CHE JODÉ LA MODERNISMO: LA ASUNCIÓN DE ANTAÑO Y SUS ETIQUETAS


Escribe el director

Era por entonces el que esto escribe canchista (el rango más bajo en el escalafón de la construcción de entonces,1952) el que prepara donde se van a mesclar la arena lavada, el cemento y algo de cal en las proporciones que ordena el capataz por instrucción del arquitecto o ingeniero.

Además, portaba un tubo que contenía copias de planos. Mi padre conducía un auto Singer inglés rojo y los sábados a medio día yo recibía lo que me correspondía por el trabajo que ejercitaba durante mis vacaciones.

Así,  me ordenaba sacar los planos en las casas de sus clientes, entre ellos, José María Angulo, Julio Teodoro Decoud, Rafael Nieto, Manuel Ferreira, Luis A. argaña, Alberto Antebi, los Spinzi y los Scavone, entre otros ricachones. Florinda Caballero de Ferreira, muy enojada, le pedía silencio a su esposo cuando llegábamos – Ou jeyma karai 10%., (Viene de nuevo el señor 10%) exclamaba el señor Manuel Ferreira en voz alta.

Manuel Ferreira (El hombre más rico del Paraguay por entonces) se resistía a abonar el 10% de lo gastado en las obras. Y finalmente logró su objetivo enviando parte de lo adeudado con  un aire acondicionado tasado a su antojo en 50.000 guaraníes que fue de los primeros en la avenida Perú. El sueldo mínimo por esa época rodaba los 4.000 guaraníes, quizá menos.

Venía refunfuñando por eso mi padre cuando llegamos a la encrucijada de las avenidas Mariscal López y Perú. Los niños no opinábamos por esos tiempos, en consecuencia, yo mantenía el pico cerrado. Debíamos doblar a la izquierda pues nuestra casa hasta hoy en pie era la tercera de la cuadra casi  frente mismo al templo protestante.

Mi padre se jactaba que su auto era de los primeros en sacar una lengüeta fosforescente para marcar el lado donde doblaría el vehículo. En la esquina de Mariscal López hoy funciona parte de la embajada brasilera. Fue durante largo tiempo propiedad de Anselma Heyn de Mujía, reina de belleza de su tiempo, y más tarde en los años 40, una ruleta con orquesta y restaurante, propiedad de un señor de profesión médico, apellidado Valentino que  no paraba desde las 20:00 horas hasta ver el alba. 

Se trata del mismo personaje que lo cita el general Amancio Pampliega en sus memorias por no dejarle dormir al embajador boliviano y a su esposa dado las protestas por el ruido de la orquesta hasta las 4 de la mañana. Es para ubicar en el tiempo y costumbres al lector.

Un automóvil pasaba por allí cada 10 minutos y ya es mucho y por Perú cada media hora hacía su aparición el camión de la línea nº 1 (Así se le llamaba a los ómnibus) razón por la cual los taxistas de la popular parada hacían un paréntesis de los memorables partidos de futbol con pelota de trapo y mas tarde con vejiga cuando se enfrentaban con nosotros lo niños, descalzos pero ligeros. Un arco era el portón del templo citado, y el otro, el garaje de Don Ricardo Carrasco Stani+

La caseta policial era de hormigón armado con una columna  de casi 5 metros de altura con un techo del mismo material pero ligero y redondo con la misma medida que el piso.  Allí arribaba  con gran empaque en el cambio de horario el responsable. Lo hacía por una escalera tipo giratoria. Allí se instalaba con traje de etiqueta. Hasta podía ser confundido con un general. Como solía decir el general Higinio Morínigo,  ex presidente, al paraguayo cuando le das un poco de poder se siente, MARISCAL LOPEZ

Mi padre apretó un botón y salió  la lengüeta con la luz intermitente del lado izquierdo y prosiguió la marcha cuando de pronto escuchamos una fuerte  pitada, y luego de un breve paréntesis, tres más. Las ultimas era la señal  de retroceder ante la autoridad según las leyes de tránsito de su tiempo. – No sacaste tu mano para doblar a la izquierda y te voy hacer la boleta,  le dice el vestido de etiqueta con mirada burlona. (En guaraní no existe el usted sino nde, che, hae, pe e, hae kuera, etc.)

Mi padre le replica que le hizo la seña y vuelve a apretar la lengüeta con la luz fosforescente, una dos y tres veces. – No te enseñaron que sacar la mano es peligroso y por eso se inventaron estas cosas, le contesta con voz altisonante. El personaje quedó con una mirada perdida en lontananza y solo atinó a a decir: CHE JODÉ LA MODERNISMO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: