LOS LEGIONARIOS LLEGAN CON LOS ALIADOS A LA ASUNCIÓN


A partir de la fecha iremos publicando por entregas el libro de nuestro director, titulado, Bernardino Caballero el auténtico, el Soldado y el Estadista, Libro segundo. Se halla terminado su borrador y solo le faltan los ajustes de galera. El Libro Primero se halla agotado, salvo unos pocos ejemplares que pueda tener la librería El Lector de Pablo Burian. Ya publicamos el regreso de Caballero a su patria luego de su prisión en el Brasil por expreso pedido del gobierno legionario del Paraguay.

Los legionarios y los aliados desde el comienzo estaban ansiosos por formar un gobierno provisorio luego de su entrada victoriosa en Asunción en enero de 1869. El propio Marques de Caxias el 14 de enero de 1869 declaró finalizada la guerra para evitar el genocidio que ya él vislumbraba. (Efraim Cardozo. Hace 100 años Tomo XIII Enero, febrero y marzo de 1869.) Igualmente se amplía en Los Herederos de la Espada de este autor. Pero tropezaban con el inconveniente que en Piribebuy, tercera capital del Paraguay, ondeaba la bandera de las barras y las estrellas. En consecuencia, había que sacarlo del escenario a como de lugar al ministro norteamericano, Martín Mc Mahon. Para ello debieron echar mano de dos colaboradores valiosos, enemigos a muerte del Mariscal, Charles Ames Washburn, predecesor de Mc Mahon, y Watson Wedd, ministro residente en el Brasil. (Ver Arthur Davis. Martín Mc Mahon. Bajo el Estridor de las Armas.)

Pero recién el 4 de marzo de 1869 asume en calidad de secretario de Estado el hermano mayor del complotado ex minstro residente en Paraguay y escapado al saberse en dificultades por su asociación con Benigno López y José Berges. Su hermano designado secretario de Estado le va arreglar los pasteles cometidos. Elihu Washburne se llam y la “e” final es solo un distingo para demostrar su preponderancia en su propia familia. Pero en la realidad es un patán de las praderas de Illinois que lo suplanta nada menos que a unos de los mejores secretarios de Estado en la historia de los Estados Unidos, William Henry Seward, el adquirente a Rusia del actual Estado de Alaska con suma habilidad diplomática y por poco dinero. A tal extremo fue la reacción de los políticos americanos por su designación que hasta la fecha ni siquiera figura en la lista de los secretarios de Estado de los Estados Unidos. (Ver en Librería del Congreso.)

A pesar de la oposición de los Washburn que son influyentes congresistas en tres Estados de la Unión, William Henry Seward, lo envía en reemplazo del conspirador a Martín Mc Mahon al Paraguay, lugar adonde llega el 10 de diciembre de 1868 y se acredita cuatro días después. Al día siguiente de su arribo se produce en Abay una de las batallas más sangrientas de la guerra. Se trataba de impedir la llegada del enemigo a Ita Ybate donde se construían afanosamente trincheras de retaguardia dado que el enemigo en lugar de atacar por Pikysyry decidió hacer un fatal rodeo por San Antonio, no previsto por López. (Ver Jorge Thompson. La guerra del Paraguay. Ver de este autor Bernardino Caballero. El auténtico. Libro Primero. Fotografías inéditas con sus epígrafes.)

La presión contra Washburne en Washington a partir del 4 de marzo de 1869 era muy grande. El presidente electo Ulisess Grant debía cambiarlo. Pero se trataba de un amigo a quien debía su puesto de presidente pues si Washburne no lo enviaba en 1861 a él a la guerra civil en calidad de coronel voluntario por Illinois nunca hubiera hecho la carrera que hizo. Es bueno aclarar que Grant había renunciado al ejército en 1852 por denuncias de algunos respecto a su afición por empinar el codo. Los argumentos de entonces los desconocemos, si fueron justos o injustos. Pero a partir del año antedicho el capitán (SR) Ulysses Grant fue empleado de su padre en una tienda de cueros. En ese oficio lo encuentra de casualidad para comprar de su peculio vituallas para el ejército norteño. Washburne se asombra que se tras de un sujeto recibido en la afamada academia militar de West Poinbt el el puesto 21, por encima del promedio. Inmediatamente le otorga el grado no por amor, sino para ejercer influencia en el entonces presidente Abraham Lincoln que pedía insistentemente el envío de tropas Además casi la totalidad del ejército estrechó filas con la autodenominada Confederación del Sur. Pero el norte finalmente triunfó.Por eso quizá subió tan alto la familia Washburn. (Biblioteca del Congreso.)

En tanto, los complotados con el Imperio del Brasil lo instaban al flamante secretario de Estado a firmar la destitución de Mc Mahon para poder formar el gobierno provisorio en Asunción. De haberlo consumado con la presencia del representante de la bandera de las barras y las estrellas ello hubiera provocado una ola de protestas en Washington contra los aliados con el riesgo de una ruptura de relaciones diplomáticas cuanto menos y el peligro latente del arribo de una flota de la Unión al río de la plata para pedir explicaciones dado que la presencia de un ministro norteamericano en el Paraguay significaba un reconocimiento al gobierno del Mariscal. La propia Inglaterra no reconocería un gobierno paralelo. Por su parte Mc Mahon, en su calidad de ex combatiente de la guerra civil, conocía la historia de Grant. Era vox pópuli en el ejército de la Unión durante la guerra civil las historias de la borracheras, a tal extremo que algunos envidiosos generales motivados por la gran popularidad conseguida por Grant ante el pueblo del norte, le llevaron la intriga a Lincoln diciéndole que Grant dirigió borracho la batalla de Shiloh, la más grandiosa en el oeste de los Estados Unidos. Pero que gracias a la oportuna llegada del General Buell cambió la suerte, de una derrota segura a un llamémosle empate. Lincoln en contestación les respondió: – Cual es su marca de whisky para mandarle a los demás generales; ese hombre pelea y no me puedo desprender de él.

Washburne al principio no se animaba a destituir a Mc Mahon. Pero pudo más la presión de su hermano Charles. Así el 11 de marzo de 1869 Elihu suscribe la destitución. Y encima firma en nombre del presidente a quien creía su lacayo por el gran favor que le hizo en 1861. (Ver texto en Charles Davis, obra citada y en Bernardino Caballero el Autentico, libro Primero de este autor.)

La mejor prueba que esta carta fue enviada a espaldas del presidente Ulysses Simpson Grant constituye las memorias diplomáticas del capitán Gregorio Benítez, encargado de negocios del Paraguay ante el Reino de Gran Bretaña y el Imperio de Napoleón III quien se entrevista por esta época con Grant y éste le dice que los Estados Unidos seguirá manteniendo a su ministro residente en el Paraguay. (Ver Memorias Diplomática. Gregorio Benítes.)

Por esta época ya circulaba en Washington La Historia Secreta, libro de la autoría de Porter Cornelio Bliss. Impreso en los precarios talleres de la imprenta nacional en Ita Ybaté en diciembre de 1868 por el entonces capitán Juan Crisóstomo Centurión y enviado 50 ejemplares de ellos a través del contralmirante Charles Davis quien viajaba de vuelta en el cañonero Wasp luego de la acreditación del general Martín Mc Mahon. (Ver reminiscencias históricas. Juan Crisóstomo Centurión. Tomo IV.) Posiblemente esa obra redactada bajo presión no contenga datos precisos por haber sido ideada para ganar tiempo y así salvar la vida su autor. Pero por involucrar con medias verdades al hermano del nuevo secretario de Estado causan furor en el mundillo político de la capital norteamericana. Corría de mano en mano debido a la escasez de ejemplares. Tres Fort (Muy Fuerte) le expresó como comentario respecto del libro un conocido e influyente senador – Sumner – a Gregorio Benites. Y como éste varios otros. Además Benítes atosigaba con cartas a los principales diarios de los Estados Unidos que le daban suficiente espacio y lo instaban además a persistir en sus reclamos contra el “exótico” gobierno de esclavos”.

“Por aquí nos es todo adverso”, ya le informaba el entonces ministro residente de la Argentina, Domingo Faustino Sarmiento, al Presidente Mitre a principios de la guerra de la Triple Alianza. La prensa norteamericana no les daba respiros a los aliados. (Memorias Diplomáticas, obra citada.)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: