GENOCIDIO CONTRA EL PARAGUAY PARA REFRESCAR LA MEMORIA (13)


foto osvaldo

José María de Silva Paranhos, el encubridor

Corre el año 1966 en Asunción. La gente recibe una noticia sorprendente. Han sido apresados altos funcionarios del gobierno del general Alfredo Stroessner en la frontera de los Saltos del Guairá. Séte Quedas la llaman los vecinos. El mandatario paraguayo lleva 11 años y medio en el poder y debido a presiones de los Estados Unidos inició una apertura democrática convocando a una convención constituyente para el año siguiente. Cuatro partidos políticos aceptan la invitación. Ni se sueña que este general gobernará tantos años. Por ese motivo existe un ambiente político distendido. Por eso la repulsa respecto de los hechos se generaliza en todos los ámbitos. En el congreso funciona una cámara de representantes elegida en los comicios del año 1963, en que participa por primera vez luego de la subida al poder de Stroessner, un sector del Partido Liberal liderado por los hermanos Carlos y Fernando Levi Rufinelli. El segundo de los nombrados es un formidable orador, brillante escritor e ilustrado abogado.

Los altos funcionarios permanecen presos en una localidad brasilera de frontera llamada Puerto Renato. El canciller Raúl Sapena Pastor va y viene del palacio de gobierno. Stroessner se comunica con algunos de sus compañeros de promoción cuando fue a estudiar al Brasil, entre ellos, uno que llegará a presidente, el General Figueiredo. A los brasileros les vendieron un enorme buzón algunas consultoras internacionales, especialistas hasta hoy en establecer diagnósticos de dudosa factura para embolsar mucho dinero. Les dijeron que los saltos valen oro. Que su potencial es incalculable. De manera que hay que apoderarse de ellos a como de lugar así se lo tenga que apresar al propio Stroessner o invadir el Paraguay.

En 1872, los brasileros lo vetan a José Falcón, un ex canciller de los dos López que exhibía documentos tras documentos que probaban incuestionablemente los legítimos derechos del Paraguay sobre los saltos a más de sus inmensos territorios. Le ordenan al presidente Salvador Jovellanos a su vez que quede el comisionado no vetado y ya comprado por ellos. Así, queda suscripto a punta de las bayonetas de un ejército de ocupación, el tratado Loizaga – Cotegipe. Se estipula que más tarde los comisarios designados por ambos países procederán a colocar los hitos. El Paraguay lo designa comisario de límites al ex marino, coronel asimilado José Antonio Ortiz, héroe de la guerra pasada. Pero pronto surge un enfrentamiento con su colega brasilero debido a que el arroyo Estrella posee dos pequeños tributarios. A pesar que el tratado – ya en sí un despojo del Brasil al Paraguay – expresa cual de los dos debe tomarse como límite, el comisario del Brasil se empecina por lo contrario luego de informar a José María de Silva Parahnos que con ello se obtendrían de yapa 300.000 hectáreas más. El gobierno paraguayo se ve obligado a ordenarle a Ortiz que acepte la fórmula. (Informe del coronel José Antonio Ortiz.)

No contentos con los 70.000 kilómetros cuadrados se llevan unos ciento de miles de hectáreas para limpiar el plato del resto del despojo. En su informe, Ortiz declara que los saltos corresponden a ambos países como establece el tratado y que el comisario brasilero aceptó colocar los hitos conforme a ello. Sin embargo en 1966 informan lo contrario y apresan a funcionarios paraguayos a más de apoyar su acción con un cuerpo de ejército armado hasta los dientes. A duras penas se logra la libertad de los apresados. El Brasil poco después plantea resolver la cuestión por vía diplomática luego que el episodio llegara a las Naciones Unidas donde el secretario general – El Birmano U Thant. – les informa que no se aceptará un nuevo despojo.

El doctor Raúl Sapena Pastor elige su comitiva para reunirse con su par brasilero. Es imperiosa la necesidad de llevar a un combativo orador. Así surge el nombre del diputado liberal Fernando Nando Levi Rufinelli. Desde las primeras reuniones llevadas a cabo en la ciudad brasilera de Foz de Iguazú, Fernando lanza bombas de grueso calibre. Desmenuza el tratado, exhibe la firma del comisario brasilero colega de Ortiz, los informes de éste y otros documentos. En un momento los arrincona a los delegados del imperio en el cuadrilátero, entre tanto Raúl Sapena trata de suavizar el ambiente bastante caldeado. Pero se trata de un valor entendido entre el canciller paraguayo y su fogoso diputado. Cuando aquel le hace una seña, Levi Rufinelli ataca a fondo y luego le hace otra para que los adversarios se tomen un resuello. Así estaban las cosas cuando los brasileros reciben un informe de especialistas hidroeléctricos que le dicen que los saltos no valen nada, absolutamente nada. – ¿Cómo que no valen nada?, preguntan los brasileros exhibiendo los gruesos volúmenes de los vendedores del buzón. Los especialistas le aclaran que lo que vale miles de millones de dólares no son los saltos en sí sino la diferencia enorme de cota existente entre éstos y la ciudad de Foz de Iguazú, justamente el lugar donde se estaba a punto de llegar a los puños. Sí, así es, le recalcan, las aguas son las que valen y no los saltos. Vaya fatalidad, las aguas pertenecen al Paraguay en un 50%. ¿Cómo arreglar las cosas ahora luego de haber invadido su territorio y apresado a sus autoridades?, se preguntan los brasileros. Itamaraty acerca la solución. Hay que hacer un giro de 180 grados y pedir disculpas, entre tanto sugiere devolver algunos pocos trofeos de la guerra como la espada del Mariscal tomada en Cerro Corá. Por su parte el nieto de José María de Silva Paranhos, tercer Barón de Río Branco, pide que la colección robada por su abuelo en Asunción y Piribebuy así como el libro de oro donado por las damas paraguayas al Mariscal se devuelvan. Se firma el acta de Foz de Iguazú muy favorable al Paraguay en el caso de una futura explotación hidroeléctrica. Lanzan así el dulce los muy pícaros, a sabiendas de los resultados de los últimos estudios hídricos. Levi rufinelli se queda con la boca abierta y le hace un guiño al Canciller Sapena y este le devuelve el gesto meneando la cabeza. En cierto modo ambos fueron los artífices de aquel encuentro y demostrando mucha solvencia. (Nota del autor: Estos datos les han sido proporcionados por el propio doctor Fernando Levi Rufinelli en vida cuando ambos trabajaran juntos como profesionales abogados durante 5 años de 1984 hasta 1989, fecha esta última en que el autor fue electo – luego de la caída de Strossner – diputado nacional.)

Stroessner es invitado al Brasil. El embajador de ese país se convierte en su alfombra. Qué no hacen para ganarse el aprecio perdido. La Argentina por su parte, le informa a Strossner a través del recién electo presidente como fruto de un golpe de Estado, general Juan Carlos Onganía, que el río Paraná en adelante quedará libre de prácticos argentinos. Un concurso de méritos pues Yacyretá está igualmente en la mira. Pero pasará el tiempo. Lo logrado en Foz de Iguazú se convertirá en letra muerta pues nuevas interpretaciones con sobornos de por medio permitirán al coloso brasilero quedarse con las ganancias y otorgarle al Paraguay las migajas. La misma política de siempre. Si no se puede por la fuerza, se echa mano del oro o del dólar. Así se apoderaron de media Sudamérica.

One Response to GENOCIDIO CONTRA EL PARAGUAY PARA REFRESCAR LA MEMORIA (13)

  1. juan dice:

    Excelente información para nuestro nuevo Canciller; hojala lea este artículo.

    Y se refresque la mente por las dudas…

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