CÓMO HACER QUE FUNCIONE LA INTEGRACIÓN REGIONAL


Por Gerardo Meza C. (*)

La Integración posee el potencial de generar enormes beneficios tanto para los países de menor desarrollo económico relativo, como para los países mas desarrollado. Pero existen pruebas abrumadoras de que no se ha actuado de acuerdo con este potencial.

El problema no es la Integración en si misma, sino la manera en que se ha gestionado. Ha sido la economía lo que ha guiado a la Integración, sobre todo a través de la reducción de los costos de comunicación y de transporte. Los países más desarrollados son los que han dictado las reglas del juego, cuyo objetivo no han sido crear un conjunto de reglas justas que pudieran promover el bienestar de quienes viven en los países más pobres, (como el Paraguay).

Las dos caras de la Integración

· El proceso de la Integración está provocando resultados desequilibrados entre países y dentro de ellos, se crea riqueza pero los países más desarrollados (Brasil y Argentina) no comparten sus beneficios.

· No se resuelven problemas de empleo y pobreza

El país no está resolviendo realmente sus problemas de empleo y pobreza, por el contrario, los mismos se agudizan, según la Fundación para el Desarrollo Humano Sustentable (FDHS) La subocupación y la pobreza urbana han llegado a sus niveles máximos en las últimas décadas. Según cálculos se mantiene la tendencia observada hasta ahora. Estiman que la subocupación afecta en la actualidad a más de 1.000.000 personas. Si a estos sub ocupados se le agrega la desocupación abierta y el desocupado oculto, 45 % de la población económicamente activa 1.400.000 de personas tiene ahora problema de empleo.

Esto es grave para el desarrollo del país y más graves si no nos damos cuenta cuenta de la gravedad.

La Integración ha ayudado a algunos países (aumentando su PIB). El Paraguay en el 2010 llegó casi hasta 15%…Gracias a una buena producción de la agricultura especialmente la soja y la exportación de la industria de la carne

Pero no ha ayudado a la mayoría de la población.

Quienes no están contentos con la Integración, el (Mercosur es injusto para los Paraguayos)

Como el Paraguay plantea objeciones al Mercosur, con este último acontecimiento, se priorizo lo político por sobre lo jurídico. Ante tales hechos el Paraguay más bien manifiesta lo siguiente:

· Las reglas de juego que gobiernan la Integración son injustas (el Mercosur)…Se ha transformado en un bloque económico ineficiente para el comercio intrarregional y para el ideal del proceso de integración. Brasil y Argentina, con una política de gobierno que no conoce de respeto hacia los acuerdos firmados ni por las más elementales normas del comercio internacional frena el proceso de integración. Desde luego, políticas de soberbia y prepotencia no puede funcionar la integración, ni aquí ni en ninguna parte del planeta tierra.

Permanentemente Argentina bloquea, los contenedores, los productos, con argumentos poco claros y con las consecuentes pérdidas para la economía paraguaya. Y cuando se la denuncia por tales hechos pretende explicar que se trata de cuestiones privadas de armadores marítimos y fluviales.  Con su conducta anti societaria elimina principios básicos del libre comercio, que no hace mas que dañar al comercio intrarregional.

Y el diseño sin duda alguna está hecho a medida  para beneficiar solamente a (Brasil y Argentina) países mas industrializados y en la mayoría de los casos en todo sentido ha Empeorado la situación económica del Paraguay

· La Gestión de la Integración ha implicado la perdida de buena parte de la soberanía de nuestro país y de su capacidad para tomar decisiones en cuestiones claves que afectan al bienestar de los ciudadanos (Itipú y Yacyretá).

· La reforma de la Integración

Hoy en día todos coincidimos o estamos de acuerdo que no es positivo lo que conlleva la Integración y de que existen razones para su análisis específico con procesos específicos.

Conseguir que la Integración funcione no va hacer fácil. Los países de la Región se deben integrar y agruparse en bloques económicos para competir, y atenuar las crisisy proteger individualmente a las economías de los países.

Se debe integrar en bloques económicos; no en bloques que tienen supuestos objetivos económicos, pero son ideologizados y politizados como lo son actualmente los grupos bolivarianos del Siglo XXI. La integración la quieren utilizar como un soporte político, formando un club de Presidentes, para de esta forma perpetuarse en el poder. Ese no es el camino para la integración regional.

La propuesta de la economía marxista – leninista, fracasó EN EL MUNDO ENTERO. En tanto la versión simplista y totalitaria de algunos dictadores latinoamericanos con su versión marxista maquillada con otros afeites no menos rimbombantes como socialismo del siglo 21, democracia participativa o socialismo o muerte, YA FRACASÓ AL MOMENTO DE NACER.

Como resultado de esto el MERCOSUR se halla sumido en un caos jurídico. Como icono el Presidente del Uruguay dijo que la supresión de Paraguay es una medida política, no jurídica, esta es la forma de destruir la Integración RegionaL (¿en que quedan los acuerdos y pactos firmados entre socios?).

Es la prueba más seria de que de esta manera no puede funcionar la Integración. El principio de derecho internacional público y privado, Pacta sunt servanda (los acuerdos están para ser fielmente cumplidos) queda de este modo flotando en el aire como una mera buena intención o expresión de deseos sin cargo de obligación.

En consecuencia, para que funcione la integración se debe de actuar de buena fe. No hay otra forma. Si no, no hay fuerza humana ni material que pueda hacer marchar las relaciones internacionales. Lo ocurrido con el Mercosur en Mendoza, es un salto atrás inconmensurable para la integración regional. Y son muchas las cosas que deben realizarse, por lo que la comunidad internacional ha reconocido ámbitos en los que se producen problemas:

· El calado de la pobreza

A estas alturas ha quedado claro que la apertura de los mercados (eliminar las barreras comerciales), como en este momento lo hace la Argentina constituye una afrenta al buen sentido y al principio de buena vecindad. Esta cerrando su mercado y se dirige a una protección casi total, poniendo trabas a más de ochocientos rubros o productos de sus socios. 

Con un proteccionismo arancelario, de facto o más bien  demencial (interminables demoras aduaneras con el solo propósito de echar a perder nuestros productos perecedero) constituye un  CASUS BELLI dada nuestra mediterraneidad (impotencia física para buscar otros mercados), un retroceso como los existentes en  los prolegómenos de la guerra de la Triple alianza o de la triple traición como gusta señalar de boca para afuera la presidenta de la Argentina. Igualmente la Argentina se ha dedicado incluso a boicotear el comercio con terceros (carne paraguaya perdida en camiones que iban a Chile por territorio Argentino). A cada tanto acosa a embarcaciones por el curso internacional de los ríos Paraguay y Paraná). Brasil igualmente ha adoptado medidas parecidas.

· La apertura de los flujos de capital no va a resolver por si sola el problema de la pobreza ya que incluso puede llegar a empeorar, lo que se necesita es más ayuda y un régimen comercial más justo.

La necesidad de ayuda exterior y para Paraguay es necesaria la condonación de las deudas espurias de (Itaipú y Yacyretá).

El desarrollo es difícil de por si, con la carga de la deuda se hace en realidad imposible.

La aspiración a crear un comercio más justo. La libración comercial supuestamente conduciría al crecimiento, sin embargo esto no ha sido evidente.

El poco éxito que hemos tenido con la Integración (Mercosur), a la hora de promover el crecimiento de nuestro país. Buscando otro mercados como Chile, Colombia, Israel, Rusia y otros para comercializar nuestra Industria de Carne, y nuestra Soja con los países de Asia. Hemos logrados un crecimiento de la riqueza en el 2010 casi 15% del( PIB).

Los Países más desarrollado como Argentina y Brasil .imponen Aranceles y Para aranceles sobre las mercancías producidas por los países en vías de desarrollo( como el Paraguay) siendo 5 veces más elevados que los impuestos sobre bienes producidos sobre otros países más desarrollado y mientras que los países en vías de desarrollo(Paraguay) se veían abandonar los subsidios destinados ayudar a sus industrias emergentes, los países más desarrollados podían mantener subsidios agrícolas, reduciendo los precios agrarios socavando a los países en vía de desarrollo.

Un sistema defectuoso de Gobernanza de Integración:

Estos últimos acontecimientos en el Mercosur y Unasur

Se toman las decisiones a escala regional totalmente en contramano para el proceso de Integración regional. Cada vez se está más de acuerdo de que existe un problema de Gobernanza en las instituciones regionales como el caso de los grupos Bolivarianos del Siglo XXI.

Y que estos problemas contribuyen a sus fracasos (la integración), la falta de carácter democrático de su Gobernanza ha contribuido a su falta de legitimidad, socavando su eficacia, sobre todo en lo referente a su Gestión democrática.

El Estado-Nación y la Integración

Se exige a los gobiernos nuevos políticos. El mercado pudo haber estado produciendo crecimiento, pero se ha presentando acompañado de nuevos problemas sociales y económicos. (Como en este último acontecimiento en el Mercosur).

La idea convencional de que el desarrollo de algunos países más desarrollados (Brasil) se debió al capitalismo enteramente libre es errónea. Hoy el Estado Brasileño desempeña un papel central en las finanzas, hipotecas, préstamos para estudiantes, exportaciones e importaciones, cooperativas y pequeñas empresas, no solo regula la banca y garantiza los depósitos, sino que también intenta garantizar los flujos crediticios dirigidos a grupos desfavorecidos. Históricamente el gobierno de Brasil ha desempeñado un papel económico incluso mayor a la hora de promover el desarrollo, el desarrollo tecnológico y de infraestructuras.

Brasil ha tenido éxito en parte debido al papel que ha desempeñado el Estado en la promoción del des desarrollo, la regulación de mercados y a la hora de proporcionar servicios sociales básicos, el interrogante al que nos enfrentamos nosotros como país menos desarrollado es si en la actualidad nuestro Estado es capaz de desempeñar un papel similar.

La capacidad de nuestro Estado para controlar las acciones de individuos o compañías se ha visto limitada por los acuerdos internacionales que chocan con los derechos de los Estados soberanos para tomar decisiones.

La suscripción de acuerdos comerciales internacionales puede impedir que nuestro Estado regule las entradas y salidas de dinero, caliente, especulativo, aunque la liberación del mercado de capitales puede conducir a una crisis económicas.

A la vez contamos con un sistema de gobernanza Regional caótica y carente de coordinación a escala regional.

Se precisa una serie de instituciones y acuerdos que aborden un conjunto de problemas desde el calentamiento regional, al comercio internacional; pasando por la circulación del capital.

Podemos vivir de manera local, pero cada vez más tendremos que pensar en términos más globales, considerarnos como parte de una comunidad global.

Esto conllevará algo más que tratar a los otros con respeto, conllevaría a pensar en lo que es justo….Se impone un cambio de mentalidad si queremos que cambie el modo en que se gestiona la Integración.

(*) UNA: Economista

Harvard University

Universidad Americana

Master en Administración y Dirección de Empresas

Especialista de Evaluación de Proyectos de Inversión y Análisis de Riesgo.

Universidad de Madrid

U.T.I.C.

Master en Auditoria de Gestión y Control Interno Operacional

26 Responses to CÓMO HACER QUE FUNCIONE LA INTEGRACIÓN REGIONAL

  1. Herminio dice:

    desde el desarrollo
    Torpeza y errorde cálculo
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    Esta interesante su Articulo Dr Meza, quiero traer a colación
    un interesante artículo el analista político Mariano Grondona decía: «Los observadores políticos tendemos a sobrestimar la astucia como causa de los acontecimientos que comentamos, con olvido de otro factor de similar importancia. Ese otro factor es la torpeza. Los protagonistas se equivocan a menudo, cometen incluso gruesos errores…»

    Este comentario es muy pertinente en una semana en que una nueva torpeza -la decisión de Chávez de expulsar a los diplomáticos paraguayos-, se ha sumado a la sucesión de torpezas cometidas a lo largo de la crisis que vive el Paraguay en el Mercosur.

    Esta sucesión de torpezas comienza con la misma gestión de Lugo, porque hay que actuar demasiado mal políticamente para que en un país con un régimen casi parlamentario, solamente 1 diputado de 80 y 4 senadores de 45 lo hayan apoyado.

    La segunda torpeza ha sido el juicio político en sí mismo, que si bien ha estado totalmente ajustado a la Constitución y las leyes, el plazo concedido para la defensa así como las causales de la destitución han sido en el mejor de los casos muy desprolijos.

    La tercera torpeza es nuevamente de Lugo, que acepta someterse al juicio político, acepta el plazo concedido y acepta la decisión del Congreso, para posteriormente salir a decir que hubo golpe de Estado.

    La cuarta torpeza ha sido el accionar del Brasil, el país más grande de la región que en lugar de usar a su formidable diplomacia para administrar la crisis paraguaya, como lo hizo Fernando Henrique Cardoso en 1996, ha enviado a una «patota» de cancilleres de la región que lo único que hicieron fue empeorar la situación.

    La quinta torpeza es la suspensión de Paraguay del Mercosur y la incorporación de Venezuela al bloque regional, violando totalmente la letra y el espíritu del Tratado de Asunción. El presidente uruguayo Mujica en un acto de «sincericidio» dijo que lo político primó sobre lo jurídico.

    La pregunta que ahora surge es cómo hacemos para detener esta escalada de torpezas y cómo hacemos para que todos, repito todos, tengamos una salida honrosa de esta lamentable situación.

    Creo que para eso tenemos que actuar con inteligencia y astucia y debemos evitar cometer errores de cálculo.

    El error de cálculo es un término que fue muy utilizado durante la guerra fría, donde Estados Unidos y la Unión Soviética vivían enfrentados en un delicado equilibrio nuclear. El error de cálculo consistía en interpretar erróneamente las motivaciones o equivocarse en predecir las reacciones, de la otra parte.

    El primer error de cálculo es pensar que este conflicto se libra entre el Paraguay y sus vecinos, cuando el conflicto real es entre Brasil y Estados Unidos por el liderazgo de América del Sur. Eso se nota claramente en el accionar de Unasur y de la OEA.

    El segundo error de cálculo es pensar que el conflicto se debe a que Dilma no quiere al Paraguay, cuando que realmente Dilma se encuentra muy criticada en su país, tanto por los partidos de oposición como por los medios de comunicación, por la entrada ilegal de Venezuela al Mercosur.

    Ella ha cometido un gran error en este tema y para paliarlo necesita apoyo internacional a su decisión. Ese apoyo no lo ha conseguido, debido a la acción en sentido contrario de los Estados Unidos.

    El tercer error de cálculo es pensar que Chávez agrede al Paraguay, cuando que en el fondo él siempre agrede a EE. UU., el Imperio, y, consecuentemente, a los países que se encuentran alineados con el mismo.

    Paraguay tiene que evitar meterse en estas peleas «entre perros grandes». Tiene que limitarse a defender sus intereses, su dignidad y su soberanía, pero sin inmolarse como lo hizo el Mariscal López.

    Tenemos que actuar con astucia, siendo conscientes de nuestro tamaño y de nuestra ubicación geográfica.

    Tenemos que actuar con inteligencia y evitar cometer errores de cálculo.

    • Gerardo Meza Caballero dice:

      Herminio: Problemas de fondo en el Mercosur
      La crisis del Mercosur tiene su origen sobre todo en su fracaso como instancia de articulación comercial y de políticas macroeconómicas antes que en su acelerada desnaturalización, en curso en la actualidad, que apunta a convertir al bloque en una unión de carácter ideológico que sirva de respaldo a las aspiraciones brasileñas.
      El Mercosur sufre problemas y dificultades muy anteriores y que exceden a los alcances de la actual crisis jurídico-política derivada de la suspensión de Paraguay y de la aprobación ilegal del ingreso de Venezuela al bloque. La situación de esta iniciativa de integración no tendría la gravedad que tiene si solo se redujera al desacuerdo en torno a este tema puntual o si estuviera acotada a las diferencias de interpretación de aquellas medidas adoptadas a tambor batiente a mediados del año pasado.
      Con voluntad de todas las partes –si alguna de ellas renunciara a imponer su criterio mediante presiones y extorsión– quizás se zanjaría el diferendo con relativa facilidad y rapidez, para satisfacción de todos los socios. Pero no. Además de las discrepancias ideológicas, en realidad existen factores mucho más profundos que arrastran al Mercosur a una agonía que se encamina inexorablemente al naufragio.
      Estos factores tienen que ver con la visión oportunista o hegemónica que los principales socios –Argentina y Brasil, respectivamente– tienen acerca de este proceso de integración comercial y económica. Paraguay y Uruguay, las economías más pequeñas de la sociedad, han cumplido con mucho mayor rigor que los otros miembros con los principios y postulados fundamentales del Mercosur en sus más de 20 años de vigencia. Prueba de ello es el último informe de la Global Trade Alert, organización vinculada al Banco Mundial y que analiza las restricciones al comercio a escala mundial, que coloca a Argentina en la cima del ranking de países con mayor cantidad de trabas al comercio en América, con 231, seguida por Brasil, con 214 restricciones identificadas. El gobierno argentino fue denunciado en más de una oportunidad en los últimos meses en la Organización Mundial de Comercio (OMC).
      La última protesta fue refrendada por 45 naciones, algunas de ellas de la región, como el caso de Colombia. En el otro extremo de la escala se ubican Chile, Uruguay y Paraguay, naciones que prácticamente no poseen obstáculos para la circulación de bienes, mercancías y servicios. Los gobiernos de Brasil y Argentina adoptan medidas para minimizar los efectos de la actual crisis en sus propias industrias. Estas políticas proteccionistas se efectivizan en forma unilateral, sin coordinación con los demás miembros del bloque. Cada parte desarrolla su propia estrategia y su propio juego, sin que importe la opinión o los intereses de los demás socios.
      Ninguna sociedad puede prosperar si sus integrantes se ignoran unos a otros. El Mercosur carece de mecanismos eficaces para enfrentar y resolver divergencias entre los socios. Apenas salta un conflicto comercial bilateral, el proyecto de integración exhibe sus obvias limitaciones, derivadas de dos hechos claves: la ausencia de una decisión política auténtica de apostar al libre comercio y de abandonar las prácticas proteccionistas; y la visión de potencia hegemónica que sobre la región tiene el Brasil y las consecuentes resistencias que esta actitud genera en los demás países. Acciones proteccionistas, represalias inmediatas, bloqueos y actitudes que rozan la extorsión, forman parte del arsenal utilizado sin tapujos en las relaciones comerciales cotidianas de quienes se dicen “socios” desde hace 20 años.
      La crisis del Mercosur tiene su origen sobre todo en su fracaso como instancia de articulación comercial y de políticas macroeconómicas antes que en su acelerada desnaturalización, en curso en la actualidad, que apunta a convertir al bloque en una unión de carácter ideológico que sirva de respaldo a las aspiraciones brasileñas.

      • Fernando dice:

        Dr. Meza Caballero. Felicitaciones por mantener su PAGINA WEB. DR. GERARDO MEZA C. :: El Paraguay que queremos
        elparaguayquequeremos.com/paginas.php?categoria=&id=122
        CONSEGUIR QUE LA INTEGRACIÓN FUNCIONE: SE TIENE QUE RECONSTITUIR EL … QUE ASUMA EL 15 DE AGOSTO DEL 2013 Por Gerardo Meza C. …. se debe solicitar de la Integración Regional una flexibilización para facilitarnos la …

      • Bernardo dice:

        Dr. Meza Caballero. Brasil: El problema que no entienden como funciona una Integración Regional. Y eso trae la crisis de crecimiento.
        Desde el año 1995 —en que asumiera la Presidencia Fernando H. Cardoso— hasta el año 2011 —incluyendo las 2 presidencias de Lula da Silva—, el Brasil creció en forma sostenida y logró un progreso extraordinario de inclusión social que sacó de la pobreza a 40 millones de brasileños. Al final de este ciclo virtuoso, había alcanzado el número seis entre las economías mundiales, superado a Inglaterra y se había convertido, junto a los otros países integrantes de BRIC, en un motor fundamental de la reactivación global para salir de la crisis iniciada en 2008.

        A partir del 2011 comenzó a estancarse y encerrarse con sus principales socios regionales, Argentina y Venezuela, en un Mercosur que abandonaba sus aspiraciones de convertirse en un mercado común. Así marchamos, desde la unión aduanera “imperfecta” a partir del 1.° de enero de 1995, hasta retroceder al estatus de “zona de libre comercio muy imperfecta” actual.

        Mientras tanto, el mundo se integraba en regiones cada vez más pujantes. La Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) y toda el área Asia-Pacífico con una competencia entre China y los Estados Unidos para abarcarla con acuerdos de libre comercio. La Alianza del Pacífico: México, Chile, Perú y Colombia en nuestra Latinoamérica. En el norte, la consolidación del Tratado de Libre Comercio en Norteamérica (NAFTA, por sus siglas en inglés). También en Eurasia se produjo una nueva asociación entre Rusia y China; “el camino de la seda” se va constituyendo en un eje vertebrador de la relación entre China y la Europa comunitaria.

        Ese Brasil que venía convirtiéndose, por primera vez, en una sociedad de clase media —ciento veinte millones de brasileros ya la integran— comenzó a exigir servicios de educación y salud de mayor calidad, empleos bien remunerados y viviendas con confort a la altura de sus nuevas y justas demandas.

        Pero el proceso de industrialización se amesetó y el éxito en las exportaciones de commodities —soja, petróleo, azúcar, etanol y hierro— tendió a primarizar la producción. Esos ingresos no son suficientes para financiar el crecimiento social producido durante los 16 años de boom económico.

        El sistema político recibió una fuerte señal de advertencia en noviembre del 2014, cuando el Partido de los Trabajadores (PT) y sus aliados ganaron por el margen más estrecho desde la recuperación de la democracia.

        El “tsunami” pegó con todo en el primer trimestre del 2015 y se extendió como una mancha de aceite en el segundo y el tercer trimestre. La crisis es centralmente política, porque los “fundamentals” de la economía siguen sólidos, incluyendo sus casi cuatrocientos mil millones de dólares de reservas. El tipo de cambio de 3,9 reales por dólar es, finalmente, el mismo que tenía el Brasil en el año 2002 y sólo expresa la necesidad de ajustarlo en función de las devaluaciones ya producidas en el dólar, el yen, el yuan y el euro.

        El verdadero ajuste no provendrá de la economía, sino de la adaptación del sistema político a los nuevos desafíos internos y externos que el mundo y la sociedad brasileña reclaman. Lo mismo ocurre, con sus características locales, en Venezuela y Argentina.

        El año 2016 será un año de grandes cambios que incluirán una renovación de la dirigencia política y la actualización del Estado como herramienta fundamental del crecimiento y la justicia social.

        El tiempo de la ideología como cubierta de la corrupción está llegando a su fin. El debate de ideas será más fecundo y plural, al servicio de los logros sociales postergados.

        Pero tenemos que tener paciencia y recién en el 2017 llegará el premio por las conductas correctivas a aplicarse en el 2016. No serán medidas de ajuste, sino la puesta a punto para, por fin, despegar.
        Atentamente

      • Ester dice:

        Dr. Meza Caballero. El Mercosur se debe Reconstituir y liberarse del cepo para que funciones la Integración.

        México, Chile y Perú son miembros del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP), que se firmó recientemente, pese a que esos países integran la exitosa Alianza del Pacífico (AP), que crearon en 2008 junto con Colombia. Los países del Mercosur no podrían hoy aspirar a lo mismo, pues el documento conocido como Decisión 32/00 les prohíbe llegar por su cuenta a acuerdos preferenciales con países de extrazona u otros bloques, aunque convengan a sus intereses. Como ya sostuvimos en editoriales anteriores, el Paraguay debe denunciar la Decisión 32/00 si el Mercosur continúa actuando como un cepo cuando algunos de los socios “chicos” intentan algún acuerdo en extrazona, mientras los grandes conciertan importantes negocios sin preocuparse de pedir permiso al bloque. Nuestro país no puede seguir enclaustrado por culpa de la intransigencia de un vecino acostumbrado al proteccionismo cerril. Es preciso que el Paraguay goce de la libertad que tienen los miembros de la pujante AP para acceder a los grandes mercados internacionales, sin necesidad de abandonar el Mercosur.

        Doce países del Pacífico, entre los que figuran México, Chile y Perú, acaban de firmar un Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP), que podría servir de modelo a otros de libre comercio, que están siendo discutidos. Las negociaciones empezaron en 2008 y no fueron abandonadas por esos tres países latinoamericanos ni cuando en 2011 integraron con Colombia la exitosa Alianza del Pacífico (AP). En adelante, se beneficiarán del libre comercio en virtud de dos importantes convenios, entre los cuales no habrá ninguna incompatibilidad.

        Los países que integran el Mercosur no podrían hoy aspirar a lo mismo, pues el documento conocido como Decisión Nº 32/00 les prohíbe llegar por su cuenta a acuerdos preferenciales con países de extrazona, aunque ello beneficie a sus respectivas economías. Cualquier acuerdo o alianza debe realizarse en bloque, lo que les resta a los socios la posibilidad de concertarlos con otros países o bloques aunque sean convenientes para sus intereses.

        Como ya sostuvimos en editoriales anteriores, el Paraguay debe denunciar la Decisión 32/00 si el Mercosur continúa actuando como un yugo cuando algunos de los socios “chicos” intentan algún acuerdo en extrazona, mientras los grandes conciertan grandes negocios sin preocuparse de pedir permiso al bloque, como es el caso, por ejemplo, de Argentina con China. Nuestro país no puede seguir enclaustrado por culpa de la intransigencia de un vecino habituado al proteccionismo cerril.

        Es preciso que el Paraguay goce de la libertad que tienen los miembros de la pujante AP para acceder a los grandes mercados internacionales, en función de sus propios intereses y en ejercicio de su soberanía, sin necesidad de abandonar el Mercosur. Lo mismo que Uruguay, y más recientemente Brasil, que también desean liberarse de la Decisión Nº 32/00, debe ejercer su potestad soberana de llegar a acuerdos comerciales con terceros países o agrupaciones de países de extrazona, sin estar supeditado a la voluntad o a intereses coyunturales de los demás socios del bloque. Si México, Chile y Perú creyeron oportuno abrir nuevos horizontes comerciales aunque la AP haya hecho enormes progresos en solo cuatro años, con mayor razón han de tener esa posibilidad los socios de un bloque empantanado al cabo de casi un cuarto de siglo de existencia.

        En el contexto de América Latina y el Caribe, la AP concentra el 50% del comercio total, atrae el 45% de la inversión extranjera directa y su producto interno bruto de 2,1 billones de dólares equivale al 37%; a nivel mundial ocupa el octavo lugar como exportadora y como potencia económica; sus tasas de crecimiento son elevadas y sus clases medias se van ampliando; el 20 de julio pasado entró en vigor un Acuerdo Marco, que suprime el 92% de los aranceles, estando prevista una eliminación gradual de los restantes. Estos elocuentes datos son el resultado de políticas económicas serias, ajenas a los disparates ideológicos que han convertido al Mercosur en un foro bolivariano antes que en una zona de libre circulación de bienes, servicios y factores productivos, mediante la supresión de los derechos aduaneros, de las restricciones no arancelarias o de otras medidas similares, tal como quiere el Tratado de Asunción. Mientras los mandatarios de la AP han fomentado el comercio intrazona, abriéndose al mismo tiempo al mundo, los de nuestra región se han dedicado a condenar al Paraguay por la destitución vía juicio político del presidente Fernando Lugo, a incorporar a la Venezuela chavista en contra del Tratado constitutivo, a pronunciarse sobre la Franja de Gaza y las Malvinas y hasta a proclamar a Néstor Kirchner y a Hugo Chávez como ciudadanos “ilustres”. Hizo bien, pues, el presidente Horacio Cartes al recordar en su último encuentro con los diplomáticos extranjeros que el Mercosur tuvo un origen económico-comercial, lo que indujo a la embajadora italiana Antonella Cavallari a señalar con tino que, “entonces, se tiene que volver un poco a ese origen, y la pauta principal es concluir acuerdos comerciales”.

        Ese necesario retorno a las raíces será entorpecido por el ingreso de Bolivia, aprobado durante la arbitraria suspensión de la membresía paraguaya. En vísperas de la II Cumbre de la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, el furibundo bolivariano Evo Morales, para quien “cualquier comercio debe ser de solidaridad y no de competitividad”, amenazó con que su país abandonará el Mercosur si este llega a un acuerdo de libre comercio con la UE. Este destacado vocero de quienes desean que el Mercosur siga subordinando el libre comercio a los prejuicios ideológicos brinda una razón adicional para dudar seriamente de que los fines del Tratado de Asunción vayan a concentrar pronto el interés de los Gobiernos de los Estados parte.

        La AP funciona muy bien porque allí se prioriza el libre comercio antes que la retórica populista. Si además se considera la extrema lentitud del Mercosur –las negociaciones con la UE ya llevan dieciséis años–, es palmario que el Paraguay debe estrechar sus lazos con aquel bloque regional, del cual es socio observador desde 2013. En su X Cumbre, realizada en julio último en Paracas (Perú), el vicecanciller paraguayo, Rigoberto Gauto, anunció que, desde su actual presidencia pro témpore del Mercosur, nuestro país “hará lo posible para incrementar el acercamiento del bloque a la AP”. En tal sentido, en su reciente visita a nuestro país, la presidenta chilena Michelle Bachelet abogó por un mayor diálogo entre la AP y el Mercosur, reiterando en otros términos lo que poco antes había apuntado en México, es decir, la necesidad de hallar una “convergencia entre ambos bloques”.

        Hasta ahora, ese posible acercamiento no ha entusiasmado a nuestros recalcitrantes socios bolivarianos del Mercosur. Sea que se concrete o no, el Paraguay debe ejercer su derecho soberano a negociar acuerdos de libre comercio con otros países o grupos de países. Ello implica la necesidad de revocar el cepo que conlleva la Decisión Nº 32/00, la que debe ser denunciada por lesiva al interés nacional. Esa camisa de fuerza resulta insoportable para nuestro país.
        Atentamente

  2. Luis dice:

    Dr Meza, su Articulo no tiene desperdicio, la Integración no funciona, primando la ideología, y no respetar la autodeterminación de los pueblos, en ese sentido, el prócer
    Simón Bolívar debe estar revolcándose en su tumba una vez más, esta vez no lo han profanado físicamente si no que le han dado una estocada que no le fue extraña ni cuando vivía, al punto de afirmar luego de tantos empeños integracionistas que la sensación que tenía era de tal grado de vacío que había afirmado a uno de sus colaboradores tener la sensación de haber «arado en el mar».

    Para quien dice encarnar su visión y compromiso como Hugo Chávez como él afirma de sí mismo, el hecho de establecer límites para el ingreso de paraguayos a Venezuela demuestra que su aplicación práctica de integración está muy lejos de la realidad actual e histórica. Esa frase tan remanida del liberador de que «para nosotros la patria es América» debería agregársele: sí, pero con visa.

    Ahora quien desee ingresar desde y hacia Venezuela debe previamente hacer los trámites consulares en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia.

    Esto es resultado de la crisis política internacional que supuso el cambio de gobierno constitucional en Paraguay y, más que eso: la voluntad de Brasil de buscar recuperar la marca «Mercosur» bastante maltrecha en el mundo luego de la decisión de suspender a Paraguay, primero, e introducir ilegalmente a Venezuela, después. Si todo esto no fuera suficiente, Lula de visita a Buenos Aires cometió una boutade al afirmar que Venezuela es un gran comprador de productos para baño y que habría que aprovechar la suspensión comercial con EE. UU. y venderles sanitarios.

    Ahora al menos sabemos por dónde pasa la integración para algunos. Todo esto muy lejos del espíritu de Bolívar y más cerca del concepto de la relación con oportunidades de venderles productos a un país ausente de producción y trabajo, pero lleno de petrodólares.

    ¿Oportunismo? Quizás, pero por sobre todo demuestra la fragilidad sobre la que se ha construido el proceso de integración latinoamericana al punto que los líderes no tienen por lo menos un discurso común que demuestre el grado de evolución que supone mirarse y mirar al mundo desde una perspectiva común y no desde una visión particular o nacionalista.

    Chávez, llevado por su temperamento caribeño, le asestó sin evaluar probablemente un duro golpe a su mentor histórico y no será nada raro que en un gesto televisado llore ante su tumba pidiéndole disculpas por su comportamiento con Paraguay.

    Cuando Gaspar Rodríguez de Francia rechazó descortésmente el pedido de Simón Bolívar de liberar al genio francés Bompland, el venezolano tuvo un gesto digno a pesar de la provocación que Sucre le hacía de marchar contra el Paraguay para liberar a su amigo galo.

    Esta vez el presidente de Venezuela demostró que la integración no es el gran propósito de su gobierno sino se hace en sus términos y que el ingreso de Venezuela a los bloques regionales pretende en realidad hacerlos implosionar por contradicciones e incoherencias antes que aportar en realidad visiones y compromisos que lo sostengan y proyecten hacia el mundo.

    Ahora que nos quedamos sin pretextos en contra de quienes torpedeaban los procesos de integración -porque ni norteamericanos ni europeos están en condiciones de evitar que nos unamos- los que los impiden viven dentro del vecindario y además piden visa para circular por la vereda.

    • Gerardo Meza Caballero dice:

      Luis. Contrapesar la hegemonía de las potencias regionales
      La tan elogiada integración comercial en la región es sin lugar a dudas un proyecto que potencialmente puede representar avances importantes para países como el nuestro. Pero esto solo será así si esta integración no se convierte simplemente en parte de la estrategia de hegemonía de las economías más desarrolladas.

      El gobierno uruguayo analiza la posibilidad de abaratar los combustibles para las barcazas paraguayas que transportan cargas en el sistema fluvial Paraná-Río de la Plata. La intención es ofrecer alternativas atractivas y facilidades ante las constantes y arbitrarias trabas impuestas por la Argentina, país que últimamente no deja de agregar obstáculos de todo tipo al ya de por sí difícil comercio exterior paraguayo. De esta forma, los puertos uruguayos –sobre todo el de aguas profundas de Rocha que se encuentra en fase de terminación– tendrán un atractivo adicional para las operaciones de las embarcaciones paraguayas.
      El anuncio fue hecho por el embajador de ese país, Federico Perazza, quien no dudó en señalar en entrevista concedida a este diario que las relaciones bilaterales atraviesan hoy su punto más alto. Otra prueba de ello es el fuerte flujo de inversiones procedentes de Uruguay, especialmente en los campos inmobiliario y de ganadería. Este mes una nueva comitiva de 26 empresas arribará al país con el propósito de sondear las posibilidades de inversiones en Paraguay y de negocios conjuntos con el sector privado local. En este escenario es evidente que son muy firmes las perspectivas de construir una cada vez más sólida alianza entre ambos países.
      La consolidación de la cooperación y de los planes de integración comercial y energética con Uruguay –y con Bolivia– es estratégica para el Paraguay. Es necesario fortalecer la complementación con estados que tienen intereses convergentes y complementarios en esta parte del continente. La tan elogiada integración comercial en la región es sin lugar a dudas un proyecto que potencialmente puede representar avances importantes para países como el nuestro. Pero esto solo será así si esta integración no se convierte simplemente en parte de la estrategia de hegemonía de las economías más desarrolladas. En política exterior, el Paraguay debe construir sociedades que contrapesen la influencia enorme –a nivel económico y político– del Brasil y, en menor proporción, de la Argentina. Es evidente que el Brasil, por ejemplo, tiene interés en el Mercosur en la medida en que se constituya en su territorio “protegido”, con miras a las disputas y pujas comerciales a nivel global, en competencia con otras potencias mundiales.
      Son muchos los temas de interés regional en los cuales el Paraguay podría forjar un frente común con Uruguay y Bolivia de cara a las negociaciones con los países más fuertes de Sudamérica. Para ello es preciso sin embargo que esta alianza forme parte de un plan estratégico de la cancillería nacional. La política exterior paraguaya solo funciona reaccionando ante los hechos y carece de una orientación a largo plazo ya que en general está subordinada a las conveniencias inmediatas. No existía reflexión ni profundidad, no había el menor esfuerzo por buscar alternativas ni la audacia para pensar en alianzas políticas y comerciales que sean de interés nacional, por fuera del bloque regional o con independencia de lo que estuvieran haciendo o pensando nuestros poderosos vecinos.
      Para la dirigencia la política exterior era sencillamente la pura inercia, el dejarse llevar por el impulso y en el rumbo dictado por otros. El actual gobierno tiene la oportunidad de cambiar esta práctica habitual en forma radical, enfocándose en la consolidación de alianzas estratégicas con naciones con las cuales compartimos raíces culturales y, sobre todo, intereses en la región, el continente y el mundo. En este sentido, Uruguay debe ser visto como aliado natural y lógico, delante de los afanes hegemónicos y expansionistas de Brasilia y Buenos Aires.

  3. Ursinio dice:

    Piden flexibilidad a la UE

    BRASILIA (AFP). La Confederación Nacional de la Industria (CNI) brasileña defendió ayer una flexibilización del Mercosur que permita a los países miembros del bloque regional alcanzar acuerdos de libre comercio, principalmente con la Unión Europea (UE).

    Dilma Rousseff, de Brasil.
    “Pensamos que Brasil tiene que encontrar una solución flexible que dé derecho a los miembros del Mercosur a caminar a la medida de sus intereses en la negociación de acuerdos comerciales”, dijo el director de desarrollo industrial de la CNI, Carlos Eduardo Abijaodi.
    Los presidentes del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Barroso, pidieron a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a finales de enero más “rapidez” al acuerdo Mercosur-UE.

    • German dice:

      Ursinio. Paraguay dio nuevas señales esta semana de un acercamiento a la Alianza del Pacífico, a la que ve como un grupo acorde con su vocación exportadora y una vía para diversificar su comercio y su política exterior.

      La visita de la canciller peruana, Eda Rivas, y de una delegación de parlamentarios mexicanos sirvió para recalcar el interés de Paraguay de mirar más allá del Mercosur, aunque sin considerar abandonarlo, pues es un mercado muy importante y la vía de salida para sus productos.

      Lo que Paraguay quiere es lo mejor de los dos bloques: la proyección pacífica hacia Asia de los países costeros y un Mercosur que sea verdaderamente una unión sin trabas a los intercambios y que negocie seriamente un acuerdo comercial con la Unión Europea, el mayor comprador de bienes paraguayos.

      La Alianza reúne a Colombia, Perú, Chile y México en torno a la promoción del libre comercio, denostada por los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), encabezada por Venezuela, que integra también el Mercosur.

      Los dos modelos conviven en el seno de ese grupo, donde Paraguay y Uruguay, los países pequeños, abogan por la apertura comercial, mientras que Argentina y Brasil mantienen posturas más proteccionistas para beneficiar a productores nacionales.

      Como hiciera durante la visita a Asunción en marzo de la canciller colombiana, María Angela Holguín, el Gobierno de Paraguay aprovechó la llegada de Rivas, la primera a Asunción de un ministro de exteriores peruano en seis años, para manifestar su interés en la Alianza.

      En una comparecencia conjunta, el máximo diplomático paraguayo, Eladio Loizaga, resaltó el deseo de su Gobierno de mantener una política bilateral «activa» y un acercamiento en especial con los países del Pacífico.

      Paraguay es país observador en la Alianza y Loizaga ha expresado el deseo de que se convierta en miembro pleno, para lo cual tiene que concluir antes un acuerdo de libre comercio con México, el único país del grupo con el que no lo tiene.

      El Mercosur obliga a que las negociaciones de comercio se realicen entre bloques y no por parte de un país por separado, lo que impediría la entrada de Paraguay en solitario a la Alianza del Pacífico.

      No obstante, el Gobierno paraguayo reclama desde hace años la revisión de esa norma, según Loizaga, quien ha indicado que Uruguay comparte esa postura.

      Por su lado, la delegación de cinco legisladores mexicanos, encabezados por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Eloy Cantú, comunicó el jueves en Asunción su apoyo a la firma del pacto con Paraguay.

      «Venimos a establecer un compromiso de que conversaremos con el Secretario de Economía de México para que trabajemos, en la brevedad posible, sobre este acuerdo», dijo Cantú tras entrevistarse con los líderes del Congreso paraguayo.

      El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, José María Ibáñez, del Partido Colorado, al que pertenece el presidente Horacio Cartes, respaldó el acercamiento a la Alianza después de la visita de los mexicanos.

      A su juicio, permitirá a Paraguay tener «alternativas» en sus relaciones internacionales «para no depender única y exclusivamente del ámbito del Mercosur o de las relaciones bilaterales con Brasil y Argentina».

      La economía paraguaya, que se basa en la exportación de productos agropecuarios, como la soja, carne y maíz, es la más abierta de América Latina al comercio exterior, según el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep).

      Su grado de apertura, que suma las exportaciones e importaciones con relación al producto interno bruto (PIB), alcanzó en 2013 un 88%, frente al 55% de los países de la Alianza del Pacífico y el 25% de media del Mercosur.

      El país saca su cosecha mayoritariamente por vías fluviales hacia el Atlántico por los puertos en Argentina y Uruguay, por la escasez de conexiones al Pacífico.

      Enviar un contenedor de Asunción a un puerto de Chile vale más que la travesía interoceánica hasta Asia, según expertos en logística.

      Loizaga y Rivas abordaron en su reunión cómo mejorar el transporte entre Paraguay y Perú para aumentar el comercio, pero no ofrecieron propuestas nuevas.

      Ese es un factor que, tanto si Paraguay es miembro pleno de la Alianza del Pacífico como si no, seguirá siendo determinante en su orientación económica.

      • Gerardo dice:

        German. El Mercosur es papel mojado
        Destacado – Edición ImpresaEditorial – Edición Impresa14/02/2015 12:56 0 78

        Hace unos pocos días atrás, la presidenta argentina, Cristina Kirchner, concluyó una gira en China Continental. La ocasión sirvió para ratificar un acuerdo de gran trascendencia para el país vecino firmado con Pekín en julio del año pasado. Este convenio de cooperación económica, intercambio comercial e inversiones fue negociado y concretado por fuera del Mercosur. Otro tanto ya había hecho Brasil, cuyo volumen de comercio con el gigante asiático alcanza los US$ 80 mil millones. La Argentina arribó ahora a un acuerdo que ronda los US$ 21 mil millones. Para la Cancillería nacional nada de esto tiene relevancia alguna, a pesar de que supuestamente el Mercosur es una iniciativa de integración económica con más de 20 años de vigencia. El Mercosur es un bloque que negocia como tal con la Unión Europea, pero que no hace lo mismo, por ejemplo, con China. A los efectos de las tratativas con los europeos, es beneficioso para Argentina y Brasil sumar a la mesa a Paraguay y Uruguay, especialmente con el primero que tiene trato preferencial en el mercado del viejo continente. Ahora, cuando se trata de China la cosa cambia y el Mercosur pasa a ser nuevamente papel mojado. Paraguay es uno de los países del continente que menos intercambio comercial tiene con China y otros países emergentes de Asia, caracterizados por su pujanza, el tamaño y el ritmo de expansión de sus mercados y su cada vez mayor importancia en el tablero mundial. China hizo importantes inversiones y negocios en los sectores de materias primas y de energía en Venezuela, Chile, Argentina, México y Ecuador. En definitiva, el resto de los países de la región están haciendo cada vez más y mejores negocios con las economías asiáticas, mientras que Paraguay queda relegado. Es crucial revertir esta situación diseñando nuevas estrategias de relacionamiento económico que permitan a nuestro país proyectarse más allá de la región, establecer alianzas y acuerdos con potencias extra continentales, acceder con nuestro productos a esos mercados y buscar nuevas fuentes de inversión y capitales. Si no se adopta una política clara en este sentido, apuntando a fortalecer los lazos con Asia, el Paraguay corre el riesgo de perder un tren fundamental para su crecimiento. Está claro que Argentina o Brasil no esperan la aprobación de los demás socios del Mercosur para encarar en forma autónoma las negociaciones que más les convengan. Nuestro país debería seguir ese ejemplo y entablar conversaciones sin pérdida de tiempo con cualquier nación o bloque interesado en beneficiarse con el comercio mutuo.
        Pero el Mercosur no solo exhibe sus limitaciones cuando se trata de relaciones fuera de la región. También al interior del bloque se nota que sus tratados y acuerdos son básicamente letra muerta.
        Mil y una barreras -tributarias, paraarancelarias y burocráticas- surgen apenas un empresario paraguayo inicia los trámites o las negociaciones. Las reglas del juego o de la interacción comercial no son las mismas para unos y otros en el tan promocionado proceso de integración regional. Si Paraguay elevara solo un poco los niveles de exigencia, los gobiernos de Brasil y Argentina gritarían a los cielos condenando el “atentado a la libertad de comercio”.
        Cierto es que las medidas proteccionistas deberían ser drásticamente reducidas a nivel global, permitiendo la libre competencia y posibilitando el aumento en la competitividad de las empresas. Sin embargo, estas acciones deben ser emprendidas por todas las partes y no solo por los países más pequeños.
        Atentamente

    • Francisco dice:

      Ursinio. Paraguay debe reclamar la eliminación de trabas en el Mercosur para que funcione.
      tras participar en la ciudad argentina de Paraná, Provincia de Entre Ríos, de la XLVII Reunión ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC), desarrollado ayer martes 16 de diciembre, , Paraguay en esa oportunidad debe exponer sus planes y desafíos a nivel comercial. Presentar las potencialidades de nuestro país en el área de la maquila, las posibilidades de fortalecer la exportación de alimentos para el mundo, a más de insistir en la necesidad de que se eliminen las trabas al ingreso de los productos a los países vecinos.
      Atentamente

      • Anibal dice:

        Francisco.Se debe destacar el atractivo que representa el Paraguay para los inversores principalmente del Brasil que se han instalado en el país. “En Paraguay se abrió la fábrica más importante de juguetes después de China,. A partir de septiembre del 2013, se debe buscar sectores que a Paraguay le puedan beneficiar y que a Brasil le dé competitividad, y de ahí tenemos hoy los autopartes, juguetes, plásticos, cueros y su manufactura y confecciones”.

        Como un aspecto relevante que debe ser presentado en esta reunión del Consejo del Mercado Común, se debe señalar que el país está proyectando un alto crecimiento del régimen de maquila con el Brasil. “Mencionamos que poner en práctica el tema de cadenas productivas virtuosas es lo que va a llevar a que las exportaciones de manufactura de Paraguay al Brasil por el régimen de maquila van a crecer 60% este año”.
        En ese sentido que nuestro país también que tiene identificados 25 productos en 7 sectores en los que Europa tiene concesiones para ingreso a cero por ciento de arancel.

        “El SG Plus (Sistema General de Preferencias Arancelarias) donde Europa está en demanda creciente y Paraguay puede ser la plataforma, que Brasil en su Presidencia de Mercosur organicen un foro para debatir cómo Paraguay puede ser una plataforma virtuosa, los empleos que habrían en Paraguay, los empleos de los países socios del Mercosur estarían protegidos porque cada uno haría su parte, pero Paraguay seria el exportador final a Europa”.
        Atentamente

    • Gerardo dice:

      Ursinio. El problema no es la Integración en si misma, sino la manera en que se ha gestionado.

      La Integración posee el potencial de generar enormes beneficios tanto para los países de menor desarrollo económico relativo, como para los países mas desarrollado. Pero existen pruebas abrumadoras de que no se ha actuado de acuerdo con este potencial.

      El problema no es la Integración en si misma, sino la manera en que se ha gestionado. Ha sido la economía lo que ha guiado a la Integración, sobre todo a través de la reducción de los costos de comunicación y de transporte. Los países más desarrollados son los que han dictado las reglas del juego, cuyo objetivo no han sido crear un conjunto de reglas justas que pudieran promover el bienestar de quienes viven en los países más pobres, (como el Paraguay).

      Los líderes políticos y de negocios del PARAGUAY QUE QUEREMOS deberían estar presentes en las conferencias y que compartan una agenda de trabajo sobre los temas económicos y políticos que impactarán en el comercio hemisférico y en la inversión en los próximos años. También deberían discutir en estos foros prioridades del sector público y privado en aras de trabajar en la integración regional.

      EL PARAGUAY QUE QUEREMOS hoy presente, con la participación permanente de su Cancilleria en los paneles, donde entre otros temas se abordan la facilitación del comercio, la integración regional, el desarrollo de inversiones, los incentivos para el desarrollo de la innovación y la tecnología, la necesidad de proteger las invenciones —tan necesarias para la creación de nuevos desarrollos productivos, bajo regímenes apropiados de propiedad intelectual.

      Entre las prioridades de la agenda para una integración integral regional se deberían priorizar los acuerdos de libre comercio, que permiten la introducción de productos de nuestros países de la región en mercados nuevos o existentes. Temas como el sistema generalizado de preferencias (SGP), el Trans-Pacific Partnership (TPP), el desarrollo de inversiones en infraestructura portuaria, ferroviaria y de logística, las experiencias de estos países en los procesos de negociación de los tratados, los aprendizajes en su implementación, los impactos deseados y no deseados generados. Cada uno de estos tópicos son hoy enormes desafíos que requieren trabajar de manera conjunta e integrada en las soluciones propuestas.
      En definitiva, la integración regional, mediante el fortalecimiento del comercio exterior, propicia el crecimiento y da énfasis a las fortalezas competitivas de nuestro país. Nuestro Lideres Regionales deberían ir trabajando en esto de manera permanente y consistente y continuará promoviendo todos los espacios de diálogo que fomenten la articulación público-privada, así como la llegada de inversiones, con trabajo genuino y el aporte de recursos por la vía de impuestos para el desarrollo del PARAGUAY QUE QUEREMOS
      Atentamente

  4. Fernando dice:

    Dr Meza Cababallero: Este es una entrevista que se le izo la Secretario General de la OEA. y me parecio importante . Es lo que sigue: Discrepancias ideológicas perjudican la integración
    El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, trata de sostener la organización, donde en los últimos años se han introducido gobernantes que, como toros en una cristalería, tratan de imponer su ideología sobre los principios de democracia y no intromisión en los asuntos internos de los países. En esta entrevista, el diplomático, muy cuidadoso para no herir susceptibilidades, admite sin embargo que las discrepancias ideológicas perjudican el proceso integrador en las Américas.
    –La labor suya en aquellos tiempos difíciles para Paraguay, en junio de 2012, fue muy reconocida aquí…

    –En la OEA no hicimos otra cosa que seguir todos los precedentes y todos los principios que hemos tenido siempre cuando en un gobierno o país se produce una crisis entre poderes del Estado. Han habido otras destituciones de presidentes (en otros países). Nosotros no tenemos ninguna facultad de intervenir ni debemos hacerlo. Fue una decisión del Paraguay y no una decisión nuestra. No me corresponde decir si las causales (de destitución de Fernando Lugo) me parecen bien o mal. El punto es que lo decidió la Cámara y yo tengo que respetar eso. Por lo tanto, nosotros nos ceñimos a principios. En lugar de hablar de sanciones, nosotros apoyamos el proceso institucional de Paraguay. La apuesta tuvo buen resultado.

    –Fue muy criticado también la posición de la OEA porque se interpuso a gobernantes que en forma avasallante quisieron imponer su voluntad. Creyeron meterse en un país débil, manipulable…

    –Es difícil dejar a todo el mundo contento. Cuando las cosas se ponen difíciles, hay que volver a los principios. Si un país se encadena a la Constitución, hay que respetar. La mayoría de los países que no estaban de acuerdo respetaron esa línea. A mí no me importa que el Presidente sea de izquierda, de derecha o de centro. Si es un Presidente de un país democrático, voy a respetar. No tratamos de andar dejando contentos a todos, sino de dirigir una institución que tiene consistencia.

    –¿Y qué responde cuando estos gobernantes dicen que usted recibe órdenes de Estados Unidos?

    –Hay unos señores en Estados Unidos que dicen que recibo órdenes de (Nicolás Maduro de) Venezuela. Las dos (opiniones) las barajo y las dos las tiro al mismo canasto de basura. Ninguna dice la verdad.

    –Pero, ¿qué dice de los que quieren fuera a Estados Unidos?

    –No conté con el beneplácito de Estados Unidos, pero creo que es actor imprescindible. Es completamente idiota pretender aislar a Estados Unidos. Yo quisiera muchas veces que Estados Unidos actuara de manera distinta, pero en una organización hemisférica es necesaria y es buena. Me parece que sería un error prescindir de EE.UU. Es cierto, hay una idea de algunos, de una OEA sin Estados Unidos. Pero eso no ha prosperado y nadie lo ha planteado realmente.

    –¿Qué hizo la OEA para permanecer en el tiempo? Unasur es nuevo y no sirve. A Paraguay por lo menos ya no le interesa…

    –La OEA tiene como fortaleza, primero, su respeto al derecho. Tiene una secretaría general poderosa, fuerte, que no tiene todos los recursos necesarios para hacer lo que quisiera. Todos los países pagan sus contribuciones de manera bastante normal. Tiene algunos programas como el programa de derechos humanos, de alta credibilidad. Está el programa de drogas, que acabamos de sacar, de gran repercusión. Hay temas hemisféricos como la migración… Nosotros estamos satisfechos y no tenemos ganas de disputar el terreno con nadie.

    –Pero quieren desautorizar hasta a la Corte Interamericana. Venezuela se desafilió, seguramente, para que no se le investigue (a Maduro) por violaciones de derechos humanos…

    –No todos los países de las Américas han ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos. Estados Unidos y Canadá no la han ratificado. Algunos ni siquiera la han firmado. Venezuela espero que recapacite.

    –¿Lo de Venezuela tiene que ver con la violación de derechos humanos?

    –En materia de derechos humanos, los que se sientan en el banquillo de los acusados son los Estados. Naturalmente, a algunos no les gusta eso. Yo creo que los problemas de Venezuela han sido más con la Comisión de DD.HH. que con la Corte. Espero que recapacite.

    –¿No cree que la situación política se va a agravar, en la medida de las violaciones que vayan cometiendo los gobiernos unidos por su ideología? En Paraguay quisieron imponer su ideología.

    –Creo que son factores que tienen que ver con la falta de fortaleza de las instituciones, muchas veces, y tendencia a modificar la normativa que la rigen de manera muy frecuente…

    –¿A qué se refiere?

    –Hay una frase muy feliz del senador Ferreiro que habla de las democracias sin República. Quiere decir que los gobernantes son elegidos democráticamente, pero muchas veces las instituciones son tan débiles que los gobernantes gobiernan de manera más bien omnímoda. Creo que ese es un problema serio. La democracia es un proceso y estoy seguro de que tarde o temprano esas cosas se irán fortaleciendo.

    –Cuando empezó el proceso de integración a comienzos de los noventa, el ideal era integrar a las democracias para su desarrollo económico. Más de 20 años después degeneró en directa intromisión en los asuntos internos. El radicalismo hizo entrar a algunos gobiernos en “corto circuito”…

    –Yo no creo que los acuerdos de integración sean el principal problema. Por el contrario. Diría que existe poca integración si no hay la posibilidad de que los países se tomen acuerdos que amarren a todos los países.

    –¿Es posible la integración sin afinidad política?

    –En los años del presidente (Salvador) Allende, en Chile hablábamos de pluralismo ideológico que hoy día existe en América Latina. Pero es un límite abocado a un proceso integrador. La Unión Europea es también producto de identidades políticas entre los países que la forman. En América Latina, aunque hay un gran afán de los presidentes de trabajar juntos, de alguna manera las discrepancias ideológicas perjudican el proceso integrador…

    –Lo destruyen…

    –No sé…, no soy tan terminante, pero perjudicarlo sí.

    –Hoy Paraguay rehúsa reintegrarse al Mercosur, por lo que le hicieron sus socios. Se podría decir que es consecuencia de una falta de afinidad ideológica…

    –Yo no me voy a pronunciar sobre este tema. Los países del Unasur y Mercosur han respetado lo que la OEA ha decidido, y yo voy a respetar lo que hagan ellos. Yo no voy a entrar a discrepar con Unasur y Mercosur. Esto no es una batalla de organismos internacionales.

    –¿Tiene alguna opinión sobre estos procesos económicos políticos? Ahora entró a regir la Alianza del Pacífico.

    –La Alianza del Pacífico es un esfuerzo positivo de concertación económica entre cuatro países…

    –Con afinidad política.

    –Tienen acuerdos económicos importantes entre sí. También existe entre países como México, Canadá y Estados Unidos. Eso es bueno y es un proceso de profundización del comercio internacional que me parece muy adecuado, sobre todo en un período en que por desgracia los acuerdos en la Organización Mundial de Comercio no han avanzado mucho.

    –¿Qué tipo de sistema cree es el que puede salir adelante?

    –Yo creo francamente que lo que no funciona es esto que venimos diciendo sobre integración latinoamericana desde hace 50 años, desde México hasta Tierra del Fuego.

    –La vieja retórica…

    –La integración hay que hacerla con los que estén disponibles.

    –Entre los que estén de acuerdo.

    –La Unión Europea empezó con seis países. El resto se acercó después. La Alianza del Pacífico no es competencia para el Mercosur, porque es fundamentalmente un acuerdo de complementación económica, y el Mercosur, según las últimas declaraciones, es más política que económica, y por lo tanto son procesos paralelos. Y perfectamente un país puede entrar a los acuerdos de la Alianza del Pacífico sin por eso dejar de pertenecer al sistema Mercosur. No creo que estén en competencia. No hay que ser demasiado esquemático en esto. Vamos a ver lo que pasa con los distintos sistemas.

    –¿Que le pareció Cartes?

    –Muy bien. Interesado por el crecimiento económico, para mejorar. Lo vi muy inspirado, preocupado por los temas sociales. Le preocupa la pobreza, la desnutrición. Es consciente de que precisa una estrategia de crecimiento y que, felizmente, Paraguay ha tenido un buen crecimiento en los últimos años…

    • Gerardo Meza Caballero dice:

      Fernando. Contradicciones y debilidades del Mercosur
      La integración regional tiene sentido y valor si todos los socios cumplen las mismas normas y acuerdos. Si valiéndose de su mayor poder económico o influencia continental algunos de los socios se sienten en la libertad de elegir cuáles disposiciones acatar y cuáles no, todo el asunto de la integración no pasa de una chapucería.

      Dos noticias difundidas en los últimos días, procedentes de distintos ámbitos y aparentemente sin relación entre sí, coinciden, sin embargo, en un punto: señalar las contradicciones y debilidades del Mercosur. Por un lado, los miembros de la Cámara Paraguaya de Transporte Internacional Terrestre se reunieron con el canciller Eladio Loizaga para presentarle una protesta formal por los constantes obstáculos y trabas que pone la Argentina al paso normal de camiones y cargas. Los empresarios destacaron que con frecuencia el comercio internacional paraguayo se ve seriamente afectado por problemas internos de la Argentina.
      Las huelgas y cortes de ruta hechas en el país vecino golpean por igual a los vehículos argentinos y a aquellos que solo están en tránsito, como en el caso de los paraguayos, en razón de la condición de país mediterráneo del Paraguay. Instaron al ministro de Relaciones Exteriores a abrir de inmediato un diálogo con las autoridades argentinas con el propósito de encontrar una salida a una situación que no incumbe a los paraguayos pero que repercute muy negativamente en sus negocios y operaciones.
      El tema de las trabas argentinas no es nuevo, desde luego. Los industriales de la confección, los domisanitarios y quienes trabajan en el transporte fluvial de mercancías pueden atestiguarlo, ya que sufren estas barreras arbitrarias en forma permanente. En su origen y esencia, el Mercosur es un acuerdo comercial destinado a permitir el libre tránsito de mercancías de un país a otro. Paraguay ha respetado estos pactos dejando que los productos brasileños y argentinos inunden su mercado, muchas veces colocando a las empresas nacionales en una situación desventajosa. Los ejemplos de las actitudes argentinas y brasileñas contrarias a una integración comercial real abundan. Los dispositivos de cerrojo al comercio fronterizo en el Brasil han perjudicado enormemente a la economía de Ciudad del Este y el Alto Paraná. Hace algunas semanas, Argentina impuso nuevas normas y restricciones al tránsito de embarcaciones paraguayas en el sistema Paraná-Río de la Plata que derivaron en un aumento considerable en los costos y en los plazos de las operaciones. De muy poco sirvieron los pedidos de parte de empresarios y autoridades paraguayas. Las actitudes de brasileños y argentinos dejan ver a las claras su concepción de la integración regional: el Mercosur es bueno y merece respaldo siempre que beneficie a esos países.
      La integración regional tiene sentido y valor si todos los socios cumplen las mismas normas y acuerdos. Si valiéndose de su mayor poder económico o influencia continental algunos de los socios se sienten en la libertad de elegir cuáles disposiciones acatar y cuáles no, todo el asunto de la integración no pasa de una chapucería, un embuste destinado a engañar a la parte débil de la sociedad.
      La segunda noticia llega desde Uruguay, país que tendrá elecciones presidenciales próximamente. Los cuatro principales candidatos coinciden en la necesidad de impulsar reformas en el Mercosur, especialmente en el sentido de permitir que cada país individualmente pueda negociar acuerdos comerciales con naciones de fuera del bloque. Esta idea consensuada por las fuerzas electorales del Uruguay es una lección que debe aprender la clase política paraguaya: El mundo no comienza ni acaba en los países con los cuales compartimos límites geográficos. En la actualidad es posible –e indispensable– alcanzar acuerdos económicos con países lejanos dentro y fuera del continente.
      Atentamente

  5. Graciela dice:

    Dr. Meza Caballero. El Mercosur no puede funcionar si uno de los miembros La Argentina permanentemente ponen trabas todas nuetras exportaciones.Trabas argentinas y el Mercosur
    El problema central es la dilación en la aprobación de las licencias para la importación, una exigencia que desde su aplicación ha sido de muy difícil cumplimiento. El resultado es que las empresas paraguayas no consiguen concretar sus operaciones, se ven obligadas a reducir su ritmo de trabajo e incluso a cesar a parte de su personal. Los perjuicios económicos y sociales de las trabajas argentinas son por tanto muy significativos.

    Cargamentos de ropas y prendas textiles por valor de 3,6 millones de dólares se encuentran varados en Argentina debido a las restricciones comerciales impuestas a las importaciones por ese país. Desde la Asociación Industrial de Confeccionistas del Paraguay (AICP) se informa que no existe ningún avance en las negociaciones para destrabar estas mercaderías y que ni siquiera puede hablarse de “comunicaciones claras” entre las partes. El problema central es la dilación en la aprobación de las licencias para la importación, una exigencia que desde su aplicación ha sido de muy difícil cumplimiento. El resultado es que las empresas paraguayas no consiguen concretar sus operaciones, se ven obligadas a reducir su ritmo de trabajo e incluso a cesar a parte de su personal. Los perjuicios económicos y sociales de las trabas argentinas son por tanto muy significativos.
    Para cualquier empresario paraguayo es evidente que ni Argentina ni Brasil están dispuestos efectivamente a abrir sus mercados. Restricciones de todo tipo, elevados impuestos y trabas paraarancelarias son cosa de todos los días para quienes buscan exportar a estos países. Por ejemplo, en la Argentina es preciso pagar al menos cuatro tributos internos distintos antes de llegar a las góndolas de supermercados y comercios. En contrapartida, en Paraguay se abona exclusivamente el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
    Atentamente

    • Gerardo Meza Caballero dice:

      Graciela. Estas medidas proteccionistas atentan directamente contra la letra y el espíritu del Mercosur. Esta iniciativa de integración es en su origen y esencia un acuerdo comercial destinado a permitir el libre tránsito de mercancías de un país a otro. Paraguay ha respetado estos pactos dejando que los productos brasileños y argentinos inunden su mercado, muchas veces colocando a las empresas nacionales en una situación desventajosa.
      Mil y una barreras -tributarias, paraarancelarias y burocráticas- surgen apenas un empresario paraguayo inicia los trámites o las negociaciones. Las reglas del juego o de la interacción comercial no son las mismas para unos y otros en el tan promocionado proceso de integración regional. Si Paraguay elevara solo un poco los niveles de exigencia, los gobiernos de Brasil y Argentina gritarían a los cielos condenando el “atentado a la libertad de comercio”.
      Cierto es que las medidas proteccionistas deberían ser drásticamente reducidas a nivel global, permitiendo la libre competencia y posibilitando el aumento en la competitividad de las empresas. Sin embargo, estas acciones deben ser emprendidas por todas las partes y no solo por los países más pequeños.
      La integración regional tiene sentido y valor si todos los socios cumplen las mismas normas y acuerdos. Si valiéndose de su mayor poder económico o influencia continental algunos de los socios se sienten en la libertad de elegir cuáles disposiciones acatar y cuáles no, todo el asunto de la integración no pasa de una chapucería, un embuste destinado a engañar a la parte débil de la sociedad.
      En el imaginario colectivo de nuestra sociedad se ha instalado la equivocada creencia de que el Mercosur es vital para nuestra sobrevivencia como país. Bajo esta concepción, se tiende a identificar nuestro destino como nación con una iniciativa puntual de integración regional. El mundo no comienza ni acaba en los países con los cuales compartimos límites geográficos. En la actualidad es posible -e indispensable- alcanzar acuerdos económicos con países lejanos dentro y fuera del continente. Es preciso que la política exterior paraguaya adopte esta visión estratégica.
      Atentamente

  6. Florencio dice:

    Dr. Meza Caballero. Lo político pudre al Mercosur

    En julio último, el expresidente del Gobierno español Felipe González afirmó en Asunción que “el Mercosur ahora está desbordado por la Unasur”. En realidad, la entidad regional que debió ser una unión aduanera ahora está más bien podrida por ese conglomerado político de notorio cariz izquierdista bolivariano. Quienes llevan la voz cantante en Unasur utilizan el escenario del Mercosur para plantear cuestiones del todo ajenas a sus objetivos, tal como se ha vuelto a ver en la reciente 46ª Cumbre de Caracas, mientras al mismo tiempo bloquean de hecho y de derecho la integración económica dentro del bloque. En los últimos años, se ha vuelto cada vez más notorio que la mayoría de los miembros del Mercosur prioriza lo político incluso al precio de violar el Tratado, tal como lo admitió orondamente el presidente uruguayo, José Mujica, al tratar de explicar la arbitraria suspensión de la membresía paraguaya, y tal como se reitera ahora. El Mercosur sabe perder el tiempo, según enseña una larga y dolorosa experiencia. No es serio, y lo político lo está pudriendo cada vez más.

    En julio último, el expresidente del Gobierno español Felipe González afirmó en Asunción que “el Mercosur ahora está desbordado por la Unasur”. En realidad, la entidad regional que debió ser una unión aduanera ahora está más bien podrida por ese conglomerado político de notorio cariz izquierdista bolivariano. Quienes llevan la voz cantante en Unasur utilizan el escenario del Mercosur para plantear cuestiones del todo ajenas a sus objetivos, tal como se ha vuelto a ver en la reciente 46ª Cumbre de Caracas, mientras al mismo tiempo bloquean de hecho y de derecho la integración económica dentro del bloque. En la citada Cumbre, solo el Paraguay planteó asuntos comerciales, mientras que los demás países prefirieron ocuparse de la Franja de Gaza, del conflicto de la deuda externa argentina y los “fondos buitre”, y hasta de la proclamación de Hugo Chávez y de Néstor Kirchner como “ciudadanos ilustres” del Mercosur. Valdría la pena saber qué hicieron estos dos personajes por la región, y en nuestro caso, por el Paraguay. Valdría la pena que los productores agrícolas y los industriales paraguayos publiquen la lista.
    Atentamente

    • Gerardo Meza Caballero dice:

      Florencio. El Tratado de Asunción no pretendió que los países signatarios tuvieran una política exterior común, sino que alcanzaran un arancel externo común y eliminaran gradualmente las barreras aduaneras regionales. En los últimos años, sin embargo, se ha vuelto cada vez más notorio que la mayoría de los miembros del Mercosur prioriza lo político incluso al precio de violar el Tratado, tal como lo admitió orondamente el presidente uruguayo, José Mujica, al tratar de explicar la arbitraria suspensión de la membresía paraguaya, y tal como se reitera ahora, cuando se lanza el “Comunicado especial sobre la situación en Gaza” como un documento del Mercosur, pese a que no fue aprobado por unanimidad porque el Paraguay lo objetó.

      Esta vez, Mujica ha dicho que se necesita “voluntad política para que haya integración” y que eso es “responsabilidad de los Gobiernos”. Una perogrullada, quizá, pero lo que ha venido faltando, precisamente, es esa voluntad de integrarse y hasta de ayudar para que los países más pequeños se industrialicen. Al Uruguay le ha costado y le cuesta mucho poner en funcionamiento la planta de celulosa de Fray Bentos, ante las sistemáticas trabas oficiales y extraoficiales de su vecino rioplatense. Ha visto entorpecida la construcción del puerto de aguas profundas de Rocha porque la banca estatal brasileña ha olvidado su promesa de financiarla, razón por la cual Mujica viajó a Washington en busca de recursos, pese a que “el Tío Sam está enfermo”, como acaba de revelar en Caracas para solaz de los presidentes de países tan rozagantes económicamente como Venezuela y Argentina.

      También nuestro país quiere industrializarse, y por eso pidió que el régimen de normas de origen, de importación y de admisión temporaria fuera extendido hasta 2030, de modo que los productos fabricados aquí puedan tener hasta un 60% de componentes de países de extrazona. El pedido fue rechazado, lo mismo que el referente a que el Paraguay tenga una zona franca, como la tienen los demás miembros. Faltó incluso el apoyo uruguayo, pese a que más de una vez Mujica había planteado la necesidad de que los países relativamente pequeños formen una suerte de frente común para no ser avasallados por los grandes. En realidad, ya en septiembre de 2011 habló de “replantearse algunas cosas” en el Mercosur, cuando el Brasil aumentó en un 30% los aranceles previstos para la importación de vehículos, incluidos los procedentes del bloque regional.

      Y bien, lo primero que corresponde es volver a la letra y al espíritu del Tratado de Asunción, recordando que el mercado implica, según su art. 1º, la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, la creación de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común con respecto a otros Estados o grupos de ellos, la coordinación de políticas económicas y sectoriales y el compromiso de los Estados partes de armonizar sus leyes en las áreas pertinentes para fortalecer el proceso de integración. El Mercosur no implica, pues, una política diplomática exterior común frente a acontecimientos mundiales ni a litigios judiciales que cada uno de sus miembros pueda tener con sus acreedores.

      Cuando se habla de “replantear” el bloque, no debe entenderse que ello signifique modificar el Tratado para convertir el Mercosur en un foro regional político –como lo convirtieron algunos–, sino reflexionar, justamente, acerca de si los Estados firmantes tienen la sincera intención de impulsar la integración económica, considerando también la asimetría que existe entre ellos. Por su condición mediterránea, el Paraguay sigue sufriendo trabas, por ejemplo, para exportar sus productos a través de la Argentina hasta el Uruguay, como lo viene denunciando el Centro de Armadores Fluviales. El presidente boliviano, Evo Morales, también se quejó amargamente en la última Cumbre de Caracas de las dificultades que tiene su país para introducir su banano a la Argentina.

      Mientras persistan esas trabas –incompatibles con el Mercosur– no podrá afirmarse que realmente se quiera tener un mercado común, por más declaraciones rimbombantes que se hayan hecho en los cuarenta y seis encuentros presidenciales realizados hasta hoy.

      La Alianza del Pacífico, creada en Chile en 2011, ha avanzado en tres años mucho más que el Mercosur en veintitrés, porque allí sí hay “voluntad política” de integración económica. Allí no prima lo político-ideológico sino el interés de crecer juntos, eliminando obstáculos comerciales. Que el Mercosur tome nota de lo que están haciendo sus vecinos, y de que los europeos crearon un verdadero mercado común antes de formar una Unión Europea, que con todo hoy solo tiene atisbos de una política exterior.

      El Mercosur sabe perder el tiempo, según enseña una larga y dolorosa experiencia. No es serio, y lo político lo está pudriendo cada vez más.
      Atentamente

  7. Bernardo dice:

    Gerardo. En este momento eocnomico, financiero América Latina está frente a una «encrucijada»: ¿más productividad o igualdad?
    La región terminó una etapa de bonanza con grandes recursos naturales y ganancias extraordinarias, pero que al haberse agotado el modelo exportador debe dar un giro paradigmático para alcanzar la equidad entre sus habitantes. Le agradezco de antemano t como siempre la gentilleza de aportar un grano de arena, en esta situación de nuestra región.
    Atentamente

    • Gerardo dice:

      Bernardo. Gracias una ves mas por su atencion, siempre esta en nuestro espiritu, de colaborar humildemente con nuestro granito de arena para tener un Paraguay mejor, hay países en la región que aprovecharon esa bonanza, que ´´está claro´´ que nuestra región no hizo lo suficiente para aumentar la productividad ni para abrir la estructura productiva y darles cabida a todas sus naciones en ese esquema.

      En mi humilde opinión creo que se ha logrado reducir la pobreza, pero no se ha conseguido la igualdad, y siempre apunte en mis ensayos que la región está en la ´´encrucijada de dar un giro paradigmático´´, pues ´´se ha agotado el modelo exportador´´.

      Se debe ´´quebrar´´ la continuidad del modelo de un capitalismo salvaje, que ha concentrado la riqueza.

      Un señal que los gobiernos de la región deben tener en cuenta que la inversión extranjera en Latinoamérica se derrumbó 23% en el primer semestre

      Creo que se debe transitar de la cultura de los privilegios a la de la igualdad, que no sólo hay que crecer para igualar, sino igualar para crecer.

      Que la región debe observar hacia adentro suyo, porque eso es una forma ´´de resistir la crisis que viene´´, ya que la que se gestó en 2008 ´´no se ha superado´´. que en EEUU están creciendo al 2,1% y se sienten «felices», aunque es un porcentaje ´´mediocre´´.

      Europa, , no se repone y el único país que va a repuntar allí claramente es el Reino Unido y ´´un poquito´´Alemania y España.

      Que Europa y Estados Unidos tienen el mismo peso en la economía mundial, con alrededor del 19% en el PIB mundial cada uno, pero el Viejo Continente importa un 30% más de los productos del planeta que el país norteamericano, que compra el 12%, por lo cual la crisis europea tiene más peso en la economía mundial.
      Creo que uno de los problemas para la región es la desaceleración de China, que ahora tiene un crecimiento del 7,3% pero que el próximo año no los superará.

      Que el dinamismo mundial después de la crisis y del 2011 ´´no mejora´´, de que Latinoamérica se haya quedado atrás en temas tecnológicos.

      En ese sentido que hay que hacer un ´´gran pacto´´ de inversiones en la región, que tiene ´´una deuda pública baja, una acumulación de reservas y tiene espacio para hacer política contracíclica´´.

      En ese sentido la Cepal, señaló que el crecimiento de 1,1% de América Latina este año es «muy bajo» y calculó que en 2015 será del 2,2%, destacó la importancia de la integración como un proceso multidimensional.

      Indicó que el organismo a su cargo, dependiente de la ONU, propone volver a la época de la sustitución de importaciones, pero «en economías abiertas», y recalcó que se deben desarrollar industrias propias y que los latinoamericanos deben convocar a las empresas «traslatinas» a tener más presencia en la región.

      En mis Artículos siempre señale que en la región se deben coordinar mejor las políticas en lo industrial y lo comercial, hablar de reglas comunes en el trato con inversionistas extranjeros, compras públicas y regulación de servicios, entre otros.

      Permanente que se requieren espacios de diálogo con el sector privado sobre la base de la agenda de integración de la región.
      Saludos cordiales

    • Bernardo dice:

      Dr. Meza Caballero. Continuando nuestro dialogo,Alimento para el mundo

      Que otro de los aspectos relevantes de las propuestas presentadas por Paraguay en esta reunión del Mercosur en la ciudad argentina de Paraná, Provincia de Entre Ríos, de la XLVII Reunión ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC), desarrollado ayer martes 16 de diciembre, , ha sido la posibilidad de potenciar al país como productor de alimentos para el mundo, con apoyo de los países del bloque regional que tienen una mayor experiencia en el tema como Argentina y Brasil.

      “Hoy el Mercosur produce más soja que Estados Unidos que es el mayor productor del mundo, quiere decir que Mercosur hoy es la primera productora de soja en el mundo y nosotros debemos apelar a la experiencia Brasil y Argentina, que ya son grandes negociadores del mundo, de que queremos llegar a ese mercado del 2030, que va a tener 5 mil millones de habitantes en la media clase mundial con productos más industrializados”.

      En esta reunión se especificó que se pretende insistir más en el mercado para los productos paraguayos de pollo, cerdo, es decir trabajar en negociaciones conjuntas. “Eso también quedó como propuesta de Paraguay.

      El Paraguay reiteró en esta ocasión, el pedido de que se eliminen las trabas al ingreso de sus productos a los países vecinos. “Hicimos lo que siempre hacemos, pedir a nuestros socios, así como le pedimos al mundo, que no tengamos tantas trabas proteccionistas, no seamos tan proteccionistas con los productos de Paraguay, y ese es un clamor que siempre vamos a seguir insistiendo, no vamos a cejar en eso. Tenemos, gracias a Dios, con Brasil en algunos sectores una integración virtuosa, todavía nos falta ajustar un poquito más con Argentina, pero vamos a seguir demandando lo que a Paraguay le corresponde”, expresó en forma categórica el titular del MIC.

      Respecto a los inconvenientes para el paso de productos frutihortícolas desde Paraguay a la Argentina, Leite informó que mantuvo una reunión con la Secretaría de Comercio del Ministerio de Economía a fin de buscar una salida al tema.

      “Ellos nos aseguran que existen importadores que tienen licencias otorgadas por 400 mil dólares, aparentemente los exportadores paraguayos le quieren vender a gente que no tienen esas licencias. Entonces eso crea un nuevo problema, lo que si vamos a hacer ahora, es ajustar, que los exportadores paraguayos entiendan que hay que vender a quienes tienen la licencia, y será mucho más rápido, quienes tienen ya las Declaraciones Juradas y demás”, afirmó.

      “Es un proceso de ajuste, infelizmente Argentina tiene este procedimiento, pero son las reglas que ellos pusieron, es política interna”, alegó el ministro.

      “Me asegura la Secretaría de Comercio de Argentina que no existe ninguna restricción a Paraguay, le podemos vender todas la piñas y bananas que queramos, siempre y cuando el importador argentino esté en línea con lo que es su Ministerio de Hacienda, o con la Sub Secretaria de Tributación nuestra, y que tenga las Declaraciones Juradas; entonces es un trabajo de ajuste a través de Cancillería que el exportador paraguayo entienda cuales son las reglas en Argentina”, manifestó finalmente Leite.
      Atentamente

      • Gerardo dice:

        Bernardo. Los procesos de integración en América Latina se encuentran en un estado de virtual eclipse y merecen cuidadosa reflexión. El impulso diplomático de las últimas décadas parece no tener hoy la misma energía ni despertar similar interés. La reciente reunión Cumbre de UNASUR en Guayaquil se mostró vacía de contenido sustantivo. La 24 edición de la Iberoamericana en Veracruz fue similar en resultados adoptando una agenda de mínimos. La última sesión de MERCOSUR en Caracas solo pudo incluir en el comunicado final un catálogo de aspiraciones individuales. La CELAC tampoco ha logrado mayores resultados salvo generalidades de carácter enunciativo ¿Cuál es el motivo de tanta apatía diplomática frente a una realidad regional de notables falencias sean estas en términos de intercambios comerciales, cooperación para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado o, entre otros, para superar la exclusión social?

        La coincidencia de ausencias de los Presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Nicaragua y Venezuela en la Cumbre Iberoamericana, por el perfil político de los mandatarios, es también muy llamativa. ¿Hubo intención de dar la espalda a México? Es de esperar que no haya sido el caso.

        Es difícil de entender que no haya un espíritu diplomático regional con un compromiso distinto. ¿Cómo puede ser que cale más hondo la defensa de modelos económicos a una integración latinoamericana efectiva en su diversidad? Tampoco se entiende que el Parlamento del Mercosur sea hoy para la Argentina una presa urgente mientras no hay el mismo entusiasmo con el fortalecimiento de los mecanismos comerciales. Lamentablemente, todo un cuadro muy confuso.

        El funcionamiento eficiente de los diversos mecanismos debería ser encarado con otra determinación y seriedad. América del Sur necesita modificar geométricamente la escala de desarrollo y producción y eso se logra, con mayores probabilidades de éxito, a través de un dinámico proceso regional que se aboque con responsabilidad a establecer una integración comercial y económica efectiva, con la realización continental de obras de infraestructura física y una cooperación real en otros campos sustantivos como puede ser la lucha contra el narcotráfico. Es hora de pasar de los enunciados a la acción para poner a la región en el siglo XXI. Es desilusionante que la diplomacia de Argentina no se encuentre a la vanguardia para estimular, sin exclusiones, un proceso más activo de integración latinoamericana como, en el orden birregional de la Iberoamericana, con España y Portugal. Dejar que la integración regional navegue a la deriva no es una buena decisión. La pasividad diplomática o el encierro ideológico estimulan fragmentaciones que poco contribuirían a la cohesión regional. Es de esperar que la diplomacia regional despierte del letargo.
        Atentamente

  8. Julio dice:

    El discurso de Horacio Cartesesta en la reunión del Mercosur en la ciudad argentina de Paraná, Provincia de Entre Ríos, de la XLVII Reunión ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC), desarrollado ayer martes 16 de diciembre; La República del Paraguay mantiene firme su propósito de contribuir al fortalecimiento del proceso de integración en que estamos embarcados desde hace un buen tiempo. Somos conscientes de la importancia del Mercosur, a pesar de las dificultades y los contratiempos que hemos vivido.
    Pero allí, donde el camino se nos ha hecho áspero, complicado, a veces diría, hemos sido persistentes y puesto nuestra mirada hacia el futuro con la esperanza de que todos juntos debemos afianzar en la región, una verdadera, justa y solidaria integración, que apunte fundamentalmente a crear las mejores condiciones de vida para nuestra gente.
    Hoy celebramos un nuevo encuentro, precedido de una nueva serie de reuniones de los órganos del Mercosur que concluye con la Cumbre de los Jefes de Estado. Pienso, no debería convertirse en un rito que se renueva cada 6 meses, sino en la afectiva concreción de nuevos logros en la consecución de los objetivos trazados en el Tratado de Asunción, suscrito ya hace 23 años.
    Nuestro desafío permanente, fortalecer el Mercosur. Esta es una tarea común que nos obliga a priorizar en un marco de consenso aquellas acciones que permitan acelerar la marcha de nuestro proceso y proyectarnos como protagonistas en el marco de un contexto internacional más exigente y competitivo.
    Nuestra América y en particular nuestra región, como nunca antes es vista en el mundo, como un continente de paz en lo interno y hacia afuera y que está en constante desarrollo. El significativo progreso hacia la democracia nos presenta un escenario regional abierto al pluralismo y a la alternancia.
    No obstante, en el ámbito de la integración debemos lograr que los principios y objetivos originales plasmados en el tratado de Asunción prevalezcan por sobre las contingencias políticas. Solamente de esa manera podremos edificar instituciones sólidas en el Mercosur, que permitan alcanzar una integración efectiva y provechosa para nuestros ciudadanos.
    La integración no debería ser una meta virtual, sino la eficaz herramienta para hacer de nuestras economías cada vez más competitivas, como lo requiere la mundialización y el portentoso avance de la tecnología y de las comunicaciones.
    Los nuevos tiempos que vivimos y la celeridad con que se suceden los cambios, nos obligan a estar en la senda del desarrollo y no cerrarnos, en los límites del MERCOSUR.
    El progreso de nuestras naciones y la fortaleza de nuestra región, dependen en gran medida, de las decisiones que tomemos hoy.
    Por ello, para que la integración sea posible es indispensable que desde nuestros gobiernos seamos capaces de identificar visiones estratégicas convergentes, basadas en el dialogo y en la respuesta positiva a nuestras necesidades respectivas. De lo contrario, nos vamos fragmentar y separar, haciendo que los objetivos originales sean cada vez más difíciles de alcanzar.
    En el Paraguay, así como asumimos en el Gobierno, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, anhelo que es compartido por todos los sectores políticos en el MERCOSUR, también debemos hacer un lado las diferencias y los intereses particulares, para llevar adelante los ideales comunes.
    El MERCOSUR debe abandonar la retórica y la defensa de las posiciones individuales para avanzar hacia realizaciones concretas, beneficiosas para todos y que muestren al mundo que estamos en movimiento hacia el objetivo de la integración.
    El MERCOSUR debe ser visto como un grupo de países, con los cuales se puede dialogar y negociar. No podemos darnos el lujo de quedarnos rezagados, como ha ocurrido en los últimos años con nuestra participación en el comercio mundial. Por eso, debemos hacer esfuerzos para trabajar juntos en la colocación de nuestros productos en los mercados internacionales.
    Nuestros empresarios y trabajadores esperan ver que sus productos accedan sin dificultad a dichos mercados, así como los nuestros y que las ventas se realicen sin trabas de ningún tipo. He ahí el resultado que el sector privado y la misma ciudadanía esperan del MERCOSUR. Y para conseguirlo, debemos priorizar los objetivos comerciales.
    Pero el mundo también aguarda una señal clara de nuestra parte para que podamos entendernos y para que estén dispuestos a negociar con nosotros. Debemos dar la prioridad al imperio del derecho, al respeto de los compromisos asumidos. Para alcanzar objetivos ambiciosos, no debemos temer a cumplir los compromisos.
    Señoras y señores: En mi primera participación en este bloque en Caracas, había expresado mi sueño de un MERCOSUR de integración verdadera, sólida y capaz de ser la plataforma real de la patria latinoamericana. Estos meses que han pasado no han alterado mi visión, por el contrario, vengo a este encuentro con ustedes aún más convencido de esos ideales.
    El MERCOSUR que queremos tener, es el MERCOSUR previsible, con un ambiente seguro, de cumplimiento de normas, confiable para la inversión, con seguridad jurídica, de libre tránsito y sin dificultades al comercio. Aspiramos un proceso de integración que vaya reduciendo las asimetrías y superando las dificultades. Que deje de lado el mero discurso y pase a la acción y a las medidas concretas que hagan efectiva la integración.
    Estamos convencidos que en el MERCOSUR debemos privilegiar la infraestructura, la facilitación del comercio y aprovechar las ventajas de nuestra geografía. Está comprobado que una nueva ruta, un nuevo puerto o la eliminación de un trámite no indispensable, constituyen una ventaja mucho más importante de rebaja de unos puntos en el arancel.
    Señoras, señores, deseo expresar nuestras sinceras felicitaciones a la representación Argentina, por su entera dedicación durante el pasado semestre al frente de la Presidencia Protémpore del MERCOSUR, que contribuyó al logro de metas que nos hemos fijado y expresar a la delegación de Brasil, quien asume la Presidencia Protémpore, nuestros mejores deseos y el total apoyo a los desafíos que enfrentamos en este próximo semestre.
    No me cansaré de señalar que nuestro verdadero compromiso es con nuestra gente, con el reconocimiento y respeto de la dignidad humana y en consecuencia, con el bienestar y la prosperidad.
    Por eso, sean una vez más mis palabras para alentar a que nuestros esfuerzos se encaminen hacia el sendero seguro de una integración genuina, con igualdad y equidad para que el ideal de nuestro Tratado Constitutivo se verifique en un MERCOSUR consolidado, cementando el desarrollo sostenido y equilibrado de nuestras naciones.

    • Bernardo dice:

      Julio. Una cumbre más del Mercosur
      Si nuestro país permanece en esta iniciativa de integración que parece estancada desde hace ya varios años el norte de su política debe ser volver a las razones y las metas que dieron origen al bloque. Con solo exigir el cumplimiento pleno de lo que estipula el Tratado fundacional del Mercosur, Paraguay estará dando un enorme paso adelante en este sentido.

      “Es necesario que el Mercosur se constituya en una plataforma de cumplimiento de normas confiables para la inversión y seguridad jurídica, de libre tránsito y sin dificultades para el comercio”, dijo en uno de los tramos de su discurso el presidente Horacio Cartes, en el marco de la Cumbre del bloque realizada en Argentina. En un sentido semejante se expresó el canciller nacional Eladio Loizaga, quien dijo que Paraguay apuesta por devolverle al Mercosur “su rol económico”, avanzando en la concreción de acuerdos de complementación económica y libre comercio con otros bloques. Paraguay respetó siempre las disposiciones del Tratado, permitiendo que la producción argentina y brasileña copen su mercado, en más de una oportunidad poniendo a empresas nacionales en condiciones de inferioridad. No ocurre lo mismo en sentido inverso. No se encuentra la misma coherencia del otro lado de la frontera. Los industriales paraguayos conocen muy bien el “espíritu de integración” de las autoridades de los países vecinos, que además de las trabas arancelarias agregan una gran cantidad de obstáculos, exigencias y requisitos que forman una muralla que los productos fabricados en Paraguay prácticamente no pueden atravesar.
      La propuesta de restituir a la iniciativa de integración su naturaleza esencialmente económica no es nueva. Han insistido sobre ello gobernantes y funcionarios paraguayos y, en menor medida, uruguayos, así como el sector privado de todos los países asociados. Sin embargo, como es fácil comprobar, lo que prima son las afinidades políticas y no las estrategias comerciales o los planes económicos conjuntos o complementarios. La construcción política del bloque hace parte del proyecto Mercosur y se desprende naturalmente de la letra y del espíritu de los tratados, protocolos y acuerdos que lo constituyen. Sin embargo, la dimensión política debe ser una derivación, una consecuencia, de la cada vez mayor integración comercial y complementación económica de los países socios.
      Tal como ocurrió en otros procesos de integración –como el que dio nacimiento a la Unión Europea, por ejemplo– el factor económico debe preceder inevitablemente al factor político. De lo contrario, la estabilidad y el futuro del bloque dependerán de la mayor o menor coincidencia ideológica entre sus componentes y no de elementos más objetivos y tangibles relacionados a la producción, la infraestructura y las políticas comerciales. Así las cosas, cualquier viento de cambio en los gobiernos del continente retrotraerá el proceso de integración a un punto que se pensaba superado. El Mercosur, si aspira a tener algún futuro, debe enfocarse nuevamente en esos propósitos y metas que le dieron origen y sentido. Los criterios ideológicos tendrán seguramente un gran valor, pero no pueden construirse alianzas comerciales o económicas apoyados solo en ellos. Es indispensable una visión más pragmática, que permita al bloque y a los países que lo componen crecer económicamente.
      Si nuestro país permanece en esta iniciativa de integración que parece estancada desde hace ya varios años el norte de su política debe ser volver a las razones y las metas que dieron origen al bloque. Con solo exigir el cumplimiento pleno de lo que estipula el Tratado fundacional del Mercosur, Paraguay estará dando un enorme paso adelante en este sentido. No puede ser muy auspicioso el futuro de un bloque que no ha sido capaz de aplicar ni siquiera los primeros artículos de su primer documento de acuerdo.
      Atentamente

  9. Gladys dice:

    Dr. Meza Caballero. ESTE ES EL MERCOSUR DEL PARAGUAY QUE QUEREMOS Y NO LO QUE TENEMOS.
    Comercio con Brasil, en guaraníes

    Paraguay y Brasil dieron ayer un paso importante en materia de integración financiera con la suscripción del Convenio Bilateral sobre Sistema de Pagos (SML) que permitirá realizar operaciones de comercio exterior o transferencias de fondos en moneda local. El presidente del Banco Central del Paraguay, Carlos Fernández V., y el titular del Banco Central de Brasil, Alexandre Antonio Tombini, suscribieron ayer el citado convenio bilateral, en el marco de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en Washington (EE.UU.).
    COMERCIOPARAGUAYBRASILGUARANÍES
    “Con esto estamos fortaleciendo el origen del Mercosur, fundado en relaciones económicas y comerciales, y no en condicionamientos políticos. Ese es el verdadero Mercosur que queremos y necesitamos”, declaró el titular del ente monetario local.

    La utilización del Sistema de Monedas Locales (SML) permitirá el ahorro en el costo de la transacción de todas estas operaciones que se cursan actualmente en dólares y estimulará el intercambio bilateral, especialmente entre pequeñas y medianas empresas, afirmó Fernández.
    Atentamente

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