EL CONATO DE LA ARTILLERIA, DEL 24 AL 26 DE ENERO DE 1947 Por el Dr. HUMBERTO ZARACHO


 

En su edición del 23 de noviembre de 1945 el diario “El País” informó a la opinión pública que por Decreto Nº 10.927 del 21 de los cttes. el Poder Ejecutivo nombró al entonces Mayor DEM Alfredo Stroessner Comandante Interino del R.A.Nº 1 “Gral. Bruguez”, con asiento en Paraguarí. Y, en virtud al Decreto Nº 11.422 del 31 de diciembre, se le confirió el grado de Teniente Coronel. Es dable destacar que la legislación militar vigente en esa época prohibía a los militares afiliarse a partido político alguno, siendo Stroessner uno de los oficiales que acataron la norma. Era por entonces sabido que la gran mayoría de los oficiales tenían una notoria tendencia liberal y franquista. En relación a Stroessner, sin embargo, un destacado caudillo colorado de las Misiones, don Víctor Domínguez, en una conversación con otro referente del Partido le comentó que: “A fines de noviembre se ha hecho cargo del Comando de la Artillería el Mayor Stroessner y yo recibí esta carta de don Federico Chávez”. En la misma el líder partidario le comunicaba que “para el Partido Colorado, era una conquista el haber sido designado Comandante de esa unidad a un militar con tradición colorada, sobrino de un gran amigo mío, don Vicente Matiauda, quien me lo ha recomendado que lo oriente. Así que lo recomiendo especialmente lo atienda y colabore con él en todo lo que esté a su alcance y con el más vivo deseo que triunfe en su cometido, que será un triunfo del coloradismo. El tiene mi recomendación para que lo visite” (1). Las expresiones del “Patriarca” (nombre con el que le llamaban a don Federico Chávez sus seguidores) corroboran su ascendencia colorada a través de su madre doña Heriberta Matiauda de Stroessner, hermana del célebre caudillo de Itapúa don Vicente Antonio Matiauda. Ambos eran, a su vez, hijos de don Gregorio Matiauda, un gran caudillo colorado que organizó y presidió la Seccional Colorada de Yuty en 1887 (2). Su prosapia republicana le iba a causar la desconfianza y hostilidad de algunos Comandantes de Grandes Unidades antagonistas del coloradismo. Estos muy pronto se hicieron sentir al presionar sobre Morínigo para que el Jefe artillero sea relevado del cargo, lo que ocurrió el 24 de junio de 1946. Empero, debido a que los Oficiales de la Artillería habían hecho llegar su malestar por la medida del general Vicente Machuca, entonces Comandante en Jefe de las FFAA, éste se trasladó el 2 de julio hasta el cuartel de la Artillería para escuchar la opinión de los descontentos. Estos hicieron pública sus protestas al general Machuca, quien se vio obligado a reponerlo el 6 de julio.
Ahora bien, debido a la crisis militar del 9 de junio de 1946 el general Higinio Morínigo pidió el apoyo del Partido Colorado y a la Concentración Revolucionaria Febrerista (3). Entre las condiciones impuestas por la ANR para brindar su apoyo el gobierno debía de anular el Decreto de extinción del Partido Liberal por “alta traición a la patria” dictada por Morínigo, levantar las medidas restrictivas contra los partidos políticos y contra la prensa, y autorizar las reuniones políticas pacíficas, como también llamar a una Convención Nacional Constituyente e integrar un gabinete de coalición.
Todas las condiciones fueron aceptadas y satisfechas por Morínigo. El 18 de junio el gobierno conformó el gabinete de coalición con representantes del coloradismo y el franquismo. El Partido Liberal se negó a integrar dicha coalición. Seguidamente se convocó a elecciones para el mes de julio de 1947 para que el pueblo eligiera a sus representantes ante la próxima Convención, fijada para el 25 de diciembre del mismo año. Se dio así inició al proceso político conocido como “la primavera democrática”, la cual iba a interrumpirse abruptamente el 12 de enero de 1947 ante el intento de golpe palaciego de los militares franquistas de imponer una dictadura militar. Los cuatro partidos políticos reconocidos (Colorado, Liberal, Franquista y Comunista) empezaron sus actividades proselitistas dentro de un marco de entera libertad. Muy pronto se percibió que los colorados eran una inmensa mayoría, ya que sus convocatorias o “meetings” reunían cada vez más a miles de republicanos. Este cuadro triunfalista provocó desconcierto y confusión entre los demás partidos, que presagiaban una abultada derrota electoral. El general Amancio Pampliega, a la sazón Ministro del Interior reconoció que los partidarios del coronel Franco solo querían “de algún modo volcar ese gran electorado escéptico a su favor. Sí se explica la campaña de Franco por el interior del país y los choques frecuentes con caudillos colorados y liberales” (4)
Por esta razón los franquistas decidieron cambiar de estrategia, aliándose con liberales y comunistas para impedir el acceso del coloradismo al poder por medio de las urnas. Para ello contaban con la connivencia del ochenta por ciento de la oficialidad de las Fuerzas Armadas, y el desvergonzado apoyo del gobierno uruguayo. La conspiración franquista contra el gobierno del general Morínigo y el Partido Colorado empezó con un plan que consistía en forzar la destitución del TCnel. Enrique Jiménez del Comando de Primera División de Caballería, del Jefe de Policía Mayor Rogelio Benítez como también de los demás Comandantes de Unidades colorados. El objetivo final era la disolución del gabinete de coalición, sustituirlo por otro de corte militarista que debía responder al coronel Rafael Franco para mas tarde entregarlo a éste, “en bandeja”, el gobierno de la república.
En un insólito documento fechado el 4 de diciembre de 1946 el Comandante en Jefe general Vicente Machuca, en nombre de las FFAA, le presentó al general Morínigo el interés de la institución castrense de “regular las funciones y atribuciones del Gabinete y del Presidente de la República. Por una simple ordenanza militar se modificaban normas constitucionales y leyes fundamentales del país. El Gobierno y los partidos que lo integraban quedarían sujetos a la autoridad y la supervisión militar” (5).
Llegado el mes de enero de 1947 se precipitaron los hechos. El día 10 el coronel Franco hizo público un pronunciamiento donde hace saber al gobierno que el Comité Ejecutivo de la Concentración Revolucionaria decidió unánimemente su retiro del gobierno de coalición. Ese mismo día los ministros franquistas elevaron sus respectivas renuncias al Presidente de la República.
Al día siguiente, 11 de enero, fecha de su cumpleaños, Morínigo reunió a los Comandantes de Grandes Unidades y Directores de Servicios para analizar la crisis. Veamos el relato del propio Presidente sobre lo ocurrido en aquella ocasión: “Se presentaron dos líneas muy bien definidas. Algunos de los altos comandos militares objetaron el comportamiento de los políticos, pidiendo el retiro de los mismos del Gobierno, de ese modo quedarían los militares al frente de la administración del Estado. Yo me opuse tenazmente a esa idea y apoyé la sugerencia de que siguiéramos con el Partido Colorado; es más, me planté a favor de la ANR. Expresé a quienes querían solo militares en el poder, que con el sólo apoyo del Ejército no podremos llevar adelante ninguna empresa gubernamental exitosa, insistí, a la vez que señalé que si estaba en los planes realizar la Asamblea Nacional Constituyente deberíamos contar con el respaldo de un partido político. Este planteamiento contó con el apoyo inmediato de Emilio Díaz de Vivar, Enrique Jiménez y Alfredo Stroessner. El 12 de enero del 47, en medio de la convocatoria que tuvo lugar en mi residencia, se resolvió dejar de lado el gobierno de coalición, en vista de la tremenda crisis que se había desatado por la disputa de las carteras ministeriales” (6). Era el retorno del militarismo franquista al poder. Con ello terminaba el período de libertad política y el proceso de democratización del país que se había iniciado mediante el Partido Colorado.
Sin embargo, en la madrugada del 13 de enero, gracias a la eficaz reacción de unos cuantos Comandantes militares -Emilio Díaz de Vivar, Enrique Jiménez, Alfredo Stroessner, Rogelio Benítez- y el apoyo de la dirigencia republicana “se reata el hilo de la historia cortado abruptamente en 1904, y el Partido Colorado constituye el gabinete de Morínigo.” (7). El operativo militar resultó exitoso; no se produjo bajas que lamentar. A las 11 de la mañana de ese mismo día se integró el nuevo gabinete con cinco colorados y tres militares.
Aunque Morínigo recuperó el control del gobierno y el Partido Colorado el poder político, la conspiración continuó. Uno de los complotados, el capitán Bartolomé Araujo, relató a un periodista lo siguiente: “Yo no localizo el centro de la conspiración, pero había un acuerdo general. Inclusive en el Estado Mayor, en la Caballería y entre los oficiales jóvenes del Ejército; también en la Artillería que formaba parte de la guarnición de Asunción. La conspiración fue preparada en Asunción y aquí debían tomar parte activa (los coroneles) Francisco Chávez del Valle, Pantaleón González Yegros y otros…” (8).
Los conjurados habrían de actuar con suma celeridad. Diez días despues, entre el 24 y el 26 de enero, un grupo de oficiales de la mencionada unidad y de la Aviación realizaron un intento subversivo contra el Presidente Morínigo y el nuevo gabinete colorado. Y decidieron “golpear” a la Artillería, unidad comandada por el TCnel Alfredo Stroessner, de reconocida raíz colorada y uno de los protagonistas del 13 de enero. El que comandaba a los conspiradores fue el coronel. Pantaleón González Yegros. El nexo entre los oficiales de la Aviación y la Artillería fue el Tte. 1º Víctor Carmona, y los demás complotados eran el Cap. Adolfo Riquelme, el Tte. 1º Víctor Carmona, los Ttes Miguel Melot, Juan B. Nacimiento, Marcelino Blanco Cáceres, Constantini, y los Subttes Ismael Candia y Mario Galeano. El Tte 1º Carmona, al invitarle al Tte. 1º Sindulfo Pérez Moreno, comandante del Grupo II, a incorporarse al movimiento conspiraticio le indicó que su misión sería la de apresar al TCnel Stroessner. Pérez Moreno no respondió al pedido y, en cuanto se le presentó la ocasión, informó al Comandante de la Artillería que en su unidad se estaba planeando un golpe subversivo contra el gobierno y que él debía de ser apresado. Stroessner adoptó las medidas para abortar el intento de golpe. Dispuso el apresamiento de todos los complotados, que se llevó a cabo el día domingo 26 de enero siendo inmediatamente conducidos a la sede del Comando en Jefe en la capital del país.
El día miércoles 29 de enero se publicó en el Diario La Tribuna un Comunicado de la Oficina de Informaciones de la Presidencia de la República, que decía: “En el curso de la semana pasada fue descubierto un intento de subversión dirigido por algunos oficiales subalternos, que tuvo comienzo de ejecución el día viernes 24 en los cuarteles de la Artillería en Paraguarí y que culminó con el propósito de algunos oficiales de Aviación, complicados en el plan de apoderarse de la guardia de dicha unidad en la noche del domingo. Todos los inculpados se hallan a disposición de la Justicia Militar. Reina completa tranquilidad en todas las Guarniciones de la República” (9).
A modo de reconocimiento y de respaldo al TCnel Stroessner el día 30 de enero el general Morínigo asistió a un almuerzo en el asiento del R.A. Nº 1 “General Bruguez”, junto con Ministros del Poder Ejecutivo, el Jefe de Estado Mayor General coronel Emilio Díaz de Vivar y Comandos de Grandes Unidades. Un conocido biógrafo escribió respecto al evento: “Es la real prueba de la posición asumida por el TCnel Alfredo Stroessner en la reunión del 11 de enero de 1947 y el desmentido a todas las posteriores manifestaciones, en que es acusado de haber votado en contra de la permanencia en el gobierno del Partido Colorado, y corroborada por toda su posterior actuación en las filas del Ejército leal” (10).
De esta manera consideramos haber cumplido con una obligación histórica de hacer conocer el hecho relatado, muy poco conocido por la inmensa mayoría de los colorados. Y que, además, constituyó el prolegómeno de la cruenta Guerra Civil del 47 desatada por la alianza líbero-franco-comunista contra el Partido Colorado.
NOTAS:
(1) SATURNINO FERREIRA PEREZ. “PROCESO POLITICO DEL PARAGUAY”, Volumen II, pág. 67, Imprenta Salesiana, 1987.
(2) ARSENIO BASUALDO Y CARLOS ARZA MALDONADO. “FORJADORES DE LA DEMOCRACIA”, Tomo I, pág. 291, Editorial Clásicos Colorados, 1984.
(3) Así se autodenominaba entonces al movimiento político y militar que respondía al expresidente de la república coronel Rafael Franco. En 1952, en el exilio, adoptó el nombre de Partido Revolucionario Febrerista
(4) AMANCIO PAMPLIEGA. “MISION CUMPLIDA”, Editorial El Lector, pág. 148.
(5) WASHINGTON ASHWELL. “CONCEPCION 1947”, pág. 247, EDIPAR SRL, Asunción, 1998.
(6) AUGUSTO OCAMPOS CABALLERO. “TESTIMONIOS DE UN PRESIDENTE. Entrevista al General Higinio Morínigo”, Edit. El Lector, pág. 143, Asunción, 1983.
(7) LUIS MARIA ARGAÑA. “HISTORIA DE LAS IDEAS POLITICAS DEL PARAGUAY”, Edit. EL FORO, pág. 227, Asunción, 1983.
(8) ALFREDO SEIFERHELD. “CONVERSACIONES POLITICO MILITARES”, Vol. II, Editorial El Lector, pág. 68, Asunción, 1984.
(9) SATURNINO FERREIRA PEREZ, Ibidem, pág. 412.
(10) SATURNINO FERREIRA PEREZ, Ibidem, pág. 413.

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