Es Deber del Ejército Frenar la Degradación del Territorio Nacional: Dos Sugerencias para Prevenir la Deforestación en Nuestro País.


Por Rogelio A. Careaga, Ph.D. por la Universidad de Stanford

Las instituciones encargadas de proteger el medio ambiente no han podido hacerlo. La deforestación continuaa impary hasta los árboles de los parques nacionales son talados sin restricción alguna. El país se está quedando sin bosques, y aunque las consecuencias son graves y el daño, en muchos casos irreversible, el ministerio del medio ambiente y las demás organizaciones públicas y privadas son evidentemente incapaces de frenar está catástrofe. En consecuencia la ciudadanía se siente impotente y se desespera al contemplar el imparable daño al patrimonio nacional.

Como los bosques son parte importante e integral del territorio nacional, y como la misión principal de las fuerzas armadas es su defensa, es su deber constitucional actuar cuanto antes para poner fin al continuo daño al patrimonio nacional. Es más, por lo que leo, la mayor parte de la deforestación la llevan a cabo en forma mecanizada y sistemática empresarios de los países vecinos, principalmente brasileños. Ante la comprobada impotencia de las instituciones civiles no queda otra alternativa que la utilización de las fuerzas armadas para frenar la incursión de extranjeros y la explotación ilegal de nuestras tierras y bosques que resultan en daños irreparables al país. Así pues la primera sugerencia es la de exigir que las fuerzas armadas cumplan su misión constitucional y protejan nuestros bosques.

La segunda sugerencia es la de proteger nuestros bosques mediante el cambio de naturaleza por deuda. Esta operación consiste en el compromiso del Estado de designar areas de territorio en las que no se permite deforestar a cambio del pago de parte de su deuda por organizaciones ambientales del exterior, como por ejemplo, Nature Conservancy Group. Dichas zonas son convertidas en parques nacionales que deben ser protegidos por el Estado. Muchos países de América se han beneficiado con este intercambio, entre ellos, Bolivia, Costa Rica y varios otros países centroamericanos. Si nuestro país ya ha realizado algunos de estos acuerdos, convendría, no obstante, gestionar otros acuerdos para así extender las zonas de bosques protegidos. Claro, el gobierno debe cumplir su compromiso de proteger esos parques. Y como se trata de un compromiso internacional del Estado, parece natural que si las instituciones civiles son incapaces de hacer cumplir la ley, esa tarea corresponde a las fuerzas armadas.

Es evidente que ambas actividades, la de extender las zonas de protección, preferiblemente mediante el cambio de naturaleza por deuda ya que así también se obtiene el beneficio adicional de disminuir la deuda pública, y la actuación de las fuerzas armadas para proteger nuestros recursos naturales y la integridad de nuestro territorio se complementan y refuerzan mutuamente.

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