DOS VECES QUEDÓ VACÍA ASUNCIÓN, EL 22 DE FEBRERO DE 1868 Y EL 27 DE FEBRERO DE 1912


Escribe Osvaldo Bergonzi

En la primera ocasión obedeció a la evacuación de Asunción para trasladar la capital a Luque durante la guerra grande, y en la segunda, fue para despedir los restos mortales del general Bernardino Caballero muerto el día anterior, 26 de febrero. Falleció cuando se iban cumpliendo sus planes de recuperar el poder luego del fracaso de Laureles (1909). Y a punto estuvo de lograrlo cuando le falló el corazón.

Políticos de diversos colores  y embajadores extranjeros e incluso marinos argentinos le rindieron homenaje siendo interminable la lista de oradores. Tan distinto el ambiente en 1920 cuando fue enterrado Benigno Ferreira  al extremo que se tuvo que  pagar sumas de dinero para llevar el cajón.

Sus dirigentes (de Caballero) luego de su entierro continuaron con sus planes y fue así que Pedro. P. Peña Cañete bisnieto del prócer, José Gaspar de Francia, asumió la presidencia provisional , 28 de febrero,con la Ayuda de Cayo Romero Pereira (jefatura de la policía) y el mayor Eugenio A. Garay comandante de las tropas del gobierno luego de la renuncia del presidente Liberato Rojas, padre del teniente Adolfo Rojas Silva.

Las fuerzas del nuevo gobierno (2.500 efectivos) debieron combatir con las de Gondra al norte y al sur y con las de Albino Jara que ya se acercaba a Paraguarí. Fueron tiempos borrascosos y apocalípticos con asesinos de poncho y cuchillo que mataban colmados de odios y quienes terminaron sus días  castigados por la justicia divina según el coronel Arturo Bray en COLETILLAS, tomo primero de sus memorias.

Los hijos de Patricio Escobar quien también había fallecido a días de su amigo de Ybycui, defeccionaron y se afiliaron al Partido Liberal Radical. Un solo hijo de Caballero hizo lo propio, Marcos Caballero Codas quien se unió a los liberales. El capitán Tomás Romero Pereira los contuvo a los radicales de Gondra y Schearer en Luque hasta que fue herido de gravedad.

Su tropa al verlo en el suelo a su jefe sangrando profusamente se debandó y los liberales entraron triunfantes mientras Pedro P. Peña iba  camino al exilio con sus leales. Esto sucedía a comienzo de la segunda quincena de marzo de 1912. Bernardino Caballero había legado su mística para siempre. Por eso hoy, ante un aniversario más de su muerte, los colorados debemos mantenernos más unidos que nunca para honrar su memoria haciendo un buen gobierno y así recuperar el cariño y el respeto de nuestros compatriotas.

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