JOSÉ MENGELE: UN INOLVIDABLE RECUERDO PERSONAL (2) CONTINUARÁ


foto osvaldo

La pregunta del general acerca del médico alemán quedó en la nebulosa en un primer momento y luego los demás camaradas continuaron con su tema favorito, las anécdotas de la guerra del Chaco. Yo meses más tarde, lo encontré a Von Eckstein y le pregunté, informándole que la familia le quedó muy agradecida. – Quieren enviarle un obsequio, le dije. – Viajó, me respondió – de casualidad estuvo por acá, agregó. No obstante, si lo veía de nuevo le transmitiría mis dichos lo cual me prometió.

Tales cosas se olvidan pronto y la vida vuelve a ser la misma y rutinaria, más aun, en aquella Asunción en que las carreras de coches se realizaban en pleno aeropuerto. Y fuera de los bailables en Caacupé y San Bernardino durante la vacaciones o algunos llamados cocteles en los domicilios de algunas niñas de sociedad no sucedían mayores cosas relevantes para las chicas y los chicos. No se puede pasar por alto a la confitería El VERTUA de los sábados a la mañana donde algunos jóvenes  hicieron sus primeras armas con el Bugui, Bugui, o con el rock and roll

Eso si, por las noche los muchachos hacían de las suyas por las parrilladas de Asunción hoy desaparecidas en su sustancia musical donde nuestro folklore era apreciado por propios y extraños sin descontar los famosos bifes a caballo del BAR EL RUBIO, local para VECINOS, PASEANTES Y BEODOS que no cerraba nunca y donde servía un mozo que era padre del director de impuestos internos.

Pasaron los años y yo siempre me preguntaba que se habría hecho de aquel buen samaritano que lo salvó de la muerte a mi tío Alfonso. Cuando se hablaba de él Von Eckstein entraba en un mutismo y cambiaba de tema, me comentaron algunos.

Pero allá por 1962 lo habían secuestrado a un criminal de guerra nazi – Adolf Eichmann – en Buenos Aires y sacado ilegalmente de la Argentina cuyo gobierno por dicha causa hizo furibundas protestas diplomáticas.  Lo cierto es que fue  juzgado, condenado y ajusticiado en Israel.

Los comentarios respecto a que alguno de ellos pudiera estar por el Paraguay recrudecieron, más aun por la conocida amistad del General Stroessner con un célebre piloto de la aviación alemana, Hans U. Rudel, quien abordo de un avión en picado, Stuka, se constituyó en el terror del frente alemán en Rusia destruyendo cientos o tal vez miles de tanques y otros elementos de guerra en tierra. Por tal motivo fue el único militar que recibió la máxima distinción.

Corre el año 1964 cuando la conozco a la que iba a ser mi esposa. La visitaba en su residencia sobre la avenida Mariscal López Nº 268 (Hoy demolida y  parte del sanatorio Migone) Una mañana, veo en el único diario de gran  circulación – LA TRIBUNA – la foto de un oficial alemán de la guerra, así supuse a primera vista. Pero al leer comprobé que se trataba de un médico con uniforme nazi llamado Joseph Megele, buscado por el tenaz  investigador, Simon Weisenthal y LA MOSAD, por crímenes de guerra.

– Mamá, ¿a quien te hace acordar este señor, le pregunté – mostrándole la foto. – Me parece que a nadie, me respondió – ¿Porqué, mi hijo? – Fíjate en la separación de los dientes delanteros, le remarqué. ¿No te hace recordar a aquel médico alemán que lo trajo hace 4 años Von Eckstein? – Si, pero ese era mucho más viejo. – Y claro que sí pues esta foto es de 1940 seguramente, es decir, cuando este señor era 20 años más joven. – Yo no estoy segura que sea él, me dijo algo distraída con la compra a las burreras reunidas con ella en el duro piso en semicírculo (el primer supermercado operó en el año 1967 frente a la plaza uruguaya hasta hoy.)

– Yo estoy seguro que se trata de la misma persona, le dije y me fui. Por la noche comenté la foto con mi novia delante del estudiante de derecho y primo hermano suyo, secretario de la SCJ, Juan José Soler. – Osvaldo es él, yo por entonces di curso a la nacionalización tramitada por Chicholo Sanabria  cuando Hipólito Sanchez Quell era el presidente de la CSJ (En esa época regía la carta política de 1940 en que solo había 3 miembros de la corte, incluido el presidente) Juan José me prometió conseguir una copia.

Unos días después veo la copia de nacionalización de Mengele. Sus testigos fueron Von Eckstein y un alemán apellidado Jung, directivo de la ferretería alemana. Ahí entendí los silencios de Von Eckstein. Lo encuentro en el centro un día y le comento.  Enseguida reaccionó rotundamente – Son unos mentirosos que lucran con estas cosas y le engañan a los judíos que pagan inocentemente.

Me recordó que el doctor Chicholo Sanabria – abogado de Mengele -consultó previamente con la Unión Hebraica antes de comenzar los trámites y que ésta  nada sabía ni tenía contra Mengele. – Esto demuestra que es un cuento. – ¿Y.,.. ¿adonde fue a parar el doctor?, le pregunté – No se, viajó y nos agradeció porque lo ayudamos. Agregó que hasta en la guía telefónica de Buenos Aires se podía encontrar su numero de teléfono y su dirección. Luego de esta explicación olvide el caso y unos meses después contraje matrimonio.

2 Responses to JOSÉ MENGELE: UN INOLVIDABLE RECUERDO PERSONAL (2) CONTINUARÁ

  1. juan dice:

    Director, muy buen aporte por provenir de quién proviene.

    Esto es información pura, que debemos acostumbrarnos a no guardarla y ni retacearle a nuestra compatriotas.

    Es la información mas solida que escuche sobre la presencia del personaje en cuestión.

  2. Que buen relato. Tiene un ‘plus’ que recuerda pasajes de nuestra juventud!! Gracias Dr. Bergonzi.

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