LA DEMOCRACIA PARAGUAYA MARCÓ EL CAMINO DIFERENCIADO EN LA OEA


Por Gerardo Meza Caballero (*)

Los caminos diferenciados de la democracia en América Latina están definidos. La democracia del Paraguay soberano e independiente y libre, es el dato geopolítico regional de mayor transcendencia desde la caída del muro de Berlín hace más de dos décadas. Irrumpió con fuerza implosiva en el Orden Político en la Comunidad Internacional  cuando nadie lo esperaba.

Hoy en día, después de tal suceso, no es posible asegurar que los grupos Bolivarianos del Siglo XXI logren el propósito de instaurar regímenes autoritarios al Modelo Bolivariano.

Lo que sucedió en el Paraguay, defendiendo su autodeterminación como país soberano e independiente, que garantiza la instauración de un pleno Estado de derecho, el respeto de los derechos humanos, y la reafirmación cotidiana de la dignidad ciudadana no tiene igual en esta parte de América de nuestros días.

Pero, si es posible señalar que lo que está reclamando los ciudadanos Paraguayos en las calles, en la prensa televisiva y escrita, en las redes sociales, es la democracia, como valor ideal normativo, como orden político asociado a la libertad y a la dignidad humana, es decir, el centro de sus preocupaciones. Esa es la esencia de la idea democrática y lo que la convierte en un valor universal.

Este proceso intenso de revalorización de la idea democrática, que vive el Paraguay, tiene lugar precisamente cuando América Latina está bajo el análisis de gente de izquierda, recalcitrante y facinerosos. Cuanta ecuanimidad puede haber en sus análisis si consideramos que todo lo que los presidentes de izquierda hacen, está bien y los democráticos está mal.

Los de los grupos Bolivarianos del siglo XXI son los únicos que pueden, ejercer una serie de derechos políticos, civiles, económicos, sociales y culturales, o al menos de reivindicar y de exigir abiertamente imponiendo gobiernos afines a sus ideologías.

Lo sucedido en el Paraguay democrático, la noción de democracia, basada en los principios de respeto a la soberanía y de la autodeterminación como país soberano e independiente y libre, se abre paso para señalar el sendero a los ciudadanos sojuzgados de romper sus cadenas frente al autoritarismo bolivariano.

La 44 Reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), a realizarse la semana próxima en nuestro país, plantea desafíos relevantes para sus miembros y  la misma organización. El encuentro, que tiene como título Desarrollo con Inclusión Social, es de gran importancia, teniendo en cuenta las decisiones políticas que se toman y que deben ser avaladas por las 35 naciones integrantes. Va abriendo paso en la agenda política de la OEA. Y lo hace de la mano de la emergencia de hacer cumplir la democracia basada en los principios de respeto a la soberanía y no intervención en los asuntos internos de ningún país de América del Sur.

La OEA como organismo regional, ya debería haber condenado al actual gobierno de Venezuela, con la aplicación de la cláusula democrática y no lo hizo. Es justo esperar que la OEA, que en su carta de origen afirma que la “unidad del Continente se basa en el respeto de la personalidad cultural de los países americanos…”, ayude al fortalecimiento de la independencia de las naciones, evitando imposiciones que vayan en contra de su identidad. No puede haber desarrollo sin respeto; este es el gran desafío.

De esta forma la OEA como responsable de los países  americanos continúa siendo el instrumento que los Estados de la región han desarrollado para lograr un Orden de paz y de justicia y defender la soberanía e independencia y libertad de sus Pueblos, su historia y sus valores culturales.

De esta reciente historia política del Paraguay se desprende que ha constituido un mensaje muy fuerte para el Mercosur – Unasur , los cuales violentaron flagrantemente los principios más elementales que rigen las relaciones internacionales entre los estados.  Tal su respuesta a una embestida diplomática y económica para convertirlo en súbdito bolivariano vasallo de Cuba-Chavismo. En su momento histórico el Paraguay, con el juicio político, ejerció un privativo derecho democrático como país independiente y soberano.

Lo sucedido en nuestra patria permite un aterrizaje dinámico al debate político de la democracia en los distintos países de la América toda. Al identificar las claves de una evolución diferenciada, señala que de este debate emerjan recomendaciones concretas para la acción. Nuestro país ha restablecido así la línea trazada en la carta orgánica de la OEA, la línea de acción que debe ser privilegiada para fortalecer el ejercicio democrático en la región.

(*)Autor del Libro digital: MODELO PARA UN NUEVO PARAGUAY QUE QUEREMOS

8 Responses to LA DEMOCRACIA PARAGUAYA MARCÓ EL CAMINO DIFERENCIADO EN LA OEA

  1. Graciela. dice:

    Dr. Meza Caballero. El reto de la OEA, combatir la pobreza con acciones concretas          
    Se realiza esta semana en nuestro país la 44ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). A propuesta del Paraguay, Desarrollo con inclusión social es el tema principal de los debates. En un continente de muy acentuados contrastes, en el que conviven la nación más rica del mundo y algunos de los países menos favorecidos del orbe, se impone que el organismo hemisférico asuma su compromiso de combatir tenazmente el flagelo de la pobreza y la exclusión. Pero para asumir este desafío con posibilidades de éxito corresponde impulsar un plan que establezca acciones concretas para enfrentar la inequidad en la región.
    Atentamente

    • Gerardo Meza Caballero dice:

      Graciela. Lo sucedido en nuestra patria permite un aterrizaje dinámico al debate político de la democracia en los distintos países de la América toda. Al identificar las claves de una evolución diferenciada, señala que de este debate emerjan recomendaciones concretas para la acción. Nuestro país ha restablecido así la línea trazada en la carta orgánica de la OEA, la línea de acción que debe ser privilegiada para fortalecer el ejercicio democrático en la región. es un continente de muy pronunciados contrastes. Conviven en él la nación más poderosa del planeta, los Estados Unidos, y una de las menos favorecidas del mundo, Haití. Entre uno y otro extremo se ubican países con los más variados índices de desarrollo. Persisten, sin embargo, la exclusión y la inequidad. De hecho, América Latina, aunque no la más pobre, es sí la región más desigual de la Tierra.

      La Organización de los Estados Americanos (OEA), el organismo de política multilateral más antiguo del mundo, no puede observar con indiferencia esta devastadora realidad. Siendo una institución que promueve la vigencia de los derechos humanos, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la gobernabilidad, de ninguna manera puede pasar por alto el hecho de que será muy difícil avanzar en esa dirección de construcción política en tanto y en cuanto el drama de la desigualdad continúe acentuándose en nuestro continente.

      En este sentido, el combate a la pobreza extrema, la reducción de la equidad, el acceso a la educación de calidad y la garantía de salud integral han de constituir objetivos prioritarios del Sistema Interamericano. Y así lo consagra, con mucho tino por cierto, la Declaración de Asunción, que la Asamblea adoptará el próximo jueves a instancias precisamente de la República del Paraguay, país sede del destacado evento continental.

      En este contexto, resulta alentador lo propuesto en el punto 3 del proyecto de declaración, en el que los 34 Estados Miembros de la organización se comprometen a “promover la formulación e implementación de políticas económicas y sociales adecuadas para profundizar el desarrollo económico con equidad, fomentar la inversión y la generación de empleo en todos los sectores para propiciar la distribución equitativa del ingreso, con criterios inclusivos”.

      Es, sin embargo, perentorio que para obtener resultados concretos en materia de erradicación de la pobreza y de la pobreza extrema se supere el estadio de la retórica para alcanzar el plano de las acciones específicas; y aquí es donde se observa, precisamente, una de las principales carencias de la declaración proyectada: se formulan y reiteran principios bastante conocidos, pero se establecen pocas –o ninguna– líneas de actuación para incidir en la realidad, a fin de modificarla.

      Es verdad que reconocer la raíz de los problemas estructurales que padecemos supone ya un cierto avance, pero aún estamos lejos de ponernos a trabajar para superarlos o, cuando menos, empezar a hacerlo. En este sentido, sería oportuno que los jefes de delegación de los Estados Miembros de la OEA delineen un plan de acción para encarar la lucha contra la exclusión de manera efectiva. No debe olvidarse, además, el gran desafío que aún muchos de nuestros países enfrentan cuando falta menos de un año para que se cumplan los Objetivos del Desarrollo del Milenio, establecidos por la Organización de las Naciones Unidas en setiembre del año 2000.

      Establecer, por ejemplo, la forma en que la OEA colaboraría para alcanzar esas cruciales metas sería una forma eficaz de contribuir a la construcción de un continente con mayores oportunidades para sus habitantes; una región en la que el drama de la exclusión deje de seguir condenando a un vasto número de vidas a soportar una existencia dominada por la miseria y el atraso.
      Atentamente

  2. Fernando dice:

    Dr. Meza Caballero. COBARDÍA , INDIFERENCIA, O UNA POLÍTICA DEL IMPERIO E IDEOLOGÍA EN LA OEA.

    La cobardía de algunos, la indiferencia de otros y el afán de unos cuantos gobiernos ideologizados de restarle protagonismo geopolítico a la centenaria organización continental es el panorama que impera actualmente en la OEA, cuya Asamblea General se reúne en Asunción. Una vez más se escucharán los reiterados y falsos discursos de “buena voluntad” e “interés” por los desafíos hemisféricos en materia de pobreza, exclusión social y otras supuestas preocupaciones humanistas y progresistas de los gobiernos del hemisferio. Tampoco ha de faltar la estridente retórica del chavismo bolivariano apoyando a las dictaduras populistas que han emergido en la región bajo su patrocinio. La OEA debería rebatir en esta reunión las supercherías convencionales ensayadas por gobiernos bolivarianos de la región que pintan color de rosas escenarios democráticos inexistentes en sus países y perspectivas halagüeñas de un futuro en el que ninguno de sus atribulados ciudadanos cree. Uno ya quiere creer que estos Bolivarianos del siglo XXI, en creacción del Imperio, por que de otra forma no se entiende la cobardia de los paises que integran la OEA.

    • Enrique dice:

      Fernando. La cobardía de algunos, la indiferencia de otros y el afán de unos cuantos gobiernos ideologizados de restarle protagonismo geopolítico a la centenaria organización continental es el panorama que impera actualmente en la Organización de Estados Americanos (OEA), que realiza su 44ª Asamblea General en Asunción. Una vez más la ocasión será propicia para escuchar los reiterados y falsos discursos de “buena voluntad” e “interés” por los desafíos hemisféricos en materia de pobreza, exclusión social y otras supuestas preocupaciones humanistas y progresistas de los gobiernos del hemisferio. Tampoco ha de faltar la estridente retórica del chavismo bolivariano apoyando a las dictaduras populistas que han emergido en la región bajo su patrocinio, cuya muestra más representativa es actualmente el represivo régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

      Nosotros los paraguayos sabemos muy bien lo que ocurre en esa desafortunada nación amiga del Caribe, pues, mejor que nadie, podemos hacer de la creacion del imperio referente a la guerra fria, creando una burbuja de una potencia como Rusia en aquel entonces, y creemos que es un invento mas del imperio esta nueva corriente del Bolivariano del siglo XXI de otra forma no se entiende la dictadura de la de Chávez-Maduro porque sufrimos muchos años de la guerra fria, idéntica opresión, con los mismos brutales métodos, aunque bajo distinto signo. Solo que en el Paraguay la nuestra no tuvo a su disposición la petrochequera de 100.000 millones de dólares anuales para comprar adhesiones internacionales, ni un pueblo hambriento sin trabajo que para llenar el estómago requiriera comestibles, por valor de 8.000 millones de dólares anuales, fuente de necesidad humana que les viene como anillo al dedo a países cómplices como Brasil y Argentina para venderle alimentos, por lo que, obviamente, además de respaldarlo, desean que la situación en la famélica Venezuela continúe así como está por siempre.

      • Benito dice:

        Enrique. Es de esperar que los cancilleres reunidos desde hoy en Asunción no solo se limiten a expresar visiones y sueños de un iluso futuro mejor para las Américas como últimamente lo vienen haciendo, sino que aprovechando la oportunidad también expliquen a la opinión pública internacional cuál es la diferencia entre la dictadura de los Castros y de Maduro en Venezuela.

        El cónclave hemisférico debería rebatir firme y responsablemente las supercherías convencionales ensayadas por los gobiernos bolivarianos de la región que pintan color de rosas escenarios democráticos inexistentes en sus países, así como perspectivas halagüeñas de un futuro en el que ninguno de sus atribulados ciudadanos cree, por tratarse de promesas que la realidad de todos los días esfuma como nubes que se lleva el viento.

        En tal sentido, más que cualquiera en el continente, los paraguayos tenemos motivos para ser realistas. Tenemos autoridad moral para hablar de una dictadura con conocimiento de causa por la experiencia que sufrimos en nuestras propias costillas. Toda nuestra honestidad mental y nuestro coraje cívico nos habilitan para observar con objetividad la pasada y presente desgracia de esas naciones hermanas del continente sometidas por dictaduras neomarxistas disfrazadas con ropaje democrático, defendidas cínicamente por gobiernos cooptados por los petrodólares de Chávez-Maduro. No tenemos dudas de que en el concierto de las naciones que integran la OEA existe un consenso en cuanto a los valores de la democracia representativa y el ideal de la unión panamericana, más allá de las organizaciones regionales de reciente constitución como la CELAC y la Unasur que, lamentablemente, tienen inocultables sesgos ideológicos residuales de la vieja vulgata marxista, y que por su rencor contra los Estados Unidos indirectamente buscan socavar la autoridad de la más antigua y fecunda organización interamericana como es la OEA.

        La desagradable experiencia sufrida durante largo tiempo bajo dictadura ha hecho que los paraguayos detestemos la falaz prédica de los marxistas de la región, quienes, para llegar al poder en sus países, bien que usufructuaron y disfrutaron de la libertad de expresión vigente en ellos, para después, inmediatamente de asumir, negársela a sus adversarios políticos. A impulsos de tal sentimiento ciudadano es que la mayoría del pueblo paraguayo ha recibido con beneplácito a la estudiante venezolana Ana Karina García, valiente luchadora contra el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro, quien ha llegado a nuestro país para denunciar ante la Asamblea General de la OEA la serie de abiertas violaciones de derechos humanos por parte del régimen gubernamental venezolano, al tiempo de solicitar que los países democráticos del continente condenen tales atropellos.

        En declaraciones , la activista caribeña denunció que desde que se iniciaron las protestas populares pacíficas hace algunos meses, el gobierno del presidente Maduro no ha variado su política de represiva brutalidad, con el resultado de que hasta ahora se cuenten 42 muertos, al menos 83 denuncias de torturas por parte de las fuerzas del gobierno y más de 4.000 detenciones arbitrarias, incluidas autoridades comunales y regionales electas por el voto popular. Ella ha llegado al Paraguay invitada por la Red Latinoamericana por la Democracia.

        “Nos damos cuenta de cómo lamentablemente la defensa de los Derechos Humanos fue ideologizada. No es la defensa de los Derechos Humanos en todos los espacios de igual forma, sino de acuerdo a la realidad política, y esa es una de las cosas que les estamos pidiendo a los países que no siga ocurriendo…”, expresó.

        “Está claro –agregó– que lo que hoy ocurre en Venezuela no es solo contra nuestro pueblo, sino que es un plan que se ha venido desarrollando hace mucho tiempo para controlar América Latina. Si nosotros permitimos que este régimen siga avanzando en Venezuela, esto es un tema que se va a extender al resto del continente”, advirtió la activista política venezolana.

        Los paraguayos compartimos las aspiraciones y deseos del hermano pueblo venezolano. Compartimos su esperanza en el triunfo final de la democracia en la patria del Libertador, más temprano que tarde. Esto es así porque, al igual que ellos, nosotros también tenemos nuestros ideales de libertad y justicia, distintos por cierto de los falsos principios de la democracia electoralista y de fachada del bolivarianismo chavista. Al igual que ellos, nuestro primer ideal es nuestra patria; la vemos en el futuro a través del prisma de la esperanza, y en el pasado a través de su épica historia, que nos enorgullece y alienta. También, como cualquier otra nación, tenemos problemas que resolver en la eterna búsqueda del bienestar y la felicidad como pueblo. Amamos la democracia y la libertad. Por eso damos la más cordial bienvenida a Ana Karina García y es de esperar que la Asamblea General de la OEA no invente excusas para negarse a escuchar el reclamo del gran sector del pueblo venezolano amante de la democracia a quien ella representa en esta ocasión.

  3. Jacinto dice:

    Dr. Meza Caballero.

    Llama poderosamente la atención que la Asamblea General de la OEA, que esta vez se realiza en nuestro país, no haya incluido en su agenda el asunto de la inmoralidad en la administración pública de los Gobiernos de países miembros. El tema-eslogan elegido para esta 44ª Asamblea de la OEA es “desarrollo con inclusión social”, pero como no se tratará ni se debatirá lo referente al principal obstáculo para el desarrollo socioeconómico amplio, inclusivo y equitativo, cual es la corrupción, entonces estamos en posición de vaticinar que la “Declaración de Asunción”, documento que se suscribirá al final de la reunión, no será más que otra copia de las últimas manifestaciones “insulsas” similares que se emitieron en reuniones idénticas, de la misma OEA como de esos otros organismos regionales que, como hongos, se multiplicaron últimamente.

    Llama particularmente la atención que la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, que esta vez se realiza en nuestro país, no haya incluido en su agenda el asunto de la inmoralidad en la administración pública de los Gobiernos de países miembros.

    El tema-eslogan elegido para esta 44ª Asamblea de la OEA es “desarrollo con inclusión social”, pero como no se tratará ni se debatirá lo referente al principal obstáculo para el desarrollo socioeconómico amplio, inclusivo y equitativo, cual es la corrupción, entonces estamos en posición de vaticinar que la “Declaración de Asunción”, documento que se suscribirá al final de la reunión, no será más que otra copia de las últimas manifestaciones “insulsas” similares que se emitieron en reuniones idénticas, de la misma OEA como de esos otros organismos regionales que, como hongos, se multiplicaron últimamente para dar empleo a políticos ociosos, o para concertar alianzas ideológicas tan improvisadas y coyunturales como inútiles y caras de sostener para el angustiado y expoliado contribuyente latinoamericano, que nada sabe ni quiere saber de tales comedias y circos.

    • Esteban dice:

      Jacinto. En resumen, se anuncia otra típica función teatral similar a las de los últimos años con la clásica repetición de fórmulas retóricas, de lugares comunes, de obviedades y perogrulladas a las que los políticos que actúan como representantes de los países miembros son tan afectos, mero palabrerío que, después de ser pasado al papel para otorgarle formalidad, es sistemáticamente archivado e ignorado por la mayoría de nuestros Gobiernos.

      La absurda propuesta de los organizadores de la OEA es, por consiguiente, debatir sobre “la pobreza” y la falta de desarrollo pero sin ocuparse ni preocuparse de la principal causa de estos males: la corrupción. Lo más probable es que no quieran mentar la cuerda en casa del ahorcado, porque tendrán que estar allí los enviados de los gobernantes de Argentina y Venezuela, por ejemplo, que, según una encuesta amplia realizada en Latinoamérica (Infobae), ocupan los primeros puestos continentales en nivel de inmoralidad administrativa gubernamental.

      Según otra fuente (Transparencia Internacional), en el último estudio realizado en el mundo (2012-2013) México y Argentina tuvieron un índice de “limpieza” de 34 –igual que los africanos Gabón y Níger–, en el segundo peor puesto en América Latina, superados solamente por Venezuela, que se llevó el trofeo del principal puesto como el Gobierno más corrupto, con una marca de 20, equiparado con Camboya y Eritrea.

      Aunque nada de esto debe consolarnos a los paraguayos, porque es un hecho lastimoso que sigamos ubicados en los peores puestos. Nuestro nivel de inmoralidad gubernamental en el manejo de los intereses públicos no se redujo un ápice; lo que sucede es simplemente que, “por fortuna”, ahora estamos largamente superados por los viciados políticos gobernantes de esos regímenes que, por el hecho de tener en sus manos países mucho más ricos que el nuestro, pueden robar mucho más, durante más tiempo y llamar más la atención mundial. Pero, de todos modos, lo hacen con el guiño pícaro y la sonrisa cómplice de sus correligionarios, consocios y asesores, los que con tanta frecuencia se reúnen en los entretenidos cónclaves y cumbres de sus organizaciones “de integración” regional. Nadie les cuestiona.

      Después de considerar lo antecedente, con toda razón es que en la actual Asamblea General de la OEA no se hable de corrupción. ¿Qué hubieran dicho en sus discursos del caso de Venezuela, uno de los países más ricos en recursos naturales, que recibe la mayor renta por el petróleo en la región y que eleva cada día la persistente crisis de productos básicos, haciendo padecer a su población escasez y hambre? Venezuela no solamente no se desarrolla sino que involuciona; vale decir, está cada vez peor.

      A la Argentina, otro país signado últimamente por la corrupción y la politiquería populista bajo el Gobierno de los Kirchner, cuyos datos estadísticos económicos oficiales ni siquiera son ya tomados en cuenta por varios organismos internacionales, porque no les resultan confiables por no ver nada detrás del sórdido maquillaje kirchnerista, tampoco ningún ministro de Relaciones Exteriores de los presentes le querrá hacer poner sobre la mesa el caso de su triste realidad.

      Se hablará del “desarrollo con inclusión”, por consiguiente, en un marco de hipocresía y superficialidad que no logrará despertar la atención ni la confianza de ninguna persona ni organización del mundo medianamente informada sobre la realidad de los políticos aquí reunidos y los regímenes que representan.

      Una de las vías para lograr el desarrollo socioeconómico es el ahorro y cuidado del dinero público y de su gasto. Un buen ejemplo lo daría la OEA, y con ella la región entera, dilatando estas asambleas que tantos recursos queman.

      La corrupción es un problema mundial, es cierto, pero esto no nos exime a los americanos del norte, del centro y del sur a consolarnos y a eximirnos de combatirla, tanto dentro de nuestros países como en la región a la que pretendemos integrarnos. Los latinoamericanos sabemos que este es el peor obstáculo para el “desarrollo con inclusión” en nuestros pueblos, de modo que quienes se rehúsan hablar de ella o evaden el tema es porque son cómplices de los corruptos o se benefician con su encubrimiento. No queda otra interpretación posible, porque si es cierto que en realidad les interesan los pobres, lo primero que deben hacer es combatir a quienes los generan: los Gobiernos corruptos.

  4. Ernesto dice:

    Dr. Meza Caballero. “Hemos eliminado pobreza. América Latina ha crecido. Pero seguimos siendo la región más desigual del mundo”, manifestó el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz Valenzuela este miércoles, en la segunda sesión de la 44ª Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA).

    Agregó el diplomático que de los 20 países más desiguales del mundo, 12 pertenecen a la región, “y eso es una vergüenza”, criticó. De igual manera, destacó que se produjeron varios avances sociales, pero la inclusión y la desigualdad siguen siendo un problema fundamental.

    “En nuestra región hay desigualdad de género. Las mujeres siguen ganando menos que los hombres en las mismas funciones, hay desigualdad territorial, étnica. Es fundamental acabar con esto”, enfatizó al recordar que las diferencias ya no solo se basan en las económicas.

    Felicitó a Uruguay por ser el país más inclusivo de América Latina, pero lamentó que pese a esto, sigue en desventaja en comparación con países de Europa.
    Datos estadísticos

    Los datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo demuestran que en los últimos años, 16 de 17 países sobre los cuales se tienen datos, han logrado disminuir la desigualdad. Algunos de manera muy sustantiva, Nicaragua y Ecuador se distinguen porque han logrado reducir la desigualdad en mayores porcentaje, explicó Muñoz.

    Factores que disminuyen la desigualdad:

    -Mejoras en el ingreso laboral para los más pobres y vulnerables. Eso representa casi el 60% de la reducción total de la desigualdad.

    -Transferencias públicas condicionadas. Presente prácticamente en todos los países de la región. Aporta un 20% aproximadamente de la reducción de la desigualdad. A través de este proceso las familias han recibido aportes directos de ingresos que impacta directamente en el bienestar y para acumular capital humano.

    -Demografía. Implica el 10% de la reducción, tiene que ver con una importante cantidad de jóvenes que ingresan al campo laboral. En este punto se destaca un capital muy importante en términos de empleos jóvenes y expectación laboral femenina al mercado.

    -Unión de mercados. Vinculación entre mercados laborales y los sistemas educativos. Es capturado por los retornos a la educación. Lo cual es absolutamente fundamental.

    Aseguró que otro punto interesante a tener en cuenta que las reformas fiscales también mejoran los niveles de igualdad en los países latinoamericanos. “Hasta el 30% influye esto en la desigualdad”, refirió mientras destacó a la Tributación regresiva.

    Hizo un llamado de atención a los países miembros sobre las protestas sociales contra la mala calidad de servicios públicos. Sugirió que los delegados tomen en cuenta este punto.

    “También pensamos que un adecuado diálogo social y la actividad empresarial es importante para alianzas con el sector público. Chile por eso presentó un proyecto de resolución sobre derechos humanos y empresas para compartir buenas prácticas, fortalecer el diálogo y analizar esa materia en una sesión de consejo permanente.

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