JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ MACCHI ALERTA A QUIENES DE BUENA FE FUERON SORPRENDIDOS


  José Ignacio González Macchi realiza una amplia exposición que hemos recibido e igualmente fue publicada in extenso por el diario La Nación donde con un lenguaje claro y enfático amplía el caso de abuso a menor en el Club Centenario de nuestra capital.

Para empezar debo aclarar que no es mi estilo exponer un caso abierto ante la opinión pública, intentando que ésta se “sensibilice” hacia el lado donde está mi pretensión jurídica; y mucho menos utilizar como medio, las redes sociales. Cabe acotar que dos de mis colegas de la contraparte lo hacen, aparentemente con asiduidad, y no sólo en este caso. Algunos allegados me dicen que soy ingenuo.
Que aquí es donde en realidad se ganan –o pierden, al no hacerlo- los juicios. Sinceramente no creo que sea así; pero, como puedo estar ciego y equivocado, cambiare de postura, y espero que sea por única vez.
A poco menos de 20 días de la fecha límite para que la fiscalía presente su dictamen final sobre el caso, las defensas -en especial la del principal imputado de haber realizado actos de coacción sexual contra la hija de mis poderdantes- se empeñan en realizar un último esfuerzo para confundir a la opinión pública y a los formadores de opinión en los medios, de tal manera tratar de conseguir alguna voz de aliento que se sume a sus esfuerzos, para así lograr intimidar a los fiscales, generándoles dudas al respecto.
Por ello, les quisiera recordar cómo se inició esta causa, cuáles fueron los primeros pasos dados por la familia de la víctima, las implicancias y complicaciones padecidas por la victima desde el primer momento; y cuál fue la labor de los funcionarios y órganos estales encargados de administrar justicia.
El caso es el de una niña de 15 años que se hallaba cursando el 9no grado en un colegio tradicional que brinda una rígida formación, tanto académica, como en valores. Nadie puede discutir que este colegio se encuentra entre las instituciones privadas con una tradición reconocida por su estructura disciplinar, por la elevada exigencia académica y por la alta selectividad en su alumnado. Selectividad no plasmada exclusivamente en un alumnado proveniente de familias adineradas, sino por la exigencia del respeto a los valores morales, éticos, sociales y culturales; y al alto rendimiento académico exigido para ingresar y permanecer en él.
Por otra parte, aquellos que conocemos a la familia de la víctima, no solo a los padres, sino también a los abuelos, tíos, primos y sobrinos, conocemos la altura moral, la honestidad, el elevado respeto por los valores sociales y culturales que indiscutiblemente se percibe, se visualiza, y se conoce de los miembros de esta familia.
Sin necesidad de generalizar, particularmente opino que no se puede poner en tela de juicio el pensamiento o la razón que tuvo el padre de la niña para presentar una denuncia penal con las características de este caso, en un momento en el cual él no desempeñaba ningún cargo público, ni estaba cerca de hacerlo. Yo, que lo conozco desde antes, como tantos otros, de los que estoy seguro, al leerme coincidirán conmigo, puedo decir que es un señor como los de antes. Como se suele decir: con letras mayúsculas; y por eso no entiendo cómo es que se pueda dudar de él, o de sus intenciones. Así mismo, hoy que conozco a su esposa puedo afirmar que la sabiduría popular se adecua perfectamente al dicho: “detrás de todo gran hombre, siempre hay una gran mujer”.
Lo que en este caso es a todas luces cierto. Lo digo, por lo que percibí en este corto tiempo de conocerla, por cómo cuida y defiende a sus hijos, por cómo los trata y distingue con las particularidades de cada uno; y por cómo interactúa con las demás personas, incluso a sabiendas de que le causan un daño tremendo e irreparable, cuando dicen mentiras sobre su hija o su familia. Cuando ni se tapan la boca para hablar de las partes intimas de su hija, quien refiere haber sido ultrajada.
Para entender este caso, se debe tener en cuenta el cambio drástico que padeció esta familia luego de lo sucedido aquella fatídica noche del 10 de noviembre de 2012. Todo comenzó como usualmente ocurría. Los padres pasaron a buscar a su hija adolescente de un cumpleaños de quince que se realizaba en uno de los clubes sociales más renombrados de Asunción, cuando ésta les llama en un horario inusitado para entender que la fiesta haya concluido, y aunque era normal que su hija no desee quedarse generalmente hasta el final de la fiesta, a partir de aquí empieza lo llamativo, pues ella había pedido permiso para quedarse a dormir esa noche en casa de una compañera. Por ello, les resultó raro que la hija les llame a pedir que la busquen, sin dar motivo. Ellos pasan a buscarla, y así concluyó la noche (madrugada del 11 de noviembre de 2012).
Al día siguiente, domingo 11/11/12, según refieren los padres, no notaron nada fuera de lo común en su hija adolescente, considerando que siendo época de exámenes finales, lo usual para ese día era que la niña se mantuviera aislada estudiando todo el día, como fue lo que sucedió. El lunes 12 la madre lleva a la hija al colegio como es habitual. Ella rinde un examen final de alemán, notándose en esa oportunidad ya cierta contrariedad en su conducta, como refieren algunos testimonios. Con el horario de exámenes finales, la niña se retira a su casa inmediatamente luego de rendir, pero antes estuvo unos minutos en el patio compartiendo con algunos compañeros.
Como se sabrá después, algo le pasó en el patio del colegio aquella mañana. Alguien le mostró algo o le dijo algo a la niña respecto a lo sucedido en la noche del sábado. Posteriormente, como era habitual en esa época del año, fue con su madre y su hermana hasta el gimnasio del club Centenario para tratar de hacer su rutina de gimnasia. Refiere su entrenador, que notó que la niña estaba trastornada por algo. No era la misma de siempre. De regreso a la casa la madre ya empieza a darse cuenta que algo no está bien en la interacción con su hija; y comienza a preguntarle sobre su estado de ánimo. Qué le pasaba? etc.
A partir de este punto ya debemos advertir que la niña es especial. No en el sentido peyorativo del término, sino para exponer que la misma padece un síndrome o trastorno denominado Asperger, del cual muy poco puedo hablar yo, que soy un simple abogado; y mucho menos cualquier otra persona que no haya, mínimamente leído o preguntado al respecto. No obstante, podemos decir que el Asperger restringe los estímulos de integración e interacción social a quien lo padece, y en tal sentido debe tomarse en cuenta ésta condición cuando se trate de entender lo que le pasó a la niña, cómo le pasó, porqué le pasó, cómo sobrellevó lo que le pasó, y actualmente cómo se encuentra por lo que le pasó.
A partir de la siesta, la madre intentó sondear qué es lo que la estaba alterando, pudiendo obtener alguna versión de que el “problema” era algo ocurrido la noche del sábado en el cumpleaños de quince.
Ante esto, atando cabos y para tratar de saber qué había pasado, le pide a su hija que le acompañe a la casa de su compañera de colegio que había estado con ella aquella noche, y donde debía haberse quedado a dormir luego de la fiesta. Van hasta la casa, la madre de aquella les recibe, y ante la situación planteada permiten que las niñas hablen entre sí, creyendo que podía tratarse de un altercado minúsculo entre ellas. Las dejan solas, ellas hablan y luego vuelven a la sala junto a las madres, se intercambian breves palabras. Aparentemente lo que pasó puede haberse debido a que ella haya roto su noviazgo con el adolescente con quien estuvo el sábado a la noche.
Posteriormente, ya durante la investigación fiscal, nos enteramos que cuando estaban solas, la compañera de la víctima le preguntó si ellos habían tenido relaciones sexuales, y ésta le contesto que fue violada.
Al salir de ahí, el trastorno padecido por la víctima fue aumentando cada vez más, y prácticamente ella se encerró en sí misma, y ya no quiso hablar. Como el padre no estaba en ese momento en la casa, y como tampoco estaba enterado hasta ese momento de que algo le había pasado a su hija, la madre opta por tratar de saber algo mas, y sin que la hija tuviera conocimiento, toma el celular de la hija y mensajea al novio solicitándole las fotos que se habrían quitado el sábado. Debemos advertir que la madre, no sabía en realidad lo que le había pasado a su hija, pero encuentra mensajes del día anterior, no respondidos por ella, donde el novio le escribe, entre otras cosas: “creo que me apure contigo, discúlpame”.
A la noche, llega el padre, la madre le cuenta la situación y éste se acerca a su hija para tratar de saber lo que le estaba pasando. Corresponde advertir que para los padres, la situación en la que ella se encontraba no era normal, el trastorno que estaba padeciendo no podía deberse simplemente a la ruptura del noviazgo, ellos entendían que debía haber algo mas, algo mucho más grave que le hizo poner a su hija en tales condiciones, que sumadas al Asperger convertían la situación en bastante critica, incluso con peligro para la salud de la niña.
El padre insistió mucho con ella, y al no tener respuestas luego de varias horas, de idas y venidas sobre el tema, de intentar todos los medios y estímulos posibles para que la niña se abra, y persistiendo la negativa, el padre finalmente la abraza y le dice “hija no sé lo que te pasa, pero es evidente que te pasa algo, y resulta claro que fracasé como padre, que estoy fallando como padre, porque no tenes la confianza como para decirme lo que te pasa. Quiero que sepas que estamos contigo, que queremos verte bien y que no nos cansaremos de tratar de sacarte de esta situación, porque no te mereces estar así”.
Dicho esto, el padre se retira de la habitación de la hija y se va a la sala, se queda sentado en el sofá, sin saber qué hacer, dándose un respiro como para volver a la carga nuevamente, momento en que su hija llega hasta él, le abraza y le pide volver a la pieza. Haciéndolo, cierran la puerta y allí ella llorando le dice: “El me violó”.
Era la madrugada del 13 de noviembre de 2012, luego de quedarse unos minutos con su hija, lleno de ira y sin tener las ideas claras en ese momento, el padre se retira dándole un beso y deseándole que duerma bien y que todo se solucionará, “mañana será un nuevo día”, le dice. El padre va a su habitación matrimonial, y llorando desconsoladamente le cuenta a su esposa lo que la hija le había dicho. La madre se levanta abruptamente para ir a la habitación de la niña, el marido la toma del brazo y le dice espera, se abrazan, lloran juntos y empiezan las preguntas: ¿Porque, donde, cuando, quien, como, y nuevamente porqué a ella? El padre la convence, siendo de madrugada, que esperen hasta el día siguiente, para pensar mejor qué es lo que van a hacer, qué es lo que podían hacer, qué es lo que debían hacer. La madre acepta, e intentan dormir. Demás esta decir que velan toda la noche, deambulando por la habitación, por la sala, por la cocina tomando agua, pasando por frente de la habitación de la niña, escuchándola en algunas ocasiones sollozar, y hasta golpear la pared con algo, creen que con su mano.
Al día siguiente (martes 13 de noviembre), muy temprano la madre se levanta, va hasta la habitación de la hija, quien estaba despierta, con ojeras, temblando de frio (siendo noviembre), la abraza, lloran juntas, y la hija le dice: “me quiero bañar”. La madre asiente, la acompaña al baño y la hija le pide que la desvista, la madre se da cuenta de que la niña no tenía fuerzas ni para quitarse la ropa interior, no tenía fuerzas ni para abrir la llave del agua. La ayuda a entrar, y la niña le toma de la mano a la madre, y llorando ambas bajo la ducha, le cuenta lo que le pasó.
Los padres ya habían decidido dividirse la tarea, él iba a buscar asesoramiento jurídico, y ella la iba a llevar a ser auscultada por la ginecóloga de la niña. La ginecóloga las recibe, no sin antes modificar su lista de consultorio, cuando la madre le cuenta la urgencia del caso. La médica no necesitó más que una primera visión, para darse vuelta a mirar a la madre y decirle, tienen que verle médicos forenses.
La convicción de la ginecóloga era fulminante, la niña había perdido su virginidad. Ante esa situación, y estando en conocimiento el padre, se busca la forma de que la inspección oficial ya sea realizada dentro de una investigación ante la fiscalía. El padre hace una denuncia verbal ante el Ministerio Publico, solicitando y pidiendo que se asigne una fiscalía interviniente, y que se tomen las providencias para disponer la inspección médico legal, con la premura del caso. Lo que ocurre, recién al día siguiente, miércoles 14 de noviembre, por un lado por cuestiones burocráticas de asignación de la causa, de remisión de los antecedentes a la fiscal interviniente, de las llamadas para ver qué médicos estaban de guardia y quienes podían intervenir con la urgencia del caso; pero también porque la niña ya se hallaba prácticamente en estado de shock y no se le podía practicar exámenes corporales sin anuencia de la siquiatra, lo que pasó a la tarde.
Hoy, estamos en condiciones de exponer en un juicio oral que fue lo que sucedió en sede fiscal, cómo intervienen los distintos médicos que la inspeccionaron, el procedimiento llevado a cabo, el lugar (un hospital privado), el horario, los detalles, las distintas personas que estuvieron presentes en la inspección corporal de la víctima.
Todo esto que estamos contando respecto a aquella inspección se encuentra acreditado en informes, diagnósticos y dictámenes médicos, con fotografías del procedimiento realizado; y también debe agregarse la posterior declaración en sede fiscal de todos los profesionales médicos que inspeccionaron a la víctima, o que estuvieron involucrados con estas primeras actuaciones.
Las conclusiones son las conocidas. No sólo la existencia del desgarro del himen (aunque parcial, suficiente para entender que la victima perdió su virginidad); sino también de excoriaciones en la zona anal. Fueron cuatro médicos, los que estuvieron presentes en esa primera inspección, y quienes a su tiempo y en forma independiente y voluntariamente, volvieron a ratificar lo observado y dictaminado, con sus declaraciones en la fiscalía.
Fue luego de esta primera inspección, y de lo que explicaron las médicas del Ministerio Publico, que el padre toma la decisión irrevocable de DENUNCIAR por escrito al autor del hecho, con nombre y apellido.
Por todo esto, no podemos entender cómo existen personas que dudan no solo de lo que refirió la víctima, del hallazgo de su ginecóloga, de la inspección corporal de las médicas forenses y su dictamen, y de las intenciones de los padres al denunciar el hecho.
Con posterioridad, la víctima inició un largo proceso de superación del trauma a través de sesiones de terapias con la intervención de profesionales de las Ciencias Médicas y de la conducta: una siquiatra y tres sicólogas (una de ellas especialista en el tratamiento del asperger), a las que se sumó otra Licenciada en sicología dependiente del Departamento de victimología del Ministerio Público.
Durante estas sesiones de terapia, que en su gran mayoría se hallan registradas en anotaciones de las profesionales, en fichas clínicas, y en las grabaciones audiovisuales de las mismas, la víctima iba recolectando (recuperando la memoria de lo que le había sucedido, relatando aspectos importantes de personas, lugares y detalles que corroboran perfectamente lo que ella contó que le sucedió). Al respecto, constan en la investigación al menos 2 informes rubricados por estas profesionales; y aproximadamente más de una hora y media de grabación de las sesiones.
El primer Informe fue remitido en Diciembre de 2012, en el además de exponer lo que padeció la víctima, el grado de stress post traumático sufrido, la grave crisis emocional que la mantuvo en vilo durante más de un mes, también exponía lo que hasta ese momento ella había rememorado en cuanto a personas, lugares y circunstancias relativas al caso. Mas o menos en esta misma época, el abogado defensor del principal imputado había solicitado la declaración de la victima por la figura del Anticipo Jurisdiccional de Prueba, lo que fue dispuesto por la Jueza, difiriéndose su realización hasta el ALTA medico de las profesionales al cuidado de la salud de la misma. Posteriormente, continuaron las sesiones de terapia, en las cuales el principal propósito que se perseguía era recuperar el estado emocional activo de la niña, sacarla de la situación caótica en la que cayó bajo la influencia del stress post traumático; y solo si no la hacía vulnerable, intentar que ella vaya relatando lo que le había pasado con mayores detalles.
En aquel momento, las terapias le ayudaban a hablar y contar los detalles, que no se podían sonsacar de otra manera, justamente debido al S.P.T. y al Asperger. Los expertos exponen que la persona asperger se comunica de manera distinta, ella revive los momentos y circunstancias a través de visualizar imágenes, fotos y videos; dibujando personas, lugares y objetos; o escribiendo lo que le ocurrió. Todo eso consta en los archivos de las terapeutas, y en las grabaciones de las sesiones de terapia. Justamente de estas sesiones grabadas puede corroborarse que no existen varias versiones de la víctima. Que no se trata de una confusión de ella respecto al lugar o el día del evento denunciado; ni mucho menos respecto a quien o quienes estuvieron involucrados. Ella mantuvo su UNICA VERSION, prácticamente desde Diciembre de 2012, luego posteriormente en las sesiones, y últimamente en su declaración en la Cámara Gesell.
La declaración de la víctima realizada bajo la figura de ANTICIPO JURISDICCIONAL DE PRUEBA, por la vía de la Cámara Gesell, fue practicada el 03 de julio de 2013. Esta declaración sirvió de base a la reciente realización de la inspección del supuesto lugar del hecho, así como de la diligencia de reconstrucción del mismo según la versión de la víctima. Una cosa queda clara, la transcripción de la declaración de la víctima tiene mínimas variaciones en detalle respecto a lo acontecido; y los dichos de la niña son corroborados por otros elementos de convicción, como ser la ubicación en tiempo y espacio de la víctima con el victimario el día de los hechos, el GPS de sus teléfonos, sumados a los chats y mensajes entre los jóvenes que tuvieron información sobre lo acontecido, sea porque son compañeros de la víctima o del victimario, o porque estuvieron por ahí esa noche, y de los cuales se infiere lo que sucedió esa noche.
La reciente situación acontecida luego de la denominada “Junta Medica” es irrisoriamente crítica. Fuera de todo raciocinio, unos médicos observando fotografías dicen NO ENCONTRAR LESIONES, y QUE NO EXISTE DESGARRO, y lo que hay son “escotaduras congénitas”, y por tanto no hubo “abuso sexual”; y omiten advertir que unánimemente coinciden en haber observado escoriaciones en la zona anal, pero que no pueden aseverar que sea derivado del acceso del genital masculino, pues con observar las fotos no pueden concluir esto.
Al respecto unas breves referencias críticas a estas conclusiones:
Estos médicos omitieron hacer referencia a los informes y dictámenes médicos de las profesionales que inspeccionaron a la víctima (a lo que estaban obligados por la pericia);
No explican porque afirman observar “escotaduras congénitas”, cuando no tienen ningún antecedente clínico de la victima que haga referencia a ellas (esto debía haber sido advertido por la ginecóloga de la niña);
No responden al punto de pericia exigido por nuestra parte, donde se les pide que fundamenten su disenso con los informes originales de los médicos que si inspeccionaron a la víctima, y del cual surgieron las fotografías por ellos observadas;
Ni porque razón sus pareceres debían ser prevalentes respecto a la opinión de las medicas que realizaron el procedimiento descrito, considerando que ellos lo hicieron exclusivamente respecto a fotografías, sin que nunca alguno de ellos haya inspeccionado corporalmente a la victima;
Cómo es que pueden afirmar la inexistencia de “abuso sexual” cuando que esta referencia es un término jurídico que sólo puede ser calificado jurisdiccionalmente; es decir, solamente los jueces pueden confirmar la existencia (o no) de abuso sexual, o de coacción sexual;
Porqué si unánimemente encontraron escoriaciones, o rastros, o signos de condiciones no naturales en la zona anal, no pueden corroborar que se haya tratado del producto de un acceso carnal, explicando que observando fotografías ellos no podían llegar a esta conclusión;
Sin embargo, para afirmar que no hubo “abuso sexual”, les bastó con observar fotografía ¿cómo?;
Porque razón pretendieron obviar y no hacer constar el disenso de otros médicos intervinientes en la misma “Junta Médica”; y
Porque no se cumplió con la norma procesal que obliga a la RESERVA DE LAS ACTUACIONES a las partes, a los médicos, y a los fiscales.
Ante esta situación, los colegas de la defensa están proponiendo que TODO lo que les referí mas arriba no es más que una FANTASIA; y lo que es peor, parece que los fiscales les creen; al menos de una de ellos se percibe que claramente tiene un prejuicio formado.
El día de hoy fuimos informados que una de las fiscales recorre los medios de prensa oral, televisiva y escrita, pide hablar con los directores, gerentes o referentes, y les habla casi como una ABOGADA DEFENSORA. Les pide que sus periodistas bajen los decibeles a favor de la querella, y que suban por la Defensa; y que la apoyen cuando tenga que pedir el SOBRESEIMIENTO del imputado. Esto no sería tan grosero si viniese de uno de los abogados de la defensa; pero es inadmisible viniendo de una de las fiscales del caso.
En primer lugar, es procesalmente incorrecto que un fiscal vaya a los medios de prensa a abogar por su trabajo; siendo aun más cuestionable que lo haga a favor de la defensa del imputado a quien está investigando. Cabe advertir así mismo, que la investigación aun no ha concluido, pues la fecha final de requerimiento es el 19 de noviembre. Lo peor de todo es que lo hizo a espaldas –salvo que en realidad ocurra lo contrario- de sus demás compañeros agentes fiscales en este caso; que lo hace subrepticiamente, amparada y pidiendo que las reuniones sean privadas, reservadas, pidiendo que no se le grabe, etc.
No sabemos por qué motivos o con qué objetivo obró de esa manera, así como no sabemos si lo hizo con la anuencia del Fiscal General del Estado. ¿Debemos entender que su proceder es un indicativo de la Buena Fe que la mueve en el ejercicio de pretender hacer Justicia en el presente caso? Su conducta fuera del proceso es indicativo de la incomprensible violación del Principio de Objetividad que debe regir la labor de un Fiscal, y lo más grave aún, de la Reserva de Actuaciones obligatoria para funcionarios y autoridades en estos casos.
¿Ustedes que dicen?
Antes de concluir, no puedo dejar de comentar una condición jurídica del caso, que por cierto me fue recientemente recordada por una brillante colega y amiga, que desde hace muchísimos años enfrenta cotidianamente casos de niñas y mujeres violadas o maltratadas, y de violencia familiar, etc.
Pensar que el CRIMEN que estamos cuestionando se circunscribe al acceso carnal violento del órgano genital masculino en el femenino, es un pensamiento RETROGRADO, IRRACIONAL, MACHISTA y DISCRIMINANTE, y claramente generador de IMPUNIDAD. Pensar, como en la época en que se aplicaba el Código Penal de 1910, que la VIOLACION es sola y exclusivamente el coito por vía vaginal y con violencia, es de ATAVICOS cegados por la ignorancia, si no es por alguna prebenda a cambio.
Piensen, por un segundo el siguiente caso: Una mujer muda es sometida por otro a padecer un acto de connotación sexual sin su consentimiento. La fiscalía no le toma declaración porque ella no puede hablar; y su forma de expresarse gestualmente es ambigua. Solamente su madre, quien la conoce como es, y lo que sus gestos quieren decir, sabe lo que ella refiere que le pasó.
Para colmo, ella ya no es virgen, o pongámosle que aunque siendo virgen, tiene lo que en medicina llaman “himen complaciente”, o una “escotadura congénita”, y por tanto no han quedado secuelas concretas de que el acto sexual haya ocurrido. La fiscalía produce una JUNTA MÉDICA y los médicos dicen que por las fotos que les fueron exhibidas, en ellas consta claramente que no existen signos de violencia que puedan acreditar el abuso sexual sufrido por la Victima; o por lo menos que no pueden concluir esto con base a fotos. Entonces, ¿cuál sería la “SUERTE” de aquella víctima?
Volviendo al caso, ayer me decía un buen amigo: “Es como si a mi hija le hubieran violado”.
¿Ustedes como se sienten?
JOSÉ IGNACIO GONZALEZ MACCHI
Mat. C.S.J. N° 3.192

2 Responses to JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ MACCHI ALERTA A QUIENES DE BUENA FE FUERON SORPRENDIDOS

  1. sonnia dice:

    lo que pasa es que los Padres piensan que al protejer a sus hijos de tener que enfrentar sus actos, estan tratando de no fracasar o que no se vea que han fracasado como Padres, cuando que ya lo han hecho desde el mismo momento en que sus hijos estan siendo acusados de semejante delito

  2. osvaldobergonzi dice:

    Sonnia: Sin duda usted tiene mucha razón. Su comentario me hizo recordar a mi madre. Me esperaba al lado de la puerta hasta las 11:30 P.M. entre semana y hasta 12:30 A.M los viernes y sábados. Yo miraba mi reloj y si pasaba el horario advertido ya sabía de antemano que me esperaba una multitud de guachazos(Ricurita le llamaba). La madres actuales parecen haber olvidado este sistema. No recuerdo la denuncia de una sola violación cuando fui joven (1957 – 1965). Saludos y gracias por su comentario.

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