LA SUERTE ESTÁ ECHADA EN LA CAMPAÑA ELECTORAL DE LOS ESTADOS UNIDOS


Por Rogelio Careaga

El candidato Republicano a la presidencia, Mitt Romney, anunció, el sábado 11 del corriente, su selección de compañero de fórmula para la vicepresidencia. De los varios candidatos de la lista corta, algunos de ellos con experiencia ejecutiva, como el ex gobernador del estado de Minnesota, Tim Pawlenty, la selección recayó en Paul Ryan, un joven congresista de Wisconsin identificado con la facción más conservadora del Partido Republicano, la del Tea Party. Dicha selección no era la más esperada porque Romney ha tratado hasta ahora de captar el voto del americano promedio que, por lo general, no opta por los extremos sino que se ubica y favorece a los candidatos del centro. Sin embargo, la selección de Paul Ryan significa el rechazo de toda pretensión de postura centrista y la intención de abrazar la línea impulsada por quienes están convencidos de la necesidad de disminuir las funciones del gobierno federal, de achicar el radio de actividad del sector público y de aumentar el del sector privado. Pretenden lograrlo mediante la privatización del seguro social y del seguro médico (en inglés, “social security” y “medicare” respectivamente”) a que tienen derecho los jubilados que durante sus años de trabajo hicieron los aportes a esos programas. Proponen asimismo recortar el programa de asistencia médica a personas indigentes conocido como “medicaid”. A estos programas de provisión de servicios sociales por parte del estado, en los Estados Unidos, se los denomina genéricamente como “entitlements”, vale decir aquello a lo que se tiene derecho. Ahora bien, quién sirve de punta de lanza en el combate para reducir los gastos ocasionados por estos programas es precisamente el señor Paul Ryan. El señor Ryan ha adquirido fama debido a los drásticos recortes al presupuesto federal que pretende realizar, especialmente a las partidas destinada a los servicios sociales mencionados, como asi también las dirigidas a la educación y a los programas de “welfare” o bienestar, cuya mayor parte consiste en la provisión de asistencia médica a través del programa “medicaid”, ya mencionado, y en ayuda de carácter temporal a familias necesitadas cuyos ingresos no alcanzan un nivel mínimo.

Es necesario destacar que el Sr. Ryan es autor de un proyecto presupuestario que con el supuesto objetivo de reducir el déficit, disminuir el nivel de la deuda pública y achicar el estado busca cambiar la naturaleza de un compacto social que se remonta a la época del Presidente Franklin Delano Roosevelt, el del seguro social y otro que se remonta a la época del Presidente Lyndon B. Johnson, el de medicare, programas que fueron instituidos en los años 1935 y 1965 respectivamente. La retórica republicana quiere hacer creer al pueblo que para salvar a dichos programas de quedarse sin fondos en un futuro no muy lejano, la solución es la privatización. Pero quien busca dicha salida no para en mientes, que quien asegura, en última instancia, cualquier programa es el estado. Es evidente que la habilidad de una empresa privada de cumplir los compromisos con los asegurados depende de su situación y capacidad financiera a lo largo del tiempo. Ahora bien, es bien sabido que la situación y solvencia económica de las empresas de seguro varían según el tipo de gerenciamiento de las mismas, del tipo de regulación y supervisión a la que están sujetas por las autoridades estatales, y sabemos que la regulación varía según la capacidad de lobby del gremio. Sus inversiones se ven afectadas asimismo por los ciclos económicos. Por tanto, las mismas pueden fracasar y declararse en quiebra. En tales circunstancias, ¿cómo quedarían los jubilados cuyo pago del seguro social fue confiado a dichas empresas privadas?. En los cuatro últimos años, en los Estados Unidos, ha quedado en evidencia que hasta las más fuertes son susceptibles de fracasar y que, en última instancia, es el estado el que termina haciéndose cargo de rescatar a las empresas de seguro. Tenemos como ejemplo, el caso de la AIG, la compañía de seguros más grande del mundo, que fue librada de la quiebra por el Tesoro norteamericano para evitar las funestas consecuencias sociales y económicas que se habrían dado de haberse permitido su quiebra. Cuatro años después, el Tesoro sigue siendo el mayor accionista de dicha compañía de seguro.

Entonces, cabe preguntar ¿cuál es la verdadera intención del proyecto del señor Ryan, y del señor Romney, pues al seleccionarlo como compañero de fórmula ha pasado a ser también suyo. ¿Será realmete el objetivo la disminución del déficit o es que lo que se busca es favorecer los intereses de una minoría privilegiada de elevadísimos ingresos? Si realmente es eso lo que busca el señor Ryan y quienes le apoyan, ¿por qué se opone a aumentar el impuesto a los que tienen ingresos por encima de los 250.000 dólares? Muchos de los millonarios pagan impuestos más bajos que sus secretarias. El mismo Romney se ha negado a presentar al público sus declaraciones de impuestos; solo ha presentado declaraciones de los dos últimos años, en tanto que lo que se acostumbra es presentar las declaraciones correspondientes a cinco o más años. Se sabe que el señor Romney es multimillonario y que para reducir el monto de sus impuestos ha recurrido a la utilización de paraísos fiscales. Lo que hizo es legal, pero algunas prácticas que en otros países serían ilegales, se convierten en legales mediante legislación impulsadas por gobiernos que favorecen a la gente de elevadísimos ingresos y de diputados y senadores que actúan bajo la influencia de los lobbies. En fin, surge pues la sospecha de que la intención del programa que ahora ha abrazado el candidato presidencial, y cuyo autor intelectual y principal promotor es su candidato a vicepresidente, solo buscan trasladar la carga fiscal de la clase rica y a las espaldas de la clase media trabajadora.

Con la selección de Paul Ryan como candidato a vice presidente, la línea ideológica del Partido Republicano queda nítidamente trazada.

Dr. Rogelio A. Careaga

2 Responses to LA SUERTE ESTÁ ECHADA EN LA CAMPAÑA ELECTORAL DE LOS ESTADOS UNIDOS

  1. osvaldobergonzi dice:

    Rogelio: Es muy exacto el análisis. Pero quiero ir más lejos. Al final de la segunda guerra mundial todas las empresas privadas de electricidad quebraron. En los momentos difíciles siempre recurren al PAPÁ ESTADO. Por eso en varios estados de la unión la electricidad es estadual. Los privados no son ningún dechado de virtudes pues son tan humanos como los funcionarios públicos. Solo hay que permitir el libre mercado.Pero de ninguna manera entregar la seguridad social a los privados. Incluso lo básico como la electricidad y el agua potable. Por lo menos, en los paises del tercer mundo. Saludos.

    • Rogelio Careaga dice:

      Osvaldo: totalmente de acuerdo con tu comentario. El caso de la Enron, enorme empresa que manipuló la venta de electricidad creando escasez artificialmente y ocasionando apagones en el Estado de California para luego alzar el precio. El perjuicio a la industria fue enorme. Lo llamativo es que la empresa quebró por asumir riesgos excesivos que le llevó a maquillar su contabilidad. Sus directivos fueron acusado de fraude y algunos todavía están en la cárcel. Lo más grave es que los accionistas, entre los cuales se hallaban los fondos de pensión perdieron sus inversiones. Pero peor les fue a los empleados que no solo perdieron sus puestos de trabajo sino también sus contribuciones para la jubilación. Hay que tener en cuenta esta y otras experiencias similares cuando en nuestro país se trata de privatizar el IPS.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: