EL ARQUITECTO, TOMÁS ROMERO PEREIRA, DEBE REPOSAR EN EL PANTEON NACIONAL


Por el Doctor coronel,  HUMBERTO ZARACHO

Que los restos mortales de los doctores Eligio Ayala y Eusebio Ayala reposen en el Panteón Nacional de los Héroes se admite por haber sido, el primero, el Presidente de la República que dio los primeros pasos para la defensa del Chaco Boreal y, el segundo, por haber ejercido la primera magistratura durante la contienda chaqueña. Las aristas negativas de ambos gobernantes quedan relegadas a un segundo plano por la importante gestión en pro de la defensa territorial.

Pero hay también otras personalidades descollantes de la vida nacional que aun no han recibido la debida consideración de la sociedad paraguaya. Una de estas personas meritorias lo es el Presidente arquitecto don Tomás Romero Pereira, ciudadano sobresaliente que se destacó en los diferentes ámbitos del quehacer nacional. Este preclaro ciudadano, nació en Encarnación el 4 de octubre de 1886; era hijo de don Emilio Romero, sobreviviente de la Guerra Grande, y de doña Rosa Isabel Pereira, residenta de aquella infausta conflagración. Don Tomás fue, igualmente, uno de los primeros arquitectos compatriotas que brillaron por su elevada profesionalidad. Entre sus obras principales figuran la transformación del antiguo cementerio Mangrullo-cué (hoy Parque Carlos Antonio López), el frontispicio del Panteón de los Héroes y Oratorio de la Virgen de la Asunción, la residencia del general Bernardino Caballero, sobre la avenida España, el Templo del ex Seminario Metropolitano, etc. Proyectó, igualmente, los planos de remodelación de la bahía de Asunción, y la urbanización de los Barrios Obrero y Republicano,

En 1906 egresó del Colegio Militar argentino con el grado de Subteniente de Caballería (1). Retornó al país incorporándose al Ejército Nacional; empero, dos años después solicitó su pase a retiro por el hostigamiento que era objeto por el gobierno liberal. En setiembre de 1908 fue apresado y exiliado a la Argentina, acompañando en el ostracismo al general Bernardino Caballero y otros próceres del republicanismo. En el mes de octubre de ese año, en un lucido acto que se desarrolló en la modesta vivienda del Centauro de Ybycuí, se afilió al Partido Colorado estampando su firma en el histórico “Libro Rojo”. En la ocasión el anciano general le manifestó: “Su padre, que no era colorado, fue mi amigo y compañero en las jornadas del 73 y 76 y durante mi destierro en Corrientes. Sus dos hermanos, aquí presentes, son colorados y han servido ya al partido en 1904. Usted tiene derecho a firmar el Libro Rojo” (2).

Al año siguiente participó del movimiento libertador contra el régimen liberal combatiendo en la batalla de Laureles (1909) que resultó adversa a los objetivos del Partido Nacional Republicano. Su hermano Emilio perdió la vida en aquel avatar político.

Durante la guerra civil de 1911/12 que se abatió sobre el país -desatada entre las fracciones del Partido Liberal de cívicos y radicales que se enfrentaron entre sí- renuncia el presidente Liberato Rojas (liberal cívico. El Congreso designa en su reemplazo al doctor Pedro P. Peña, iniciándose un breve gobierno colorado. Don Tomás fue reincorporado al Ejército con el grado de capitán y fue comisionado para la defensa de Luque contra las fuerzas revolucionarias, superior en cantidad de hombres y armamento. A pesar del valor desplegado los colorados fueron derrotados por los liberales. No obstante don Tomás pudo salvar su vida.

Volvió a ir al exilio en la Argentina donde concluyó sus estudios de arquitectura en 1914. Volvió a la patria pero debido a la anarquía reinante viajó al Brasil donde vivió un tiempo, y luego se trasladó a España y Francia. En esta ciudad se alistó como voluntario en la atención a los refugiados de la I Guerra Mundial. Después del armisticio fue desmovilizado trasladándose nuevamente al Brasil, viajando luego a Chile, Perú, Venezuela y EEUU, para regresar finalmente a Francia, y ponerse al frente de una importante casa editora desde donde realizó una proficua labor cultural.

En 1926 regresó al Paraguay involucrándose en forma activa en la política nacional y partidaria. El 25 de abril de 1928 contrajo matrimonio con la señorita Lilia Arza Taboada, formando un hogar ejemplar de la sociedad paraguaya.

La Convención partidaria de diciembre de 1931 lo elige como presidente del Partido Colorado. Como protesta contra la masacre de estudiantes ocurrida el 23 de octubre de ese año el Partido había dispuesto el retiro de sus bancas de los parlamentarios colorados, así como el retiro de los cargos administrativos de significación. La postura abstencionista siguió en vigencia durante la presidencia de don Tomás.

Ante el atropello boliviano al Fortín Pitiantuta el presidente doctor Eusebio Ayala dictó el decreto de movilización general para enfrentar la invasión boliviana. En su carácter de presidente y secretario, respectivamente, de la ANR don Tomás y don Leandro Prieto, suscribieron el 23 de julio de 1932 la histórica declaración exhortando a los correligionarios a deponer la lucha política contra el gobierno liberal y acudir a los centros de movilización para la defensa de la heredad nacional. En una parte de su célebre arenga se registra: “Dejemos de lado todos los rencores y vayamos todos juntos a defender nuestra bandera allá en el Chaco Boreal”. El propio don Tomás dio el ejemplo en su condición de militar retirado al presentarse para cumplir con la patria, solicitando al gobierno ser destinado a prestar servicios en el mismo Teatro de Operaciones. El gobierno accedió a su petición y fue designado Jefe de Operaciones de la III División de Infantería. Más tarde fue trasladado al Estado Mayor General como Jefe del II Departamento (Informaciones), donde permaneció hasta el mes de enero de 1935. En abril de ese mismo año fue nombrado Jefe de Operaciones del II Cuerpo de Ejército. Por los servicios prestados a la patria en el campo del honor don Tomás se ganó merecidamente el grado de Mayor de Caballería. Años después decía: “En 1932, al estallido de la contienda chaqueña presidíamos el Directorio de nuestro partido, nacionalista por antonomasia. Lanzamos en esa dramática emergencia una proclama, convocando a nuestros correligionarios a acatar sin vacilaciones el llamado de movilización, con la convicción inquebrantable del triunfo final, abroquelados, no por los escasos recursos materiales, sino por la justicia de nuestra causa y los imponderables espirituales del inagotable patriotismo paraguayo. Con ese espíritu nos incorporamos al Ejército del Chaco en los primeros días de octubre de 1932, en el Fortín Boquerón, punto de partida de la trágica y legendaria diagonal que transitarías hasta Huirapitindy, próximo al Parapití. Ahí permaneceríamos hasta el armisticio, en junio de 1935…”.

Ya en la postguerra fue principal impulsor de la Convención de 1938 que ratificó la unidad del Partido obtenida luego de los aciagos sucesos del 23 de octubre, llevando a la jefatura partidaria al Dr. Juan León Mallorquín, insigne ciudadano austero y patriota ejemplar. Durante la jefatura de este gran caudillo el Partido hizo una enjundiosa denuncia ante la opinión pública contra el Tratado de Paz que entregó al contendor vencido más de 50.000 kilómetros cuadrados de territorio patrio.

En 1939 asume la presidencia el general José Félix Estigarribia, candidato único por el Partido Liberal, El 18 de febrero del año siguiente dicta el infausto Decreto mediante el cual se declara dictador estableciendo la suspensión de toda actividad política partidaria. En julio instaura una Constitución de tinte nazifascista para asegurar la continuidad del liberalismo en el gobierno. Al producirse su trágico fallecimiento el 7 de setiembre de 1940 el Partido Liberal juntamente con el Ejército Nacional imponen como presidente al general Higinio Morínigo. Este gobierna unos meses con un gabinete liberal, y luego por detectar que se encontraba conspirando contra su gobierno cancela su personería jurídica decreto mediante. Sin embargo mantuvo la abstención política del coloradismo. Ante la grave situación por la persecución que atravesaban los correligionarios la Junta de Gobierno, resolvió en la sesión del 14 de noviembre de 1942 constituir un Comité de Emergencia para que

entrara a regir la vida partidaria con la plena autoridad de la propia Junta de Gobierno, en caso que ésta autoridad partidaria quede acéfala. Entre los designados se hallaba don Tomás.

En el año 1945 nuevamente se ausenta del país reintegrándose al terruño en enero de 1950. En el mes de agosto de 1950 el presidente Federico Chávez lo designa Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, La Convención de la ANR reunida ese mismo año lo eligió miembro titular de la Junta de Gobierno, y la Convención de 1952 lo designa Vicepresidente 3º de la alta autoridad partidaria. En el mes de diciembre renuncia don Rigoberto Caballero a la cartera del Interior y don Tomás es nombrado en su reemplazo. Por discrepancias con el presidente Chavez tuvo que renunciar, a su vez, en enero de 1954.

El mes siguiente, el Dr. Guillermo Enciso Velloso, presidente de la Junta de Gobierno, se ausenta del país para ocupar un cargo diplomático. Le sucede al frente de la conducción del Partido el Arq. Romero Pereira, volviendo a la jefatura partidaria.

Desde tiempos atrás el presidente Chávez venía atravesando una situación cada vez más insostenible. Las desinteligencias se profundizaban debido a que al Jefe de Estado se le estaba yendo de las manos las riendas del gobierno. El chavizmo se atomizó en varios grupos. El de mayor influencia lo conformaban la señora Isabel viuda de Vallejos (novia del primer mandatario), el Tte Cnel Néstor “Necho” Ferreira, comandante de la 1ª División de Caballería con asiento en Campo Grande, y el presidente de la Seccional de Luque don Rosa Agustín González (autoproclamado Comandante de la 1ª División Colorada).

La actitud de indisciplina y abuso de autoridad de parte del Tte Cnel Ferreira, quien el 3 de mayo de 1954 ordenó el arresto del Mayor Virgilio Candia, comandante del RC3 “Cnel Mongelós” sin dar el parte correspondiente al Comandante en Jefe de las FFAA general Alfredo Stroessner, provocó una crisis militar. Este dispuso el arresto de su subordinado en el Gran Cuartel General, donde se presentó en horas de la noche del 4 de mayo para su cumplimiento. Aproximadamente a las 20 horas de ese día efectivos de la DC1 avanzaron sobre la capital para liberar al Tte Cnel Ferreira. Fueron interceptados por tropas del RI14 “Cerro Corá” sobre la Avda. España (a la altura del actual Colegio Americano), y por efectivos de la Escuela Militar en la esquina de las Avdas. Perú y Artigas. El presidente Chávez fue retenido en la sede de la Escuela Militar cuando a las 21 hs., aproximadamente, llegó sorpresivamente para asumir el mando de las FFAA de la Nación, adoptando una postura favorable al militar insubordinado en desmedro de la disciplina militar. De esta forma la crisis inicialmente militar tuvo derivación política.

Entonces la figura del Arq. Romero Pereira cobró una trascendental importancia al convertirse en el negociador principal para la superación de la crisis. Mediante su imponderable gestión se logró la solución cuando en la madrugada del 8 de mayo la Junta de Gobierno aceptó la renuncia del presidente Chávez, y aprobó la resolución para que don Tomás asuma la presidencia provisional. El órgano partidario dispuso, igualmente, propiciar la candidatura del general Stroessner para Presidente Constitucional de la República ante la próxima Convención Partidaria por el respeto del período. Finalmente, después de su aceptación Stroessner fue elegido por amplia mayoría en la elección celebrada el 11 de julio, asumiendo el cargo el 15 de agosto. El juramento de rigor le tomó don Pastor Filártiga, presidente de la Cámara de Representantes, quien le impuso la banda presidencial en presencia del presidente de la Corte Suprema de Justicia Dr. Humberto Zarza y del presidente argentino general Juan Domingo Perón. El presidente de la Junta de Gobierno fue nombrado Ministro del Interior.

En la concentración colorada convocada el 8 de mayo de 1955 don Tomás manifestó: “…nunca he de arrepentirme del papel cumplido en aquella emergencia, en mi carácter de Presidente de la Junta de Gobierno primero, y de Presidente Provisional de la República después. Asumo íntegramente la responsabilidad de mis actos, hayan sido estos pequeños o grandes, trascendentales o insignificantes” (3).

También durante la presidencia de don Tomás se realizó el histórico “reencuentro partidario”, ocasión en que los “viejos robles” del Partido sellaron la unidad bajo el manto de la reconciliación. Por su meritoria gestión la Convención del Partido reunida el 4 de marzo de 1956 lo proclamó nuevamente Presidente de la Junta de Gobierno y le acordó merecidamente el título de “Arquitecto de la Unidad Colorada”. Y en setiembre de 1958 la Convención lo reeligió Presidente de la máxima autoridad del Partido por vez tercera.

Tiempo después se creó el Ministerio sin Cartera con la finalidad de establecer un vínculo de mayor comunicación entre el Gobierno y el Partido, y don Tomás fue el primero en ocupar dicha Secretaría de Estado. Meses más tarde, con la presencia del entonces Presidente de la República, procedió a la inauguración de la sede del diario “Patria” y de la Casa de los Colorados. Ejerció la titularidad de la conducción partidaria hasta la Convención reunida en setiembre de 1960, y tuvo el honor de transmitir el cargo a don J. Bernardino Gorostiaga, otro jefe ilustre del coloradismo.

En las postrimerías de 1960 pasó a desempeñarse, por segunda vez, como Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones. Durante su gestión ministerial se comenzaron varias obras viales, entre ellas las rutas Concepción-Pedro Juan Caballero, Eusebio Ayala-Puerto Pte. Stroessner (hoy Ciudad del Este), Villa Hayes-Filadelfia, Paraguarí-Encarnación, puente sobre el río Tebicuary (Villa Florida). Paralelamente con ese cargo ocupó varias veces la presidencia del Consejo de Estado. Don Tomás se retiró de la función ministerial en el mes de setiembre de 1962. Su sucesor en el MOPC, el general Marcial Samaniego, le brindó el justiciero tributo al disponer que la nueva ruta Ypacaraí-Pirayú-Cerro León-Paraguarí sea denominado con el nombre de Tomás Romero Pereira “como justo reconocimiento a una existenciadedicada al servicio de la ciudadanía”.

El 1º de marzo de 1965 hizo formal entrega al Estado del terreno de su propiedad que incluía los dos últimos edificios del histórico Campamento Cerro León, que ya lo había ofrecido en donación en años anteriores. Con su propio peculio inició la reparación de los antiguos edificios evitando así la pérdida de un eslabón de la historia de nuestra heroica defensa contra la Triple alianza.

Como Convencional por el Partido Colorado le correspondió ocupar el cargo de Presidente de la Convención Nacional Constituyente reunido el año 1967, con la participación de Convencionales electos del Partido Colorado, Partido Liberal Radical, Partido Liberal y Partido Revolucionario Febrerista. Su labor prominente en la conducción de las sesiones contribuyó a que el Poder Constituyente aprobara la primera Constitución que resultó de la participación de todos los sectores políticos del país. Esta fue jurada el 15 de agosto de 1967. Años más tarde, don Tomás rememoraba este transcendente momento de su vida política: “…Una de las más altas honras que he de transmitir a mis hijos y a mis nietos, es el haber sido presidente de la Convención Nacional Constituyente que, libremente elegida, popularmente consentida y legalmente constituida, elaboró y sancionó LA UNICA CARTA MAGNA VERDADERAMENTE PARAGUAYA Y DEMOCRATICA QUE HASTA HOY HA TENIDO LA REPUBLICA”. (4)

El 15 de agosto de 1968 fue nuevamente escogido para desempeñarse como Ministro sin Cartera, función que lo desempeñó hasta el día de su muerte. Antes, la Convención partidaria le enalteció con la máxima distinción que el Partido acuerda a sus miembros: la “Medalla General Bernardino Caballero”. Y en el lejano Fortín “General Díaz”, en tierra chaqueña, en la mañana del 15 de junio de 1972 el Gral. Div. Andrés Rodríguez, a la sazón Comandante de la DC1 “General Bernardino Caballero”, le impuso la “Medalla de la Caballería” por su actuación en la defensa del Chaco Paraguayo.

Fue don Tomás un hombre generoso e interesado en la educación de la niñez paraguaya. A él se debe la construcción de varias escuelas financiadas de su pecunio personal. Entre las mismas están las que llevan el nombre de La Residenta, Emilio Romero Pereira, Cayo Romero Pereira y Rosa Isabel Pereira de Romero. Pero también se dedicó a fundar bibliotecas públicas siempre por su propia cuenta.

Don Tomás Romero Pereira entregó su alma al Hacedor el 14 de agosto de 1982. En vida poseía una férrea moral y una templanza admirable en el momento de defender los valores éticos. Fue un hombre leal y patriota ejemplar. Su figura constituye un paradigma para los demócratas del Paraguay. Aunque conoció de obstáculos y participó en luchas cívicas y militares nuca decayó su fortaleza y su fe en el futuro de la patria. De ahí que su memoria no puede quedar en el olvido, como ha ocurrido con tantos preclaros ciudadanos. Por todo ello es de justicia que sus restos mortales sean trasladados al Panteón Nacional de los Héroes, para ser venerado junto con los demás próceres del civismo nacional.

NOTAS:

(1) En 1903 participó en un concurso de méritos para la obtención de una beca ofrecida por el gobierno argentino, obteniendo una de ellas. Cabe recordar que en Paraguay no existía a la sazón ninguna institución de formación para Oficiales. La Escuela Militar recién se creó en 1915 y produjo la primera remesa de Oficiales en 1919.

(2) MONTE DOMEQ, Raúl. “Tomás Romero Pereira. Paradigma de patriotismo”, pág., 62, Asunción, 1982.

(3) Ibidem,

7 Responses to EL ARQUITECTO, TOMÁS ROMERO PEREIRA, DEBE REPOSAR EN EL PANTEON NACIONAL

  1. osvaldobergonzi dice:

    Humberto: Tuve la suerte de conocerlo a Don Tomás. Me lo presentó mi padre, colega suyo,en la herreira de Don juan Lacarruba. Ambos hablaban en corrido francés, y por esos tiempos, la gente menuda no habríamos la boca frente a los mayores. No como ahora que cualquier chiquilín nos puede faltar al respeto. Mi papá conocia la trayectoria de Don tomás y mucho lo admiraba, no solo por su calidad profesional como arquitecto, sino también como político.Ambos tuvieron como profesor al propulsor del cemento en el Paraguay, el arquitecto Hoffer, cuya una de sus obras, la entonces Farmacia Pessolani, justo frente a la esquina del restaurante La preferida, hasta hoy se halla en pie gracias a Dios y donde se lee el nombre del referido arquitecto berlinés. Don tomás se recibió en 1914 y papá en 1927. Además, un amigo mío muy querido, Nelson Mendoza, fallecido relativamente joven escribió una muy buena biografía del arquitecto Tomás Romero Pereira. Pero lo interesante que, a veces no se puede escribir por prudencia, resultó el plato fuerte. Nelson me solía contar la imponente personalidad de este gran señor que con su sola mirada manejaba a la gente, incluso a Stroessner que ya es mucho pedir e incluso cuesta creer. Tanto es así,que despues de su fallecimiento en 1983, Stroessner comienza a cometer errores uno tras otro hasta sucumbir el 3 de febero de 1989. Pero lo inédito es lo siguiente: El 4 de mayo de 1954 en Buenos Aires un peligroso político de mucho talento toma el hidroavión para Asunción. Su nombre: Arnaldo Valdovinos, el cerebro del franquismo junto a Juan Stefanich. Ni Nelson ni yo podíamos y hasta hoy día, en mi caso, afirmar que fue llamado por Stroessner porque eso no le comentó Don Tomás. Pero lo cierto es que Don tomás recibió la información y movió sus hilos hasta lograr él la resolución del conflicto colorado luego de la renuncia de Don Federico Chaves y más tarde en 1955 la unión entre demócratas y guiones. Según me comentó Nelson, la ANR estaba perdida si no se pactaba con Stroessner pues éste luego de la desaparición del 90% del ejército como consecuencia de la revolución de 1947 dominaba a los uniformados. Tanto es así que un mero mayor,Virgilio Candia, comandaba la caballería y más tarde fue sustituido por un simple capitán, Andrés Rodríguez y así en otras armas salvo honrosas excepciones como Pancholo Caballero y Emilio Diaz de Vivar que pedían pasar a retiro por razón de sus años de servicio. – Quiero irme a mi casa parecía decir, Pancholo a quien yo le cebaba tereré junto a otros militares.Se quejaba de sus correligionarios que lo llevaban a ministerios y a un sin fin de preocupaciones. Por entonces tenía 60 años y en esa epoca pesaban los años salvo el caso excepcional de Don tomás. Aquí se encuentra la explicación del porqué el arquitecto Tomás Romero Pereira recomendara respaldar a Stroessner en tanto cogobernara con nuestro partido y esa fórmula se cumplió al pie de la letra.Tanto es así que cuando Stroessner, ya desaparecido Don Tomás, pretendió desconocer a la autoridad partidaria y destituir poco menois que a patadas al doctor Juan Ramón Chaves el 1 de agosto de 1987 firmó sus sentencia de muerte política. Lo reconoció mi compañero de colegio, Gustavo Stroessner, en Brasilia en 1992 durante un congreso del medio ambiente donde concurrí como diputado nacional y Ramirez Boettner era por entonces Embajador nuestro (Ver en este medio Luís maría Ramírez boettner, un gigante de la diplomacia paraguaya) La fórmula de Don Tomás no la entendieron ni Epifanio en 1955, ni los exiliados de 1962, ni Edgar Ynsfran confinado en 1966, ni nosotros los contestarios que nos unimos a los exiliados a partir de 1984, ni el propio hijo de Don Tomás, nuestro querido Carlín quien junto a Angel Seifart comenzaron hacer temblar al secretario de Stroessner en las tumultuosas sesiones de la junta de gobierno. (Ver memorias de gonzález Macchi) – Vamos a ir todos presos si seguimos así, solía exclamar uno de los miembros en tanto la prensa nada sabía pues se trataba de cosas tratadas en el más absoluto secreto. Como a Don Carlos, sus compatriotas y hasta los liberales lo recuerdan a Don Tomás con respeto por su brillante manejo de la convención de 1967. De manera Humberto que comparto tu moción. DEBEMOS LLEVARLO A DON TOMÁS AL PANTEÓN AUNQUE SE OPONGA CARLÍN. Un abrazo republicano.

    • Humberto Zaracho dice:

      Así como la muerte de Evita le privó al presidente Juan D. Perón a la mejor consejera y amiga, también ocurrió en el Paraguay con el fallecimiento del Arquitecto Tomás Romero Pereira. El general Stroessner perdió a un gran amigo, correligionario y asesor. Los amigos, y consejeros son difíciles de sustituir, más aun cuando se llega a una edad determinada. Don Tomás era la figura que equilibraba las influencias que existían de parte de algunos que se lamaban “amigos” o incondicionales del general Stroessner, tanto civiles como también militares. Alguna vez la historia será revisada y surgirá a borbotones muchas verdades..

  2. Artemio Santacruz dice:

    Y tambien el Dr Luis Maria Argaña, mártir de la democracia y héroe civil

    • Humberto Zaracho dice:

      Coincido plenamente contigo amigo y correligionario. También el “último caudillo” merece reposar en el Panteón Nacional de los Héroes, al igual que otras figuras descollantes del Coloradismo Eterno, entre ellos el “gran karaí” Dr. Juan Manuel Frutos.

  3. Dr. Bergonzi:
    Felicito al Coronel Humberto Zaracho por esta semblanza tan buena y precisa de don TOMAS ROMERO PEREIRA, indudablemente, un roble de la Asociacion Nacional Republicana-Partido Colorado; una figura que ya no pertenece a un partido politico, en exclusiva, sino a toda la nacion paraguaya.

    Yo por mi edad no conoci personalmente a don Tomas, pero por las referencias y documentos que me dio mi padre, pude darme cuenta, inmediatamente, de su extraordinaria figura como politico e intelectual. Un patriota.

    Mi padre me dio la fotocopia de un articulo escrito por GABRIEL CENTELLA, publicado en el diario PATRIA, el 8 de marzo de 1955, con el titulo de “LA VERTICALIDAD DE UNA CONDUCTA A TRAVES DE CUATRO APTITUDES”‘. Ese articulo de mi abuelo sostenia: “‘LA FIGURA MAS RECIA Y VIGOROSA DEL PARTIDO COLORADO: TOMAS ROMERO PEREIRA”‘.

    Concuerdo plenamente que los restos mortales de don Tomas Romero Pereira deben ir al Panteon Nacional. Es una propuesta de concordia nacional para reconocer a un hombre que lucho en la guerra y en la paz, y porque no decirlo, que salvo al Partido Colorado, en 1954, de ir a la llanura y al ostracismo.

    Un politico con una dimencion humana e intelectual extraordinaria, en el campo militar y el civil, como la del Arquitecto Tomas Romero Pereira, debe reposar con los heroes nacionales. Es un acto de justicia nacional que sobrepasa a cualquier reconocimiento partidario.
    Cordial saludo

  4. Humberto Zaracho dice:

    Muchas gracias por su comentario estimado correligionario y amigo Dr. Chase

  5. Dr. Bergonzi:
    Creo que los candidatos al Congreso (Parlamento) por el Partido Colorado, deben ser los primeros en estudiar la historia politica del Paraguay y por supuesto la historia de la Asociacion Nacional Republicana. Estos candidatos a legisladores deberian ser los primeros en impulsar el proyecto de Ley para llevar a los grandes hombres del partido Colorado al Panteon Nacional de los Heroes.

    Es necesario por ello, que se nutran de la doctrina y los valores y principios de la Asociacion Nacional Republicana-Partido Colorado.
    No le parece Dr. Bergonzi?. Saludos

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