élite de ingresos ofensivos y consumo ostentoso mientras la clase media se desliza hacia la pobreza, la gran masa popular sobrevive apenas en una extrema precariedad, aumenta el desempleo, disminuyen y se deterioran los servicios de salud y educación, y aumenta geométricamente el grupo de marginados que ingresa a la delincuencia, y los estallidos sociales cada vez más frecuentes y violentos convierten al Gobierno en un ente represor de sociedades desesperadas. El futuro, si seguimos este camino sin rectificarlo, se presenta así como de desigualdad y fragmentación, desorden, chatura y dependencia, haciendo peligrar a corto término el Sistema Democrático.

Pregunta: ¿Significa eso que Ud. está en contra de las privatizaciones, la liberalización económica y la globalización?

Respuesta: —De ninguna manera; no tengo dudas de que la liberalización económica y la reforma de un Estado prebendario y corrupto beneficiará a los países en desarrollo y que la globalización es irreversible. Como lo dijera el Dirigente del radicalismo argentino Rodolfo Terragno: “Por antipática que sea la globalización, se trata de una realidad que tenemos que transformar en una oportunidad; no nos engañemos, el resto del mundo puede vivir perfectamente sin nosotros”. Pero la liberalización económica debe ser balanceada y debe reflejar los problemas del mundo subdesarrollado. Debe ser equilibrada en el programa, en el proceso y en los resultados, y esto requiere algo más que privatizar, achicar el Estado y eliminar la inflación: también requiere un Estado regulador de un sistema financiero sano, una política que regule la competencia, y políticas para facilitar la transferencia de tecnología y alentar la transparencia, además de incluir el desarrollo sostenible, con igualdad de oportunidades, asistencia social a los desposeídos y el desarrollo constante de las instituciones democráticas. Y esto no lo digo solamente yo sino personalidades de relieve mundial que ya inician la superación del Neoliberalismo como por ej. Joseph Stiglitz, ex Economista Jefe y Vice-Presidente Superior del Banco Mundial, además de Premio Nobel de Economía 2001.

Pregunta: ¿Cuál es esa diferencia que Ud. mencionó entre los países del 1er Mundo y los nuestros, que hace inviable la aplicación de las mismas recetas neoliberales?

Respuesta: —Le voy a contar algo: en 1989 el “International Center for Economic Growth” (Centro Internacional para el Desarrollo Económico), y el Banco de la Rca. de Colombia, patrocinaron una Conferencia sobre el tema de cómo estimular el crecimiento y reducir la pobreza en los países en desarrollo. Para el efecto, en Paipa, Colombia, se reunieron Economistas, expertos en Ciencia Política y encargados de las políticas de una extraordinaria cantidad de países. Entre los participantes estaban prestigiosas figuras como Pankah Tandon, Doctor en Economía por Harvard y Asociado del Programa de Empresa Pública de la Universidad de Boston; Ingo Vogelsang, autor del libro “Venta de Empresas Públicas: Una Metodología de Costo-Beneficio”; Merilee S. Grindle, Experta en Ciencia Política del “Instituto para el Desarrollo Internacional de Harvard” y catedrática en la “Escuela Kennedy de Estudios Gubernamentales” en Harvard; doctorada en el “Massachusetts Institute of Technology” (el famoso MIT), ha escrito extensamente sobre el análisis comparativo de la formulación de políticas, aplicación y administración pública en los países en desarrollo, y en ese momento era una de las principales investigadoras de Harvard en los proyectos para mejorar los programas de ayuda para el desarrollo.

Pues bien, las conclusiones más estudios e investigaciones que siguieron en los dos años posteriores, fueron publicados en el libro “La Política y La Formulación de las Políticas en los Países en Desarrollo”. Señalaban cuatro temas que deseo subrayar: 1) No son partidarios de un Estado mínimo. Expresan que los teóricos que abogan por la reducción del alcance del sector público “se han concentrado en los países más desarrollados” pero que “en el caso de los países subdesarrollados aún se pueden esgrimir argumentos convincentes a favor de políticas públicas”. 2) Si bien reconocen que el Estado excesivamente extenso es un Estado negativo, sin embargo formulan dudas con respecto a la “utilidad de la nueva política económica neoliberal para los países en desarrollo”. 3) Indican que “pese a que la nueva economía política neoliberal ha sido útil para explicar las políticas económicas irracionales, los modelos de economía política adoptados de la experiencia de los EE.UU. no son especialmente pertinentes para la mayoría de los países en desarrollo”. 4) Con respecto a la “privatización de las empresas públicas” llegaron a la conclusión de que “…muchos de los factores que se aunaron en los países desarrollados para desencadenar una tendencia hacia la privatización, están ausentes en los países subdesarrollados”, y resumiendo tales factores señalan: que el crecimiento económico tiende a conducir a mercados competitivos en los cuales proliferan las empresas eficientes y el alto nivel de vida vuelve innecesario subsidiar el avance social, cosa que no se da en los países periféricos; también, que los países del Tercer Mundo tienen mercados de capital poco evolucionados lo que hace difícil el éxito de la privatización acelerada; y que las empresas privadas no son dechados de eficiencia en éstos países; aunque el bienestar bajo la conducción pública no es óptima, lo mismo sucede bajo la conducción privada.

Pregunta: ¿Qué receta ofrece Ud. entonces para sacar a nuestro país de ésta situación en que se encuentra?

Respuesta: —Hay recetas económicas, políticas, éticas y jurídicas: frente al Estado mínimo, meramente subsidiario, “mirón”, del neoliberalismo por un lado, y por el otro frente al modelo estatista, omnívoro “atrapa-todo” del socialismo marxista, y la subvención generalizada de bienes y servicios a costa de altísimos impuestos y rigideces burocráticas de la Social-democracia tradicional, yo estoy a favor del Estado Regulador, ordenador y solidario, que, como lo proclama nuestro ideario Colorado, sólo interviene en la vida económica para corregir los abusos o desidia de la actividad privada. Vuelvo a repetir que ante la liberalización de la economía internacional y la revalorización del mercado, se impone una retirada del Estado de acciones productivas que pueden ser asumidas por empresas privadas; pero de ahí a sostener la tesis del “Estado mínimo” hay una gran distancia; las nuevas circunstancias de una economía globalizada exigen un nuevo rol del Estado pero no su desaparición o desmantelamiento; y eso porque las demandas que los nuevos tiempos imponen al Estado son aún mayores que en el pasado, y ello supone un esfuerzo nacional por modernizar sus estructuras y procedimientos. En lo referente a las tan mentadas privatizaciones mi postura es la siguiente: primero hay que ver si los caminos intermedios no serán más provechosos tanto para el Estado como el pueblo en general, sobre todo en aquellos sectores en que la competencia no es viable como en los llamados monopolios naturales”; no debemos llevar una cuestión que debe ser empírica a una convicción ideológica como lo hacen los Neoliberales que acusan a toda la labor pública de ineficiente y ensalzan todo lo privado como siempre superior. En los casos de los Monopolios Naturales y Empresas Político-Estratégicas yo abogaría primero por la capitalización, la “golden share” (acción dorada) o la corporatización que mantiene la propiedad gubernamental pero lleva a las Firmas hacia rígidas restricciones presupuestarias y la autofinanciación. Mediante este resorte, se toman medidas que aseguran el manejo ciento por ciento comercial y profesional de las Empresas del Estado que por las razones antedichas deberían permanecer en propiedad pública. Éste es el sistema aplicado con gran éxito en sociedades tan dispares como Nueva Zelanda y China Popular. Demás está decir que la transparencia y legitimidad del Régimen Gubernamental son esenciales para una correcta política de reformas.

Pregunta: En lo que respecta a las recetas políticas, éticas y jurídicas que mencionó: ¿Cuáles son ellas?

Respuesta: —Lo que mencioné recién es fundamental: la Reforma Política va del autoritarismo centralista a una democracia descentralizada y participativa cuya base debe ser legalidad y legitimidad. El reconocimiento de la legitimidad de un régimen puede basarse en una variedad de situaciones o ideas pero sólo tendrá éxito si la mayoría de la población, la clase dirigente y los factores de presión nacionales como internacionales puedan llegar a aceptar por haberse convencido de que lo que ha sucedido está justificado porque es correcto.

La receta ética va por la reforma social en que la intermediación y la focalización social hará que haya una mayor delegación y transferencia de funciones en el ámbito social a niveles subnacionales de Gobierno, y la incorporación de Organismos No Gubernamentales y Cooperativas en la provisión de servicios y bienes en el campo social, focalizando su acción en aquellas áreas que no son suficientemente atractivas para la empresa privada, con aumento y priorización del gasto social, todo acompañado de fuertes medidas de control y evaluación que hacen parte de lo esencial que todos reclamamos: lucha contra la corrupción. También debemos idear mecanismos de estímulo y compensación para alentar la honestidad tanto en lo público como en lo privado; los premios deben ir de la mano con las sanciones. En Corea por ej. se han instaurado hasta premios y honores nacionales para las Empresas y los Trabajadores más eficientes convirtiéndolos en verdaderos héroes de la patria. Eso sin contar las compensaciones económicas que alientan la ambición por mejorar. Lo que digo nos lleva a la Reforma Administrativa que hace el tránsito de la Burocracia procedimentalista, politizada y prebendaria, a la Gerencia Pública de calidad juzgada por resultados.

En cuanto a la Reforma Jurídica, hace tiempo que todos clamamos por ella, de modo que no me extenderé más que para decir que la seguridad jurídica, junto a la educación, salud y óptimos sistemas de comunicaciones constituyen lo que los economistas llaman “virtuos circle” (círculo virtuoso) que harán que las grandes industrias transnacionales vengan a invertir; porque la globalización trae aparejado éste fenómeno: ya no hay lugar de origen natural; el sitio donde esas industrias se instalan dependerá del país que organice la capacidad para atraerlas y eso significa no sólo desarrollar un sistema educativo que incentive la investigación y desarrollo tecnológico, sino organizar de arriba abajo la fuerza laboral a fin de que tenga la capacidad intelectual necesaria para ser experta en la nueva producción y en las tecnologías de distribución que le permitirán ser los productores mundiales de más bajo costo y mayor eficiencia, que es la productividad.

Pregunta: En fin, ¿qué más puede agregar como colofón de esta entrevista?

Respuesta: —Que debemos rescatar “lo Político” en su más pura y real acepción y retornarlo a un campo del cual los Neoliberales piensan que debe estar definitivamente excluido al cabo de tres décadas de desmantelamiento sistemático del Estado y su reemplazo por el economicismo del Mercado; porque entre nosotros la política está secuestrada por los malandrines y es necesario rescatarla; devolvérselas a los Dirigentes naturales que muestran al pueblo que se trata de una noble e imprescindible actividad a la que solo es preciso devolver dignidad, prestigio y altura de miras. Porque nuestro caso es ése: nuestros supuestos Políticos que han convertido la política en un páramo donde el debate de ideas no es bueno ni malo: simplemente no existe. Nuestros “políticos” no hacen política, sino clientelismo de la peor especie, y viven en permanente campaña electoral, solo atentos a su provecho económico, las encuestas, las cámaras de televisión y los titulares de los diarios. Y la urgencia de “lo político” sólo puede ser satisfecha a través de la promoción del bien común. Esto significa la salvaguarda o el restablecimiento de condiciones vitales de existencia para nuestro pueblo, lo que nos conducirá a entender qué significa para un Partido Nacionalista, Republicano y Social, como el nuestro, el tan vapuleado Sector Público: es el símbolo, junto a la seguridad social, del freno al capitalismo despiadado. Los que están buscando lucrar con ello, con la venta del patrimonio del Estado, se están olvidando de la calle, y la calle existe. Cuando el pueblo sale a la calle desesperadamente el Estado subdesarrollado hace implosión y se transforma en una entidad caótica ingobernable: el Gobierno ya no es capaz de mantener el territorio nacional y la población bajo su control; imperan los narcotraficantes y las mafias; la legalidad, el orden público y cualquier atisbo de sociedad civil se volatilizan. Y es eso lo que los auténticos políticos queremos evitar.

One Response to ENTREVISTA IMAGINARIA SOBRE EL NEOLIBERALISMO

  1. Antonio Ferreira dice:

    Apreciado Federico:
    La disección perfecta por el trabajo que te llevo todo el relato, y es para guardarlo. Por ser cierta.

    Pero para los que no entiendan, Federico nos relata, aunque no lo diga; que el Colonialismo cambio de disfraz jha y vavaité co asunto.

    Ya gana la libertad del sapucaí, pero no la de comer… Jhae chepe o pytá ma o ñe enmba reí.

    Nos atenemos a si hay respuesta; compañero.

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