LA REPUESTA DE FRANCISCO SOLANO LÓPEZ EL 25 DE DICIEMBRE DE 1868 DEBE EXHIBIRSE CON ORGULLO


foto osvaldo

Por Osvaldo Bergonzi

Itayvaté. Siempre usamos la “B” llamada larga para escribir esta voz guaraní que indica “piedra alta” “lugar alto” “altura”, “norte, etc. Hay tres modos de escribir en guaraní y hasta ahora no nos pusimos de acuerdo luego de la llegada de la compañía de Jesús a principios del siglo XVII. Hasta una película de fama mundial llevó esta historia a la pantalla grande.

Pero eso ahora no tiene importancia alguna. Un propuesta concreta le hago a Horacio Cartes,  convertir el vergonzoso monolito construido en el siglo XIX con todas sus placas recordatorias de colegios e institutos de bronce, robadas, incluso el gran busto del Mariscal del mismo metal. Cuando sopla el viento sur suenan sus restos como campanas plañideras.

Ahí se debe levantar una gran estatua del Mariscal o más bien  una gran placa de bronce de 2 metros por tres metros  custodiada por cadetes del colegio militar a 4 turnos.  Se trata de la contestación del presidente del Paraguay l a la nota de intimación de rendición cursada por el general argentino, Juan Andrés Gelly y Obes, apostata de la patria de su padre y de su tía Luisa la cual se negó por carta a su petición de llevarla consigo  a Buenos Aires.

La pieza literaria producida ante el estridor de las armas con balas silbando cerca suyo cuan nuncios  de la muerte es digna de competir con el discurso de Abraham  Lincoln del 19 de noviembre  de 1863 en Gettysburg. La nota es, no solo elegante en su forma, sino que  carece de prepotencia como la del remitente quien destila odio, quizá debido a que su progenitor lo amó más a su hijo adoptivo, Francisco, que a él,  un porteño de nuevo cuño.

En cuanto a la forma EL MARISCAL le dicta cátedra al remitente a quien dice que no cita fecha ni hora pues no se halla consignada como corresponde en correspondencia entre beligerantes. En suma Gelly confirma su ignorancia. Todo lo que vaticinó no sucedió. Dijo en carta a su mujer que Caería Curupayty y sucedido todo lo contrario. Más de 10.000 vidas aliadas quedaron allí insepultas para siempre.

Dijo que el Boquerón del Sauce sería un paseo y allí murieron 4.500 aliados, entre ellos el español, Coronel Pallejas, español contratado por los uruguayos que carecían de militares de escuela.Por Eso Domingo Sarmiento al sucederle a Mitre lo puso a Gelly de patas a la calle. Y pensar que su nombre lleva una importante arteria en Palermo, y un Gelly y Obes, nunca falta en la comisión directiva del jockey Club de Buenos Aires.

En cambio nosotros con solo esta carta de Francisco Solano López del 25 de diciembre de 1868, en documento indubitable, competimos con Lincoln y con Leónidas, el griego, aquel que contestó al persa Gerges al advertirle éste que su flechas eclipsarían al sol. “MEJOR, COMBATIREMOS A LA SOMBRA”.

Don Horacio deposite usted tan solo 10.000 guaraníes e indíquenos el número de cuenta y banco  operante bajo el título  CONTRIBUCIÓN NACIONAL PARA LA CONTRUCCIÓN DE UNA PLACA RECORDATORIA. Estoy seguro  sus compatriotas los seguiremos y depositaremos igual suma, quizá mas o menos, pero lo haremos sin distingos de colores. Además estamos seguros que el ciudadano norteamericano, John Fatherley (Juan Paternal para sus amigos paraguayos), autor de varios libros sobre esta parte de nuestra historia y miembro de la fundación Rutherford Hayes, la del presidente del único país que nos devolvió territorio, vendrá a nuestro llamado y colaborará también con sus 10.000 guaraníes.

Pd: Una réplica de la nota en bronce puede colocarse en el aeropuerto, Silvio Petirossi  de Asunción, para que los extranjeros que arriban al Paraguay, y nuestra juventud hoy sumergida en las tecnologías de punta, sepan de que calibre fuimos  y cómo debemos comportarnos para emular a quien prefirió entregar su vida por su patria antes que claudicar contra su causa.

Asunción recibe a sus “libertadores y protectores”

Los aliados entran en Asunción el 1 de enero de 1869. Los argentinos, poco después, se abstienen de permanecer en ella y acampan en las afueras, mientras los brasileros inician su nueva y degradante tarea de saquear todo lo que encuentran a su paso. Los primeros lugares en ser visitados son el Club Nacional y las residencias del presidente, de su mujer y de sus hermanos Venancio, Benigno e Inocencia, repletas de muebles finos, cuadros de firma, alfombras, espejos venecianos, pianos y vajillas de oro y plata. (La de Francisco, demolida. Palma y N.S. de la Asunción, parte de la plaza del panteón; De Elisa Linch. En parte existente. Mariscal Estigarribia esq. Yegros. Antigua Facultad de Derechos; De Venancio. Existente. Colón Esq. Estrella. Hotel Palace; De Benigno. Existente. Palma y 14 de Mayo. Ministerio de Relaciones Exteriores; Inocencia. Demolida. Presidente Franco Esq. Independencia Nacional. Estacionamiento y comercios)

Los mismos jefes brasileros dirigen el saqueo. Entre ellos se pelean por un piano, una gran alfombra persa o un cáliz de oro y plata. Igualmente las iglesias son visitadas por los nuevos civilizadores, desde la Catedral, la Encarnación, San Roque, Trinidad hasta la Recoleta. Allí la profanación no se da respiro ni sosiego. No se salvan crucifijos ni otros ornamentos de oro y plata, mientras los esclavos de sus dueños venidos a la guerra como séquito personal para servicios domésticos y diversos usos, transportan a pulso o en carretas el fruto de la rapiña. Al principio algunos jefes argentinos también participan del festín y se llevan gran cantidad de juegos de comedor, mullidos sillones, cristalería de estilo segundo imperio para adornar la casa de gobierno del “civilizado Presidente Sarmiento”, pero pronto son conminados a retirarse. Casi no se puede transitar por la ciudad debido a la gran cantidad de muebles desparramados en la vía pública y a los pozos que se cavan en procura de tesoros enterrados. Al oscurecer, una vez cargados y embarcados los objetos robados, es frecuente observar en las plazas, recobas y lugares alejados, a jefes, oficiales y soldados violando y vejando mujeres llegadas en busca de socorro y alimentos acicateadas por la propaganda de ayuda difundida por la “ilustración civilizadora”. La faena la realizan primero los de mayor rango, y una vez satisfecha su lascivia, proceden los demás. Las 1.000 o 2.000 prójimas, casi desvanecidas por el hambre, no oponen resistencia alguna. Deben satisfacer la impudicia de más 15.000 efectivos. Las que intentan una resistencia allí mismo son degolladas. El deprimente espectáculo se observa incluso a plena luz del día, en cualquier rincón en donde son llevadas a los empujones previo desgarramiento de sus ropas. A los dueños de las casas abandonadas que vienen de regreso de Luque o de algún otro lugar a donde fueron a parar luego de la evacuación de la capital, los sacan a empellones cuando pretenden ingresar a sus dominios, si antes no le arrean un tiro o les lanzan sendas patadas. Solo las familias de los legionarios son respetadas así como las de los oficiales paraguayos al servicio del ejército argentino, tal el caso de Benigno Ferreira y Juan Gualberto González, entre otros. El resto no merece piedad. Pero la brutalidad no se detiene allí. La soldadesca dirigida por sus jefes entra en los dos cementerios de la ciudad. El más próximo, en el Mangrullo, ( Parque Carlos Antonio López.), y el más nuevo, la Recoleta. En ambos sitios se presencian escenas sin parangón en la historia de la humanidad. A poco de ingresar los jefes, oficiales y soldados brasileros, comienza el escándalo. Los soldados esclavos, a las órdenes de sus dueños, sacan los cajones y esparcen los cadáveres por los pasillos. Una vez allí desparramados los esqueletos, unos proceden a despojarlos de sus anillos u otros objetos, mientras otros en el interior de los panteones arrebatan los objetos de metal precioso como candelabros, marcos de retratos y crucifijos. En la antigua Roma, a los violadores de sepultura se les aplicaba la máxima pena, por encima del homicidio en todas sus formas, porque consideraban que tal delito constituía el más oprobioso, denigrante, repugnante y ruin que un ser humano puede cometer.(Garmendia, obra citada,. Hector Francisco Decoud. “Sobre los escombros de la guerra”)

4 Responses to LA REPUESTA DE FRANCISCO SOLANO LÓPEZ EL 25 DE DICIEMBRE DE 1868 DEBE EXHIBIRSE CON ORGULLO

  1. juan dice:

    Director
    Publique la nota durante un mes en este medio y que se mantenga como primer articulo.
    Y sentémonos a esperar que pasa con la triple alianza, unos se irán otro esta ido.

  2. osvaldobergonzi dice:

    Juan: Así lo hare para comprobar si todavía existen paraguayos en esta tierra. Saludos cariñosos.

  3. Dr. Bergonzi: Mi solidaridad con usted, me he enterado como lo están saboteando por el solo hecho de SER UN COLORADO HONESTO, IDONEO Y DE UNA SOLA PIEDRA.
    A SUS ORDENES, Y ME TIENE COMO UN SOLDADO PARA CALAR LA BAYONETA E INSERTAR A LOS ANTICOLORADOS Y POR ENDE ANTIPARAGUAYOS.
    UN GRAN ABRAZO REPUBLICANO, VIVA EL COLOOO Y SU MAGNIFICO, CAPAZ, E IDONEO DIRECTOR.

  4. osvaldobergonzi dice:

    Eduardo: En la vida uno debe afrontar iniquidades pero nunca perder el honor. Respecto a calar la bayoneta, me consta que así lo harás por un suceso vivido en la ciudad de Buenos Aires en 2001 donde ibas a intercambiar golpes en desventaja de 1 contra 20 para defenderme siendo vos consul general del Paraguay en la referida ciudad.. Y todavía hay muchos testigos que aun viven que pueden dar fe.Recibe de mi parte un cariñoso y fuerte abrazo. Tu amigo de siempre, Osvaldo Bergonzi Pampliega

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