¿QUÉ FUE DEL TESORO DE LOS LÓPEZ, O MEJOR, DE LA NACIÓN PARAGUAYA?


foto osvaldo

Ante nuevas excavaciones de supuestos tesoros debemos señalar que varios fueron los intentos sin suerte alguna. De ahí esta nota que tiene que ver con este suculento tema de ayer, de hoy  y de siempre en el Paraguay: LOS ENTIERROS 

A raíz de unas excavaciones realizadas en el parque Caballero  con el objeto de buscar el tesoro de los López (2008) que terminaron fallidas, es decir, un  TESORO NONATO pues Caballero recién fue dueño de esa finca una vez fallecida su esposa (1883), viuda que fuera del presidente Juan B. Gill y casada en segundas nupcias con el Centauro de Ybycui, razón por la cual aparece su nombre en el libro de Guiness como una de las pocas esposas de dos presidentes.  Y el mapa del “Tesoro” publicado en los diarios decía  “A 70 METROS DE LA CASA DEL GENERAL CABALLERO, 1871. Y en esta última fecha la finca pertenecía a la familia Bedoya. Si los buscadores hubieran consultado con Jorge  Rubinai o Luis G. Benítez se hubieran ahorrado mucho dinero.

Para llenar ese vacío me decidí investigar acerca del tesoro, un suceso apasionante desde mi niñez. De tías viejas nacidas antes de la guerra grande (1949) escuché cosas que luego pude corroborar. Documentos muy pocos habían y es lógico. Tales secretos no se andan propalando a los cuatro vientos. Y en en eso el Mariscal era mandado  hacer.

Mis fuentes constituían unas pocas cartas de él, y de Gregorio Benítes, el encargado de negocios del Paraguay durante la guerra. El protagonismo de los primeros becarios paraguayos y sudamericanos enviados a estudiar a Europa diversas disciplinas (1858.) Cartas intercambiadas por Elisa Linch con el presidente Juan B.Gill (1873, 1874), con su primo Higinio Uriarte y el viaje de este último con el general Bernandino Caballero (1874)

Documentación de algunos jefes recopilados por Efraín Cardozo en su HACE 100 AÑOS tomo XIII y mis viajes a aquellas soledades por Cerro Corá (1961)  en compañía de mi jefe del batallón de ingeniería Nº 4 Aquidaban, el entonces mayor Porfirio Pereira Ruiz Díaz+ con interesantes comentarios suyos acerca del tesoro y los últimos días en aquel anfiteatro digno de una tragedia griega.  Además se sumaban las relaciones de mi parentela de Paraguarí, Acahay, Yvycui y Costa Peña.  Se agregaban a mi memoria opiniones de viejos jefes chaqueños, cartas de buscadores de tesoros dirigidas al ministro del interior, mi tío el general Amancio Pampliega, pidiendo permiso para escavar (1943) y un suceso hasta cómico sucedido en el actual Palace Hotel durante una refacción (1950) donde se encontró un baúl entre los cimientos.

Estas pocas cosas constituían mi únicas fuentes. Y con materiales en su mayoría no indubitables no se puede hacer historia. De manera que me decidí a escribir una novela histórica en base a las fuentes citadas, a esas ventanas no cerradas por el notable misterio que las mantiene ocultas, fuera del alcance de la mayoría, y una vez fallecidos sus protagonistas, los pormenores truculentos que se agigantan con sus deformaciones de un teléfono cortado. Así…… solo se pueden establecer posibles hipótesis.

Por mi parte, no tenía  el mínimo deseo de publicar un libro. Ya llevo escrito varios de carácter político, social, histórico o biográfico con documentación que respalda, pero no como historiador, sino como abogado del diablo en casos como la conspiración de San Fernando o en el magnicidio del vicepresidente de la república, doctor Luis María Argaña. De manera que pasada la nostalgia por la ida de mi hijo a Italia a hacer un posgrado de implantes odontológicos y una vez finalizada mi tarea, guardé mi novela del tesoro en el archivo de la computadora tras imprimir y encuadernar con esas argollas de estudiantes.

Quiso el destino que unos amigos leyeran mientras me esperaban. – Esto es sensacional, me dijeron. Y me impulsaron a publicar debido quizá al caso del Parque Caballero, reciente en aquel entonces. Así sale a la luz con el título  “EL TESORO DEL MARISCAL” presentado por el doctor José Antonio Moreno Rufinellí quien destacó el pulido estilo literario en su carácter de presidente de la Academia de La Lengua Española, Capítulo Paraguay. Señaló mi presentador que en el diccionario de la lengua española se incorporó ENTIERRO como sinónimo de tesoro  refiriéndose al Paraguay al pie de esa voz con la nota de esa institución que ordena nuestro idioma.

Se hicieron dos ediciones. Tuvo éxito y hasta un canal de televisión (Red Guaraní) me pidió permiso para desarrollar el tema que se hizo en cuatro capítulos. – Usted debe acompañarnos, me dijo el señor Beto Rodríguez, director de la serie. – Yo mismo afirmo en mi libro que ya no estoy en edad para trepar la serranías del Amambay, le contesté. Me advirtió que viajaríamos con todas las comodidades con un coche llegado de Alemania, una especie de hotel andante. Y que el actual senador Arnoldo Wienz estaba interesado en el tema.

Así, llegamos al lugar indicado por mí (SIETE CERROS.) Pero lamentablemente  solo uno de ellos se halla del lado paraguayo. Yo les indiqué a quienes venían con los detectores de metales el cerro más sospechoso pues tracé una línea imaginaria desde Cerro Cora hasta el lugar señalado, unos 100 kilómetros de distancia y solo utilice el ángulo solar. Me acompañaron el entonces gobernador de Amambay y actual presidente de la cámara de diputados, Juan Ramírez y el actual intendente de capitán Matías Bado, Ranfis González, el primero liberal y el segundo colorado. Pero ambos me recomendaron no ingresar pues la cancillería le había dicho al gobernador que el Brasil aun no había autorizado nuestra presencia allí.

– Que cancillería ni ocho cuartos, y abrí la cerca con un azorado chofer que no sabía si obedecer mis órdenes o la de las dos autoridades paraguayas citadas. Así que llegue junto al cacique Caigua. Eso me alentó pues se trataba de la tribu que le planteó al Mariscal esconderlo en las serranías aunque otros sector en aquellos azarosos tiempos parecía afecto a los brasileros. – Mbaeicha pa reico Cacique. Mava pa nde, me respondió. Che aikesé koape Cacique tv ndive o hecha umi mita kuera o vy á, le dije. Habia una gran fiesta con muchos niños alegres y le alerte que solo se sacarían tomas y nadie hablaría como él pedía. – Upeva che gusta, to eike katu, me dijo.

Inmediatamente volví y les referí el resultado para sorpresa de Ramírez y González. Beto rodríguez y sus camaristas comenzaron a filmar en tanto yo les presenté al cacique  que tenía una cara de pícaro y vivía a lo grande, no acorde a los demás por más rango que tuviera. En eso alguien de nuestro grupo le pregunta.  – ¿Vinieron por acá algunas personas a buscar oro? Yo en tanto lo miraba al traductor, un paraguayo al servicio de esa comunidad para que no cuente. Pero más tarde éste me dijo que el cacique algo hablaba y la voz TESORO  le sonó muy mal.

Pejo, pejo, nos indico acompañando su orden con su mano. Ante cualquier tentativa de explicaciones repetía como cantinela pejo, pejo (vayanse) Una vez fuera, le comenté a Beto Rodríguez que el cacique posiblemente encontró algunos Carlos IV y libras esterlinas, parte del tesoro que el coronel Juan Bautista Delvalle debió repartir ante la agresividad de quienes le acompañaban. Se notaba que algo ocultaba el cacique. Todos llegamos a esa conclusión.

El libro referido le dedique al bisabuelo del periodista Alcibíades González Delvalle, coronel Juan Bautista Delvalle, (custodio del tesoro)  llegado a coronel en un año y 10 meses, record absoluto de ascensos durante la guerra de la Triple alianza. Bernardino Caballero debió pelear 4 años para llegar a ese grado.

Parte de lo que fue el tesoro de la nación paraguaya sigue allí en algún lugar entre esos profundos declives entre rocas y floresta, quizá ya raleado por la rapiña en caso de haber sido descubierto por los Caigua. Lo rescatable de esa expedición es el descubrimiento del lugar del último gran campamento del Mariscal. Tengo en mi poder las pruebas. El intendente de capitán Bado posiblemente lo haya indicado y el propietario ponga un puesto de suvenires. Se trata de una gran  MEDIA LUNA de casi un kilómetro de extensión. Señalé el lugar donde López debió emplazar sus telescopios. Desde allí no hay bicho que escape a la mirada. Están además las trincheras. Ni bien acababa yo de hablar al canal de televisión., se acercó un joven de la gobernación que desea impulsar la cultura y me mostró la fotocopia de un mapa con la media luna dibujada y un mástil en lo alto con nuestra bandera. Todo quedó documentado en los 4 capítulos de la  RED GUARANÍ.

Los tesoros que en la actualidad se buscan son ahorros de gente que en su largo peregrinar escondió en diversos lugares cosas que quedaron bien relatadas en mi libro  “EL TESORO DEL MARISCAL” Unos pocos ejemplares de la segunda edición quedan en  EL LECTOR  y en  INTERCONTINENTAL.

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5 Responses to ¿QUÉ FUE DEL TESORO DE LOS LÓPEZ, O MEJOR, DE LA NACIÓN PARAGUAYA?

  1. Genon Ayala dice:

    Estos tesoros que se han escondido en las guerras, fueron buscadas afanosamente por los brasileros en los 7 años de ocupación del territorio paraguayo.

    Han versiones que cuentan que además del saqueo indiscriminado, lo que han encontrado estos brasileros, fue muy poco, por lo tanto, empezaron a violar mujeres y a llevar esclavos a las grandes fincas brasileras.

    Lo triste de todo esto, es que cuentan que los líderes de estos saqueos eran personas preparadas, cultas y muy refinadas.

  2. osvaldobergonzi dice:

    Genon: Lamento no poder obsequiarle mi último libro “LOS HEREDEROS DE LA ESPADA” pues se vendieronen librerías de buenos Aires, Motevideo y Punta del Estes y aquí se venden en librerías como El Lecor e Intercontinentaly yo solo tengo unos pocos ejemplares. Pero desde hace dos días estoy publicando el genocido contra el Paraguay justamente donde suceden estas cosas que usted comenta incluso el desparramo de cadáveres en La Recoleta. Va encontrar en GENOCIDIO CONTRA EL PARAGUAY PARA REFRESCAR LA MEMORIA (1) Y le seguiran 5 o más capítulos con nuevas fuentes de información. Saludos

  3. – Qué interesante documento. Todo paraguayo de bien debería guardar uno de estos ejemplares, ya que existe muy poca literatura documentada de lo ocurrido en aquellos azarosos años de injusta guerra, matanzas y destrucción..

  4. osvaldobergonzi dice:

    Enrique: Le pediré al nuevo presidente que restaure el molito de Itaybate – cerca de Villeta – en el mismo puesto de comando del Mariscal. Allí a unos 300 metros de altura se observa el rio y los demás contornos. Se robaron todas las placas recordatorias de bronce y la estatua del Mariscal del mismo metal. Gran verguenza sentí cuando lo acompañé desde Angostura hasta allí al representante de la fundación PRESIDENTE RUTHERFORD HAYES y el estado deplorable del lugar. El señor John Fatherley sintió mi dolor y es posible que consiga la donación de una fundación de su país para restaurar ese sitió histórico del mes de diciembre trágico de 1868 en que murieron más de 35.000 almas entre paraguayos y aliados. Saludos.

  5. osvaldobergonzi dice:

    Confirmado. La “K” perdió en forma contundente en las elecciones de este domingo. Por eso Viene al juramento de horacio Cartes K.F.K. De capa caída viene esta mujer que solo insulta y humilla a la gente. Su mandatos tiene los días contados y la democracia conquistada en Sudamérica con tanto sacrificio no cedera con las dictaduras de izquierda como no lo hizo con las de derecha. Pedimos al pueblo paraguayo que vaya al juramento,no les escrachen como se merece esta gente que tantro daño nos hacen. El periodismo del mundo está con nosotros y no con unos dementes como Maduro y Chavez que quieren formar un ejército contra un supouesto Imperio donde gobierna un nieto de africano en tanto en sus paises sus pueblos sufren privaciones. Mostremosle educación de la que ellos carecen y que sepan que la nueva administración ha elegido a gente capaz y honesta. Y no como ellos cuyas mansiones aparecen en las redes sociales. Nosotros solo tenemos un especimen que de un piolín como ropero amasó en 5 años una fortuna decomunal sin recibir castigo alguno. Aboguemos porque la justicia cumpla de una buena vez sus funciones algún día en el Paraguay.

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