DE MINISTROS Y MINISTERIOS


por Rogelio A. Careaga, Ph.D. por la Universidad de Stanford

Un ministro es un gerente al cual el presidente le encarga llevar a cabo una gestión para lograr ciertos objetivos. Podríamos decir que son comparables a los vice presidentes ejecutivos de las grandes empresas, ya que no son elegidos por el pueblo sino escogidos y nombrados por el presidente. Su éxito a corto plazo depende de varios factores. Uno de ellos es su experiencia y preparación profesional para aterrizar corriendo, al decir de los norteamericanos, “hit the ground running”, y no tener que realizar un aprendizaje sobre las técnicas de gerenciamiento y liderazgo, excepto el relacionado a los aspectos propios y los problemas puntuales del ministerio a su cargo, en el momento en que toma las riendas del mismo.

Otro factor es la disponibilidad de recursos financieros cuando comienza su gestión, es decir inmediatamente después de prestar juramento. Si no cuenta con recursos, por más capaz que sea, poco es lo que podrá hacer hasta tanto el nuevo gobierno envié su presupuesto al Congreso para su aprobación y el Ministerio de Hacienda le transfiera los fondos que le fueron asignados. Vale decir que recién después del primero de enero, el gobierno del Presidente Cartes operará con su propio presupuesto. Ya que, según versiones difundidas por la prensa, el gobierno saliente vació las arcas del Estado y sólo dejó deudas impagas. Si el gobierno entrante carecía de fondos desde el momento de asumir el mando, no parece razonable esperar grandes logros de parte de los ministros en los primeros 100 días de gobierno.

Sin embargo, a mediano y largo plazo, la efectividad de la gestión de un ministro no depende únicamente de su experiencia y capacidad gerencial o de la disponibilidad de fondos, sino del tamaño y organización del ministerio, del número de vice ministerios y dependencias y de la diversidad de sus funciones. Si los varios vice ministerios y dependencias no se apoyan mutuamente, si no hay sinergia, lo probable es que entorpezcan en lugar de agilizar el desempeño total de la institución. Pero más importante aún, la calidad de su gestión depende de la capacidad de ejecución de los vice ministros. La misma, a su vez, depende no solo de la experiencia y capacidad de ellos mismos, sino de la calidad profesional de los cuadros administrativos que tienen a su disposición.

La falta de cuadros profesionales competentes y estables en los ministerios dificulta la ejecución de los programas de gobierno que el presidente encarga a sus ministros y estos a sus vice ministros. Sin un servicio civil de gente sumamente competente se podrá nombrar como ministro a la persona más competente y efectiva y es muy probable que fracase. Lamentablemente, en nuestro país, cada gobierno entrante, debido a presiones partidarias, reemplaza a personas competentes con otras, a veces no tan competentes, privando al ministerio de continuidad en su cuadro administrativo y de la experiencia institucional acumulada. Si estos cambios apuntan a eliminar de la planilla a quienes perciben un sueldo sin trabajar o a mejorar la calidad y eficiencia del personal administrativo, para acelerar las tareas conducentes al logro de los objetivos que ha fijado el presidente, entonces se transita por buena senda. Si los cambios en los cargos que no son de confianza responden a presiones partidarias para premiar a quienes apoyaron al partido ganador o a sus recomendados, el Poder Ejecutivo torpedea su propio proyecto de gobierno y atenta contra el bienestar del pueblo.

Es indiscutible asimismo que si no existe una política de estado, cada nuevo gobierno dará un cambio de dirección a la política y si se avanza hacia metas nacionales será en zigzag en vez de en línea recta. Pero el tema de la ausencia de políticas de estado es un tema que dejamos para otro artículo.

Así pues, la falta de un servicio civil competente, con cuadros profesionales permanentes que den continuidad a la gestión pública, así como la estructura organizacional de algunos ministerios, prácticamente aseguran la falta de efectividad, si no el fracaso de la gestión de los ministros. Como ejemplo tenemos el Ministerio del Interior por donde pasaron muchos ministros de diferentes partidos que no han podido solucionar el problema de la inseguridad, ni siquiera han logrado disminuirla mínimamente. En pocas palabras, han fracasado. Por tanto surge la pregunta si ¿el fracaso se debe a la incompetencia de los ministros o en mayor medida a las otras causas que planteamos en este artículo?

Como el Presidente Cartes, según informa la prensa, en estos días, evaluará la gestión de sus ministros, cabe preguntar ¿cuáles son los criterios que utilizará? Por lo general las evaluaciones se realizan con referencia a una misión o a objetivos cuyo cumplimiento se ha encomendado a un ministro, a un gerente, a un diplomático o a un militar. Así pues para poder evaluar la gestión de un ministro deben existir objetivos y plazos bien definidos, y el ministro debe contar a tiempo con los recursos financieros y administrativos necesarios. Sin embargo, no sabemos si el presidente y su equipo formularon un plan con objetivos claros, asignados a cada ministerio, con un plazo de 100 días para su cumplimiento. Dada la situación crítica en que el nuevo gobierno encontró las arcas del estado, surge la pregunta si ¿contaban los ministros con los fondos necesarios para el cumplimiento de dichos objetivos? Si ese plan y los objetivos específicos existen, la impresión generalizada es que no fueron difundidos ampliamente. Sin conocer el plan y los objetivos y fondos asignados a cada ministerio, ni la medida en que cada ministro avanzó hacia el cumplimiento de los objetivos asignados, de realizarse cambios de ministros, la ciudadanía no podrá determinar si los mismos responden a presiones políticas o si tienen como base los criterios de eficiencia, efectividad, y conformidad con las leyes y reglamentos aplicables a la institución. Si la ciudadanía no cuenta con la información mencionada, ¿cómo podría juzgar la gestión del gobierno y determinar si ahora hay más transparencia que durante los gobiernos anteriores? Exijamos al Presidente Cartes que nos informe con más detalle como se ha desempeñado cada uno de sus ministros, y si decide cambiar a algunos de ellos exijamos que nos dé las razones.

2 Responses to DE MINISTROS Y MINISTERIOS

  1. juan dice:

    Rogelio Careaga

    Uno de los factores es que sean emprendedores, lo que significa tener la necesidad de realizar cosas nuevas, colocar en práctica ideas propias. Estas son características de personalidad y comportamiento que no siempre son fáciles de encontrar.

    Las personas que tienen necesidades de realización, se destacan porque, independientemente de sus actividades, hacen que las cosas ocurran.

    Bernard Shaw, dijo: “El hombre racional se adapta al mundo, el irracional intenta adaptar el mundo a sí. Por lo tanto, todo progreso depende del hombre irracional”.

    Usted cree que en un técnico se puedan dar estas condiciones…

  2. Rogelio A. Careaga dice:

    Juan su pregunta es excelente. Creo que esa cualidad puede tenerla un técnico, un político, un intelectual, un artesano, un mecánico, un artista o cualquier humano normal. La cuestión es si algunas personas son emprendedores natos o si por el ambiente en que viven adquieren la inclinación y confianza en sí mismos para actuar como emprendedores. De mi observación de como funcionan las escuelas, colegios y universidades en los Estados Unidos me inclino a creer que la educación tiene mucho que ver con el desarrollo de la cualidad de emprendedor. En este país se pone mucho énfasis en despertar y desarrollar la creatividad de los alumnos, en hacerlos pensar y crear nuevas respuestas a cuestiones planteadas. Pero el énfasis va más allá del aula. Yo diría que es un aspecto de la cultura.
    Volviendo a su pregunta, a veces los técnicos se desempeñan como tales por necesidad para ganarse la vida, pero nunca descubriremos si son o no son emprendedores si no se les da la oportunidad o no se potencia su talento de emprendedor.

    En cuanto a los ministros que seleccionó el Presidente Cartes, tengo la impresión de que un importante criterio es que no tienen deudas políticas acumuladas y puede confiar en que no se prestarán a prácticas corruptas.

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