RECORRIENDO LOS SUELOS DE LA PATRIA (1)


Por Osvaldo Bergonzi

Hemos recorrido varias veces el Paraguay. En ocasiones por razones políticas en compañía de, Luis María Argaña, líder durante 7 años del entonces poderoso  MRC. Otras veces por razones históricas. En algunos casos para visitar parientes y amigos, Así, nos hemos formado una idea de la composición en términos poblacionales de los suelos de la patria.

En el primer departamento, de Concepción, prevalece la ganadería por sobre la agricultura. Quizá por ello su desarrollo es lento sin comparamos con localidades del sur fundadas hace tan solo 50 años como el municipio de Santa Rita en Alto Paraná, eminentemente agrícola. Sin duda, a pesar de la mecanización la agricultura tiene un fantástico efecto multiplicador.

Se inauguran silos construidos con mano de obra paraguaya. cooperativas de producción, bancos, servicios profesionales diversos entre otras tantas actividades como supermercados, vendedores de maquinarias agrícolas, fertilizantes, estaciones de servicios, etc. Así, las villas iniciales aspiran a volverse polos de desarrollo y  ciudades.

No obstante, no se puede culpar a la ganadería la falta de desarrollo dado que las tierras rojas, tan apetecidas por los productores agrícolas, no abundan por el norte del país, salvo por estancos. Lo pudimos comprobar cuando trabajamos en el trazado y construcción de la ruta que une Concepción con Pedro Juan Caballero en el Batallón de ingeniería Nº 4 Aquidaban bajo la dirección del entonces mayor de la referida arma, Porfirio Pereira Ruiz Díaz, (1961 – 1962) gran patriota y señor muy respetado por propio y extraños. Colaboramos con la empresa española  ENTRECANALES Y TABORA.

Pudimos observar que los europeos, salvo aquellos venidos para la explotación del tanino y otras actividades lucrativas luego de la guerra grande, no son tan numerosos como en el sur, tal el caso de Itapua. Allí, un amigo de Capitán Miranda me comentó que los europeos buscaron siempre su latitud, es decir, más bien el frío. Y el Paraguay, salvo una ligera franja entre Ñeembucú, Misiones e Itapua muy cercanos al paralelo 28ª de latitud puede ofrecer un clima algo templado, pues el resto es sub tropical, con inviernos cortos y veranos largos. De ahí la folklórica expresión que en el Paraguay existen solo dos estaciones, la del verano y la del ferrocarril.

Entre Concepción e Itapua hay casi 7º de diferencia de latitud. Además el espejo de agua del río Paraná contribuye a un micro clima dado no solo su latitud sino también su mayor en caudal que el río Paraguay. Por eso, una noche de verano no es la misma en Encarnación respecto de Concepción. Mientras en la primera, en hora cercana a la media noche una brisa saludable se hace sentir, en cambio,  en la segunda el calor se muestra más firme casi a toda hora.

Próximamente proseguiremos el recorrido.

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