HIPÓLITO YRIGOYEN INTENTÓ CONDONAR LA DEUDA DEL PARAGUAY


DR. HUMBERTO ZARACHO

Juan Hipólito del Corazón de Jesús Yrigoyen y Alem nació en Buenos Aires el 13 de julio de 1852. Fue una persona de elevada talla moral e intelectual. Dedicado desde muy temprano a la política llegó a destacarse como un caudillo admirado, querido y respetado por el pueblo. Dirigió el Partido Unión Cívica Radical (UCR), y gobernó la Argentina desde 1916 a 1922, y desde 1928 hasta el 6 de setiembre de 1930, en que fue derrocado por un alzamiento militar. Fue sobrino de otro ilustrado dirigente político, el Dr. Leandro N. Alem, a quien acompañó varios meses en Asunción cuando éste se desempeñó, en 1870, como Vicecónsul de su país, apenas concluida la Guerra contra la Triple Alianza. Con tan sólo 18 años de edad, en Yrigoyen dejó sus huellas “aquel espectáculo de tristeza y desolación…Y en cierta oportunidad manifestó a sus allegados que se había hecho el juramento de reparar, en lo que fuera posible, las consecuencias de aquella desgracia” (1). El recuerdo de las huellas dejadas por el genocidio paraguayo le llevó a calificar los daños ocasionados con un gran criterio y espíritu americanista: “Estuve en el Paraguay el setenta y tanto, muy adolescente, y he visto sus ruinas. Juré entonces en mi corazón que si alguna vez llegara a influir en los destinos de mi Patria, contribuiría a cicatrizar las heridas que causó la guerra infausta“. (Manuel Domínguez, Conferencia en el cincuentenario del Laudo Hayes) (2).

Consecuente con sus sentimientos americanistas, durante su primer mandato presidencial, junto con su Ministro de Relaciones Exteriores, Honorio Pueyrredón, el 1º de septiembre de 1922 envió un mensaje al Congreso acompañado del texto de un proyecto de ley, referente a la condonación de la deuda del Paraguay. El mensaje expresaba: “Con el profundo convencimiento de que ha desaparecido para siempre toda posibilidad de vicisitudes entre nuestra nación y cualquiera otra de América, creo que es imperativo borrar, cuando menos, la materialidad de todo recuerdo doloroso, para vivir tan sólo identificados en los ideales de mutuo engrandecimiento y de solidaridad hacia nuestros comunes destinos. Existe pendiente con la República del Paraguay su deuda emergente de la guerra, estipulada en el artículo 3º del Tratado de Paz del 3 de febrero de 1876. Por los fundamentos que inspiran este mensaje, cuya sola enunciación basta para que sean debidamente consagrados, debe declararse extinguida esa deuda. El Poder Ejecutivo, seguro de interpretar el sentimiento nacional, somete a vuestra honorabilidad esta condigna solución histórica”. Por su parte, el proyecto de ley decía: “Artículo 1º- Declárase extinguida la deuda pública que, por el tratado definitivo del 3 de febrero de 1876, la República del Paraguay reconoció y aceptó abonar a la República Argentina en concepto de las indemnizaciones por los gastos de guerra (artículo 3º, inciso 1º); por los daños causados a las propiedades públicas (inciso 2º); como asimismo, los intereses previstos en el artículo 4º, inciso 4º del referido tratado” (3). Pero, por la oposición del sector mitrista del Congreso el proyecto de ley no llegó a votarse.

No obstante el presidente Yrigoyen no se amilanó ante el resultado adverso. Siendo presidente electo de la Argentina, meses antes de asumir su segunda presidencia, exhortó a los legisladores de su partido a presentar nuevamente el proyecto de ley al Congreso. En julio de 1928 el presidente Dr. Eligio Ayala recibió un telegrama firmado por los legisladores argentinos Leopoldo Bard, Amancio González, Carlos Rodríguez, E. Vazquez, Enrque Mihura, Juan Vazquez y Pedro Videgain, que decía: “El bloque Yrigoyenista de la Cámara de Diputados presentó un proyecto sobre condonación de la deuda de guerra del Paraguay”. El proyecto establecía la extinción de la deuda pública que el Paraguay reconoció pagar a la Argentina en concepto de indemnización por los daños ocasionados por la guerra, como así mismo los intereses previstos en el Art. 4º del Tratado de Paz del 12 de febrero de 1876. Y un mes después, el 13 de agosto, el diario La Tribuna (órgano del Partido Liberal del Llano, opositor al gobierno de Eligio Ayala) informaba la siguiente noticia: “La Cámara de Diputados de la Argentina amplió el proyecto de extinción de la deuda de guerra, con devolución de los trofeos”. A su vez, La Epoca, vocero del radicalismo yrigoyenista saludó la sanción del proyecto expresando: “Se trata de una sanción llamada a ser histórica que la representación cívica radical, impulsada por nobilísimos sentimientos, ha alcanzado afirmando un concepto de solidaridad americana y de homenaje al pueblo que sufrió las dolorosas consecuencias de una guerra injusta, cuyo recuerdo debemos procurar que se extinga por siempreEl tributo de nuestra fraternidad entrañable debe llegar entonces en hora propicia para que sea simultáneo con ese fasto de alborozo colectivo”.

El pueblo paraguayo recibió la información con un fervoroso entusiasmo. En Asunción, la ciudadanía y la juventud paraguaya salieron a las calles para expresar su alborozo prorrumpiendo en vítores al Dr. Yrigoyen y a los legisladores del país vecino. Pero en Buenos Aires la poderosa oligarquía mitrista hizo escuchar su malestar a través del periódico La Nación. En efecto, reaccionaron con desprecio contra el radicalismo yrigoyenista llegando a formular manifestaciones hostiles contra el noble gesto de los patriotas argentinos. Esta reacción tenía su lógica, lo que no era de extrañar por ser la eterna enemiga del Paraguay y por su aborrecimiento a la figura del mariscal Solano López. Pero que a la campaña antiparaguayista y antiargentinista se unieran personas de elevada jerarquía del gobierno nacional constituía una actitud rayana a la traición a la patria.

En efecto, veamos el reportaje efectuado por el corresponsal de La Nación al presidente Dr Eligio Ayala, al presidente electo Dr. Eusebio Ayala y al Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Enrique Bordenave: “ASUNCION, 11 (retrasado)…..Quise conocer la opinión de los hombres de gobierno sobre la votación de dichos proyectos. El Presidente de la República Dr. ELIGIO AYALA, me recibió en su casa particular…Pregunté al Dr. Ayala que opinaba sobre el proyecto relacionado con los trofeos. Comprendo –me contestó- que ese sentimiento argentino no es discutible a este respecto. Los trofeos fueron conquistados honrosamente y nadie ha discutido aquí este asunto. Nuestro esfuerzo, le repito, consistió siempre en eliminar todo motivo de distanciamiento, y cuando aquí se inició la propaganda de redención de la memoria del Mariscal López, yo fui de los más obstinados adversarios de esa tendencia….El presidente electo, doctor Guggiari me manifestó lo siguiente: …El crédito del Paraguay en el mercado extranjero encontrará facilidades que hasta ahora no tuvo, pero para que ese acto resulte verdaderamente eficaz será menester que se realice prácticamente de acuerdo con el Brasil.En lo que se refiere a la devolución de los trofeos, creo de mi deber de manifestar que en el Paraguay se estimaba que esto no afectaba a la honda vinculación que deseamos mantener con la Argentina….El Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Enrique Bordenave me hizo interesantes declaraciones…Al referirse a la devolución de los trofeos, el canciller afirmó: En lo que se vincula con esta cuestión, le diré que estoy completamente de acuerdo con el editorial que publicó “La Nación” al presentarse el proyecto en la Cámara de Diputados. Los trofeos de guerra ni se reclaman ni se devuelven. No los ha perdido un pueblo pusilánime. El ejército paraguayo luchó con valor magnífico y el ejército argentino peleó con bravura y su patria tiene el derecho de conservar lo que obtuvo con honor en el campo de batalla y que forma parte de su gloria…Los trofeos están muy bien en los museos de Buenos aires y honran por igual a la Argentina y al Paraguay…” (1)

Las manifestaciones vertidas por los tres dignatarios causaron el estupor primero, y la desazón después, en toda la ciudadanía. No querían creer que fueran paraguayos los que formularon tales declaraciones. Y como si fuera poco, en las páginas de los periódicos de la Argentina y nuestro país se anunciaba que: “Las declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Bordenave al enviado especial de “La Nación” de Buenos Aires sobre la devolución de los trofeos, coincidente con las del presidente Dr. José P. Guggiari y la del ex presidente Dr. Eligio Ayala ha determinado a los senadores que responden a la inspiración del presidente electo de la Argentina Dr. Hipólito Yrigoyen, a pedir que el proyecto de devolución de los trofeos se reserve para otra oportunidad. Las declaraciones mencionadas han impresionado al presidente electo Dr. Yrigoyen”. A esto se sumó la siguiente información: “…Cuando el presidente Dr. José P. Guggiari formuló torpes e injustificables declaraciones a su paso por Buenos Aires a una revista porteña (se refiere a Caras y Caretas) sobre la devolución de los trofeos, censuramos severamente tales declaraciones. Hoy se suman a las declaraciones de Guggiari, las del ex presidente Eligio Ayala y la del ex ministro de Relaciones Exteriores doctor Bordenave. Y la actitud de los tres hombres de gobierno, que en forma tan injustificable se divorcian de los sentimientos del pueblo paraguayo y agravian a los que en la Argentina prestigian la devolución de los trofeos, han ocasionado la actitud de los representantes yrigoyenistas, cuya grave proyección moral no puede escapar a la comprensión superior de lo que ella comporta”. (2)

Empero la juventud estudiosa nacionalista del Paraguay hizo conocer a través de un comunicado al pueblo de la República donde, entre otros, proclamaba que “el pueblo paraguayo no se solidariza con las manifestaciones de los aludidos hombres de gobierno (Ayala, Guggiari y Bordenave), y que por el contrario, las condena”. Expresó también su gratitud al gobierno y a los estudiantes universitarios de la Argentina mediante dos telegramas. El primero de ellos, dirigido al Dr. Hipólito Yrigoyen, expresaba: “La Federación Universitaria del Paraguay (FUP), intérprete y mensajera del sentimiento nacional, hondamente emocionada hace llegar su fervorosa adhesión al gran demócrata cuyos ideales americanistas palpitan en el proyecto de devolución de trofeos y condonación de la deuda”. Y el segundo, dirigido a la Federación Universitaria de Buenos Aires, decía: “Interpretando opinión nacional, Centros Universitarios organizan manifestación de adhesión a la juventud estudiosa y pueblo argentino por nobilísimos ideales americanistas que inspiró proyecto de devolución trofeos desautorizando declaraciones formuladas a “La Nación” de esos supuestos intérpretes sentimiento nacional paraguayo”. Los telegramas estaban firmados por el Presidente Emilio Gardel y el Secretario Mariano A. Molas (3). Por último la FUP organizó un masivo acto popular para testimoniar su homenaje a la república Argentina por su fraternal actitud a favor de la devolución de los trofeos de guerra. La manifestación convocó a una multitudinaria cantidad de ciudadanos.

El Dr. Hipólito Yrigoyen falleció el 3 de julio de 1933 a la edad de 70 años. Pese a su buena voluntad y al sentimiento americanista suyo y de los congresistas argentinos, la falta de sentimiento patriótico de las autoridades del gobierno de la época impidió la condonación de la deuda y la devolución de los trofeos de guerra. El noble gesto del ilustre mandatario bonaerense aun no ha sido debidamente correspondido por nuestro país. Para ello tal vez es oportuno que su memoria sea perpetuada mediante la denominación con su nombre de una arteria de nuestra ciudad capital, tal como se hiciera con otro gran amigo del Paraguay el general Juan Domingo Perón.

NOTAS:

(1) RAUL AMARAL. “Escritos Paraguayos 2”, Distribuidora Quevedo, pág.315, 2003.

(2) MARCO ANTONIO LACONICH. “EL PARAGUAY MUTILADO”, Edit. Paraguay, Imprenta RECLUS, Montevideo ( Uruguay), Nov/1939 (94 páginas)

(3) ENRIQUE VOLTA GAONA. “23 de Octubre. Caireles de sangre en el alma de la patria paraguaya”, Edit. EL ARTE SA., págs.. 118/20, 1954.

(4) Ibidem, págs. 122 y 123

(5) Ibidem, págs.. 123 y 124

2 Responses to HIPÓLITO YRIGOYEN INTENTÓ CONDONAR LA DEUDA DEL PARAGUAY

  1. muy interesante , que lindo gesto del ex presidente argentino hipolito ,y no es raro que muchos liberales continuen culpandole a solano lopez de la desgraciada guerra,que con el o sin el lo mismo se venia,porque solamente el paraguay de entonces se autosolventaba no necesitaba ningun credito de nadie es mas los podia dar,. ,

  2. osvaldobergonzi dice:

    Nota: Es bueno aclarar que no se trata de Yacyretá sino de la deuda generada por la TRIPLE ALIANZA

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