TESTIMONIO POLÍTICO, REVELACIONES DE UN PRESIDENTE (4)


Al parecer varios jefes y oficiales retirados fueron los que ingresaron a la caballería, según los informes. Prosiguió diciéndome que lo quisieron apresar también al General Quiñónez Imas pero éste les dio un empujón y se dirigió a su vehículo escapando del lugar como pudo. Asimismo me alertó que un tanque se estaba dirigiendo a Asunción. Un tanque que al parecer venía de Cerrito. Serían eso de las 9:45 horas.

– Muy bien Ocampos, estamos en comunicación y usted ya sabe dónde me encuentro con Julián Paredes, le digo y cortamos. Esta es toda la información que recibí en aquel momento. – Ahora qué hacemos, Julián, con Susana y los chicos que están en Mburubicha Roga, le pregunto. – En estos casos, presidente, lo primero que debemos hacer es resguardar a su familia; ellos deben venir aquí con nosotros; estarán más seguros acá, me dice. – Así proceda, Julián, le contesto. Inmediatamente éste le ordena al Coronel López para que vaya a la residencia cumplir y evacue a mi familia. Eran cerca de las 22:00 horas cuando le llamé a mi esposa Susana comunicándole la novedad y que la esperaba en la armada y que el Coronel López iba para evacuarla a ella y a los chicos.

López se puso inmediatamente en contacto con el Coronel Aguada, comandante del regimiento presidencial en ese entonces. Entre los dos procedieron a sacar a mi familia de Mburubichá Roga. En eso viene llegando el vicealmirante Miguel Ángel Candia, comandante de la armada. Acudía de una recepción en la embajada francesa vestido con ropa civil. Seguidamente me puse en comunicación con el ministro de defensa, Dr. Nelson Argaña, y le di mis coordenadas así como la información que yo poseía hasta ese momento. Por otra parte, el almirante Miguel Ángel Candia también me iba proporcionando la información que le llegaba.

Casi simultáneamente procedí de igual modo con el ministro del Interior, Walter Bower. – Presidente, tengo información que en el cuartel central de policía hay un gran revuelo; parece que está tomada también, me informa y agrega. – Yo estoy ahora en la FOPE y todo se encuentra aquí normal, luego me iré hacia la central de Policía para poner orden y enseguida le informo, presidente, me dice. Todo esto sucesos trascurrieron entre las 9:45 a 10:15 horas de la noche del 18 de mayo de 2000.

En la infantería de marina

Ni bien terminé de hablar con ellos, vienen cayendo, Silvio Ferreira, ministro de justicia, José Alberto Planás, ministro de obras públicas y los senadores Juan Carlos Galaverna y Luís Mauro, Lincoln Alfieri, jefe del ceremonial de Estado y el Dr. Jaime Bestard, secretario general de la presidencia, entre otros. Poco después el comandante de la armada se levanta. – Señor presidente, por qué no nos vamos ahora a la infantería de marina, allí estaremos mejor resguardados, más cómodos y contamos con tropa, me sugiere el vicealmirante Miguel Ángel Candia, lo cual acepté. Ya había llegado mi familia, mi esposa e hijos y algún personal de servicio. Así, todos nos dirigimos a la infantería de marina.

Para ubicar al lector, esta unidad se la conocía más como cuerpo de defensa fluvial y se halla muy cercana al hospital de clínicas. Una vez allí recibí la información que el diputado Talavera, más conocido como el gordo Talavera, de Ciudad del Este, (fanático del General Oviedo) estuvo por la caballería acompañado de Hermes Rafael Saguier, uno de los abogados del general citado. Igualmente fui informado que Cerrito, unidad de la caballería se había tomado también. En eso, a las 11:00 horas suena el teléfono. – Señor presidente, ya he dado órdenes para que la aviación esté presta para actuar si es necesario, además le debo manifestar que ninguna otra unidad militar se ha plegado a este levantamiento, me indica Ocampos Alfaro desde la comandancia de las fuerzas militares. Al propio tiempo me señala que una docena de tanques se dirigen de Cerrito hacia la capital. – Señor presidente, le mantendré informado, me dice y colgamos. Por otra parte las radioemisoras y los canales de televisión ya difundían la noticia. A partir de ahí los acontecimientos de veían en vivo y en directo. Un espectáculo deprimente. A mi juicio todo eso no era más que el resultado del coletazo de los hechos violentos de marzo de 1999 y que ponía aun más en peligro la candidatura de Félix Argaña, entonces ya lanzado a la campaña proselitista.

Nos encontrábamos en constante cambio de pareceres y recibiendo las últimas noticias de las distintas reparticiones de las fuerzas armadas, cuando en ese momento llegan al lugar Guillermo Caballero Vargas, ex ministro y presidente del Encuentro Nacional, y Euclides Acevedo, ministro de industria y comercio. Poco después vimos por la televisión que uno de los tanques se colocó frente al congreso. Se estremece el edificio por un disparo dirigido en la parte superior aunque sin mayores consecuencias pero sí lo suficientemente sorpresivo como para dispersar a los camarógrafos de la televisión impidiéndoles por unos segundos continuar trasmitiendo la escena. Serían entre las 23:00 o 23:30 horas.

Luego ese mismo tanque se dirige a la central de policía y se estaciona enfrente cuando baja el oficial responsable e ingresa a la policía raudamente aunque se retira casi de inmediato. En ese momento hace uso de un celular. Se pudieron escuchar sus palabras vaya a saberse porqué fenómeno, quizá un micrófono de los medios de comunicación que seguían los acontecimientos muy de cerca. – Ape ndaipori mbaevé, che ya aguema agui (Nota: Aquí no hay nada, yo desaparezco o me hago humo, expresó el sublevado. Una forma del guaraní empleada por gente de baja estofa, en lugar de decir la expresión más correcta “Che ya ahama, yo ya me voy).

Les falló el levantamiento en la policía

En realidad este oficial se encontró con la sorpresa que la policía poco antes había sido retomada por Walter Bower a las 11:30, a puro coraje, entrando a cuerpo gentil con unos pocos colaboradores. El ya me había informado de la retoma cuando el oficial se bajó del tanque, de modo que para los que estábamos en la infantería de marina sus palabras no constituyeron sorpresa alguna. En realidad, Bower no tuvo mucho trabajo debido a que la central de policía no estaba totalmente tomada, y sin disparar un tiro apresó a dos oficiales superiores complicados en el levantamiento. Con la caballería y la policía tomadas, supusieron los sediciosos que el país pudo haber amanecido con un nuevo gobierno surgido de un movimiento pomposamente rotulado “Fulgencio Yegros” cuyos pregoneros transmitían en forma constante su proclama desde una radioemisora de la capital, propiedad del señor Miguel Fernández. En esos momentos el jefe del regimiento escolta presidencial, Coronel Aguada, ya había salido de su unidad con algunas piezas antitanque para obstaculizar la marcha de los blindados que venían de Cerrito con destino al centro de Asunción, supuestamente. No obstante, todo este operativo lo estaba manejando muy bien el almirante José Ramón Ocampos Alfaro, comandante de las fuerzas militares, siempre con mucha prudencia y con información fresca, la cual me la comentaba telefónicamente en forma constante.

Al parecer el motín estaba bajo control cuando recibimos la información que aquel tanque que disparó contra el congreso se dirigió hacia el puerto, es decir, hacia la comandancia de la armada lo que indicaba la posibilidad de un enfrentamiento con dicha arma. Y no se sabía muy bien en ese momento si otros tanques más acompañarían el operativo dado que el fracaso en la policía les exigía cambiar el curso de acción inicial, supuse entonces. Nosotros estábamos más allá, no tanto, pero más allá de la comandancia de la armada, en la infantería de marina. Pero el hecho me indicó que conocían nuestra posición, de lo contrario no se explicaba ese sorpresivo avance. Ello sucedía pasada la media noche. Para entonces, tanto el vicealmirante Miguel Ángel Candia como el Contralmirante Julián Paredes se habían retirado unos minutos de la oficina del comandante, donde nos encontrábamos los civiles, para reaparecer poco después uniformados como para entrar en combate. – Presidente, parece que el tanque sigue avanzando hacia el comando de la armada y ya se encuentra frente al puerto de Asunción, me informan Paredes y Candia. Este me advierte que en tales circunstancias se debe proteger de inmediato a la familia del jefe de Estado y me sugiere que mi esposa e hijas se trasladen al yate presidencial, atracado cerca de los astilleros. – No, yo me quiero quedar contigo, me dice mi esposa. – Está bien, le contestó. Entonces las criaturas con las domesticas son trasladadas al buque. Poco después recibimos la información que el tanque regresó hacia la plaza del congreso y posteriormente se retiró con rumbo a la caballería.

Galaverna: Ñañe entregata pico

En el momento que el tanque se dirigía hacia al puerto y la comandancia de la armada Candia y Paredes insistieron que yo y mi familia debíamos trasladarnos al yate. Calé, ante tal insistencia se dirige a mí. – Presidente, ¿ñañe entregata pico, ya disparapama pico entonces?, preguntó. (Nota:¿Nos vamos a entregar? ¿Vamos a correr?) En ese momento yo le miré a Paredes. – No, senador, en estos casos por mandato de la ley y los reglamentos militares hay que resguardar al presidente y su familia; es lo que se debe hacer, respondió Paredes. Entonces yo intervine. – No, yo me voy a quedar; andate nomás Susana con nuestras hijas, aclaré. Y nos quedamos todos.

El llamado de Fernando De la Rua

Entre las 24:30 y las 01 horas me llama el Presidente de la República Argentina, muy preocupado por los acontecimientos y me pregunta cuál es la situación real del momento en nuestro país. Le informé de lo sucedido y le expliqué que la situación se hallaba bajo control. El había estado en Asunción el 15 de mayo, es decir unos días antes del intento de levantamiento. – Estimado Fernando, te pido un encarecido favor, si puedes recibir la llamada de la periodista radial Mina Felicíangeli y mencionarle que hablaste conmigo, y emití tus opiniones sobre los acontecimientos vividos en asunción hasta hace un momento. – Como no, con mucho gusto la atenderé, que se ponga en comunicación con mis secretarios, y seguidamente me proporcionó los teléfonos y nos despedimos. Entonces, le manifesté a Calé que el presidente De la Rua no tendría ningún inconveniente en comunicarse con ella. En eso llama Ocampos Alfaro, que a cada momento me ponía al tanto de las cosas. – Presidente, la fuerza aérea va a salir, no para disparar contra la caballería porque hasta el momento no hay enfrentamiento armado como para establecer un objetivo, sino a realizar dos vuelos rasantes, me informa. Ese fue el mensaje de la fuerza aérea cuando realizó aquel operativo disuasivo. Fueron dos o tres aviones los que despegaron. Me pareció muy acertada su decisión. Por otra parte no había buena visibilidad. Había comenzado a caer una garúa persistente sobre Asunción, especialmente hacia Campo Grande. Entre tanto el tanque belicoso regresaba, y los demás, unos 12 o 13 de ellos, entraron a la caballería donde quedaron estacionados. Me vuelve a llamar entonces el comandante de las fuerzas militares. – Mire presidente, este asunto está abortado, por lo tanto le pido autorización para que el general Santiago Quiñónez Imas retome su unidad, me solicita. Sería las 2:30 de la madrugada cuando esto sucede. – Me parece correcto, autorizado Ocampos, que retome su unidad, le contesto.

Retoma de la caballería: Son hallados Rambo Saguier y el gordo Talavera

Nelson Argaña estaba con nosotros en la marina. – Nelson, porqué no lo acompañas al general Santiago Quiñonez Imas a retomar la caballería, le pido. – Como no presidente, así lo haré, me responde. Seguidamente le sugiero que observe el ambiente real in situ y me informe posteriormente. En ese momento lo llamo al viceministro del interior, Lale Chase Acosta para que lo acompañe a Nelson. Al propio tiempo, le llamo al comandante de las fuerzas militares comunicándole que el ministro de defensa lo acompañará al General Quiñónez Imas quien va para recomponer el orden en la caballería y así se procedió. En esos instantes, Walter Bower ya había llegado a la infantería de marina con los dos oficiales superiores de la policía tomados presos por él y que hasta hoy tiene sus ramificaciones judiciales donde lo acusan de torturador al ministro y otras cosas.

Para cuando arribaron estos jefes policiales ya se habían retirado Euclides Acevedo y Guillermo Caballero Vargas. Algunos les preguntaron a los detenidos qué sucedió, pero ninguno dio una explicación clara al respecto. Entonces se decidió que quedaran ahí demorados hasta tanto se envíe el caso a la justicia. Asimismo decreté el estado de excepción por 30 días para facilitar las cosas y permitir el apresamiento inmediato de los involucrados en el conato.

Entre tanto Quiñonez Imas acompañado por Nelson y Chase ingresan a la caballería a puro coraje y decisión y retoman el cuartel sin derramamiento de sangre. Serían como las 3:30 de la madrugada. – Presidente, el General Quiñonez retomo su unidad sin mayores contratiempos, pero nos encontramos con una ingrata sorpresa, me informa Nelson. – De que se trata, Nelson, le pregunto. – Acá los encontramos en la guardia al diputado Talavera, el gordo Talavera de Ciudad del Este, y a Hermes Rafael Saguier, me indica. ¿Qué estaban haciendo estos dos sujetos a esa hora en la guardia de la caballería? ¿Acaso fueron a ver la salida del sol? ¿Fueron a pedir una audiencia? ¿Serían nuestros cómplices en el autogolpe como lo afirmará después ABC Color? Este señor Saguier de quién ya me referí diciendo que algo le falla en la cabeza, nuevamente aparece en escena. Durante el gobierno de Stroessner y poco antes de su caída, sus piruetas, saltos y cabriolas eludiendo policías o rescatando personas para darle asilo le proporcionaron una gran simpatía en la opinión pública. Un loco interesante a quien muchos admiraban por su temeridad. En realidad había que estar medio loco para desafiar de ese modo al gobierno autoritario de entonces. Pero cuando Rodríguez y Argaña lo desalojaron del poder a Stroessner tales chifladuras ya no pegaban. Fue así que con el tiempo le quedó más el mote de Loco que de Rambo. – ¿Que hacemos, presidente?, me pregunta Nelson. – Pues, aprésenlos, Nelson, le contesto.

¿Fue un auto golpe?

Después de esto el diario ABC comenzó a difundir la noticia, que todo esto fue fraguado por el gobierno ilegítimo de González Macchi y que el episodio no fue otra cosa que un autogolpe del gobierno para poder legitimar las persecuciones, etcétera.. Hasta dónde se puede mentir y hasta dónde se puede creer en nuestro país. Sin embargo, estas cosas suceden en el Paraguay a diario porque la gente cree cualquier cosa que lee sin detenerse a analizar los hechos con mayor objetividad. Pero así también pronto olvidan lo leído y se hallan prestos para escuchar o leer cualquier otra versión más descabellada que la anterior. Qué podemos esperar si para ABC Color las declaraciones del ingeniero Hugo Aranda, que fue el nexo entre el General Oviedo y el ex Presidente Wasmosy en las locuras del intento de golpe de 1996, en torno a si hubo o si no hubo levantamiento, son más creíbles que las memorias del ex presidente del Brasil Fernando Enrique Cardoso, publicadas en el mismo diario afirmando que sí hubo intento de golpe y con dos días de diferencia entre ambas declaraciones. ¡Qué podemos agregar ya!

Decreté el estado de excepción

Una vez en vigencia el estado de excepción, a partir de esa hora se procedió a designar a los senadores Luís Mauro, Miguel Ángel Ramírez y creo que Luchi Guanes conjuntamente con el Dr. Jaime Bestard para asesorar al presidente de la república en la redacción del decreto de apresamiento de los posibles implicados. Al quinto día de la vigencia del decreto de excepción, yo debía informar pormenorizadamente al congreso de sus causas.

Paralelamente un influyente congresista allí presente pidió el apresamiento de Aldo Zucolillo, director del diario “ABC” y de Osvaldo Domínguez Dibb, propietario del diario la “La Nación”. Yo no autoricé esa medida sino que le pedí a esa comisión que estudiara el pedido, y si existían méritos, se procediera pero que si no, de ninguna manera. Allí se levantó la reunión. Yo me dirigí al yate, me di una ducha y a la 5:30 me acosté y descansé una hora. A las 7:30 del día 19 de mayo llegué al palacio de gobierno. A las 10:30 horas me reúno con la comisión asesora de confeccionar el decreto de apresamientos y me informan que no existían suficientes méritos para detener a los señores Aldo Zucolillo y Osvaldo Domínguez. Todo se hizo conforme a la ley. El caso de los militares se derivó a la justicia militar. Los demás fueron inmediatamente remitidos a la justicia ordinaria. Para el efecto fue consultado el senador Evelio Fernández Arévalos. Paralelamente, el propio fiscal general del Estado Oscar Germán Latorre, en reunión con sus fiscales también emitió una opinión concordante con los más arriba citados. Al señor Saguier el juez de turno le decretó su prisión domiciliaria abusando aquél de ella con la más absoluta licencia hasta de tener un programa de radio y sendas columnas en el diario ABC Color. Una violación flagrante del ordenamiento jurídico, pero que por tratarse de alguien vinculado con un diario lo puede hacer impunemente violando la constitución y las leyes y nadie dice esta boca es mía. En el caso de los uniformados, en la justicia militar consta lo sucedido en un sumario extenso y detallado de investigación de los hechos ocurridos entre el 18 de mayo y la madrugada del 19, que analizaremos seguidamente. No obstante, el PLRA tuvo una postura. Derivó el caso de Saguier al Tribunal de Conducta partidario. Esto raras veces se comenta en los diarios. Poco después de los hechos del 18 y 19 de mayo levantamos el estado de excepción. Creo que no transcurrieron ni 8 días cuando tomé tal determinación. A partir de ahí prosiguieron los comentarios.

A pesar que la gente vio en vivo y en directo como se desplazaban los tanques, el bombazo al congreso, la salida de Saguier de la caballería filmada por la televisión, la audición de radio con la proclama del Movimiento Fulgencio Yegros, una buena cantidad de personas creyó y posiblemente sigue creyendo que tales sucesos fueron orquestados por el gobierno como difundía el ya citado matutino de nuestra capital. Pero solo logra convencer a una porción de ciudadanos porque no toma en cuenta la sabia máxima de Abraham Lincoln, “Se puede engañar a algunos todo el tiempo, a todos algún tiempo, pero nunca a todos todo el tiempo”., que sigue vigente aquí y en la china y ningún medio de prensa podrá destruirla por más papel y tinta que emplee para tergiversar la verdad.

El director del diario ABC color por lo visto no desea conocer e informar la verdad, al parecer le repugna, más bien quiere aferrarse a la mentira por más descabellada que esta fuere. Supongo que este libro leerán personas que sabrán sopesar los hechos para analizarlos y compararlos con otras versiones. En el anexo de este libro consigné una réplica que le hiciera a ese medio de comunicación respecto a la legitimidad de mi gobierno, que se publicó íntegramente a pesar de su extensión lo cual me permitió aclarar muchas cosas y debo reconocer que tal actitud de su director le anota algunos puntos a su favor. (Ver en el apéndice replica a ABC Color)

2 Responses to TESTIMONIO POLÍTICO, REVELACIONES DE UN PRESIDENTE (4)

  1. Gerardo Meza Caballero dice:

    LA TRAICIÓN POLITICA FIGURA EN EL NOVENO CÍRCULO DEL INFIERNO DE DANTE ALIGHIERI

    La traición viene desde los inicios de la existencia humana. La entrega de la cabeza de Pompeyo a su adversario Cesar por unos reyezuelos de poca monta. Su apuñalamiento en el propio senado por uno de sus sobrino, BRUTO, tenido por hijo suyo, tan bien descripto por el genial dramaturgo, Shakespeare. La traición a Cristóbal Colon, el descubridor de América llevado de vuelta a España encadenado y exhausto. La traición a Cabeza de Vaca, venido de La Florida, poco después de la llegada de los oficiales de Pedro de Mendoza a la Asunción. Con el tiempo la traición se convirtió en parte de la idiosincrasia aprendida de aquellos caballeros de la antigua Roma o en armadura, a caballo y con armas de fuego con el objeto de engañar con regalos de poca monta para más tarde establecer la encomienda o la mita para hacerse ricos a costa del sudor ajeno.
    Según el Diccionario de la Real Academia española, traición nos viene del latín traditio, onis; que significa ´´falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener´´, e un asunto de cumplimiento con un compromiso adquirido. Por otra parte, la tendencia de los seres humanos, en este tiempo moderno, es a romper con facilidad la palabra empeñada. Así mismo, esa lealtad que debe ser el epicentro de las relaciones humanas, es vista como debilidad. Un político leal, es un político ‘no astuto; con falta de olfato para percibir la temperatura de las relaciones de poder. La traición ha sido durante mucho tiempo una cualidad de algunos políticos que siempre flotan como corchos.

    Con magnífica claridad describió la traición Winston Churchill en la cámara de los comunes sin decir la palabra. Se refirió a que siendo chico sus padres lo llevaron a ver un famoso circo. “Recuerdo, cuando yo era un niño, mis padres me llevaron a ver el circo Barnum, que contenía una exposición de monstruos y monstruosidades, pero el. . . que yo más deseaba ver era “La Maravilla sin hueso”. Acto seguido, sin que se le mueva un músculo le señala con el dedo índice a un político sentado frente a él diciendo que había vuelto a ver a la “maravilla sin huesos” después de 60 años debido a que el personaje en cuestión seguía intacto mientras a sus compañeros de causa se les rompió el espinazo. Acto seguido, la cámara rompe en un estruendo de risas. Abraham Lincoln declaró a un diario previniendo a futuros traidores. “ A mi me dijo un arriero que nunca se cambia el caballo a la mitad del río”. Se refería a que durante las elecciones presidenciales de noviembre de 1864 todavía se peleaba en la guerra civil.

    Ahora, cuando la traición se hace a los grupos de poder puertas adentro, es decir, en el seno de las organizaciones que respaldan al político, se convierte en la peor carta de presentación para él: puede traicionar a tus electores, pero jamás a la familia de su partido, en nuestro caso, a la gloriosa ANR.

    La traición nos trae a la idea de faltar a la confianza depositada, es un acto de violación de la fidelidad que deberíamos tener hacia alguien; es un delito que se comete contra las instituciones y organizaciones de la sociedad.

    En este sentido, es un delito gravísimo como ya lo adelantáramos con el mismo Dante Alighieri (1.265-1.321), poeta, prosista, teórico de la literatura, filósofo y pensador político italiano, situó en los últimos círculos del Infierno, de su obra ´´la Divina Comedia´´, y cuyo pago era la muerte y el mayor de los desprecios. Sin embargo, el concepto de traición es algo ambiguo, y las razones para utilizarla bajo fútiles pretextos son muy variados. Es una herramienta que se aplica para conseguir una posición personal, ya sea de poder, económico, amorosa; sin embargo está claro que Judas Iscariote, apóstol de Jesucristo, sigue siendo hoy día, veintiún siglos después, el símbolo de la traición.

    Tomando ideas de Mercedes Cerviño(2.010), de su ensayo ´´los besos de Judas en la historia´´, uno de los casos más curiosos de la traición lo podemos recordar en el griego Eróstroto, quien quemó el templo de Afrodita sólo para que su nombre fuera reconocido y pasara a la posteridad. Y así fue, de ahí que la enfermedad que supone seguir su estela, esto es, hacer una barbaridad para ser famoso, se conoce como ´´erostratismo´.

    Un ejemplo cercano del Partido Colorado, en el 2008 constituye el Bolivariano marxista del siglo XXI Fernando Lugo, cuando gana la elecciones presidenciales, gracias a muchos colorados que traicionaron a su partido, lo cual fue determinante. El gran beneficiado de la traición al partido fue el marxista Lugo, quien sumó a su candidatura a los colorados traidores. Incluso en medios impresos, radiales y televisivos uno de los candidatos, claro perdedor en las internas aunque por muy escasos votos, indirectamente llamó ( o directamente) a votar contra el Partido Colorado. Así nuestros traidores se convirtieron en el pelotón de ejecución del rojo pendón republicano.

    El tema de la traición es muy significativo en estos tiempos, tanto así como lo fue en el pasado; los hombres minan la historia de acciones que buscan siempre justificar la traición. En ese universo de traidores hay unos que lucen más que otros, pero siempre malditos serán los miembros de una familia, grupo social o partido político que traicionan a su causa más querida. !Traidores!

    HACEMOS VOTOS PORQUE LA TRAICIÓN NUNCA MÁS AFLORE EN LA ASOCIACIÓN NACIONAL REPUBLICANA, PARTIDO COLORADO, CUYA DOCTRINA y RECONSTRUCCIÓN DE LA PATRIA FUE LABRADA SOBRE LOS ESCOMBROS DEL HOLOCAUSTO PARAGUAYO POR UN SOLDADO SIN PAR, EL GENERAL DE DIVISIÓN, DON BERNARDINO CABALLERO Y MELGAREJO, DE NOBLE PROSAPIA. !GLORIA Y LOOR A SU MEMORIA!

  2. Maximo dice:

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